CERO!!!!
Ya quedan, por fin, cero días del mes de julio. La verdad es que, para acabar, este mes ha sido un verdadero cabrón. Bueno, creo que me estoy equivocando de cabrón, la verdad, porque el que ha sido un poco cabrón ha sido el del banco.
Resulta que me han cambiado el tipo que me lleva las cuentas y me han cambiado un tipo muy mono, con aspecto de pijo surfero esquiador de baqueira por una especie de friki catalanufo seguidor estricto de las reglas. La cosa es que, alquien, en central, todavía no me ha ingresado un par de remesas y no había saldo para las nóminas hasta que eso no pasara y, según él, "las normas dicen que a final de mes el saldo tiene que estar cubierto". "Pues ingresadme la remesa y ya veréis que no está cubierto, sino chapado, querido", le espeto yo. "Es que la remesa está en central y son ellos los que la tienen que abonar", me dice. "Pues ese es tu problema". Le cuento. "Tal vez si me ingresas algo del plan de inversión, queda cubierto y ya está". "Mira, no voy a hacer eso porque, en cuanto al capullo de central le de la gana estará requetecubierto y me habréis cobrado la comisión de liberar el fondo y mañana lo voy a volver a incresas, con lo que me volveréis a cobrar comisión... ¿te vas a hacer cargo tú de las dos comisiones o tengo que hablar con tu director?".
Fin del problema, nóminas ingresadas. ¿Tanto costaba?
O sea, que, por las normas y su estricto cumplimiento, y más teniendo en cuenta que eran ellos los que la estaban cagando, casi se quedan sin cobrar mis chicas (y, que narices, yo misma).
De verdad, me encantaría vivir como vive este señor. Yo, haciéndome mala sangre para que mañana todo el mundo tuviera su pasta en su banco y él seguro que, cuando me ha colgado, se ha ido a desayunar y ha estado comentando la jugada de todos los fichajes del Barça con sus compañeros de trabajo.
Ni siquiera se ha tomado la molestia de descolgar el teléfono y ver por qué no se había ingresado el dinero en la cuenta. Porque realmente le daba igual. Porque él ya tiene su nominaza ingresada desde el viernes pasado y, la verdad, las nóminas de mis chicas les traían sin cuidado.
Y todo esto me viene a la cabeza, no sólo porque muchas veces preferiría una nómina que tener que discutir con Cristo y la madre, llevar todo al pelo, ver como la gente se hace la loca con el curro, que tu familia se piense que tienes TOOOOOOOODO el tiempo del mundo para hacer recaditos y faltar a la ofi en cuanto te venga en gana, que tus amigos y tus no amigos se piensen que te enciendes los cigarrillos con billetes de cien, que la gente que mal te quiere piense que tu vida gira en torno a tu trabajo y a amasar dinero y nada más...
Si, la verdad. Me encantaría salir por esa puerta y que todo se quedara ahí.
Pero me doy cuenta que, aparte que yo estoy aquí por loca, más que por tonta, no podría hacerlo.
Llega un punto en el que te das cuenta que no puedes volver atrás, si no es que las cosas se ponen feas.
Si tienes la suerte de que las cosas van mejorando te das cuenta que desarrollas una especie de cosa, llamada ambición que va creciendo día a día. Es como un gusanillo que te va picando.
Y si acabas unida a una persona que es igual de ambiciosa que tú, las cosas son inmejorables.
Muchas veces, Blondie y yo hemos estado tentadas de abandonar, pero luego nos damos cuenta que preferimos intentar seguir construyendo nuestro destino que limitarnos a dejar que otros lo construyan y limitarnos a poner la mano para que caiga la nómina.
Tanto ella como yo acabaríamos con nuestros curros carcomiéndonos la cabeza. Enfadándonos por como otros llevan su destino (aunque no sea el nuestro), y vinculándonos hasta las trancas en un proyecto que es de otro.
Porque, en nuestros casos, siempre ha sido así. Tanto ella como yo siempre hemos vivido laboralmente "los colores", sea en curros de mierda como en curros más especiales.
Así que, al fin y al cabo, puede que haya un poco más de tensión en lo que hacemos, pero, al menos, la mala sangre que nos podemos llevar es por algo que es realmente nuestro y sobre lo que podemos ejercer todos los cambios que queramos y dirigirlo todo a nuestra manera y no a la de otro. Dejarnos la piel, para nuestra piel. Cuando piensas todo esto, y las posibilidades que esto tiene para el futuro, te das cuenta que vale la pena seguir luchando, porque tienes muchas piezas del futuro en tus manos y puedes construirlo.
