Cansancio Moribundo.
Hoy casi me quedo dormido antes de ir a clase. Vale que me estuve acostando tarde toda la semana santa haciendo nada, dejando que las motas de polvo se acoplaran en mis gafas azules, viendo procesiones e impregnándome de manera no deseada de ese olor a torrija que mi madre insiste en dispersar año tras año por la casa, pero no puedo continuar con este ritmo de vida.
Las 7:20 de la mañana me hacen saltar, con los ojos vidriosos recojo todo y me arrastro desde el baño hasta la ducha. El cansancio no me deja ni siquiera pensar en masturbarme ni nada, lo único que quiero es asearme, salir y correr como un zombie al que le falta una pierna cuesta abajo hasta la estación, recorrido en el que casi pierdo el abono (otra vez) y apunto estoy de acabar por el suelo de la carretera, ya que el asfaltado no se renueva desde 1839.
Me fijo en que uno de los árboles de la plaza ha perdido su mitad geométricamente perfecta que permanece a su lado en el suelo, ahora es como si hubiera media naranja clavada en un palo, se me pasa por la cabeza qué hubiera pasado si esa rama me hubiera aplastado. Hoy seguramente, con la cara de dibujo animado maniaco que porto me hubiese quedado aplastado y me hubiera ido a la estación corriendo con la forma de una tapa de alcantarilla.
El metro, un horror como siempre. Ya no sé que le pasa al transporte público pero todos los días tiene retraso o la hora que cojo ha mutado a “La horripilante hora de los homicidas”. La gente se aprieta que ya no siento placer ni nada al rozarme con uno de esos postadolescentes repetidores del bachillerato que se pegan los pantalones de chándal al culo por insistir en ir con las manos metidas en los bolsillos (tocándose seguro) y con la chaqueta vaquera que casi parece una torera tres tallas más pequeña. Antes de las vacaciones, cuando comenzaba a ponerme violeta del estrujamiento y pensaba que aquello no podía ir a peor, las puertas del metro no se podían cerrar. Los ineptos se apoyan en ellas y no dejan que el tren inicie su recorrido, tras cinco minutos de intentos, el conductor tuvo que salir a insultarnos y cuando todo podía empeorar lo hizo, apareció una cámara de televisión para grabar aquel amasijo de brazos, piernas y caras. No dudo que la cámara fuera de Antena 3, sólo ellos son capaces de semejante plano.
Hoy volvió a pasar lo de las puertas y cuando sopesaba morderme las muñecas para morir desangrado llegué a ciudad universitaria. Lady Evil me esperaba junto a una de las Lauras y nos fuimos a la clase de diseño objetual. Como siempre tuve que apoyarme en la mesa de atrás para no balancearme como un tentetieso de las cabezadas tan terribles que daba y encima el profesor llevaba una americana parecida a la mía, cosa que casi me hizo querer arder en una aparatosa combustión espontánea y matar a todos mis compañeros.
Encima Lady Evil me echa las cartas porque su próximo proyecto va a consistir en dibujar a los 22 arcanos mayores o eso quiere. Ella no tiene poder alguno si no contamos con el de una lubricación natural extraordinaria pero aún así me angustié por la situación, el resumen de mi sesión era que tendría éxito en mis proyectos pero que me iba a quedar para vestir santos… Y en mi estado actual estas cosas me afectan claro. Yo no sé si sería ella pero todos los de la mesa sacamos predicciones amorosas nefastas, quizá sea un mal propio de los artistas.
Me marcho a casa porque enfrentarme a otra clase haría surgir una urticaria por toda mi fina piel. Como y me acuesto. Una hora de siesta.
Me despierto y me voy a dar las clases a las personas mayores, con positivismo renovado claro, me visto para la ocasión con una bonita y sobria camisa clara, vaqueros, americana verde y boina, el toque de la bohemia. Si esas ancianas conservan deseo sexual se les va a despertar.
