Moribundo por el arte
Si mi vida ya parecia una serie cómica de television lo único que le faltaba era un blog.
Acerca de
Nací en una agradable familia de sospechoso parecido a los simpson. Tras los estudios normales decido hacer Bellas Artes y desde entonces todo lo que me acontece se presenta con risas en "off" y sarcasmos de sobremesa.
Sindicación
 
Moribundo y el intercambio.
Estando en el peor campamento de mi vida, mi amiga Sara me ofreció trabajar al volver a Madrid en un campamento urbano. El campamento me lo vendió muy bien, que si niños muy buenos de un pueblito al norte de la sierra madrileña, que había muchas actividades programadas donde los monitores no teníamos casi responsabilidad, dinero decente en comparación al trabajo realizado y otro buen motivo: era un campamento de intercambio.
Yo pensaba que los intercambios eran algo mucho más yanqui, algo como “Tú a Boston y yo a California” lleno de enredos y divertidas situaciones en las que la rígida familia inglesa alucinara con los modales de unos y el papá americano descubriese una señorita en donde dejó un potro desbocado premenstrual. Pero a parte de relataros los traumas que las tramas disney han dejado en mi ya de por sí afectada corteza cerebral os cuento como son realmente los intercambios entre pueblitos. Las zonas geográficas que desean participar crean un despacho de intercambios, se montan su red y ¡Ale! Los hijos de todos se mezclan y revuelcan en una vorágine de cuerpos adolescentes de franceses, italianos y españoles en este caso.
Volví a Madrid roto como siempre y quería pasar mis dos merecidos días en cama, no pudo ser. Sara llamó para ir a comprobar el material comprado para las actividades a casa de uno de los jefazos de la empresa que me explota en verano, de paso, conocería a los otros dos monitores, un chico y una chica que eran pareja. Fuimos en coche hasta la pequeña localidad con ayuntamiento del PP y allí les conocí a todos, tomando una cerveza con limón que nunca fue de mi agrado pero que he aprendido a soportar por ser los únicos atisbos de alcohol que se encuentran en mis periplos quincenales. El jefazo nos llevó a su casa, uno de estos chalets adosados pero totalmente reformado por dentro como ya nos avisó orgulloso antes de entrar, razones no le faltaban para estar orgulloso, aquello era como la casita de verano de Isabel Preysler, un canto a la opulencia plagado de esculturas renacentistas, muebles coloniales y el dormitorio principal situado en la última planta de estilo neoyorquino con bañera de cemento vista. Repasamos el material y salimos antes de que los ojos se me cuartearan ante vivienda tan ecléctica.
Esa misma noche le mandé el mensaje a Pablo del que obtuve como respuesta la nada, por suerte, las bellas artes me han terminado de templar los nervios y también me han demostrado que la dignidad de la persona es algo flexible, por lo que preferí dejar pasar tiempo.
Al día siguiente conocí a los niños españoles, una cohorte de pijos pero que particularmente me hacían mucha gracia. No eran pijos insoportables sino chicos que podían llegar a desarrollar un glamour que se acercara de manera infinitesimal al mío, luego alguno que no podía dejar de llamar la atención continuamente y que había dejado al mercado de fuencarral sin existencias de camisetas de los ramones (no le vi otra), cuanto daño ha hecho Avril Lavigne a esta nueva generación pseudopunk. Luego fuimos al aeropuerto a recoger al grupo Italiano, ocho niñas y dos monitoras; Sara simpatiquísima y muy guapa y Paola, también muy maja. El grupo francés llegó más tarde y no llevaban monitores sino un matrimonio aburrido hasta la nausea. Se organizó la presentación del evento para padres y concejales con un rico catering donde una mamá muy simpática me preguntó si yo era actor de un anuncio de telefonía porque le sonaba. No me habían vuelto a encontrar parecido con nadie desde que un niño de unos siete años un invierno comenzase a gritar en medio de la calle “Mira mamá Harry Potter” y yo tuviera que huir avergonzado de verdad.
La semana transcurrió divina, claro que el nivel de trabajo era mucho mayor que el de un campamento, sólo que aquí dormía en casa, la cual encontré llenita de mierda y con mis padres más llenos de desidia matrimonial que cuando les dejé. Mi rostro, cuerpo y pelo comenzaban a notar el desgaste por lo que mi madre me dedicó frases como “Estas realmente asqueroso” y comunicóloga “Desde que volviste te veo amarillo”.
Con los niños visitamos un parque natural, un día de visita oficial a Segovia, otro de conocimiento del pueblito pepero y otro al parque Warner donde tengo que hacer una parada obligada, ya que quedé sorprendido. Bueno, sorprendido y que en la montaña rusa esa que te lleva primero para atrás casi me lo hago en los pantalones, menos mal que llevaba una niña al lado cuyos gritos ahogaron los míos de mariquita histérica. También nos fuimos de compras al centro comercial de príncipe pío y ya notaba acercamientos sospechosos de Sara la monitora italiana. Imaginad la situación, la chica tan maja, tan guapa, intentando ligar conmigo que tengo el chip de puta puesto y a veces le seguía el juego por inercia. Al final se cansó un poco de que no le diese pie para nada más, pero no dejó de intentarlo ni en la cena de despedida donde nos repartimos los regalos del amigo invisible, una cena a todo lujo en un restaurante oriental digno de aquellas familias adineradas.
La semana acabó, me pagaron mi dinerito y mi amiga Sara Judoca y el otro monitor se fueron a Italia y Francia acompañando a los niños. Sara la monitora italiana se confesó en un par de mensajes preciosos y ya pude dormir y cortarme el pelo. Los otros tres días que me quedaron libres antes de la siguiente quincena me fui de rebajas donde me dejé el sueldo de un campamento entero.
A Pablo le envié otro mensaje porque quedé con un par de monis del campa, esta vez si contestó, estaba de vacaciones en Almería (ahora los alternativos van a Almería) pero ya quedaríamos después del tiempo de asueto. Le he dejado por imposible, es que los ex tiran mucho.
 
Comentario:
a mi siempre me ha puesto mucho harry potter.
 
Comentario:
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Pero yo me he quedado con ganas de que cuentes las cosas con más profundidad. Por ejemplo: ese político con casa reformada en la que habita con esculturas renacentistas, ¿es gay?, ¿era de tu tipo?, ¿no te entraron ganas de chulearlo a lo Ney, el hermano de Dinio?

Venga, desembucha.

Un beso.
 
Comentario:
ay, los ex...como dice la canción..."olvídate y pega la vuelta".

kss
No