Si yo estuviera contratada por otra empresa haciendo lo mismo, no podría decir lo mismo. No podría hacer las cosas a mi manera y soñar que algún día podemos ser muy muy grandes.
Y lo más importante de todo es que me doy cuenta de que eso está ahí y que no voy a dejar que condicione el resto de mi existencia.
Así que, en cuanto salga hoy aquí, aquí déjare mi trabajo y me dedicaré a disfrutar de una hermosa tarde con mi chica y a darle mimos, que está pocha.
Resulta que me han cambiado el tipo que me lleva las cuentas y me han cambiado un tipo muy mono, con aspecto de pijo surfero esquiador de baqueira por una especie de friki catalanufo seguidor estricto de las reglas. La cosa es que, alquien, en central, todavía no me ha ingresado un par de remesas y no había saldo para las nóminas hasta que eso no pasara y, según él, "las normas dicen que a final de mes el saldo tiene que estar cubierto". "Pues ingresadme la remesa y ya veréis que no está cubierto, sino chapado, querido", le espeto yo. "Es que la remesa está en central y son ellos los que la tienen que abonar", me dice. "Pues ese es tu problema". Le cuento. "Tal vez si me ingresas algo del plan de inversión, queda cubierto y ya está". "Mira, no voy a hacer eso porque, en cuanto al capullo de central le de la gana estará requetecubierto y me habréis cobrado la comisión de liberar el fondo y mañana lo voy a volver a incresas, con lo que me volveréis a cobrar comisión... ¿te vas a hacer cargo tú de las dos comisiones o tengo que hablar con tu director?".
Fin del problema, nóminas ingresadas. ¿Tanto costaba?
O sea, que, por las normas y su estricto cumplimiento, y más teniendo en cuenta que eran ellos los que la estaban cagando, casi se quedan sin cobrar mis chicas (y, que narices, yo misma).
De verdad, me encantaría vivir como vive este señor. Yo, haciéndome mala sangre para que mañana todo el mundo tuviera su pasta en su banco y él seguro que, cuando me ha colgado, se ha ido a desayunar y ha estado comentando la jugada de todos los fichajes del Barça con sus compañeros de trabajo.
Ni siquiera se ha tomado la molestia de descolgar el teléfono y ver por qué no se había ingresado el dinero en la cuenta. Porque realmente le daba igual. Porque él ya tiene su nominaza ingresada desde el viernes pasado y, la verdad, las nóminas de mis chicas les traían sin cuidado.
Y todo esto me viene a la cabeza, no sólo porque muchas veces preferiría una nómina que tener que discutir con Cristo y la madre, llevar todo al pelo, ver como la gente se hace la loca con el curro, que tu familia se piense que tienes TOOOOOOOODO el tiempo del mundo para hacer recaditos y faltar a la ofi en cuanto te venga en gana, que tus amigos y tus no amigos se piensen que te enciendes los cigarrillos con billetes de cien, que la gente que mal te quiere piense que tu vida gira en torno a tu trabajo y a amasar dinero y nada más...
Si, la verdad. Me encantaría salir por esa puerta y que todo se quedara ahí.
Pero me doy cuenta que, aparte que yo estoy aquí por loca, más que por tonta, no podría hacerlo.
Llega un punto en el que te das cuenta que no puedes volver atrás, si no es que las cosas se ponen feas.
Si tienes la suerte de que las cosas van mejorando te das cuenta que desarrollas una especie de cosa, llamada ambición que va creciendo día a día. Es como un gusanillo que te va picando.
Y si acabas unida a una persona que es igual de ambiciosa que tú, las cosas son inmejorables.
Muchas veces, Blondie y yo hemos estado tentadas de abandonar, pero luego nos damos cuenta que preferimos intentar seguir construyendo nuestro destino que limitarnos a dejar que otros lo construyan y limitarnos a poner la mano para que caiga la nómina.
Tanto ella como yo acabaríamos con nuestros curros carcomiéndonos la cabeza. Enfadándonos por como otros llevan su destino (aunque no sea el nuestro), y vinculándonos hasta las trancas en un proyecto que es de otro.
Porque, en nuestros casos, siempre ha sido así. Tanto ella como yo siempre hemos vivido laboralmente "los colores", sea en curros de mierda como en curros más especiales.
