Moribundo conoce el Artepolis.
Porque es algo que tenía que hacer ya y estaba alargando demasiado. Llamaba a Lady Evil sin cesar a su casa y hablábamos minutos y minutos pero siempre se posponía lo de ir a comprar el sobre de matrícula para otro momento. Ya os podéis imaginar que sus excusas ahora que tiene novio y ella se encuentra hipercasada eran en plan “estoy ciega de un ojo”, “es que estoy cansada”, “hacen obras en mi calle”… Al final le dije que me llamara y lo hizo. Quedamos para ir a por el sobre.
El sobre, siempre le he temido. Es algo angustioso ir a por él, cuatro kilos de papeles, libros que nadie mira, fanzines burocráticos y otra mierda carne del contenedor de reciclaje más cercano a mi casa. Pero este año ya empieza con sorpresas, si lo dice Blanca que éste va a ser nuestro año. Entramos al rancio caja Madrid donde huele a sobre de matrícula que tira para atrás, no preguntéis como huele pero era su olor. Intentamos recordar cual era el nuestro por el color, se supone que se diferencian por eso y por un número pero cuando la gama cromática de sobres pasa de un rosita amarillento, un salmón a un naranja rosáceo distinguirlos es imposible. Discutiendo cual parece más marica para saber cual era el correcto llegamos a la ventanilla y allí se obró el milagro. La complutense por fin ha pensado. La complutense por fin ha pensado y lo escribo dos veces para hacer constar mi asombro. Los alumnos que ya somos veteranos pasamos del famoso sobre “edición levantamiento de piedra vasca” y accedemos a otro maravilloso igual para todas las carreras, extraplano, ultrablanco y tan ligero como la dignidad de vuestro blogger moribundo. Como duendes infernales salimos y abrimos entusiasmados nuestros sobres que ahora para mayor regocijo cuestan la mitad, la explicación era lógica; han pasado esos libracos arcaicos a cd, la universidad se moderniza camaradas y empiezo a tener miedo.
Me voy con Lady Evil al centro comercial de príncipe pío porque nos pillaba muy cerca, además dispone de todas las tiendas que un comprador compulsivo de escala media-alta puede desear. Mi idea era ir a mirar por mirar y tomarnos algo, pero no había caído en que me acompañaba la reencarnación de Hitler con una noventa y cinco copa B. Ella se compró un carísimo y perfecto vestido de seda japonés y aquí comenzó su tortura y lavado de cerebro para que empezara una vorágine consumista. Mi problema con las compras es real, no es más que otra muestra de mi cada vez aún más importante trastorno obsesivo compulsivo pero ella se pasó todo por el estrecho de la braga y picando picando consiguió su objetivo, total no hubo demasiadas bajas; una camiseta colcci, unos guantes sin dedos, una bolsa de cuadros (que compré en una tienda femenina traspasando ya la última frontera que me quedaba), una gorra y unos calcetines con calaveras.
Me fui a casa a comer porque a la tarde marchábamos a la de Diseñadora para poder celebrar su cumpleaños. Con muchas ganas de dulce llegamos al alquiler de la calle Santa Engracia y allí esperaban ella y su novio que, con sólo aparecer ya provocó convulsiones vomiteras en mi estómago. Nos preparó un café y sacó una tarta muy rica pero de escaso tamaño, el hueco de la hambruna lo tapé con lambrusco como ya viene siendo habitual en mí. Me fui un poco más tarde porque había quedado en La Latina con mi amiga Laura Ramiro.
Bajando las escaleras del metro leo un mensaje de Lady Evil: “Quedamos en metro Tirso de Molina”. Genial, sin abono ni tiempo para avisar de quedar antes y en otro metro pienso que es sencillo caminar desde el punto A de quedada con Laura al punto B de quedada con Lady Evil. Lo que me equivoqué. Perdidos los dos por Madrid callejeamos hasta llegar a Banco de España. Nos llamó Lady Evil ofuscada dándonos las indicaciones correctas para llegar hasta donde nos esperaba, acompañada de sus amigos frikis.
