NEMO: ni capitán ni pez payaso
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Me gusta aprender de los demás, me gusta explicar lo poco que he aprendido. Me gusta pensar, escuchar y dar mi opinión. No me gusta hablar de mi vida, pero sí de lo que pienso y siento.
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[Política] Minorias

[Nota: Este post lo empecé a escribir antes de que al Ave se le borrara del blog, pero he pensado que valía la pena publicarlo porque se puede entender igualmente.]

La Ave Turuta escribe sobre el absurdo de legislar sobre derechos en función de las opiniones estadísticamente mayoritarias, y coincido con ella en recordar la función de la democracia como protectora de los derechos y libertades de las minorías.

http://blogs.chueca.com/aveturuta/c_8.htm

Con intención de ampliar del caso particular, los derechos de los homosexuales, a otros colectivos, le comento la similitud que veo entre todos los casos de vulneración de derechos de las minorías: raciales, homosexuales, culturales y lingüísticas.

Me matiza acertadamente que dentro de los "derechos individuales/humanos" existen grados y que no se "siente igual" la discriminación por raza u orientación sexual que la basada en la lengua o cultura. Contesto:

Estoy totalmente de acuerdo en que hay derechos individuales de diferente grado, supongo que todo el mundo acepta que el derecho a la vida es prioritario, por ejemplo, al derecho a la libertad y este último al de no discriminación.

Me cuesta más coincidir la idea de que ciertos rasgos que definen el individuo (raza, orientación sexual, cultura o lengua) sean universalmente más esenciales que otros, creo que el peso que le damos a cada uno depende de nuestras vivencias e individualidades.

Por ejemplo, encuentro lógico que para ti consideres la orientación sexual como más esencial* que la lengua/cultura, el hecho de haberte sentido discriminada por ella te ha reforzado el orgullo por ella. O al menos es obvio que en relación a tu entorno (heterosexual/español) la orientación sexual era tu principal "hecho diferencial", que aportaba más a tu individualidad.

Pero encuentro exactamente igual de lógico, considerar para mí la lengua/cultura como más esencial* que la orientación sexual, el hecho de haberme sentido discriminado por ella ha reforzado mi sentimiento de orgullo. O al menos es obvio que en relación a mi entorno (heterosexual/español) la lengua/cultura era mi principal "hecho diferencial", que aportaba más a mi individualidad.

Creo que el paralelismo anterior es exacto, por esto no me atrevo a afirmar que ciertos rasgos definitorios del individuo sean, universalmente, más esenciales que otros.

Por otro lado, si bajo de las alturas y pienso en el tipo discriminaciones concretas que han habido al largo de la historia por motivo de raza, sexo, cultura o religión, si que es cierto que ciertas diferencias se han castigado más duramente que otras: la diferencia religiosa ha costado la vida, la diferencia de raza a costado la libertad, la diferencia de orientación sexual ha costado la represión e integridad física, seguido de la discriminación cultural y lingüística.

Si estuviéramos hablando de que a alguien le prohiben tener relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo y de que a alguien le prohiben hablar su lengua materna, coincido claramente en considerar bastante más grave la represión de la libertad sexual que la lingüística (suponiendo que el hablante fuera bilingüe y tuviera una segunda lengua con la que comunicarse :)).

Pero en los casos concretos a los que hacemos referencia, en países occidentales democráticos, la situación es mucho más sutil. No se trata tanto de discriminaciones abiertas o legislaciones que nos impiden ejercer ciertos derechos como de que no podemos hacerlo en igualdad de condiciones.

Tu puedes tener relaciones sexuales con quien quieras pero no te dejan casarte por lo civil, a mí no me impiden hablar la lengua que quiera pero no puedo pedir ayuda a un policía con ella, tu puedes adoptar hijos, solo tienes que decir que eres heterosexual, yo puedo solicitar un pasaporte, solo tengo que decir que soy español.

Es decir, creo que actualmente, y en los países democráticos, el principal derecho que se vulnera es el del respeto a la propia identidad, el derecho a vivir igual que los demás pero sin renunciar a ninguno de las características que nos definen como individuos.