Así que, al fin y al cabo, puede que haya un poco más de tensión en lo que hacemos, pero, al menos, la mala sangre que nos podemos llevar es por algo que es realmente nuestro y sobre lo que podemos ejercer todos los cambios que queramos y dirigirlo todo a nuestra manera y no a la de otro. Dejarnos la piel, para nuestra piel. Cuando piensas todo esto, y las posibilidades que esto tiene para el futuro, te das cuenta que vale la pena seguir luchando, porque tienes muchas piezas del futuro en tus manos y puedes construirlo.
Si yo estuviera contratada por otra empresa haciendo lo mismo, no podría decir lo mismo. No podría hacer las cosas a mi manera y soñar que algún día podemos ser muy muy grandes.
Y lo más importante de todo es que me doy cuenta de que eso está ahí y que no voy a dejar que condicione el resto de mi existencia.
Así que, en cuanto salga hoy aquí, aquí déjare mi trabajo y me dedicaré a disfrutar de una hermosa tarde con mi chica y a darle mimos, que está pocha.
DOS
Bueno, recapitulando. Quedan dos días de julio: mañana y pasado. Pues nada.
Por aquí se ha ido casi todo el mundo. Es la época en que, aunque llegues a las seis de la mañana de un domingo, vas a encontrar sitio para el coche.
Esta mañana hemos estado en la playa y, ni en la playa está la gente. No sé si es que cuando hemos llegado todos se han ido a comer o qué, pero la zona de las tumbonas daba, literalmente, pena.
Veo que os ha picado la curiosidad con el tema de la mercería, pero espero explicaroslo cuando tenga el suficiente tiempo e inspiración.
También hay peticiones sobre los (si, si, digo LOS) regalos de mi rubi, pero, cariño, comprende que no te vaya a dar ni una pista: siempre acabas descubriendo lo que te voy a regalar.
Bueno, te puedo decir que uno de los regalos es muy especial.
La cosa es que es una cosa que llevo pensando hace mucho tiempo y que por una cosa o por otra, nunca me he decidido a hacerlo.
Pero esta vez lo tengo claro, clarísimo. Además he hablado con mucha gente que te conoce muy bien y me ha dicho que te va a hacer mogollón de ilu.
Y bueno, tengo otra cosa pensada, además de lo que te acabo de explicar, que también te va a gustar mucho, muchísimo.
Este año quiero que todo sea muy especial. Quiero demostrarte mucha cosas. Quiero demostrarte que, para, mí eres la más especial y, por supuesto, cariño, LA MEJOR...
Pero antes, un fabuloso verano por delante para disfrutar contigo y nuestros amigos.
Hacía mucho tiempo que no me apetecía tanto irme de vacaciones.
Bueno, aquí dejo esto post, más bien sosillo, porque tengo que cuidarte y mimarte, que estás pochita.
Te quiero, rubi.
Por aquí se ha ido casi todo el mundo. Es la época en que, aunque llegues a las seis de la mañana de un domingo, vas a encontrar sitio para el coche.
Esta mañana hemos estado en la playa y, ni en la playa está la gente. No sé si es que cuando hemos llegado todos se han ido a comer o qué, pero la zona de las tumbonas daba, literalmente, pena.
Veo que os ha picado la curiosidad con el tema de la mercería, pero espero explicaroslo cuando tenga el suficiente tiempo e inspiración.
También hay peticiones sobre los (si, si, digo LOS) regalos de mi rubi, pero, cariño, comprende que no te vaya a dar ni una pista: siempre acabas descubriendo lo que te voy a regalar.
Bueno, te puedo decir que uno de los regalos es muy especial.
La cosa es que es una cosa que llevo pensando hace mucho tiempo y que por una cosa o por otra, nunca me he decidido a hacerlo.
Pero esta vez lo tengo claro, clarísimo. Además he hablado con mucha gente que te conoce muy bien y me ha dicho que te va a hacer mogollón de ilu.
Y bueno, tengo otra cosa pensada, además de lo que te acabo de explicar, que también te va a gustar mucho, muchísimo.
Este año quiero que todo sea muy especial. Quiero demostrarte mucha cosas. Quiero demostrarte que, para, mí eres la más especial y, por supuesto, cariño, LA MEJOR...
Pero antes, un fabuloso verano por delante para disfrutar contigo y nuestros amigos.
Hacía mucho tiempo que no me apetecía tanto irme de vacaciones.
Bueno, aquí dejo esto post, más bien sosillo, porque tengo que cuidarte y mimarte, que estás pochita.
Te quiero, rubi.
