Hasta luego Gianis moribundo.
Si, bajo los efectos del antihistamínico continúo escribiendo, no es que ello me haga ser más gracioso, pero si que me provoca lapsos como darme cuenta de que intento salir de casa a la facultad con mis zapatillas que imitan pies de dinosaurio.
Pero sigo con el relato porteril de mi fiesta de pijamas, porque eso fue lo que yo le dije a mi querida madre que iba a hacer:
Moribundo: - “Mamá, me voy”
Madre: - “Muy bien hijo”
Mori: - “No vuelvo hasta el domingo”
Ma: - “No te preocupes”
Mori: - “Voy a… em… esto… una fiesta de pijamas”
Ma: - “Vale… pásalo bien”
Despertamos el sábado y seguimos utilizando la habitación hasta que decidimos que era buena hora para ir hasta el Reina Sofía, museo que visito de manera semanal pero que ansiaba enseñar a Gianis, por la calidad de la exposición de la visión impura y el calentamiento en determinadas zonas que ésta me provoca.
Como a partir del mediodía el pase los sábados es gratuito tuvimos que esperar un poco en un bar de lavapies lleno de rastafaris y perros que se creen humanos, comiendo patatas fritas sentados en su silla como si nada.
Hablamos hasta la hora y fuimos al museo que se mostró tan espléndido como es, entrando por el área nouvel y quedando impresionados de las obras tan maravillosas que pueden concentrarse en una habitación. En la video instalación de Bill Viola me pasó como siempre y salí superexitazo. Andamos otro trecho largo a través de la calle Atocha y bajo un sol abrasador, cierto es que no hicimos más que darnos palizas a base de caminar como dos auténticos buenos exploradores… la de veces que maldije el decir que no siempre a mi padre las veces que me preguntaba si quería una moto.
Dejé mi bolsa en el hotel y nos fuimos al Retiro, seguimos esculpiendo unos gemelos firmes y turgentes entre los pólenes y visitamos la escultura dedicada al diablo, a la que hicimos fotos y nos alejamos riendo, pensando en cómo volver al hotel en menor tiempo, menor recorrido y sin que a Gian le estallaran las manos que se le empezaban a hinchar.
Atención: El relato que se escribe a continuación contiene escenas de sexo explícito, son necesarias para narrar lo que se aconteció.
Llegamos a la habitación, yo más caliente que Paulina Rubio llena de tequila y como nada más llegar Gianis se puso cómodo en la cama me decidí a actuar. Empezamos con besos como siempre, primero besos suaves y después algo más fuertes. Hartito ya de restregarnos con tanta molesta ropa comencé a desnudarle… la camiseta, los calcetines, los pantalones y se quedó con el slip dolce y galbana mientras lo empapaba en saliva, haciendo cada vez más visible la forma de su polla. Pues bien, estaba yo con su paquete en mi boca cuando de pronto escuchamos nuestra puerta, que alguien introduce una llave en ella y que abre. Salté como un resorte hacia la puerta y pude ver a una camarera de mediana edad con su traje de camarera de toda la vida, vamos con su vestidito, su delantal, su cofia y unas gafas que se empañaron ante semejante visión. Yo pude decir un corto y estúpido “Hola”, mientras ella gritaba algo así como “¡Uy! Perdón” y cerraba la puerta de manera estruendosa.
Cuando noté el calor invadir mis mejillas miré hacia donde Gianis estaba que seguía reposado en la misma posición, impertérrito ante tamaña intromisión en nuestra privacidad y manteniendo parte de su erección, la mía había migrado millas al este. Nos reímos tanto que casi nos estalla el estómago, pensando en la pobre mujer horrorizada, o por el contrario entrando al día siguiente en busca de nuestra ropa interior para lograr una autoestimulación plena.
Preparamos la bañera y nos metimos dentro donde dormimos (realmente estábamos todo el rato cansados) y follamos.
Salimos al encuentro del sitio donde habíamos citado a reyes, ministros y bloggeros, pero sólo se presentó Lady Evil que con su presencia nos hizo olvidar el resto del mundo. El sitio era totalmente mariquita pero la acústica, con el dvd de Bisbal resonando le quitaba cierto encanto (sin contar las lámparas Mondrian que no pegaban ni con cola).
Nos despedimosd de ella en la Gran Vía y volvimos a nuestra habitación, colgando todos los carteles debidos y echando los cerrojos necesarios.
El domingo se presentó soleado y pudimos ver el museo Thyssen del que sólo disfrutamos cuatro cuadros, el resto del día fue una despedida alargada y que no dejaba disfrutar de los momentos a solas, no paramos de comer y de hablar. Gianis dijo que odiaba las despedidas y yo dije que no era una despedida, que intentaría volver a Barcelona antes de los campamentos.