La consecuencia de estas sutiles discriminaciones es simplemente que las minorías vivimos sintiéndonos** ciudadanos de segunda, con menos derechos de los que disfrutan los que pertenecen a la mayoría (heterosexuales, blancos y españoles).


* esencial: que forma parte de la esencia de uno, que te define como individuo en mayor proporción que otras características.
** sentir: remarco el aspecto subjetivo y de percepción, ni siquiera es necesario discutir sobre la realidad de esta discriminación, el hecho es que las minorías lo perciban así.

[ Ave: este artículo es previo a la discusión del post anterior, por lo que a pesar de expresar ideas similares no lo interpretes mal. ]
 
Comentario:
Nemo: te respondo con detalle a mi vuelta. Estamos a puntico de salir y aún me quedan una cosilas por hacer pero no quería marchar sin mandarte un saludo...
 
Comentario:

Ave Turuta,

"Touché!". Esta era la respuesta concisa. Te contesto con un poco más de detalle.

porque es precisamente en el seno de nuestras familias donde nos encontramos con las primeras instancias discriminatorias: precisamente porque la familia es una de las bases sobre las que se asientan las estructuras heteropatriarcales, ocurre que una institución que en principio está diseñada para proteger a sus miembros se convierte en nuestro peor enemigo. Y eso, en el aspecto psicológico, es radicalmente distinto a que puedas o no puedas hablar una u otra lengua en público. No sé si me he expilcado.

Tienes razón, todo el rato estaba hablando desde un punto de vista político/social. Incluso cuando pensaba en la frustración que provoca sentirse ciudadano de segunda lo hacía desde el punto de vista del individuo en relación a la sociedad que le rodea, pero no había pensado por un momento en que su entorno más inmediato (la familia) le pudiera ser hostil.

Y queda claro que, en estos casos (quiero creer que no son todos, pero supongo que sí una buena parte) el impacto emocional de no sentirse apoyado e incluso sentirse rechazado debe ser muy fuerte.

Además imagino que aún es peor en los casos donde la persona ha tomado consciencia tardía de su homosexualidad, lo digo porque me imagino que ese momento debe ser personalmente muy delicado, incluso si ha tardado algunos años en salir del armario y ha tenido algo de tiempo para ir asumiéndolo, debe ser bastante vulnerable. Y justo en ese momento recibir el palo de que tu familia no solo no te ayuda sino que te rechaza, debe ser devastador.

Por lo que no hay contraargumento posible: la minoría homosexual no es solo minoría social sino individual, el posible rechazo de la familia debe tener un impacto psicológico devastador. Por contra el resto de las minorías, desde muy pequeños tiene consciencia de ser minoría pero formando parte de un colectivo.

En parte me ayuda a entender la intensa necesidad de cohesión y de pertenencia a grupo, desmarcándose de los heteros, que algunas veces se percibe en el colectivo homosexual. Supongo que hasta que no tienes muy interiorizado que formas parte de un grupo, no puedes permitirte "acercarte" demasiado al "otro bando".

Es curioso, le había dado vueltas al hecho de que las minorías más habituales, a pesar de tener esto en común, tenían naturalezas muy diferentes que se reflejaban en las consecuencias diarias:

Por ejemplo, la homosexualidad crea una minoría totalmente invisible, por la naturaleza misma de la sexualidad, considerada en nuestra sociedad como perteneciente a la intimidad. Por otro lado la lingüística crea una minoría que puede ser discreta (gracias al bilingüismo) pero que por contra es muy frágil, al poder ser fácilmente exterminada en unas pocas generaciones (a diferencia de la homosexualidad que forma parte de la naturaleza humana). Y la raza crea una minoría diferenciada por un hecho absolutamente secundario (que no afecta en absoluto a la forma de ser) pero que curiosamente es altamente visible, por lo que ha sido muy fácil de perseguir al largo de la historia.

Simplemente reflexionaba sobre lo parecidas y diferentes que son, aún así no caí en la variable "familia", la homosexualidad al no ser "hereditaria" (ni genética ni culturalmente) crea una situación de aislamiento que no tiene ninguna de las otras minorías.

