80's deathly party
Salí de la ducha y me encontré a gordo cabrón sentado en el sofá, combando su estructura haciendo que se arquease por la zona de las patas. Diseñadora estaba junto a él y ni siquiera le saludé, de verdad que no le aguanto, yo no tengo la culpa de que una de mis hermanas tenga de novio semejante censo.
Me vestí con mi mejor material ochentero mientras observaba la decoración de mi casa, guirnaldas kitsch, dos piñatas terriblemente feas, una cortina de cuentas recién sacada de un film de Almodóvar de los 80, posters de Michael J. Fox, los New Kids y dos fotos enmarcadas de los dioses de la fiesta, Kirck Cameron y Cindy Lauper.
Mis invitados me dieron la llamada de aviso, llegaban al barrio de los moribundo y debía recogerles en la estación. Enseguida pedí ayuda a alguien para que me acompañase ante semejante periplo. Si ya corro peligro de palizas sistemáticas yendo vestido de manera “normal” imaginad con mi atuendo a lo Boy George (labios negros incluidos), el peligro físico estaba más que justificado. En cuanto lo dije todos miraron hacia en el techo en plan “háztelo tú mismo”, por suerte el novio de Comunicóloga aceptó a regañadientes acompañarme.
Allí estaban todas, todas mis compañeras de clase, el grupo selecto, la creme de la creme, con atuendos ochenteros que harían desprender las retinas a David Delfín.
En casa mamá terminaba de colocar la comida, dentro del terrible trance que eso suponía, una misma fiesta y platos para omnívoros, vegetarianos, veganos y celiacos, definitivamente mis amigos si son especiales.
Faltó gente entre excusas tipo “tengo gripe”, “me he enamorado y estoy depre” o “me tengo que ir al salón del cómic de Málaga a vender un fanzine”, al menos no me pusieron ninguna que sonara como “No puedo, tengo que darle de comer a mi llama”.
En cuanto todo se dispuso y ya sonaban los primeros acordes de la Lauper a todo volumen me entregaron mi fabuloso regalito; ¿Dinero? ¿Sexo? ¿Un muñeco hinchable? Casi. Cada uno de mis compañeros había elaborado un muñeco a su imagen y semejanza y me los entregaron todos juntitos en una caja preciosa de terciopelo rojo digna del putiferio más elegante. Y me encantó, dieron en el clavo por supuesto, ante mi pregunta de cómo se les ocurrió esta idea Sara Happy me recordó una frase que dije el día de San Valentín (por supuesto): “El día de San Valentín es esto. Demostrar que quieres a las personas pero no importa como. Mi manera de demostraros que os quiero es diciendo cosas como que me encantaría coleccionaros, metiéndoos en tarros de cristal y cambiándoos de ropa cuando me apeteciera.”
Lo que me confirma definitivamente las sospechas de que padezco un trastorno obsesivo compulsivo.
Comenzamos a beber y como buenos artistas aquello parecía una reunión de los familiares de la casa de Alba. El alcohol corría por nuestras venas como en la canción y bailando y quemando llegamos a la hora del singstar, cuando yo me encontraba en mi peor estado. Yo tengo pedo olvidadizo, esto quiere decir que mientras cantaba, dejaba el micrófono en el suelo, bebía mucho más, cantaba con el vaso del cubata y cuando me daba cuenta de que no puntuaba mi “Eye of the tiger” miraba por fin y preguntaba “¿Dónde está mi micro?”.
Entre “¿Dónde está mi micro?”, “¿Dónde está mi móvil?”, “¿Dónde está (el nombre de cualquiera vale)?” y “¿Dónde está mi vaso?” pasaron las horas y las canciones a toda garganta y poca voz. Postres celiacos y tarta fueron los finales.
Raquel vomitando como en toda buena fiesta que se precie, mi cuñado David simulando estar más borracho de lo que estaba y haciendo calvos, Laura Ramiro hablando de los pechos de mis hermanas (tus hermanas tienen unos pechos preciosos) y mi madre mirándome con la mirada sesgada intentando quitarme la idea de servirme otra copa que me terminé sirviendo seguro.
El punto y final lo pusimos Blanca y yo cantando Camela, la de “Cuando zarpa el amor”, ambos imitábamos sus ridículas voces mientras los supervivientes de las seis de la mañana descansaban por sofás y suelos, con líneas de ojos corridas, coloretes desgastados, pelucas quitadas y leggins subidos y descalzos.
Les acompañé hasta la Renfe y me volví a acostar, mientras subía por mi calle me paraba a cada rato, reconociendo mi camino.