Pero llega el horror. Y no es el horror que esperaba, figuras desdentadas, pieles arrugadas, uñas amarillas, un anciano devorando a un bebé… No, el horror es que piensas dar una clase a más o menos 10 personas y se presente 1. Dos horas de “Muy bien”, “Si, si, si”, “Un poco más de verde”… Aunque reconozco que el cuadro no me disgustaba nada.
Antes de irme a casa paso por la sede de la empresa de ocio y les informo del éxito de la clase, y de que sacrificaré mi puente de mayo yendo de campamento para sacarme pasta extra.
Me meto en el cercanías, dejo mi bolsa amarilla, saco el Mp3 y pongo “This Picture” de Placebo.
No es que haya sido un gran día.
Las 7:20 de la mañana me hacen saltar, con los ojos vidriosos recojo todo y me arrastro desde el baño hasta la ducha. El cansancio no me deja ni siquiera pensar en masturbarme ni nada, lo único que quiero es asearme, salir y correr como un zombie al que le falta una pierna cuesta abajo hasta la estación, recorrido en el que casi pierdo el abono (otra vez) y apunto estoy de acabar por el suelo de la carretera, ya que el asfaltado no se renueva desde 1839.
Me fijo en que uno de los árboles de la plaza ha perdido su mitad geométricamente perfecta que permanece a su lado en el suelo, ahora es como si hubiera media naranja clavada en un palo, se me pasa por la cabeza qué hubiera pasado si esa rama me hubiera aplastado. Hoy seguramente, con la cara de dibujo animado maniaco que porto me hubiese quedado aplastado y me hubiera ido a la estación corriendo con la forma de una tapa de alcantarilla.
El metro, un horror como siempre. Ya no sé que le pasa al transporte público pero todos los días tiene retraso o la hora que cojo ha mutado a “La horripilante hora de los homicidas”. La gente se aprieta que ya no siento placer ni nada al rozarme con uno de esos postadolescentes repetidores del bachillerato que se pegan los pantalones de chándal al culo por insistir en ir con las manos metidas en los bolsillos (tocándose seguro) y con la chaqueta vaquera que casi parece una torera tres tallas más pequeña. Antes de las vacaciones, cuando comenzaba a ponerme violeta del estrujamiento y pensaba que aquello no podía ir a peor, las puertas del metro no se podían cerrar. Los ineptos se apoyan en ellas y no dejan que el tren inicie su recorrido, tras cinco minutos de intentos, el conductor tuvo que salir a insultarnos y cuando todo podía empeorar lo hizo, apareció una cámara de televisión para grabar aquel amasijo de brazos, piernas y caras. No dudo que la cámara fuera de Antena 3, sólo ellos son capaces de semejante plano.
Hoy volvió a pasar lo de las puertas y cuando sopesaba morderme las muñecas para morir desangrado llegué a ciudad universitaria. Lady Evil me esperaba junto a una de las Lauras y nos fuimos a la clase de diseño objetual. Como siempre tuve que apoyarme en la mesa de atrás para no balancearme como un tentetieso de las cabezadas tan terribles que daba y encima el profesor llevaba una americana parecida a la mía, cosa que casi me hizo querer arder en una aparatosa combustión espontánea y matar a todos mis compañeros.
Encima Lady Evil me echa las cartas porque su próximo proyecto va a consistir en dibujar a los 22 arcanos mayores o eso quiere. Ella no tiene poder alguno si no contamos con el de una lubricación natural extraordinaria pero aún así me angustié por la situación, el resumen de mi sesión era que tendría éxito en mis proyectos pero que me iba a quedar para vestir santos… Y en mi estado actual estas cosas me afectan claro. Yo no sé si sería ella pero todos los de la mesa sacamos predicciones amorosas nefastas, quizá sea un mal propio de los artistas.
Me marcho a casa porque enfrentarme a otra clase haría surgir una urticaria por toda mi fina piel. Como y me acuesto. Una hora de siesta.
Me despierto y me voy a dar las clases a las personas mayores, con positivismo renovado claro, me visto para la ocasión con una bonita y sobria camisa clara, vaqueros, americana verde y boina, el toque de la bohemia. Si esas ancianas conservan deseo sexual se les va a despertar.
