Quitando mármol moribundo.
La cosa es esta. Uno abre un blog por algún motivo en especial, en mi caso, mis increíbles problemas mentales debidos a la traumática y violenta ruptura que todos sufrimos alguna vez y que supongo, no fue para nada especial (lo que rompe todo ese romanticismo enfermo que la recubría). Como estoy enfermo continuo con el blog que es un refugio ideal para personas de mi calaña y resulta que, cosas de la vida, otros personajes penetran en mi guarida de lo absurdo, dejan mensajes e incluso se identifican.
Las personas que me escriben comienzan siendo (me encanta esta metáfora) como esculturas de mármol. Ellos muestran su materia en sus blogs o comentarios y eso es lo que conozco, la escultura que han fabricado. Pero… luego comienza el Chat, el hablar en directo y poder comprobar que si, no sólo son enfermos como tú sino que hablan y se expresan de la misma moribunda manera y es simplemente genial. Al final el intercambio de mails y la escultura de mármol cobra vida, la piedra deja paso a la carne y todo es tangible, envuelto por el olor de lo táctil.
La otra cosa es que me quedé sin campamento y sin expectativas de puente, mi cuenta continuaba en ese coma etílico, borracha por meses de compras sin sentido. Cuando me dieron esta noticia yo chateaba con Gianis, dios de muchos, hombre de conocimientos seguido de masas. Cuando le comuniqué mi terrible pena me ofreció de manera tan rápida como generosa el poder viajar a Barcelona y claro, uno es moribundo pero de gilipollas no tiene un pelo, la cosa fue que decidí pensarlo mientras elucubraba una mentira piadosa y creíble para mi amado entorno familiar. Estas mentiras, con mi ex, me salían solas y en cuestión de segundos:
Mamá: - “¿Dónde vas?”
Moribundo: -“Voy con lo de clase a Hortaleza que hay un sitio que ahora mismo no recuerdo como se llama pero que vamos, que ni siquiera sirven alcohol ni nada, es de esas cafeterías alternativas que a mí no me gustan demasiado pero bueno, que le vamos a hacer si han escogido ese sitio, yo lo hago por afianzar la amistad y esto… leen poemas y esas cosas, tan alternativas, ya ves… jejeje, bueno me voy.
Y siempre excusas igual de bien elaboradas.
Al final si que trabajé mi excusa porque ahora cuanto con la madurez que dan los años, no como al principio de una relación claro. Lo primero fue decir que si a Gianis y después poner en juego una serie de hilos, cada cual más enrevesado e inteligentemente planteado.
En la facultad cogí a mi amiga Claudia por banda. Ella es mi gurú del sexo, mi heroína sexual, la mujer que ha hecho muchas cosas que yo he deseado simplemente observando entre los visillos de mi cerebro. Le pedí encubrimiento a tiempo completo con excusa “Mi amiga tiene una casa en Barcelona y me ha invitado, vamos los dos solos” y coló. Claro que coló en que ellos dieron su visto bueno, justo antes de marcharme mi madre hablaba con su mejor amiga por teléfono y debieron tener esta conversación, deducida por las palabras de mamá moribunda:
Amiga: -“¿Qué pasa que hay tanto ruido?”
Mamá: -“Nada, que Hairblue se va a Barcelona con una amiga”
A: -“¿Una amiga? ¿No será su novia?”
M: -“(Con voz de resignación) No hija no, no lo creo, sólo amiga”
Me despedí de ellos y marché hacia la casa de Claudia en pleno centro de Madrid desde donde sería fácil coger un taxi hacia la terminal cuatro, mi avión salía a la intempestiva hora de las seis de la mañana. Al llegar a su casa me contó que estaba borracha y decidimos salir hacia la Vía Láctea para ver si era capaz de alcanzarla, y vaya si lo hice, escogí lo que siempre escoge Blanca cuando quiere un pedo eficaz y barato, tequila con lima.
Allí mi amiga se encontró con un posible ligue y tras dos segundos de conversación comenzaron a liarse de manera brutal. Primero a mi lado y después encima mío. Con la cara de circunstancia, veinte minutos de lalala y las manos llenas de cera de representar el papel de un candelabro italiano Claudia volvió en sí y rápida dijo:
Claudia: -“Toma, estas son las llaves de mi casa, ve y coge tu maleta que sino ir los tres hacia mi casa va a ser un poco violento”
Y me crucé Tribunal y Alonso Martínez a por mi equipaje, porque, reconózcolo, ella bien se merecía ese favorcito después del encubrimiento tan grande que me hacía.
Cogí el taxi más caro de la historia y muerto de nervios cogí mi tarjeta de embarque para Barcelona. La terminal era como un campo regado de cuerpos dormitantes y como yo tengo un miedo atroz a los aeropuertos por la inseguridad en todo que me provocan no pude descansar casi nada.
Embarcamos y pusieron un capitulo de friendo, con la mirada busqué las salidas de emergencia y amaneció.
