Moribundo y la performance.
El año pasado tuve un curso muy bueno de dibujo del natural. En la clase mucho no cundía, eso te lo confirmo yo de primera mano que el profesor casi me ahoga por los dibujos tan catastróficos que elaboraba entre esas paredes de calor asfixiante.
Pues eso, el profesor, admito que no me cayó mal. Supo estimular mi mente y hacerme sacar lo que en esos momentos tenía más dentro que era mi ya tan cacareada ruptura sentimental (justo en los trabajos que elaborábamos en casa). Ahora, ya estoy acabando cuarto y no he perdido del todo el contacto con mi profesor, nos vemos por la facultad y en clase cuando hago visitillas a mi querida amiga Aurora que, para su desgracia, repitió curso con él sabiendo que es un hombre de difícil carácter.
Él, el profesor al que me estoy refiriendo en todo momento, además, sigue realizando obra artística que por desgracia nunca había contemplado, hasta el viernes.
Me mandó Laura un mensaje a mi móvil. Conozco ya nosecuantas Lauras, ésta en concreto vive en mi barrio, el barrio de Aída. Le fiché por el barrio porque llevaba pinta como alternativa y cual fue mi sorpresa cuando le vi en bellas artes.
Una vez que la encontré esperando en la tienda de materiales le asalté y bajo su mirada de susto le expliqué que éramos del mismo barrio y que me hacía mucha ilusión encontrar por fin otro universitario en mi zona residencial.
Entablamos una pequeña amistad que ha ido creciendo y además, le he podido ir recomendando clases y profesores varios, por lo que cogió a mi adorado Don Antonio. Y me avisó de que él había montado una exposición en la calle barquillo que incluía además del ágape habitual, una performance pre visita oficial a la sala.
Yo estaba inmerso en un estado de semi inconsciencia febril que me asalta antes del dibujo a tiempo forzado (cosa de dejar todo para la última semana) pero decidí quedar con ella y no perderme performance ni obra.
Quedamos en la plaza de Chueca con algunos amigos suyos, el camino hasta allí estuvo regado de una conversación agradable. En la plaza sus amigos nos miran, una chica demasiado normal, un chico mariquita y una estudiante erasmus de cuerpo gigantesco. Esperamos a Sara, la mejor amiga de Laura con la que ha mantenido un romance que no pasa por su mejor momento, ellas tienen caracteres muy diferentes (siendo Sara un poco cortante). Nos reunimos el grupo completo y vamos hasta la exposición, en plena zona gay de Madrid.
Veo al profesor, rodeado de artistas dispares y alumnos de otros años expertos en sacar brillo a los traseros con sus propias lenguas. Cuando el peloteo de muchos va a alcanzar el clímax y seguimos en la calle esperando la performance, un coche sale de un aparcamiento portando a las dos performers que iban a interpretar danza kabuki desnudas recorriendo una calle entera. Aurora llega y me reconforta verla, caminamos hacia donde el show iba a dar comienzo y lo hacemos hablando del profesor al que ella no guarda demasiada estima, cuando queremos darnos cuenta él se encuentra justo detrás, por supuesto habiendo oído todo.
Y lo hacen, desnudas, pintadas por completo de blanco se mueven con esos movimientos kabuki que hacen estremecer. Sus caras por lo menos a mí me inspiraban auténtico terror y sus cuerpos tensan y destensan sus musculaturas. Giran, se agachan y se arrastran por la carretera mientras pienso en la cantidad de enfermedades que desarrollarán después del espectáculo. En un cierto momento las chicas se suben una encima de otra regalándome unos planos vaginales para nada deseados, mientras, los coches se paraban alucinados o pitaban furiosos para poder seguir con su camino.
Ya llegan a la galería y acaban con la obra. Los trabajos de mi profesor, realmente interesantes por cierto. Él se acerca a hablar conmigo para preguntarme mi parecer y sólo le falta apartar a mi amiga de un puñetazo, lo que a ella no le sienta demasiado bien.
Como debo dibujar abandono pronto la galería con Aurora y una amiga suya. Por el camino otro traje para el señor Antonio, por supuesto. Me despido en Gran Vía y me voy a casa, con todo mi pesar por abandonar noche tan climáticamente fantástica.
Al llegar, le pido a comunicóloga que me haga unas fotos en calzoncillos para mi trabajo sobre las promesas y me doy cuenta de que todo, al final, se reduce a eso, y más en el arte… desnudos, calzoncillos, coños y pollas.
Pues eso, el profesor, admito que no me cayó mal. Supo estimular mi mente y hacerme sacar lo que en esos momentos tenía más dentro que era mi ya tan cacareada ruptura sentimental (justo en los trabajos que elaborábamos en casa). Ahora, ya estoy acabando cuarto y no he perdido del todo el contacto con mi profesor, nos vemos por la facultad y en clase cuando hago visitillas a mi querida amiga Aurora que, para su desgracia, repitió curso con él sabiendo que es un hombre de difícil carácter.