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Hasta aquí la parte interesante de la respuesta, añado ahora algunos comentarios secundarios a temas paralelos a los que has hecho referencia de pasada.

En mi entorno diario no es un grupo minoritario ni mayoritario, el bilingüismo social en Catalunya está bastante equilibrado (lejos de las separaciones sociales en el Quebec o Bélgica) dentro de la asimetría histórica que hace que la mitad de los ciudadanos sean monolingües castellano y la otra mitad bilingües castellano/catalán.

Cuando hablo de sentirme minoría lingüística lo hago en relación al estado Español. Es en los medios de comunicación públicos y privados, en las políticas culturales del ministerio, en las series de ficción, donde se percibe que hay españoles de primera y españoles de segunda.

Otro tema, entiendo lo que quieres decir con la expresión "comunidad imaginaria" aunque prefiero el término "comunidad psicológica", en el sentido de que es abstracta, fruto de la convención cultural. Pero de hecho todas las comunidades sociales son abstractas, considerar un grupo cohesionado por tener el mismo color de piel o la misma orientación sexual la considero como mínimo tan "imaginaria".

Creo que a pesar de que el concepto de "comunidad" es muy difuso, sin fronteras nítidas, las comunidades las establecen las relaciones entre individuos, y que ciertas características facilitan la creación de relaciones entre los individuos que las poseen. La comunidad blogera existe, la comunidad homosexual existe (desde hace 50-60 años?), por lo que aunque la "comunidad nacional" es una entelequia tiene resultados claros: la alta densidad de relaciones entre individuos que comparten, como mínimo, lengua y proximidad geográfica.

la proyección del hecho diferencial (es decir, cómo nos imaginamos a nosotr@s mism@s y cómo imaginamos ese colectivo-constructo) es diferente de (a) nuestras experiencias personales; y (b) de cómo interpretamos nuestro lugar como individuos respecto a ese colectivo en primer lugar, y respecto al modelo hegemónico en segundo lugar.

Creo que este punto era bastante importante pero no lo he entendido, podrías explicármelo?


(como siempre un gustazo discutir contigo.)
 
Comentario:
Pues sí, me gusta muchísimo, aunque tengo que reconocer que lo tengo en segunda posición después de Michael Nyman.
No he oido After Virtue, pero he descargado el minuto de muestra de "Humility" que hay en su web y tiene buena pinta. Me fiaré de tu gusto y miraré si lo encuentro bien de precio.
Las músicas de estos dos autores sintonizan *brutalmente* con los sentimientos, supongo que es de lo que se trata, pero aún no entiendo de donde me sale el espíritu masoquista de querer entristecerme voluntarimanete...
 
Comentario:
No sabía que te gustaba Wim Mertens. Nuestro disco favorito es su After Virtue, que la verdad casi siempre me da ganas de llorar.
 
Comentario:
Sigo: un catalanoparlante no se siente discriminado, por ejemplo, en el seno de su familia (salvo rarísimas excepciones), lo mismo que alguien que pertenezca a una minoría étnica o racial no se siente discriminado por su familia en virtud de esas características. Es decir: lo que cuando comparado con el resto de la soecidad dominante es una rasgo minoritario, en el seno familiar se convierte en rasgo dominante o hegemónico. Pero la orientación sexual, o la identidad de género, y aquí sí es donde creo que está la diferencia, es muy distinto, porque es precisamente en el seno de nuestras familias donde nos encontramos con las primeras instancias discriminatorias: precisamente porque la familia es una de las bases sobre las que se asientan las estructuras heteropatriarcales, ocurre que una institución que en principio está diseñada para proteger a sus miembros se convierte en nuestro peor enemigo. Y así, un afroamericano heterosexual llega a casa y se puede desahogar sobre el racismo que encuentra en la calle. Una lesbiana afroamericana se tiene que callar, y está, en el fondo, profunda y radicalmente sola porque ni siquiera pueda contar, en la mayoría de los casos, con el apoyo ó la aceptación de su familia. Y eso, en el aspecto psicológico, es radicalmente distinto a que puedas o no puedas hablar una u otra lengua en público. No sé si me he expilcado.
 
