Moribundo por el arte
Si mi vida ya parecia una serie cómica de television lo único que le faltaba era un blog.
Acerca de
Nací en una agradable familia de sospechoso parecido a los simpson. Tras los estudios normales decido hacer Bellas Artes y desde entonces todo lo que me acontece se presenta con risas en "off" y sarcasmos de sobremesa.
Sindicación
 
Moribundo y las manos.
Tengo las manos que dan pena. Pensé que con la llegada de la ortodoncia iba a dejar de morderme las uñas y de hecho así fue durante un periodo de tiempo. En ese lapsus mis uñas brotaron como la avena en los anuncios de galletas con fibra, unos bellos tallos frondosos y no las horrendas uñas amarillas y retorcidas a lo Nosferatu que pensé iban a supurar de mis dedos.
Las uñas las volví a morder justo el día que perdí mi pobrecito ordenador, con el dolor de la ortodoncia y la imposibilidad física de hacer tenaza con los paletos me arranqué tres uñas, sufriendo física y psicológicamente, aparte de, seguramente, haber retrasado de manera considerable el alineamiento de mis piezas dentales, constato que moví los alambres de la ira homicida con la que ataqué mis pobres manos. El otro día, cuando me enteré de que no pueden recuperar mis archivos directamente no hice nada, ya nada me afectaba por el cansancio y como le dije a mi madre: “Si no estuviera tan cansado, lloraría”.
Pero vamos, que el tema es que al estar atravesando otro proceso gripal auspiciado por la buena de comunicóloga, he tenido tiempo de pararme a reflexionar, pensar azuzado por los delirios febriles y, como no, mirarme mucho tiempo las manos.
Porque reconozco que tengo unas manos feas. Por lo menos a mí no me gustan nada de nada, son pequeñas, están llenas de líneas y de marcas, son excesivamente fibrosas y claro, la falta de uñas le dan a los dedos esa magnífica anatomía pepinera o como las llaman algunos manos de huerto.
Entono el mea culpa en muchos aspectos. Las manos me las cuido poco y no sólo por el pseudo canibalismo al que las someto sino porque al ser la herramienta principal del trabajador de taller y del artista a ellas van a parar todos los golpes. Parte de culpa del prematuro envejecimiento la tiene, como no mi padre. ¿A quién coño se le ocurre limpiar pintura de las manos de sus hijos con disolvente nitro? Sobre todo teniendo siete años:
Yo: - “Papá ¿Me quitas la pintura que se me ha quedado jugando con esa pistola de pintar carrocerías?
Papá: - “¡Claro que si hijo mío! El disolvente nitro resolverá este pequeño engorro que has ocasionado con pintura de tan alto contenido en plomo y por lo tanto venenosa y cancerígena”
Yo: -“¡Bien!”
Luego creces y los fallos los cometes tú y ¡Allá con tu mecanismo amigo! Pero si ves al profesor de grabado cogiendo las planchas del ácido tan ricamente y diciendo cosas como “Algunas personas se ponen guantes pero no pasa nada”, te creas falsas ilusiones. Un día te olvidas los guantes y ya has metido la plancha, aquello comienza a burbujear y te urge sacarla y claro, las manos que metes. Al principio todo normal, hasta que te empiezan a picar y después durante tres semanas luces un moreno dactilar envidia de cualquier miembro de la familia Iglesias y unas marcas de la plancha de zinc que parece te han servido los dedos a la parrilla.
Y las debería de cuidar, que son mi bien más preciado. El día que a mi profesora de segundo se le cayó un tablero en la mano lo recordaré siempre. La pobre fue tan rápido a por hielos que pensé le habría quedado la mano colgando. Ella (la profesora) reconozco que era mala y un poco retorcidilla, pero el discurso de la mano es la herramienta del artista permanecerá en mí como la cicatriz de la barbilla hasta que muera.
Jaime, que también era un ansioso mordedor de uñas muchas veces insistía en verme las manos bonitas. Era muy rico si, yo sabía que lo decía porque el amor te hace soltar esas incoherencias como frases del tipo “Cada vez te la encuentro más grande” pero como que te gusta escucharlas.
Nada, que me quedo con mis amigas las manos y sus diez deditos, drogándome y rezando porque mis tres años de escultura las haya dotado de la fuerza suficiente como para romperle el cuello a comunicóloga cuando mejore, por pegarme resfriado tan cabrón.
 
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ay ay ay... a estas alturas del año y griposo... tienes que tomar más vitamina C xD A mi lo de morderme las uñas me da una angústia terrible, pero los padrastros... no me doy cuenta y ya tengo los dedos en la boca.
 
Comentario:
Chico siempre puedes acabar pintando con la boca, los pies u otras partes de tu cuerpo. Oye que bien bonitos les quedan las pinturas a los de los calendarios benéficos.
Y chico yo también estoy con un resfriado de narices y nunca mejor dicho.
Yo creo que moderme las uñas era la única manía que no tenía. Porque por lo que hace al resto todo el repertorio. Supongo que esta la debería encontrar demasiado convencional.
Y yo donde siempre metía las manos era en el fuego. Fuego que veía fuego que tocaba. Por suerte no me han quedado señales. Un beso
 
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Hola chato.
Espero que cuando leas esto estés mucho mejor de tu catarrasodescomunal y olé. Cuando has dicho lo de las planchas de ácido, me has recordado a mí misma hace muchos años en clase de metalistería en la escuela de artes y oficios. Una compañera y yo, alegremente metimos las manos en un cubo con su agua, su ácido sulfúrico y su canesú. Menos mal que otro compi encontró una botella de glicerina y nos lavó, literialmente las manos con ella.
Recuerdo que de muy pequeña, alguna vez me mordí las uñas, pero poco tiempo. Mi hermana sí que se las mordía. Una vez me dijo con envidia: "qué chulas tienes las uñas, ¿me dejas que te muerda una? :P
Ahora soy menos artista y más taquimecanolavandera. El fregoteo estropea tanto las manos como el contacto con aguarrases, barnices y potingues varios...Como decía una tía abuela mía: "Las manos son de cristal" .
MUAKMUAKMUAK!. Besitos en tus manitas de artista :)
 
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yo me las como dobladas y a pares.
 