Pero llega el horror. Y no es el horror que esperaba, figuras desdentadas, pieles arrugadas, uñas amarillas, un anciano devorando a un bebé… No, el horror es que piensas dar una clase a más o menos 10 personas y se presente 1. Dos horas de “Muy bien”, “Si, si, si”, “Un poco más de verde”… Aunque reconozco que el cuadro no me disgustaba nada.
Antes de irme a casa paso por la sede de la empresa de ocio y les informo del éxito de la clase, y de que sacrificaré mi puente de mayo yendo de campamento para sacarme pasta extra.
Me meto en el cercanías, dejo mi bolsa amarilla, saco el Mp3 y pongo “This Picture” de Placebo.
No es que haya sido un gran día.
Comentario:
bueno queria decir que soy tan pero tan puta que hasta mi padre me lo cojo cahu bye bye bye
Comentario:
bueno queria decir que soy tan pero tan puta que hasta mi padre me lo cojo cahu bye bye bye
Comentario:
bueno queria decir que soy tan pero tan puta que hasta mi padre me lo cojo cahu bye bye bye
Comentario:
Todo mal día tiene su misión, y yo creo q, si sumamos la indiferencia ante los culos chandaleros y el hecho de acabar de campamento rodeado de lolitas en shorts, el mundo se está conjurando para enviarte un mensaje. Y que nadie me apalee, tal vez se solucione con una buena sesión de sexo corrupto y salvaje.
Comentario:
Menos mal que todabía nos queda la música no? Héchale cojones, ya vendrán tiempos mejores.
PD: Donde esté una torrija que le jodan a los donuts, mierda de copia de las rosquillas... XD
PD: Donde esté una torrija que le jodan a los donuts, mierda de copia de las rosquillas... XD
Comentario:
vaya, no veo tu animo muy subidito.. y otra vez llego tarde para veros, mi mama me va a echar la bronca por no estar temprano en casa :P y te aseguro ke eso si es tener un mal día...
Comentario:
Uhmmm torrijas... manjar exquisito que aquí brilla por su ausencia... sino fuera por mis sub-raíces conquenses creo q ni lo conocería. Y en el metro... relájate y disfruta jajaja
Comentario:
Hay dias que no es que no sean gratificantes, sino que simplemente deberian borrarse del mapa de nuestras vidas.
En este mes he tenido unos cuantos de esa especie...cansan, agotan, desmotivan.
Yo tb me siento plafff últimamente, tengo demasiado a menudo la sensación de que el tiempo pasa sin que yo sea capaz de aprovecharme lo suficiente de el.
Me ha gustado ver tu fotografía, hacía dias que no pasaba por aqui y ha sido una agradable sorpresa.
En este mes he tenido unos cuantos de esa especie...cansan, agotan, desmotivan.
Yo tb me siento plafff últimamente, tengo demasiado a menudo la sensación de que el tiempo pasa sin que yo sea capaz de aprovecharme lo suficiente de el.
Me ha gustado ver tu fotografía, hacía dias que no pasaba por aqui y ha sido una agradable sorpresa.
Comentario:
Claro! Te habías tomado un donuts? Hay esta tu terrible error, las torrijas no tienen el mismo efecto.
BSS!!!
BSS!!!
Comentario:
La solución para lo del metro es gritar que hay una bomba, claro que si lo repites cada dia, al final o no saldrá nadie del vagón o acabarás en guantánamo. Pero bueno. Por cierto, ya tengo trabajo de psicólogo!!!
Comentario:
discrepo de arc. si un postadolescente te ha rozado con su chándal y tú no has sentido nada, tiene que haber sido uno de los peores días de tu vida.
Comentario:
Bueno, el vejete también se podría haber sacado la dentadura postiza y haberte hecho una mamada para mejorar el día..., pero nunca se puede decir que ha sido un mal día si has escuchado "This picture", no?