TRES
Viernes, al fin. Y tres días que quedan de julio. Es época de preguntar y responder a donde nos vamos de vacaciones con toda la gente que tenemos alrededor.
Y hoy nos empezamos a quedar un poquito solos. Mucha gente de nuestro alrededor se va de vacaciones, quien sabe, quizás en este preciso instante. Mis mejores deseos para todas y todos los que hoy estáis haciendo la maleta o ya la habéis facturado o metido en el maletero.
A mi, todavía me queda una semana. Es curioso, cuando nos dijeron que se adelantaba el FIB, nos frotábamos las manos creyendo que, a estas alturas, estaríamos de vacaciones. Pero no ha podido ser. Es lo malo del fin de mes...
Tengo que decir que este año, ya empezaba a estar obsesionada por las vaciones, supongo que por el agotamiento mental de tranto trabajo y muchas cosas más. Pero bueno, ha pasado todo, porque todo pasa en esta vida y ante mis ojos se abren unas impresionantes expectativas. Y de vuelta a las Baleares, mi territorio favorito, en el que su particular luz, su mar, sus calas y sus paisajes me proporcionan una cargada de pilas total.
Llegará septiembre y, con él, unas muuuuy buenas previsiones. Y no solo por el trabajo (espero que no tengamos que mudarnos de ofi en noviembre... porque empiezo a sentirme nómada), ni por lo que eso puede ocasionar en nuestra economía doméstica (jejejeje), sino también porque, para mí va a ser un septiembre muy especial, en el que tengo por objetivo dejar a alguien boquiabierto...
Imagino que ya os podéis imaginar de quien estoy hablando. Pues sí, como hoy hablaba con cierta bloguera estoy asquerosamente enamorada y me apetece un mogollón entregarme por completo a quien ya sabéis...
Por lo pronto, mañana a los encantes, espero que mi proveedor de segunda mano no se haya ido de vacaciones, porque, tal cual estuvimos hablando la Rubi y yo, tenemos un tremendo mono de ropita vieja.
Y luego, Dior dirá. Comida, playa... cama (y todo lo demás).
Bueno, os dejo. En media hora estaré embadurnada hasta las cejas de chocolate, mientras me hacen un masaje. Espero no hacer mucho ruido con los ronquidos...
Por último, deciros que hemos puesto los medios técnicos para seguir blogueando este verano. No sé Blondie, pero espero ser puntual este mes de agosto e iros explicando como nos va yendo de vacaciones y todas las risas que sé que echaré con mi chica, mi socio y amigo, su mujer y el que me ha montado la mercería...
¿La mercería?
Otro día os lo explico, ahora me tengo que ir a dormir...
Y hoy nos empezamos a quedar un poquito solos. Mucha gente de nuestro alrededor se va de vacaciones, quien sabe, quizás en este preciso instante. Mis mejores deseos para todas y todos los que hoy estáis haciendo la maleta o ya la habéis facturado o metido en el maletero.
A mi, todavía me queda una semana. Es curioso, cuando nos dijeron que se adelantaba el FIB, nos frotábamos las manos creyendo que, a estas alturas, estaríamos de vacaciones. Pero no ha podido ser. Es lo malo del fin de mes...
Tengo que decir que este año, ya empezaba a estar obsesionada por las vaciones, supongo que por el agotamiento mental de tranto trabajo y muchas cosas más. Pero bueno, ha pasado todo, porque todo pasa en esta vida y ante mis ojos se abren unas impresionantes expectativas. Y de vuelta a las Baleares, mi territorio favorito, en el que su particular luz, su mar, sus calas y sus paisajes me proporcionan una cargada de pilas total.
Llegará septiembre y, con él, unas muuuuy buenas previsiones. Y no solo por el trabajo (espero que no tengamos que mudarnos de ofi en noviembre... porque empiezo a sentirme nómada), ni por lo que eso puede ocasionar en nuestra economía doméstica (jejejeje), sino también porque, para mí va a ser un septiembre muy especial, en el que tengo por objetivo dejar a alguien boquiabierto...
Imagino que ya os podéis imaginar de quien estoy hablando. Pues sí, como hoy hablaba con cierta bloguera estoy asquerosamente enamorada y me apetece un mogollón entregarme por completo a quien ya sabéis...
Por lo pronto, mañana a los encantes, espero que mi proveedor de segunda mano no se haya ido de vacaciones, porque, tal cual estuvimos hablando la Rubi y yo, tenemos un tremendo mono de ropita vieja.
Y luego, Dior dirá. Comida, playa... cama (y todo lo demás).