Y se fue en un taxi, con su maleta de Starck.
Y yo me fui en el metro, dejando caer una lágrima con mi bolsa de Sid Vicious.
Y me lamí el labio para saborear el último beso.
Y el campamento se echa ya encima.
Y quiero que me digas que lucharemos en tu cama con las máscaras mexicanas, yo seré la Gacela Moribunda y tú Gianis del Mono.
Pero sigo con el relato porteril de mi fiesta de pijamas, porque eso fue lo que yo le dije a mi querida madre que iba a hacer:
Moribundo: - “Mamá, me voy”
Madre: - “Muy bien hijo”
Mori: - “No vuelvo hasta el domingo”
Ma: - “No te preocupes”
Mori: - “Voy a… em… esto… una fiesta de pijamas”
Ma: - “Vale… pásalo bien”
Despertamos el sábado y seguimos utilizando la habitación hasta que decidimos que era buena hora para ir hasta el Reina Sofía, museo que visito de manera semanal pero que ansiaba enseñar a Gianis, por la calidad de la exposición de la visión impura y el calentamiento en determinadas zonas que ésta me provoca.
Como a partir del mediodía el pase los sábados es gratuito tuvimos que esperar un poco en un bar de lavapies lleno de rastafaris y perros que se creen humanos, comiendo patatas fritas sentados en su silla como si nada.
Hablamos hasta la hora y fuimos al museo que se mostró tan espléndido como es, entrando por el área nouvel y quedando impresionados de las obras tan maravillosas que pueden concentrarse en una habitación. En la video instalación de Bill Viola me pasó como siempre y salí superexitazo. Andamos otro trecho largo a través de la calle Atocha y bajo un sol abrasador, cierto es que no hicimos más que darnos palizas a base de caminar como dos auténticos buenos exploradores… la de veces que maldije el decir que no siempre a mi padre las veces que me preguntaba si quería una moto.
Dejé mi bolsa en el hotel y nos fuimos al Retiro, seguimos esculpiendo unos gemelos firmes y turgentes entre los pólenes y visitamos la escultura dedicada al diablo, a la que hicimos fotos y nos alejamos riendo, pensando en cómo volver al hotel en menor tiempo, menor recorrido y sin que a Gian le estallaran las manos que se le empezaban a hinchar.
Atención: El relato que se escribe a continuación contiene escenas de sexo explícito, son necesarias para narrar lo que se aconteció.
Llegamos a la habitación, yo más caliente que Paulina Rubio llena de tequila y como nada más llegar Gianis se puso cómodo en la cama me decidí a actuar. Empezamos con besos como siempre, primero besos suaves y después algo más fuertes. Hartito ya de restregarnos con tanta molesta ropa comencé a desnudarle… la camiseta, los calcetines, los pantalones y se quedó con el slip dolce y galbana mientras lo empapaba en saliva, haciendo cada vez más visible la forma de su polla. Pues bien, estaba yo con su paquete en mi boca cuando de pronto escuchamos nuestra puerta, que alguien introduce una llave en ella y que abre. Salté como un resorte hacia la puerta y pude ver a una camarera de mediana edad con su traje de camarera de toda la vida, vamos con su vestidito, su delantal, su cofia y unas gafas que se empañaron ante semejante visión. Yo pude decir un corto y estúpido “Hola”, mientras ella gritaba algo así como “¡Uy! Perdón” y cerraba la puerta de manera estruendosa.
Cuando noté el calor invadir mis mejillas miré hacia donde Gianis estaba que seguía reposado en la misma posición, impertérrito ante tamaña intromisión en nuestra privacidad y manteniendo parte de su erección, la mía había migrado millas al este. Nos reímos tanto que casi nos estalla el estómago, pensando en la pobre mujer horrorizada, o por el contrario entrando al día siguiente en busca de nuestra ropa interior para lograr una autoestimulación plena.
Preparamos la bañera y nos metimos dentro donde dormimos (realmente estábamos todo el rato cansados) y follamos.
Salimos al encuentro del sitio donde habíamos citado a reyes, ministros y bloggeros, pero sólo se presentó Lady Evil que con su presencia nos hizo olvidar el resto del mundo. El sitio era totalmente mariquita pero la acústica, con el dvd de Bisbal resonando le quitaba cierto encanto (sin contar las lámparas Mondrian que no pegaban ni con cola).
Nos despedimosd de ella en la Gran Vía y volvimos a nuestra habitación, colgando todos los carteles debidos y echando los cerrojos necesarios.
El domingo se presentó soleado y pudimos ver el museo Thyssen del que sólo disfrutamos cuatro cuadros, el resto del día fue una despedida alargada y que no dejaba disfrutar de los momentos a solas, no paramos de comer y de hablar. Gianis dijo que odiaba las despedidas y yo dije que no era una despedida, que intentaría volver a Barcelona antes de los campamentos.