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me muerdo las uñas, y lo que es peor, también soy adicto a los padrastros. Tengo el pulgar y el corazón de la mano derecha con cayo, y no es broma, lo tengo desde hace veinte años. Somos unos ansiosos, que le vamos a hacer. cuidate y mata a comunicóloga.
 
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Nunca me he mordido las uñas. Cuando era pequeña lo intenté, porque me hacían gracia los niños que sí se las mordían y quería ser como ellos, pero lo dejé pronto, porque no me pareció gran cosa como menú. Creo que al poco empecé con un trastorno obsesivo-compulsivo, porque al final a cada uno le sale la ansiedad por un sitio.
Eso sí, tengo unas manos preciosas, modestia aparte.
 
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Yo soy de los que nunca me he mordido las uñas o al menos no hasta arrancarme canibalmente un cacho. Siempre he tenido manias con las manos. De pequeño las comparaba con las de mí padre, grandes y destrozaitas y ahora sigo teniendo las manos largas finas y delicadas pero...ahora me gustan jejeje. Las manos dan mucha personalidad y he visto manos destrozadas maravillosamente perfectas.BSS!!!
 
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YO TAMBIÉN ME MUERDO LAS UÑAS!!! jejejeje... desde pequeñito,pero reconozco qeu con moderación,poque si qeu las tengo bien, redonditas y a su nivel todas, todas igualitas y hasta me brillan..jeje, mi hermana que tambi´ñen se las come se cabrea conmigo porqeu yo mordiendomelas las tengo ben y ella fatal.. pero ella tiene unos dientes perfectos sin ortodoncia y yo me tiré como dos años con aparatos..jeje, asi que compensa...jejeje

Las manos para mi hermana y para mi antes también eran la heramienta, nosotrods tambien somos artistas..jeje pianistas, que al fin y al cabo esos también son artistas..ejeje, y si que hay que cuidarselas..

PONTE GUANTES!!!!
USA CREMITAS!!!!

JEJEJe

Un abrazo. y qeu te mejores!!!!
 
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Yo también me muerdo las uñas, es todo un vicio (una enfermedad me dicen)
Tengo mis manos hechas polvo. También del desgaste del artista, que las metes en cualquier sitio sin pensarlo. Todos los años trabajo en el campo, así que el desgaste es mayor.
Nunca te has parado a mirar las manos de un anciano? Da vértigo pensar todo lo que habrá hecho con ellas para tenerlas así.
 
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nunca me he mordido las uñas, vaya. :(

me siento marginado.

una cosa, mori. las manos de un artista deberían estar siempre hechas una kk... porque si crea con ellas, es lógico que se las cargue. por lo que tus manos son una garantía de calidad como artista. seguro.
 
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A mi me gustaban mas cuando formaban undershaker porque las canciones era mucho mas movidas pero pauline tb mola. Hay concierto de presentacion en la sala galileo??
Kedada de bloggers madrileños para ver a las hermanas? (y eso que soy bakala)... y hablan de pato chino y saaaaalmoooon pero eso si, precocinado!!
TU MORI PERRITA RASTRERA!!! PARA CUANDO V DE VENDETTA SO CERDA QUE ME LA VOY A PERDER!!

 
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yo me mordía las uñas, pero un buen día (azuzada por mi padre, q me vigilaba de cerca el panorama uñil) dejé de hacerlo.

ahora me quito los padrastros (q no si es peor q lo otro) aunque solo en ocasiones puntuales, como cuando estoy nerviosa o me gusta alguien y necesito hacer tiempo ;-)

besos
 
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Yo también me mordía las uñas y ahora las tengo horribles (recordemos que las manos que publiqué en mi bitácora son las de mi novio y no las mías; que algunos os habéis confundido). Ahora me arrepiento mucho de haberlo hecho, pero es lo que tiene ser tan tímido e inseguro.

Un día, allá por los 18 años, decidí que quería que mis manos no lucieran tan horrorosas ye me empeñé en conseguirlo. Me propuse dejarlo gradualmente, de modo que casa semana tenía terminantemente prohibido comerme una uña, a la siguiente dos, y así sucesivamente. El método funcionó, aunque, como ya he dicho, mis manos no se volvieron bonitas y nunca lo serán. Las terminaciones de mis dedos son horrorosas y todavía me salen padrastros.

Un beso.
 
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O sea, que tb sufres de onicofagia(habito compulsivo de comerse las uñas? Lo tuyo con los trastornos compulsivos ya es vicio, nen!

A mí algo que me gusta mucho de un tío no son las manos en si, pero sí el tacto. A veces en vez de dar dos besos me gustaría dar la mano, aunque quede más hetero!

Por cierto, me alegra que conozcas a Pauline en la playa, es uno de mis grupos favoritos. Han sacado nuevo CD, es más lentorro pero tb merece la pena.

Mejórate, Moridundi. Un beso.
No