Bueno, os dejo. En media hora estaré embadurnada hasta las cejas de chocolate, mientras me hacen un masaje. Espero no hacer mucho ruido con los ronquidos...
Por último, deciros que hemos puesto los medios técnicos para seguir blogueando este verano. No sé Blondie, pero espero ser puntual este mes de agosto e iros explicando como nos va yendo de vacaciones y todas las risas que sé que echaré con mi chica, mi socio y amigo, su mujer y el que me ha montado la mercería...
¿La mercería?
Otro día os lo explico, ahora me tengo que ir a dormir...
CUATRO
Bueno, bueno. Cuatro días y ya está.
La verdad es que me siento físicamente y mentalmente agotada. El 2005 hizo mucha mella en mi moral y lo que llevamos de 2006 ha sido una carrera.
Laboralmente, puedo decir que en noviembre éramos 3 y ahora ya somos 5. Y no damos abasto. Durillo.
Tengo muchas ganas de irme de vacaciones. Las necesito. Empiezo a padecer un bloqueo y una mala hostia increíble.
Bueno, empiezo a considerar que creo que, para colmo de males estoy en pleno SPM y, además, el otro día me cargué el móvil de la manera más absurda del mundo y ahora tengo que ir por el mundo con un tochón inmenso y cuando me llaman no me entero. Así que cuando paro y miro el teléfono tengo un millón de llamadas perdidas de gente a la que hay que llamar.
Debería comprarme otro móvil, pero estoy tan desmotivada que no me apetece. A ver si el mes que viene puedo.
Bueno, mi pobre teléfono se comió mi mala hostia. Mejor cargarse un móvil que pegarle un puñetazo a alguien. Si la gente fuera así por el mundo, estoy segura que no habrían tantos muertos en el Líbano, ni en los hogares españoles. Si la ira la encauzáramos a objetos, probablemente nos iría mejor.
Y es que la verdad es que me encuentro sumamente cansada. Este verano voy a reflexionar seriamente sobre muchas cosas que quiero cambiar en mi vida. Hablaré conmigo misma e iré pensando la manera de encajar las putadillas que la gente te va haciendo y la manera de hacerme valer de una manera realmente seria.
Creo que en los últimos meses me he comportado muy bien, pero hay detrminadas cosas que DEBO cambiar.
Se acabó el quejarse. El compadecerse. En septiembre llega la hora de actuar. Ha llegado el momento de demostrarles muchas cosas a los que se han dedicado a juzgarme y condenarme.
Voy a entregarme en cuerpo y alma a quién realmente AMO. Y eso, no os voy a desvelar como, pero sólo os diré que voy a amar en cuerpo y alma. Y que conste que NADA de lo que he dicho en todos mis posts es mentira. Ahora ha llegado el momento de demostrarlo y no de decirlo: cielo quiero hacerte sentir la mujer más especial del Universo, porque sé que haciéndolo así me vas a llevar contigo en un viaje de ensueño.
Y si alguien duda de algo, les diré que el pasado es pasado y que, dado que estamos aquí totalmente de paso, no voy a perder la oportunidad que la vida misma me ha dado de reafirmarme como persona. Porque, al contrario que pueden pensar mucho, mi vida no gira ni alrededor de mi empresa, ni del dinero... Mi vida gira alrededor de una persona que es mi musa y que, cada mañana, al mirarla, hace que me entren unas ganas enormes de vivir.
Para los que no me entiendan (que parece que son bastante más de los que yo pensaba, y eso que la idea que tengo de mi es que soy muy simple), les diré que para mi, la Rubi es mi razón de vivir. Es algo más que sentir que vibras cuando la miras. Es algo más que notar que se te acelera el pulso cuando tocas su piel con las yemas de los dedos, suavemente.
Es un amor tan profundo, que pase lo que pase en el futuro, siempre tendré a Blondie viviendo en mi corazón y siempre le desearé que sea el ser más feliz del planeta, porque sólo de esa manera sentiré latir mi corazón. Mi corazón ha encontrado su latido en su risa, en ese hoyuelo que vive justo encima de sus sedosos labios.
Porque en los últimos tiempos he visto lo poco que puede costar perderlo todo, ahora lo valoro mucho más.
Ni una empresa, ni un piso, ni una cuenta bancaria, ni todos ellos juntos, valdrán nunca lo que vale el sentimiento que ahora tengo. Ni toda la ropa de lujo, ni los mejores hoteles, ni los coches más caros, ni las fiestas más glamourosas, ni lo amigos más chic, ni los restaurantes más exquisitos, ni las juergas más salvajes...
