¿dónde se fueron los sueños?
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La aventura....
Ya no recuerdo ni la última vez que escribí algo aquí... la falta de tiempo e imaginación me han hecho retrasar la vuelta unos meses... pero aquí estoy, dispuesta a guerrear y a escribir para quien le interese.

¿Os gusta viajar? ¿Habéis estado alguna vez en Londres? Yo hice un viaje de lo más caótico-maravilloso a esta gran urbe hace ya tres años. Se dice pronto....

Es extraño, pero muy a menudo me vienen a la cabeza momentos vividos allí y recuerdo instantes como si hubiesen pasado hace sólo unas horas.

Me acompañó en mi aventura alguien con una paciencia de santa, ya que de otra forma, me habría estrangulado allí mismo.... Ambas pasábamos una mala época y decidimos cumplir el sueño que siempre habíamos tenido: vivir una temporada en Londres. Dejé mi trabajo justo en el preciso momento en el que me iban a hacer fija (el sueño de los españolitos) y con tres duros en el bolsillo, nos encaminamos hacia este punto de inflexión que marcó un antes y un después en nuestras vidas. Aún ahora, reímos rememorando las adversidades que allí se nos presentaron. Pero no todo fue malo, también tuvimos nuestros momentos de gloria... Creo que no existe un adjetivo que defina mejor nuestra estancia allí que tragicómico. Tragicómica la llegada, la vuelta, el hambre que pasamos, la falta de dinero, las risas de desesperación, el tabaco de liar, la marihuana de aquel polaco ex-presidiario, el convento en el que tuvimos que dormir, las monjas con mala leche, las manzanas robadas, Camden Town, el cariño y las continuas y tremendas discusiones causadas por el estrés, las duchas frías, Jonah, Derik, las llamadas de mi hermano, los desayunos copiosos al sabernos sin comida, las siestas en los parques, los israelíes de profesión dudosa, los museos, el metro, nuestras caminatas de casi ocho horas diarias, los kilos perdidos, el cementerio, Euston, la foto de la cabina, la entrevista de trabajo en el polígono perdido....

Allí nos perdimos y nos encontramos. Aprendimos a valorar lo que en nuestras casas siempre dábamos por hecho. Nos divertimos sin un céntimo y lloramos sin consuelo. Para mi fue un momento clave en el que ambas necesitábamos reafirmarnos. Y lo hicimos.

Volvería a cometer el mismo error tan acertado una y otra vez..... Va por ti, Srta Paciencia.


 
¿quién entiende a las lesbianas?
Como reza el título de mi pseudodiario, no acabo de entender la lógica lesbiana. Por suerte o por desgracia he conocido a muchas lesbianas en mi vida. Mujeres que entran y salen como un suspiro o dejan huella en lo más profundo de tu ser. Hasta aquí no hay nada extraño, ¿verdad? Pero... ¿qué pasa por la cabeza de las lesbianas, bolleras, tortilleras, desviadas, camioneras...? La etiqueta es lo de menos, todas tenemos algo en común. Somos mujeres que miran, desean, aman, quieren, sienten, padecen, sonríen y lloran por otras mujeres. Desgraciadamente, hasta aquí llegan las similitudes. Sólo quienes hayan pasado por lo mismo, sabrán de lo que hablo. Desde mi humilde punto de vista, creo que nunca me sentiré plenamente "integrada" en el mundo lésbico. No sé si con razón o por mera convicción, pero el caso es que cuantas más lesbianas conozco, menos apego siento por este mundo lésbico.

Afortunadamente, no soy la única que piensa lo mismo. Hay personas muy importantes en mi vida que comparten mi opinión.

Cuando chateo y cruzo más de tres palabras con alguien (paso de las que se interesan primero por tu color de ojos antes que por tu nombre), suelo sacar el tema de las lesbianas locas. Casualmente (o no tanto) el 100 % de las chicas me dan la razón. Todas están de acuerdo con mi idea de que el 90% de las lesbianas tienen un tornillo flojo. Pero, poco después, salta la liebre y..... ¡tacháaaan!, aparece la loca que lleva dentro. Y si no es ese día es otro, o cuatro meses después, pero sale al exterior. O no he tenido suerte o esto es así, no sé qué pensaréis vosotras, pero para mí esto es peor que un juego de azar. Un día te toca la lotería y conoces a alguien "normal", pero pueden pasar años hasta que vuelves a conocer a alguien que merezca la pena.