Las personas que me escriben comienzan siendo (me encanta esta metáfora) como esculturas de mármol. Ellos muestran su materia en sus blogs o comentarios y eso es lo que conozco, la escultura que han fabricado. Pero… luego comienza el Chat, el hablar en directo y poder comprobar que si, no sólo son enfermos como tú sino que hablan y se expresan de la misma moribunda manera y es simplemente genial. Al final el intercambio de mails y la escultura de mármol cobra vida, la piedra deja paso a la carne y todo es tangible, envuelto por el olor de lo táctil.
La otra cosa es que me quedé sin campamento y sin expectativas de puente, mi cuenta continuaba en ese coma etílico, borracha por meses de compras sin sentido. Cuando me dieron esta noticia yo chateaba con Gianis, dios de muchos, hombre de conocimientos seguido de masas. Cuando le comuniqué mi terrible pena me ofreció de manera tan rápida como generosa el poder viajar a Barcelona y claro, uno es moribundo pero de gilipollas no tiene un pelo, la cosa fue que decidí pensarlo mientras elucubraba una mentira piadosa y creíble para mi amado entorno familiar. Estas mentiras, con mi ex, me salían solas y en cuestión de segundos:
Mamá: - “¿Dónde vas?”
Moribundo: -“Voy con lo de clase a Hortaleza que hay un sitio que ahora mismo no recuerdo como se llama pero que vamos, que ni siquiera sirven alcohol ni nada, es de esas cafeterías alternativas que a mí no me gustan demasiado pero bueno, que le vamos a hacer si han escogido ese sitio, yo lo hago por afianzar la amistad y esto… leen poemas y esas cosas, tan alternativas, ya ves… jejeje, bueno me voy.
Y siempre excusas igual de bien elaboradas.
Al final si que trabajé mi excusa porque ahora cuanto con la madurez que dan los años, no como al principio de una relación claro. Lo primero fue decir que si a Gianis y después poner en juego una serie de hilos, cada cual más enrevesado e inteligentemente planteado.
En la facultad cogí a mi amiga Claudia por banda. Ella es mi gurú del sexo, mi heroína sexual, la mujer que ha hecho muchas cosas que yo he deseado simplemente observando entre los visillos de mi cerebro. Le pedí encubrimiento a tiempo completo con excusa “Mi amiga tiene una casa en Barcelona y me ha invitado, vamos los dos solos” y coló. Claro que coló en que ellos dieron su visto bueno, justo antes de marcharme mi madre hablaba con su mejor amiga por teléfono y debieron tener esta conversación, deducida por las palabras de mamá moribunda:
Amiga: -“¿Qué pasa que hay tanto ruido?”
Mamá: -“Nada, que Hairblue se va a Barcelona con una amiga”
A: -“¿Una amiga? ¿No será su novia?”
M: -“(Con voz de resignación) No hija no, no lo creo, sólo amiga”
Me despedí de ellos y marché hacia la casa de Claudia en pleno centro de Madrid desde donde sería fácil coger un taxi hacia la terminal cuatro, mi avión salía a la intempestiva hora de las seis de la mañana. Al llegar a su casa me contó que estaba borracha y decidimos salir hacia la Vía Láctea para ver si era capaz de alcanzarla, y vaya si lo hice, escogí lo que siempre escoge Blanca cuando quiere un pedo eficaz y barato, tequila con lima.
Allí mi amiga se encontró con un posible ligue y tras dos segundos de conversación comenzaron a liarse de manera brutal. Primero a mi lado y después encima mío. Con la cara de circunstancia, veinte minutos de lalala y las manos llenas de cera de representar el papel de un candelabro italiano Claudia volvió en sí y rápida dijo:
Claudia: -“Toma, estas son las llaves de mi casa, ve y coge tu maleta que sino ir los tres hacia mi casa va a ser un poco violento”
Y me crucé Tribunal y Alonso Martínez a por mi equipaje, porque, reconózcolo, ella bien se merecía ese favorcito después del encubrimiento tan grande que me hacía.
Cogí el taxi más caro de la historia y muerto de nervios cogí mi tarjeta de embarque para Barcelona. La terminal era como un campo regado de cuerpos dormitantes y como yo tengo un miedo atroz a los aeropuertos por la inseguridad en todo que me provocan no pude descansar casi nada.
Embarcamos y pusieron un capitulo de friendo, con la mirada busqué las salidas de emergencia y amaneció.
Comentario:
qué amiga más poco decente...
Comentario:
.
¡Oh, qué emocionante!
Estoy deseando leer la entrada siguiente para ver qué pasó.
Cómo me gustaría, así de repente, conocer a algún bloguero o bloguera hallado por estos insospechados lares.
Ah, una cosa que siempre funciona en esto de mentir a los padres es que la persona encubridora, Blanca en este caso, llame a tu casa con cualquier excusa y saque a relucir el tema del viaje.
Bueno; que sigo leyendo.
Un beso.
¡Oh, qué emocionante!
Estoy deseando leer la entrada siguiente para ver qué pasó.
Cómo me gustaría, así de repente, conocer a algún bloguero o bloguera hallado por estos insospechados lares.
Ah, una cosa que siempre funciona en esto de mentir a los padres es que la persona encubridora, Blanca en este caso, llame a tu casa con cualquier excusa y saque a relucir el tema del viaje.
Bueno; que sigo leyendo.
Un beso.
Comentario:
Gianis, dios de muchos, consolador de pocos.