Moribundo por el arte
Si mi vida ya parecia una serie cómica de television lo único que le faltaba era un blog.
Acerca de
Nací en una agradable familia de sospechoso parecido a los simpson. Tras los estudios normales decido hacer Bellas Artes y desde entonces todo lo que me acontece se presenta con risas en "off" y sarcasmos de sobremesa.
Sindicación
 
Moribundo y las anécdotas.
De todos los campamentos que he tenido que han sido varios, sin dudarlo ni un solo segundo el que fue más productivo en cuanto a anécdotas bizarras, increíbles y que no deberían contarse fue el que hice el año pasado, justo al poco tiempo de inaugurar este mi santo blog, centro de devoción para pervertidos de diversa índole.
El año pasado estuve 23 días continuados en actividad campamentil, al llegar debía haber sido internado en mi centro Betty Ford más cercano donde me desintoxicaría de canciones de acampados y talleres con materiales básicos y reducidos, además de codearme con todos esos drogadictos de las altas esferas como Keanu Reeves, pero en lugar de eso, estuve durmiendo tres días y tres noches completas, delirando sobre niños y otros engendros de la naturaleza.
Porque si, el campamento te deja más para allá que para acá. Menos mal que me recuperé pronto y pude volver a disfrutar de mi vida, eso si, durante un periodo prudencial no me acerqué ni por asomo a nada que pareciese un preadolescente porque corría el riesgo de caer en un coma profundo o desollar al sujeto en cuestión con la tapadera de un bolígrafo bic negro.
Una de las mejores anécdotas es la que nos tiene de protagonistas a Sergio y a mí. Yo aún no le conocía demasiado y al principio de campamento siempre intentas ser amable con todos, colaborar en lo posible y en definitiva echar un cable si se tercia. Estaba ya preparando todo para acostarme (retirar las arañas de mi cama y demás faenas de limpieza) cuando se acerca él, con un saco arrugado entre sus manos y me dice:
Sergio: - “Hairblue, ¿Me ayudas a limpiar este saco?
Hairblue: - “(Actitud supermonitor) Por supuesto que si”
Nos dirigimos a las duchas, él abre el saco un poco y yo sujeto el resto, el agua comienza a empapar el saco.
H: - “(Pensando para mí) Vaya, un niño que se ha hecho pis, seguro”
El agua comienza a salir en un tono amarillento y claro, veo mis sospechas confirmadas, un niño había sufrido un escape y lo mejor es deshacerse de las pruebas. Pero ¡Ay! Aún soy demasiado joven, inocente e incrédulo y el agua comienza a salir cada vez más naranja y vuelvo a pensar:
H: - “Ups… menudo asco, me parece que no era orina sino algún residuo algo mas substancial…”
La cosa es que seguía equivocado y el agua que comienza a salir roja, y más roja, y más roja… y cada vez más borgoña hasta que coge un sano color a sangre y en un momento dado unos “Plof, plof” que resuenan en el fondo de la ducha me hacen mirar hacia abajo y ver cómo dos trozos de cuero cabelludo se deslizan rió abajo como en la canción de Pocahontas hacia el desagüe. Y yo, mareado, con nauseas y una leve vocecita que en ese momento se deslizaba desde lo más profundo de mis entrañas digo:
H: -“Sergio… ¿Qué es lo que estamos limpiando?”
S: - “¿Es que no sabes que casi se mata un niño de mi cuarto? Es que el muy tonto se ha subido al cabecero de una litera, se ha escurrido y se ha caído para atrás, con la fortuna de que debajo había una cama claro, pero al ser las paredes del cuarto de gotelé, mientras caía al saco se ha ido rozando el cráneo y ahora tiene un hermoso agujero en la cabeza desde el que se le puede ver algo blanco un poco asqueroso.”
Y terminamos de aclarar el saco que yo habría prendido fuego de inmediato.
Y eso los niños pequeños que suelen ser los pupas de la acampada, las niñas mayores también guardan muchas anécdotas, recuerdo muy bien el día en que íbamos a hacer actividades deportivas conmigo como monitor (si, es increíble que yo enseñe cosas que lleven la palabra deportivo en su interior) y les dije que se pusieran chándal… Y vaya si lo hicieron… ¿Os suenan esa especie de mini shorts que Indytex comercializa en todas sus marcas los veranos que son como si al pantalón de un chándal le hubieses quitado las perneras y hubieras dejado sólo la goma de la cinturilla y la tela justa para taparles el coño que, of course, queda terriblemente apretado hasta el extremo de vislumbrar por entero su anatomía? Pues ellas aparecen con eso, una camisetita de tirantes y sandalias de cuña.
Hairblue: -“Perdona, he dicho que te pusieras un chándal”
Putilla: -“Esto es un chándal”
H: - “Mira, tú dirás lo que quieras pero para mí eso, casi no es ni unas bragas, así que si eres tan amable, te cambias y te pones un chándal de los de toda la vida, porque desde mi generación no creo que su definición haya cambiado demasiado, un chándal es largo y tiene gomillas en los tobillos, además, se usa con zapatillas de deporte y no con esas preciosas sandalias de tiras tan estupendas”
P: ¡Jo!
Y bueno, deberíais ver las fotos que hacía mi coordinador, un depravado neonazi. Tengo en cd, la mayor colección de tetas de adolescentes…
Me encanta ir de campamento.
 
Comentario:
El otro día quise decirte que...:

¡Ja, ja, ja!, ¡qué risa! Me refiero a la pilingui preadolescente... Me la imagino a ella, tan digna, con la huchita asomándole (qué ordinario).

Pero no has descrito qué clase de pantalón llevaban los chavales.

Estoy deseando que vuelvas a los campamentos para que nos cuentes más cosas cómo éstas. Me acuerdo del pasado verano, cuando te descubrí justo en el momento en el que te fuiste a los campamentos. Venga a visitar tu página y el niño que no volvía.

Un beso.

P.D.: esto lo tenía escrito y guardado por ahí y veo que Arcadín me ha superado en soez.
 
Comentario:
yo creo que en realidad el niño del saco de dormir era un caníbal que se había comido a otro niño y solo había dejado unos restos de cuero cabelludo. a ti no te lo contaron para no herir tu sensibilidad lolítica.
 
Comentario:
Cuentas lo del cuero cabelludo como si fuera una cosa tan normal!!

Yo no sé pq no se crean unos shorts de ese tipo para chicos. En ese caso seguro que no le habrías dicho que se cambiara! Y tb me imagino a la niña siendo de una asociación de sordos, ya que se le podrían leer los labios.

En fins!
No