Ojalá el destino me permita morirme a tu lado. Ojalá sepa hacerte tan feliz que no quieras nunca alejarte de mi. Porque yo, Rubi, ya le he pedido al destino seguir para siempre contigo, te lo digo aquí, en público, para que puedas mostrármelo si algún día te fallo y para que veas que el pasado ha pasado. Recuerda, también... QUE TENGO MUY MALA MEMORIA...
Te amo, te amo profundamente.
Sólo espero que la vida nos siga dando sorpresas y que juntas abramos esos bonitos regalos...
La verdad es que me siento físicamente y mentalmente agotada. El 2005 hizo mucha mella en mi moral y lo que llevamos de 2006 ha sido una carrera.
Laboralmente, puedo decir que en noviembre éramos 3 y ahora ya somos 5. Y no damos abasto. Durillo.
Tengo muchas ganas de irme de vacaciones. Las necesito. Empiezo a padecer un bloqueo y una mala hostia increíble.
Bueno, empiezo a considerar que creo que, para colmo de males estoy en pleno SPM y, además, el otro día me cargué el móvil de la manera más absurda del mundo y ahora tengo que ir por el mundo con un tochón inmenso y cuando me llaman no me entero. Así que cuando paro y miro el teléfono tengo un millón de llamadas perdidas de gente a la que hay que llamar.
Debería comprarme otro móvil, pero estoy tan desmotivada que no me apetece. A ver si el mes que viene puedo.
Bueno, mi pobre teléfono se comió mi mala hostia. Mejor cargarse un móvil que pegarle un puñetazo a alguien. Si la gente fuera así por el mundo, estoy segura que no habrían tantos muertos en el Líbano, ni en los hogares españoles. Si la ira la encauzáramos a objetos, probablemente nos iría mejor.
Y es que la verdad es que me encuentro sumamente cansada. Este verano voy a reflexionar seriamente sobre muchas cosas que quiero cambiar en mi vida. Hablaré conmigo misma e iré pensando la manera de encajar las putadillas que la gente te va haciendo y la manera de hacerme valer de una manera realmente seria.
Creo que en los últimos meses me he comportado muy bien, pero hay detrminadas cosas que DEBO cambiar.
Se acabó el quejarse. El compadecerse. En septiembre llega la hora de actuar. Ha llegado el momento de demostrarles muchas cosas a los que se han dedicado a juzgarme y condenarme.
Voy a entregarme en cuerpo y alma a quién realmente AMO. Y eso, no os voy a desvelar como, pero sólo os diré que voy a amar en cuerpo y alma. Y que conste que NADA de lo que he dicho en todos mis posts es mentira. Ahora ha llegado el momento de demostrarlo y no de decirlo: cielo quiero hacerte sentir la mujer más especial del Universo, porque sé que haciéndolo así me vas a llevar contigo en un viaje de ensueño.
Y si alguien duda de algo, les diré que el pasado es pasado y que, dado que estamos aquí totalmente de paso, no voy a perder la oportunidad que la vida misma me ha dado de reafirmarme como persona. Porque, al contrario que pueden pensar mucho, mi vida no gira ni alrededor de mi empresa, ni del dinero... Mi vida gira alrededor de una persona que es mi musa y que, cada mañana, al mirarla, hace que me entren unas ganas enormes de vivir.
Para los que no me entiendan (que parece que son bastante más de los que yo pensaba, y eso que la idea que tengo de mi es que soy muy simple), les diré que para mi, la Rubi es mi razón de vivir. Es algo más que sentir que vibras cuando la miras. Es algo más que notar que se te acelera el pulso cuando tocas su piel con las yemas de los dedos, suavemente.
Es un amor tan profundo, que pase lo que pase en el futuro, siempre tendré a Blondie viviendo en mi corazón y siempre le desearé que sea el ser más feliz del planeta, porque sólo de esa manera sentiré latir mi corazón. Mi corazón ha encontrado su latido en su risa, en ese hoyuelo que vive justo encima de sus sedosos labios.
Porque en los últimos tiempos he visto lo poco que puede costar perderlo todo, ahora lo valoro mucho más.
Ni una empresa, ni un piso, ni una cuenta bancaria, ni todos ellos juntos, valdrán nunca lo que vale el sentimiento que ahora tengo. Ni toda la ropa de lujo, ni los mejores hoteles, ni los coches más caros, ni las fiestas más glamourosas, ni lo amigos más chic, ni los restaurantes más exquisitos, ni las juergas más salvajes...