Él, el profesor al que me estoy refiriendo en todo momento, además, sigue realizando obra artística que por desgracia nunca había contemplado, hasta el viernes.
Me mandó Laura un mensaje a mi móvil. Conozco ya nosecuantas Lauras, ésta en concreto vive en mi barrio, el barrio de Aída. Le fiché por el barrio porque llevaba pinta como alternativa y cual fue mi sorpresa cuando le vi en bellas artes.
Una vez que la encontré esperando en la tienda de materiales le asalté y bajo su mirada de susto le expliqué que éramos del mismo barrio y que me hacía mucha ilusión encontrar por fin otro universitario en mi zona residencial.
Entablamos una pequeña amistad que ha ido creciendo y además, le he podido ir recomendando clases y profesores varios, por lo que cogió a mi adorado Don Antonio. Y me avisó de que él había montado una exposición en la calle barquillo que incluía además del ágape habitual, una performance pre visita oficial a la sala.
Yo estaba inmerso en un estado de semi inconsciencia febril que me asalta antes del dibujo a tiempo forzado (cosa de dejar todo para la última semana) pero decidí quedar con ella y no perderme performance ni obra.
Quedamos en la plaza de Chueca con algunos amigos suyos, el camino hasta allí estuvo regado de una conversación agradable. En la plaza sus amigos nos miran, una chica demasiado normal, un chico mariquita y una estudiante erasmus de cuerpo gigantesco. Esperamos a Sara, la mejor amiga de Laura con la que ha mantenido un romance que no pasa por su mejor momento, ellas tienen caracteres muy diferentes (siendo Sara un poco cortante). Nos reunimos el grupo completo y vamos hasta la exposición, en plena zona gay de Madrid.
Veo al profesor, rodeado de artistas dispares y alumnos de otros años expertos en sacar brillo a los traseros con sus propias lenguas. Cuando el peloteo de muchos va a alcanzar el clímax y seguimos en la calle esperando la performance, un coche sale de un aparcamiento portando a las dos performers que iban a interpretar danza kabuki desnudas recorriendo una calle entera. Aurora llega y me reconforta verla, caminamos hacia donde el show iba a dar comienzo y lo hacemos hablando del profesor al que ella no guarda demasiada estima, cuando queremos darnos cuenta él se encuentra justo detrás, por supuesto habiendo oído todo.
Y lo hacen, desnudas, pintadas por completo de blanco se mueven con esos movimientos kabuki que hacen estremecer. Sus caras por lo menos a mí me inspiraban auténtico terror y sus cuerpos tensan y destensan sus musculaturas. Giran, se agachan y se arrastran por la carretera mientras pienso en la cantidad de enfermedades que desarrollarán después del espectáculo. En un cierto momento las chicas se suben una encima de otra regalándome unos planos vaginales para nada deseados, mientras, los coches se paraban alucinados o pitaban furiosos para poder seguir con su camino.
Ya llegan a la galería y acaban con la obra. Los trabajos de mi profesor, realmente interesantes por cierto. Él se acerca a hablar conmigo para preguntarme mi parecer y sólo le falta apartar a mi amiga de un puñetazo, lo que a ella no le sienta demasiado bien.
Como debo dibujar abandono pronto la galería con Aurora y una amiga suya. Por el camino otro traje para el señor Antonio, por supuesto. Me despido en Gran Vía y me voy a casa, con todo mi pesar por abandonar noche tan climáticamente fantástica.
Al llegar, le pido a comunicóloga que me haga unas fotos en calzoncillos para mi trabajo sobre las promesas y me doy cuenta de que todo, al final, se reduce a eso, y más en el arte… desnudos, calzoncillos, coños y pollas.
Comentario:
lo de gianisg es tu nuevo nick? esa G qué significa?
Comentario:
una de las mayores obras de arte que yo he contemplado se escondía bajo unos pantalones de chándal rojos.
Comentario:
no sólo el arte se reduce a sexo...
x cierto, vas a dedicar una serie de posts a tus profes?
x cierto, vas a dedicar una serie de posts a tus profes?
Comentario:
el arte, al final, se acaba reduciendo al sexo, al amor o al dinero (por la especulación de las obras en muchas ocasiones...)
kss
kss
Comentario:
No habrá fotos, vereis mi contorno que es más de lo que han visto muchos mortales, en unos dibujos de calidad dudosa, mea culpa...
Comentario:
Vale, interés por las fotos aparte, comentaré que me parece un poco fuerte que se pongan los performances ahi en medio de la calle no? o sea, esas cosas van con autorizacion y tal, pero bueno, todo sea por mostrar la vagina en público, oyes.
Eso si q es arte.
El tuyo, también.
Ein.... he leido fotos? :P
Eso si q es arte.
El tuyo, también.
Ein.... he leido fotos? :P
Comentario:
El blog tb se reduce a eso, querido mori. FOTOS YA!
Comentario:
ESTOY CON ZETA, QUEREMOS ESAS FOTOS YA!
Comentario:
pues sí. Y queremos tus fotos en gayumbos YA.