Hablemos ahora de la apariencia física y que conste que yo soy de las que creen que cada cual haga de su capa un sayo. Pero, seamos sinceras, ¿cuántas lesbianas femeninas conocemos? A veces pienso que las lesbianas femeninas o están en peligro de extinción o es que nunca han existido sobre la faz de la tierra. Una vez conocí a alguien cuya opinión al respecto era que las lesbianas femeninas no salen por el ambiente porque no les gusta. Puede ser. No es muy difícil que el ambiente no agrade cuando ya has salido un par de veces, aunque hay de todo.

En la serie "Aquí no hay quien viva" aparecen dos lesbianas hiperfemeninas, muy guapas y, por qué no decirlo, la antítesis del modelo de la lesbiana masculina. Me alegra ver que los tiempos cambian, y que el reflejo de una mujer que se siente atraída por otra no es el de una mujer que más se parece a un hombre que a alguien de su mismo sexo, con camisa de franela a cuadros y el pelo más corto que un militar. Repito, respeto a aquellas personas que se sientan identificadas con esta descripción, pero considero muy importante que se deje de lado ese estereotipo en tv, cine, etc, para dar paso a algo más parecido a la realidad: no a todas las lesbianas nos gusta parecer masculinas, pero a la mayoría sí nos gustan las femeninas. En la variedad está el gusto.

A todas esas personas que conoces en el trabajo, amigos de amigos, en clase... y que tienen el estúpido concepto de los roles hombre-mujer en las parejas homosexuales, me gustaría decirles que soy lesbiana y que ni mi novia ni yo jugamos a ser el macho y la hembra de sus absurdas ideas, concebidas por mentes ignorantes, ni creo que ninguna pareja heterosexual u homosexual se rija por tales condicionantes. Cada vez tiendo más a pensar que toda esa gente homófoba o como queráis llamarlo, tiene miedo de aquello que no conoce y no hay nada peor en la vida, ya que cada día uno se enfrenta a lo desconocido aunque no lo sepa. Esos miedos tambien se llaman inseguridades, las cuales tratan de proyectar sobre aquellos que aún por encima de las imposiciones estamos dispuestos a vivir la vida sin complejos. A vivir y dejar vivir. A ser felices, o por lo menos intentarlo.

Creo que me he ido por las ramas...Así que será mejor dejarlo aquí. Me gustaría saber qué pensáis vosotras de todo esto.

Hasta pronto.
 
la misma historia de siempre....
Un día te despiertas y piensas: "ufff, ¡otra vez no!" El despertador te recuerda que ya no eres libre para seguir soñando y te levantas. Con más o menos torpeza preparas un café...pero cuando quieres darte cuenta le has echado sal en vez de azúcar..."¡Mierda!" es tu primera palabra del día. Miras el reloj algo angustiada y confirmas la peor de tus sospechas: ya no te da tiempo a preparar otro. El mal humor no ayuda cuando el gato se te cruza entre las piernas y estás a punto de caer contra el frío mármol. Te das una ducha hirviente y, por fin, sales a la calle.

Tras el rutinario trayecto al trabajo, llegas a la oficina. El graciosillo de la empresa se cuela en el ascensor cuando ya pensabas que las puertas se iban a cerrar en sus narices. Mientras bromea sobre tu cara de sueño intentas sonreír sin parecer su peor enemigo, pero no parece que lo consigas, pues cierra la boca al instante.
El baboso de tu jefe aprovecha para mirarte el culo al darle la espalda y dirigirte a tu mesa. Suspiras y te sientas frente al ordenador. No sueles hacerlo tan temprano pero esa mañana algo te dice que mires la página de contactos...y ¡bingo!, tienes un mensaje. Te ilusionas e imaginas mil situaciones con esa desconocida, aunque sabes que nunca ocurre igual en la vida real, cada historia es diferente, pero a la vez es siempre la misma historia.....

Con este artículo pierdo mi virginidad "bloguiana". Deseo que disfrutéis al leer tanto como yo al escribir.

Bienvenidas a mi blog.