La cosa de volver a quedar era desplazarnos hasta el sitio que se llama Artepolis. Yo le conocí gracias a un comment de sinfonía agridulce y como mi amiga y sus compañeros poseen una asociación en pro de los dibujantes y guionistas de cómic decidieron aprovechar y hablar con el coordinador de actividades para hacer un día temático (temático de friki de cojones vamos). El sitio, realmente acogedor excepto por estar enmoquetado hasta arriba convirtiéndolo en una trampa mortal en caso de incendios. Parece ser que el coordinador de eventos es supermajo y pone muchas facilidades a la hora de realizar tu proyecto.
Esperando el turno de la secta adicta al Hentai observamos la preparación del mini concierto de una rapera que cantaba junto a la China Patino. El grupo de chicos gorditos y con camisetas negras serigrafiadas con los motivos de sus películas favoritas se morían de terror estando rodeados de personas tan ultramodernas y cada vez subían más el tono de sus conversaciones con frases típicamente frikis. Yo no tengo nada en contra de este grupo tan heterogéneo, pero reconozco que dentro de ellos detesto al ser de aspecto antropomórfico que gusta de ser gordo, de mirar porno anime japonés, es un erudito de la biblioteca Marvel y su pelo y barba aparecen descuidados y con grasa porque él ya tiene sex appeal suficiente (cuando en realidad siguen siendo vírgenes). Dos comentarios desafortunados tuvieron, uno; osar decir que no hay nada peor que tener cincuenta muñecas bratz cuya respuesta fue “Si, tragarse cincuenta horas de porno hentai” (sabiendo que muchos de ellos esas horas las han superado con creces).
El otro comentario fue ya en la despedida, lo dijo uno con camiseta de spiderman y unos levis (lo único con algo de calidad en todo su armario, fijo). Me vio la muñequera blanca que llevaba y me dice:
Friki: - “¿Y qué te ha pasado en la mano? ¿Por qué llevas esa cosa en la muñeca? ¿Te la has roto o algo?”
Mori: - “ (Comentario light de respeto a Lady Evil) No, jeje… es por moda bonito”
Mi respuesta normal hubiera sido:
- “Lo llevo por gusto. Es obvio que yo soy un hedonista pero tú ni siquiera sigues los cánones mínimos de higiene personal para ser aceptado de manera correcta en nuestra sociedad. De hecho es mejor que sigas así, pues tu físico y tu edad mental te imposibilitan para cualquier tipo de relación con otros seres humanos y no digamos ya una de carácter sexual. Normal que no entiendas cómo alguien puede llevar complementos por el placer de verse bien, ahora piensa como se dice en Klingon “soy un capullo de mierda” y repítetelo para no volver a tocar los cojones a alguien que es obvio es superior físicamente a ti y podría darte la paliza de tu vida.”
Tendré que volver al Artepolis ya con mi dossier y sabiendo que son tan simpáticos y educados. Podré tener la primera exposición moribunda donde espero rodearme de todas las personas que creen en mí y mis dibujos (donde os encontrais muchos de vosotros bloggers y lectores). Si eres friki ven disfrazado, please.
El sobre, siempre le he temido. Es algo angustioso ir a por él, cuatro kilos de papeles, libros que nadie mira, fanzines burocráticos y otra mierda carne del contenedor de reciclaje más cercano a mi casa. Pero este año ya empieza con sorpresas, si lo dice Blanca que éste va a ser nuestro año. Entramos al rancio caja Madrid donde huele a sobre de matrícula que tira para atrás, no preguntéis como huele pero era su olor. Intentamos recordar cual era el nuestro por el color, se supone que se diferencian por eso y por un número pero cuando la gama cromática de sobres pasa de un rosita amarillento, un salmón a un naranja rosáceo distinguirlos es imposible. Discutiendo cual parece más marica para saber cual era el correcto llegamos a la ventanilla y allí se obró el milagro. La complutense por fin ha pensado. La complutense por fin ha pensado y lo escribo dos veces para hacer constar mi asombro. Los alumnos que ya somos veteranos pasamos del famoso sobre “edición levantamiento de piedra vasca” y accedemos a otro maravilloso igual para todas las carreras, extraplano, ultrablanco y tan ligero como la dignidad de vuestro blogger moribundo. Como duendes infernales salimos y abrimos entusiasmados nuestros sobres que ahora para mayor regocijo cuestan la mitad, la explicación era lógica; han pasado esos libracos arcaicos a cd, la universidad se moderniza camaradas y empiezo a tener miedo.