Comentario:
Nemo: he tenido que formatear el disco duro del ordenador y hasta hace poco no he podido sentarme a leer con paciencia y comentar. Respecto a tu comentario sobre los denominados "hechos diferenciales," estoy de acuerdo, al igual que estoy de acuerdo con la idea de que de lo que se trata es del respeto a los derechos del individuo y, en sentido más amplio, de las minorías. En un sentido estrictamente legal, la situación de una minoría lingüística plantea los mismos retos que cualquier otra minoría. Pero existen diferencias notables: lo catalán es minoritario (o "diferencial") cuando se considera dentro del conjunto del Estado español. Tanto la presencia mayoritaria del catalán en términos puramente numéricos y sociológicos dentro de Cataluña como los proyectos de "normalización" lingüística impulsados desde la Generalitat convierten al catalán, dentro de la propia Cataluña, en cultura si no hegemónica, si definitivamente mayoritaria. Yo misma he participado en entrevistas o conferencias en las que el público o el entrevistador se han dirigido a mí en catalán y yo he respondido en castellano (por petición expresa mía), porque considero que es esta una situación que refleja la diversidad y pluralidad del contexto: yo no hablo catalán correctamente pero lo entiendo y leo sin problemas, y no tengo ningún problema en que alguien me formule una pregunta en catalán. El peligro, como en todas las cosas, es caer en situaciones absurdas, como es el hecho de que haya gente que se niegue a responder en castellano (que los hay) o gente que aún viviendo en Cataluña se niegue a utilizar el catalán (que también los hay). Pero eso no quita para que siga estando en desacuerdo en lo relativo al tema del "sentir." Como no soy psicóloga, no puedo explicar con la precisión que requeriría el tema lo que realmente quiero decir, pero intentaré explicarlo por medio de ejemplos. Las diferentes teorías existentes sobre el nacionalismo (Connor, Hastings, Benedict Anderson, Gellner) han formulado creo que con bastante claridad una visión de lo que es el nacionalismo: una comunidad imaginaria. Dos cosas: no te estoy llamando "nacionalista," y segundo, "imaginaria" no es sinónima de "irreal." Cuando postulamos la existencia de un colectivo sobre cualquier base (nacional, étnica, religiosa, o sexual como en el caso del colectivo LGBT) estamos efectivamente delimitando una serie de parámetros que condicionan la pertenencia al mismo: la lengua o un sentimiento compartido de pertenencia a una misma experiencia histórico-cultural en el caso del nacionalismo de base étnica, el dogma religioso en el hecho religioso, o la expresión de modelos de sexualidad o expresión de género minoritarios (es decir, no hegemónicos) en el caso del colectivo LGBT. Pero, y aquí es donde pretendo diferenciar las cosas, la proyeccción del hecho diferencial (es decir, cómo nos imaginamos a nosotr@s mism@s y cómo imaginamos ese colectivo-constructo) es diferente de (a) nuestras experiencias personales; y (b) de cómo interpretamos nuestro lugar como individuos respecto a ese colectivo en primer lugar, y respecto al modelo hegemónico en segundo lugar. Pongamos por caso el propio movimiento LGBT: ninguna de las siglas, L/G/B/T representan experiencias idénticas desde la experiencia individual: lo LGBT es un constructo, un artificio si se quiere creado como respuesta a un modelo de sociedad heterocéntrica y patriarcal que únicamente aprueba como válidos ciertos modelos de conducta y expresión de género. Es, si se quiere, un cajón de sastre con experiencias muy variadas que engloban vivencias no equiparables y hasta contradictorias. Ejemplo: yo, como lesbiana, no me identifico con una gran mayoría de la comunidad gai masculina por todas una serie de razones que no vienen a cuento aquí. Es decir: cada un@ de nosotr@s tenemos que lidiar con nuestra vivencia personal dentro de diferentes niveles.
No
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