Ojalá el destino me permita morirme a tu lado. Ojalá sepa hacerte tan feliz que no quieras nunca alejarte de mi. Porque yo, Rubi, ya le he pedido al destino seguir para siempre contigo, te lo digo aquí, en público, para que puedas mostrármelo si algún día te fallo y para que veas que el pasado ha pasado. Recuerda, también... QUE TENGO MUY MALA MEMORIA...
Te amo, te amo profundamente.
Sólo espero que la vida nos siga dando sorpresas y que juntas abramos esos bonitos regalos...
CINCO
No sé que pasa, pero mi blog no funciona bien. Resulta que ayer, cuando colgué mi blog me dió error y me dijo que volviera a intentarlo más tarde.
Fuí intentándolo hasta que desistí y luego, cuando volví a la web vi mi post publicado como seis veces. Así que me puse a borrar posts hasta que dejé solo uno. Justo el que no se podía responder o yo que sé que.
En fin, que voy a postear y a ver si esta vez, vosotras, mis fieles, podéis responderme. Si no, tendré que buscarme la vida y yo que sé, hablar con esas fieras de la informática que corren por ahí que se hacen sus propias páginas personales.
Hace un calor tremendo y tengo ganas de salir por esa puerta y no saber en un tiempo nada de Alicante, de Barcelona, de Albacete y de cualquier cosa que no sea la persona que necesito para vivir, el aire que respiro y, en definitiva, TODO.
Porque lo eres TODO para mí.
Fuí intentándolo hasta que desistí y luego, cuando volví a la web vi mi post publicado como seis veces. Así que me puse a borrar posts hasta que dejé solo uno. Justo el que no se podía responder o yo que sé que.
En fin, que voy a postear y a ver si esta vez, vosotras, mis fieles, podéis responderme. Si no, tendré que buscarme la vida y yo que sé, hablar con esas fieras de la informática que corren por ahí que se hacen sus propias páginas personales.
Hace un calor tremendo y tengo ganas de salir por esa puerta y no saber en un tiempo nada de Alicante, de Barcelona, de Albacete y de cualquier cosa que no sea la persona que necesito para vivir, el aire que respiro y, en definitiva, TODO.
Porque lo eres TODO para mí.
SEIS
Ufff... esto empieza a ser una especie de ataque de ansiedad... Tan sólo seis días. Acabo de leer a Sinfo y, la verdad, es que tiene más razón que un santo: la sensación de vacaciones / fin de semana es mejor cuando quedan unos pocos / un día, que cuando estás en el día propiamente dicho.
Esto me recuerda a una costumbre francamente curiosa que yo tenía hace unos años y que la convivencia con Blondie me ha quitado (cuando lo explique lo entenderéis, porque es para estrangularme): me ponía el despertador los sábados a la hora de levantarme para ir a trabajar, para darme el gustazo de apagarlo, darme la vuelta y seguir durmiendo.
Es obvio que si tu pareja hace eso cada sábado de tu vida, lo matarías. Sobretodo si el día anterior te has ido de fiesta y apenas hace dos o tres horas que has puesto tu cuerpo en la cama, en un estado francamente lamentable...
Y es que la paciencia, en la vida cotidiana de las parejas, es una cosa absolutamente necesaria. Yo vivo con un ser radicalmente impaciente. Rubi quiere todo ya y ahora. Y claro, hay muchas veces que no puede ser.
Yo, antes, era así, pero al final he tenido que ir moderándome, porque es que si no hubiera acabado atacada de los nervios y, la verdad, ya soy lo suficientemente nerviosa, como para ponerme histérica...
Dos cosas sucedieron en mi vida que me hicieron ser más paciente y aprender a tener la constancia para conseguir las cosas. Una, tener que estar prácticamente dos meses sin poder moverme y casi cuatro con la movilidad reducida, debido a una operación de rodilla. La otra, haber sido el blanco de un estúpido mobbing, lo cual me hizo tener la culpa de las cagadas de toda la empresa, más las mías, que también cometo errores y, encima, con esa presión todavía era más torpe y cometía más...
Lo que sí que puedo decir es que hay gente que confunde mi paciencia como que no me entero de nada. Eso y mi educación, puesto que no soy dada a las escenitas: lo mío es la discreción.