Me voy con Lady Evil al centro comercial de príncipe pío porque nos pillaba muy cerca, además dispone de todas las tiendas que un comprador compulsivo de escala media-alta puede desear. Mi idea era ir a mirar por mirar y tomarnos algo, pero no había caído en que me acompañaba la reencarnación de Hitler con una noventa y cinco copa B. Ella se compró un carísimo y perfecto vestido de seda japonés y aquí comenzó su tortura y lavado de cerebro para que empezara una vorágine consumista. Mi problema con las compras es real, no es más que otra muestra de mi cada vez aún más importante trastorno obsesivo compulsivo pero ella se pasó todo por el estrecho de la braga y picando picando consiguió su objetivo, total no hubo demasiadas bajas; una camiseta colcci, unos guantes sin dedos, una bolsa de cuadros (que compré en una tienda femenina traspasando ya la última frontera que me quedaba), una gorra y unos calcetines con calaveras.
Me fui a casa a comer porque a la tarde marchábamos a la de Diseñadora para poder celebrar su cumpleaños. Con muchas ganas de dulce llegamos al alquiler de la calle Santa Engracia y allí esperaban ella y su novio que, con sólo aparecer ya provocó convulsiones vomiteras en mi estómago. Nos preparó un café y sacó una tarta muy rica pero de escaso tamaño, el hueco de la hambruna lo tapé con lambrusco como ya viene siendo habitual en mí. Me fui un poco más tarde porque había quedado en La Latina con mi amiga Laura Ramiro.
Bajando las escaleras del metro leo un mensaje de Lady Evil: “Quedamos en metro Tirso de Molina”. Genial, sin abono ni tiempo para avisar de quedar antes y en otro metro pienso que es sencillo caminar desde el punto A de quedada con Laura al punto B de quedada con Lady Evil. Lo que me equivoqué. Perdidos los dos por Madrid callejeamos hasta llegar a Banco de España. Nos llamó Lady Evil ofuscada dándonos las indicaciones correctas para llegar hasta donde nos esperaba, acompañada de sus amigos frikis.
La cosa de volver a quedar era desplazarnos hasta el sitio que se llama Artepolis. Yo le conocí gracias a un comment de sinfonía agridulce y como mi amiga y sus compañeros poseen una asociación en pro de los dibujantes y guionistas de cómic decidieron aprovechar y hablar con el coordinador de actividades para hacer un día temático (temático de friki de cojones vamos). El sitio, realmente acogedor excepto por estar enmoquetado hasta arriba convirtiéndolo en una trampa mortal en caso de incendios. Parece ser que el coordinador de eventos es supermajo y pone muchas facilidades a la hora de realizar tu proyecto.
Esperando el turno de la secta adicta al Hentai observamos la preparación del mini concierto de una rapera que cantaba junto a la China Patino. El grupo de chicos gorditos y con camisetas negras serigrafiadas con los motivos de sus películas favoritas se morían de terror estando rodeados de personas tan ultramodernas y cada vez subían más el tono de sus conversaciones con frases típicamente frikis. Yo no tengo nada en contra de este grupo tan heterogéneo, pero reconozco que dentro de ellos detesto al ser de aspecto antropomórfico que gusta de ser gordo, de mirar porno anime japonés, es un erudito de la biblioteca Marvel y su pelo y barba aparecen descuidados y con grasa porque él ya tiene sex appeal suficiente (cuando en realidad siguen siendo vírgenes). Dos comentarios desafortunados tuvieron, uno; osar decir que no hay nada peor que tener cincuenta muñecas bratz cuya respuesta fue “Si, tragarse cincuenta horas de porno hentai” (sabiendo que muchos de ellos esas horas las han superado con creces).