Y se fue en un taxi, con su maleta de Starck.
Y yo me fui en el metro, dejando caer una lágrima con mi bolsa de Sid Vicious.
Y me lamí el labio para saborear el último beso.
Y el campamento se echa ya encima.
Y quiero que me digas que lucharemos en tu cama con las máscaras mexicanas, yo seré la Gacela Moribunda y tú Gianis del Mono.
Comentario:
Yo siempre digo que "bajo" a Madrid, pero es que soy muy cartesiano, y eso pesa.
Comentario:
vaya!!!
este es un momento blog totallll!!!!
como me alegro por vosotros nenes, a seguir follando ;-)
kss
este es un momento blog totallll!!!!
como me alegro por vosotros nenes, a seguir follando ;-)
kss
Comentario:
me hubiese gustado conoceros a los dos, pero una cita con amigos de los de siempre me lo impidió. a gianis está más jodido pero a ti te puedo conocer cualquier día, solo tienes que decirmelo.
me alegro de que todo fuese tan bien.
besos
me alegro de que todo fuese tan bien.
besos
Comentario:
yo creo que a Barcelona se baja...
Comentario:
Javi: A Barcelona se sube, a Madrid, se baja. :P
Gianis del mono?. Qué apodo más dulce y embriagador a la par... podior :)
Lindo relato :)
Gianis del mono?. Qué apodo más dulce y embriagador a la par... podior :)
Lindo relato :)
Comentario:
Cuando subas por aquí a por tu novio espero poder escribir posts como éste, aunque sin "despedidas alargadas" ni mucamas entrometidas.
J.
J.
Comentario:
Ainx q monitooooo, voy a tener que emocionarme y todo, con lo que me molestan las lagrimas...snifff snifff.
Comentario:
No me gusta Starck, ahora que ya sé lo que hace.
Comentario:
Lo q más recuerdo del Thyssen es un retrato a un tal David Lyon q me la puso dura...
Y lo de la asistenta... muyyyy bueeeeeenoooo (aunque ya me lo explicaron ayer en directo :p)
Y lo de la asistenta... muyyyy bueeeeeenoooo (aunque ya me lo explicaron ayer en directo :p)
Comentario:
Y me lamí el labio para saborear el último beso...ays q rómantico
Comentario:
¿Y sólo salgo eso en el post?
Pos vaya birria.
Me metéis en el sitio más raro de Chueca (huelga decir que mariquitas y porno de brillantina con tías con estrellas de vinilo pegadas a lod pezones, no se dan muy bien de la mano) y que pasamos un buen rato hablando de lubricantes y pajotes, y sólo esto.
Os salváis de mi terrible ira porque sois encantadores, que si no...
Vuelvo a mi terrible quehacer de fin de curso.
Y recordad niños, Philip Starck dominará el mundo!
Pos vaya birria.
Me metéis en el sitio más raro de Chueca (huelga decir que mariquitas y porno de brillantina con tías con estrellas de vinilo pegadas a lod pezones, no se dan muy bien de la mano) y que pasamos un buen rato hablando de lubricantes y pajotes, y sólo esto.
Os salváis de mi terrible ira porque sois encantadores, que si no...
Vuelvo a mi terrible quehacer de fin de curso.
Y recordad niños, Philip Starck dominará el mundo!
Comentario:
Seguro que si hubiera entrado un botones cachas y sin camiseta no se te hubiera ido nada hacia el este. Seguro que la camarera solo quería entregaros un bote de lubricante ;)
Comentario:
Si Alessi diseña productos para la higiene del baño, Starck debe haber hecho al menos 3 modelos de máscaras mexicanas y dos capas.
Comentario:
He leído este post hace 15 minutos, pero como he tenido que parar a pajearme...
Una vez recuperado debo decir que la asistenta fue una enviada y pagada por los bloggeros, pero no le diste tiempo a hacer una foto con la microcámara que guardaba en su pezón..., maldito!!
"sólo se presentó Lady Evil que con su presencia nos hizo olvidar el resto del mundo" --> uhmmm, noto cierto resquemor!
Una vez recuperado debo decir que la asistenta fue una enviada y pagada por los bloggeros, pero no le diste tiempo a hacer una foto con la microcámara que guardaba en su pezón..., maldito!!
"sólo se presentó Lady Evil que con su presencia nos hizo olvidar el resto del mundo" --> uhmmm, noto cierto resquemor!
Comentario:
que bonito, anda, baja a barcelona pronto a verlo, que esto pinta muy bien. Un abrazo y un saludo a los dos.
Comentario:
starck ha diseñado alguna máscara mexicana? porque si no, mal lo tenemos.