Moribundo por el arte
Si mi vida ya parecia una serie cómica de television lo único que le faltaba era un blog.
Acerca de
Nací en una agradable familia de sospechoso parecido a los simpson. Tras los estudios normales decido hacer Bellas Artes y desde entonces todo lo que me acontece se presenta con risas en "off" y sarcasmos de sobremesa.
Sindicación
 
Torpeza Moribunda.
Con 9, con 13 o con 17 años mi torpeza no ha dejado de acompañarme de manera fiel.
No me refiero solamente a la torpeza verbal que padezco y que se manifiesta en los momentos más inoportunos, por ejemplo, metiéndome con alguien de manera despellejadora y que al girarme se encuentre con cara asesina y ojos inyectados en sangre detrás mío.
Yo además padezco una torpeza física notable. Tened por seguro que en una carrera de obstáculos, caería, rodaría, y rasparía codos y rodillas.
Hubo una temporada cuando iba a al instituto, ahora no recuerdo si por cuarto de la E.S.O. exactamente que me agencié mi peor archienemigo. Si el actor secundario Bob tiene como rival a un rastrillo, mi rival inanimado se convirtió en una peligrosa alcantarilla en medio de la plaza por la que paso todos los días.
Al principio me pillaba siempre desprevenido, además yo soy de esas personas que algunas veces en su vida se han dormido caminando, con el susto que te pegas, por supuesto ¿No estaba yo pasando por un jodido puente y ahora me encuentro justo en la puerta de mi instituto?
Como suelo ir en mi propio mundo (parafraseando a Fangoria) no me daba cuenta de que mi archienemiga estaba allí, esperando… Tropezaba con ella y me caía. Pero no me caí dos veces, o tres… aquello se convirtió en una encarnizada lucha entre el hombre y el objeto. Yo me levantaba por la mañana, me arreglaba y decidido pensaba “Bueno chico, ahora ya lo sabes, no vayas por la plaza, metete por la otra calle y esquiva la maldita alcantarilla”. Nada más cerrar la puerta de mi casa olvidaba mis buenos propósitos y claro, mis pies caían irremediablemente en su trampa maligna. Casi un curso entero de caídas hasta que arreglaron su maldita tapadera.
Y mis caídas no son caídas normales. Mis visitas al suelo se parecen a cuando en esas películas la cámara sigue un grupo de personas, de pronto una cae al suelo pero la cámara sigue y la otra se reincorpora intentando mantener algo de dignidad siguiendo el mismo paso que sus compañeros.
Hace ya un tiempo que no me estampo contra nada, aunque yo he rodado por escaleras y me he golpeado contra farolas como si fuese un cómic de Mortadelo y Filemón, eso sí, los chichones no eran tan graciosos y nunca salieron esos pájaros alrededor de mi cabeza.
Ya no recuerdo si lo he contado pero la última vez que me caí y que más dolorosa resultó fue la nochevieja del año pasado. Me encontraba bailando de manera desenfrenada, en mi casa, mezclando alcoholes blancos, marrones y de todos los colores. Iba muy mono, no lo niego. Una camisa con algunas rayas, una corbata preciosa y unos pantalones marrones de traje que me costó horrores encontrar de mi talla.
Yo bailaba y bailaba hasta que mi rodilla derecha me dejó de seguir el ritmo y se salió, para volver en centésimas de segundo a su sitio pero, haciendo que yo cayese como si de un árbol recién talado estuviésemos hablando. Me golpeé estruendosamente contra el suelo y mi familia dejó de bailar. Lo más normal es que yo pensase por mi salud, pero desgraciadamente lo primero que vino a mi pensamiento y que dice bastante poco sobre mi persona fue:
- “¡Por Dios! ¡Qué dolor! Me duele tanto que seguro que se me ha salido el hueso por fuera de la pierna y me he roto la pierna. Un momento… Si eso pasa me voy a manchar de sangre mi pantalón… ¡Mi pantalón nuevo que tanto me ha costado encontrar!”
Por suerte mi tía estaba allí (es fisioterapeuta) y me medio arregló, mi mente también se calmó y recuperé la cordura pro pantalón.
La última vez que me caí fue el otro día, extasiado contemplaba un almendro que veo todos los días. Ello me ha hecho verlo florecer, con la poética que ello entraña. Y viendo sus flores tropecé con una tapa y me caí, quizá, como una especie de bienvenida a la primavera.
Claro que yo la primavera la noto en otras partes menos nobles.
 
Comentario:
yo tambien soy muy torpe, durante los... OCHO primeros años de vivir aqui me tropezaba dia si dia no con un pequeño socavon que hay al salir de mi portal, deje de hacerlo cuando dejarona parcar en ese lado de la cera, los coches me protegen!
 
Comentario:
Yo no recuerdo ninguna caída ni coscorrón especialmente graciosos; pero se me viene a la cabeza la caída que propicié hace poco.

Iba yo hacia mi trabajo, en coche, bajando la cuesta que hay antes de la última curva. Venía en sentido contrario un morito (por allí hay muchos, pero son becados y trabajan en el Centro de Investigaciones Científicas, así que no era un topmantero) en bici. El morito me mira, yo lo miro, él me mira, yo lo miro, lo rebaso con el coche y de repente escucho crick, crack, yiiiiiiich... Miro esta vez por el espejo retrovisor y veo al morito que se acababa de salir de la carretera, sin aceras que la orillasen, y que estaba a punto de estamparse contra la pared.

Pero no fue culpa mía... él empezó.

Un beso.
 
Comentario:
Eres el concursante perfecto para Humor Amarillo, nen.
 
Comentario:
todos los artistas son unos despistados niño, para cuando exposición??....

kss
 
Comentario:
Ahora que j'adore ha contado eso me ha venido a la cabeza el dia que iba yo andando por la pzla de chueca y de repente oigo CRASH CRASH CRASH y a un moro con cara asesina gritandome muchisimo y todos mis amigos partiendose la polla... entonces mire para abajo y yo estaba en el centro la manta del moro pisoteando todos sus CD's, pero prometo que no los vi!!! (Todos los maricas de la plaza me miraban diciendo... pero ese gilipollas que hace??(
 
Comentario:
podemos hacer un club de torpes.

a mi, como a veces me da por ir leyendo mientras ando, alguna vez me he caído periódico en mano sobre algún tope de aquellos de prohibir aparcar. y tengo una amiga q siempre me recuerda el día que iba con ella y me choqué contra las sillas de una terraza de un bar, me cargué las vallas de una zanja... un desastre, y siempre espera q lo repita, la muy zorra.

espero q Gianis cuelgue un post contando su resbalón saunero.
 
Comentario:
Pero vamos a ver, para que quieres tu ver pajaros al rededor de la cabeza si los tienes todos dentro?
 
Comentario:
yo resbalé en una sauna, frente a 300.000 mariquitas holandesas, con pérdida de chanclas, toalla y dignidad.
nunca me he vuelto a recuperar de esa experiencia.
No