No hubo baja médica para ninguno de los invitados, no hubo que lamentar daños materiales excepto un pintalabios negro que me cargué, sigo sin poder quitarme la brillantina de mi dedo gordo izquierdo porque mi familia me prohíbe coger la acetona debido a mi pasado esnifador de tales elementos.
Y el 16 ya está aquí, los dos patitos.
Me vestí con mi mejor material ochentero mientras observaba la decoración de mi casa, guirnaldas kitsch, dos piñatas terriblemente feas, una cortina de cuentas recién sacada de un film de Almodóvar de los 80, posters de Michael J. Fox, los New Kids y dos fotos enmarcadas de los dioses de la fiesta, Kirck Cameron y Cindy Lauper.
Mis invitados me dieron la llamada de aviso, llegaban al barrio de los moribundo y debía recogerles en la estación. Enseguida pedí ayuda a alguien para que me acompañase ante semejante periplo. Si ya corro peligro de palizas sistemáticas yendo vestido de manera “normal” imaginad con mi atuendo a lo Boy George (labios negros incluidos), el peligro físico estaba más que justificado. En cuanto lo dije todos miraron hacia en el techo en plan “háztelo tú mismo”, por suerte el novio de Comunicóloga aceptó a regañadientes acompañarme.
Allí estaban todas, todas mis compañeras de clase, el grupo selecto, la creme de la creme, con atuendos ochenteros que harían desprender las retinas a David Delfín.
En casa mamá terminaba de colocar la comida, dentro del terrible trance que eso suponía, una misma fiesta y platos para omnívoros, vegetarianos, veganos y celiacos, definitivamente mis amigos si son especiales.
Faltó gente entre excusas tipo “tengo gripe”, “me he enamorado y estoy depre” o “me tengo que ir al salón del cómic de Málaga a vender un fanzine”, al menos no me pusieron ninguna que sonara como “No puedo, tengo que darle de comer a mi llama”.
En cuanto todo se dispuso y ya sonaban los primeros acordes de la Lauper a todo volumen me entregaron mi fabuloso regalito; ¿Dinero? ¿Sexo? ¿Un muñeco hinchable? Casi. Cada uno de mis compañeros había elaborado un muñeco a su imagen y semejanza y me los entregaron todos juntitos en una caja preciosa de terciopelo rojo digna del putiferio más elegante. Y me encantó, dieron en el clavo por supuesto, ante mi pregunta de cómo se les ocurrió esta idea Sara Happy me recordó una frase que dije el día de San Valentín (por supuesto): “El día de San Valentín es esto. Demostrar que quieres a las personas pero no importa como. Mi manera de demostraros que os quiero es diciendo cosas como que me encantaría coleccionaros, metiéndoos en tarros de cristal y cambiándoos de ropa cuando me apeteciera.”
Lo que me confirma definitivamente las sospechas de que padezco un trastorno obsesivo compulsivo.
Comenzamos a beber y como buenos artistas aquello parecía una reunión de los familiares de la casa de Alba. El alcohol corría por nuestras venas como en la canción y bailando y quemando llegamos a la hora del singstar, cuando yo me encontraba en mi peor estado. Yo tengo pedo olvidadizo, esto quiere decir que mientras cantaba, dejaba el micrófono en el suelo, bebía mucho más, cantaba con el vaso del cubata y cuando me daba cuenta de que no puntuaba mi “Eye of the tiger” miraba por fin y preguntaba “¿Dónde está mi micro?”.
Entre “¿Dónde está mi micro?”, “¿Dónde está mi móvil?”, “¿Dónde está (el nombre de cualquiera vale)?” y “¿Dónde está mi vaso?” pasaron las horas y las canciones a toda garganta y poca voz. Postres celiacos y tarta fueron los finales.
Raquel vomitando como en toda buena fiesta que se precie, mi cuñado David simulando estar más borracho de lo que estaba y haciendo calvos, Laura Ramiro hablando de los pechos de mis hermanas (tus hermanas tienen unos pechos preciosos) y mi madre mirándome con la mirada sesgada intentando quitarme la idea de servirme otra copa que me terminé sirviendo seguro.
El punto y final lo pusimos Blanca y yo cantando Camela, la de “Cuando zarpa el amor”, ambos imitábamos sus ridículas voces mientras los supervivientes de las seis de la mañana descansaban por sofás y suelos, con líneas de ojos corridas, coloretes desgastados, pelucas quitadas y leggins subidos y descalzos.