El otro comentario fue ya en la despedida, lo dijo uno con camiseta de spiderman y unos levis (lo único con algo de calidad en todo su armario, fijo). Me vio la muñequera blanca que llevaba y me dice:
Friki: - “¿Y qué te ha pasado en la mano? ¿Por qué llevas esa cosa en la muñeca? ¿Te la has roto o algo?”
Mori: - “ (Comentario light de respeto a Lady Evil) No, jeje… es por moda bonito”
Mi respuesta normal hubiera sido:
- “Lo llevo por gusto. Es obvio que yo soy un hedonista pero tú ni siquiera sigues los cánones mínimos de higiene personal para ser aceptado de manera correcta en nuestra sociedad. De hecho es mejor que sigas así, pues tu físico y tu edad mental te imposibilitan para cualquier tipo de relación con otros seres humanos y no digamos ya una de carácter sexual. Normal que no entiendas cómo alguien puede llevar complementos por el placer de verse bien, ahora piensa como se dice en Klingon “soy un capullo de mierda” y repítetelo para no volver a tocar los cojones a alguien que es obvio es superior físicamente a ti y podría darte la paliza de tu vida.”
Tendré que volver al Artepolis ya con mi dossier y sabiendo que son tan simpáticos y educados. Podré tener la primera exposición moribunda donde espero rodearme de todas las personas que creen en mí y mis dibujos (donde os encontrais muchos de vosotros bloggers y lectores). Si eres friki ven disfrazado, please.
Comentario:
Lastima no poder ver esa expo. Un abrazo.
Comentario:
qué horror tanto friki, no puedooorrrr
Comentario:
te sigues perdiendo por Madrid.
acabarás confesando que eres de Palencia.
acabarás confesando que eres de Palencia.
Comentario:
Reconozco que me he reído tanto con este blog(el final es apoteósico), que me parecía mezquino no postearte.Asi que desde este encantador rinconcito de Palermo, sede de esta dama siciliana, te agradezco los cinco mejores minutos de humor ácido del día.Eso sí, con permiso de Lady Evil,pido una segunda parte, que lo de que "nunca fueron buenas",¡parece prometedor en este caso!
Comentario:
para que luego digan que no hay contrastes en la vida: por la mañana de compras compulsivas por principe pio en pla fashion victim y por la tarde rodeado de frikis en plan e amo de la mazmorra (aunque con complementos). NOrma y yo no podemos dejar de estar de acuerdo con que es usted un tanto friki, o tal vez extravangante. pero bueno, muchos grandes artistas lo son...Andy Warhol tenía más de 300 pelucas...
Comentario:
Hola niño, saludos desde la ciudad imperial!
¿¿Valla, de compras sin mi??, que gorrinosss, XD.
Estoy esperando a ver ese maravilloso traje japones sobre el torso de nuestra queridisima Lady Evil, aunque en realidad me muero de envidia e intentare arrancarselo en el mismo sitio (jajaja, me tendreis que controlar).
Weno ya me unido al mundo de los blogs, asiq muchos Besitosss, suerte con Replinger!!
¿¿Valla, de compras sin mi??, que gorrinosss, XD.
Estoy esperando a ver ese maravilloso traje japones sobre el torso de nuestra queridisima Lady Evil, aunque en realidad me muero de envidia e intentare arrancarselo en el mismo sitio (jajaja, me tendreis que controlar).
Weno ya me unido al mundo de los blogs, asiq muchos Besitosss, suerte con Replinger!!
Comentario:
Es cierto que soy un friki, nunca lo negaré, pero un friki en lo que acepción tiene de positivo.
Comentario:
Eres un friki, después de todo.