Les acompañé hasta la Renfe y me volví a acostar, mientras subía por mi calle me paraba a cada rato, reconociendo mi camino.
No hubo baja médica para ninguno de los invitados, no hubo que lamentar daños materiales excepto un pintalabios negro que me cargué, sigo sin poder quitarme la brillantina de mi dedo gordo izquierdo porque mi familia me prohíbe coger la acetona debido a mi pasado esnifador de tales elementos.
Y el 16 ya está aquí, los dos patitos.
Comentario:
Qué bonito y original el regalo de tus amigos. Yo también voto por ver todos esos muñecos metidos en la caja.
El año que viene estaré más atento para felicitarte en tu día.
Un beso.
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Felicidades, guapo!
Oye, se impone una foto del regalo de tus colegas, no crees? ;)
Oye, se impone una foto del regalo de tus colegas, no crees? ;)
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Feliz feliz en tu día...
F2LICIDAD2S!
F2LICIDAD2S!
Comentario:
Feliz cumpleaños guapísimo!!!!!!!!! Que pases buen día y buen año ;) Besines
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muchas felicidades moribundas!!!!!
que los dos patitos no son nada, te espera un futuro lleno de perversiones y fiestas regadas en alcohol....
kss feliz
que los dos patitos no son nada, te espera un futuro lleno de perversiones y fiestas regadas en alcohol....
kss feliz
Comentario:
CUUUUUUMPLEAAAAÑOS FEEEEEELIIIIZZ (entonando un poco) CUUUUMPLEAAAÑOS FEEEELIIIIZ, TE DESEEEEEAAAMOS TOOOODOS, MORIBUUUUUNDO FEEEEEELIIIIZZZZ!!!! Guapo, felicidades!!!
Comentario:
El 16 llega dentro de 5 minutos. ¡Felicidades! Y recuerda... "¿Dónde está mi micro?", en mi coño!
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Felicidades tio. Pedazo fiesta que os montasteis. Os falto sesion de peli de Almodovar, jeje.
Comentario:
felicidades.
me sorprende que llegaras vivo a casa después de acompañar a los colegas a la estación.
tu barrio debe estar lleno de tuners deseosos de romper las costillas al doble etílico de boy george.
me sorprende que llegaras vivo a casa después de acompañar a los colegas a la estación.
tu barrio debe estar lleno de tuners deseosos de romper las costillas al doble etílico de boy george.
Comentario:
Jeje pues que enrollada tu madre dejarte celebrar semejantes fiestorros botellones en tu casa. Un besito
Comentario:
En Málaga no hay salón del Cómic... ¬¬. Fui a Granada y me obligaron a vendernos, a mí y a mi asociación, mientras frikis babosos me preguntaban si yo me hacá fotos en top-less (Sí, hijos, sí. De todo hay en la vereda del Señor)
Y bien, sí. Me perdí lo que sin duda será, la fiesta del año, sin querer menospreciar a ninguno de mis queridos amigos o a mí misma, que mi aniversario es también muy cercano. pero fue insuperable. ¡Qué horror! Hubiera pagado por ir. Siento habérmela perdido, pero me quedan las anécdotas, los chistes, las fotos, los vídeos, los muñecos (¡eh! ¡yo hice el mío y era super mono!) y el hecho de que no estuviera presente cuando el señor Hairblue, ebrio espero, estuvo proclamando a los cuatro vientos detalles de mi vida sexual.
¡Quiero máaaaas fotos!
¡Un besito libidinoso cariño!
PD. Sí, ¡vuelvo a tener Internet! Monooo.
Y bien, sí. Me perdí lo que sin duda será, la fiesta del año, sin querer menospreciar a ninguno de mis queridos amigos o a mí misma, que mi aniversario es también muy cercano. pero fue insuperable. ¡Qué horror! Hubiera pagado por ir. Siento habérmela perdido, pero me quedan las anécdotas, los chistes, las fotos, los vídeos, los muñecos (¡eh! ¡yo hice el mío y era super mono!) y el hecho de que no estuviera presente cuando el señor Hairblue, ebrio espero, estuvo proclamando a los cuatro vientos detalles de mi vida sexual.
¡Quiero máaaaas fotos!
¡Un besito libidinoso cariño!
PD. Sí, ¡vuelvo a tener Internet! Monooo.
Comentario:
por fin la fiesta 80's!!! quien pudiera haber estado!! Por cierto hice cuentas hace un par de semanas y pensé que los dos patitos caian el 17, cuan equivocado estaba! MMMMm que nerrrvios!!!