En mi actual vida, hay algunas cosas que me molestan. Se las digo a quien creo que se las tengo que decir. He tenido numerosas oportunidades de montar escenitas, pero lo he descartado. En mi vida hay ciertos personajes que sobran, pero que tengo muy claro que tarde o temprano desaparecerán. Porque soy quien soy y soy como soy. Perdonadme la falta de humildad, pero yo lo valgo.
Me considero curtida y honrada. Me siento fuerte y dispuesta a seguir haciendo mi camino, porque tengo muy claro a dónde quiero llegar. Y no estoy hablando sólo del trabajo. Estoy hablando de mí y de todo lo que me rodea.
Estos días en el FIB me han dado mucho que pensar. He estado rodeada de mucha gente super-interesada y me he dado cuenta de cómo tienes que actuar. Cuanto más los ignoras, más desorientados se sienten. La verdad empiezo a estar acostumbrada a los lameculos que te regalan las orejas y luego te la dan por detrás. Empiezo a estar muy entrenada en soportar a esa gente que te declara una falsa admiración, delante tuyo o de alguien cercano, para luego intentar sacarte algo.
Pero pasan los años y los vas viendo en su misma vida de joven adolescente, con un aura de supuesto interés (de ser interesante, vamos), con una vida despreocupada (que puedes llegar a envidiar, en un momento dado) y unos supuestos ideales más o menos revolucionarios.
Bueno, eso está muy bien a los 20, que quieres que te diga. Yo, a esa edad era muy golfa... Pero cuando llegas a los 30 y papá y mamá se encargan de financiarte esa vida de friki, la cosa empieza a ser muy patética.
Cuando llegas a ese punto y todavía te crees que eres guay y molas, pero en realidad tu vida es un PUTO FRACASO, es cuando resultas más patético...
Creo que la vida hay que vivirla como la tienes que ir viviendo, o sea, como viene.
De cinco años a esta parte mi vida ha cambiado mucho. He crecido a todos los niveles. Y estos días he podido ver como todos estos supuestos estupendos interesantes siguen estando en el mismo punto de hace exactamente ese tiempo, si acaso, es posible, un par de pasos más atrás.
Recuedo mi primer día con esa gente. Y como me intimidó. Ahora me dan pena.
Son seres carentes de cualquier tipo de ambición que viajan a remolque de la vida. Son totalmente vacíos, porque se han quedado sin carácter. Su superficialidad se lo comió...
Esto me recuerda a una costumbre francamente curiosa que yo tenía hace unos años y que la convivencia con Blondie me ha quitado (cuando lo explique lo entenderéis, porque es para estrangularme): me ponía el despertador los sábados a la hora de levantarme para ir a trabajar, para darme el gustazo de apagarlo, darme la vuelta y seguir durmiendo.
Es obvio que si tu pareja hace eso cada sábado de tu vida, lo matarías. Sobretodo si el día anterior te has ido de fiesta y apenas hace dos o tres horas que has puesto tu cuerpo en la cama, en un estado francamente lamentable...
Y es que la paciencia, en la vida cotidiana de las parejas, es una cosa absolutamente necesaria. Yo vivo con un ser radicalmente impaciente. Rubi quiere todo ya y ahora. Y claro, hay muchas veces que no puede ser.
Yo, antes, era así, pero al final he tenido que ir moderándome, porque es que si no hubiera acabado atacada de los nervios y, la verdad, ya soy lo suficientemente nerviosa, como para ponerme histérica...
Dos cosas sucedieron en mi vida que me hicieron ser más paciente y aprender a tener la constancia para conseguir las cosas. Una, tener que estar prácticamente dos meses sin poder moverme y casi cuatro con la movilidad reducida, debido a una operación de rodilla. La otra, haber sido el blanco de un estúpido mobbing, lo cual me hizo tener la culpa de las cagadas de toda la empresa, más las mías, que también cometo errores y, encima, con esa presión todavía era más torpe y cometía más...
Lo que sí que puedo decir es que hay gente que confunde mi paciencia como que no me entero de nada. Eso y mi educación, puesto que no soy dada a las escenitas: lo mío es la discreción.
En mi actual vida, hay algunas cosas que me molestan. Se las digo a quien creo que se las tengo que decir. He tenido numerosas oportunidades de montar escenitas, pero lo he descartado. En mi vida hay ciertos personajes que sobran, pero que tengo muy claro que tarde o temprano desaparecerán. Porque soy quien soy y soy como soy. Perdonadme la falta de humildad, pero yo lo valgo.
Me considero curtida y honrada. Me siento fuerte y dispuesta a seguir haciendo mi camino, porque tengo muy claro a dónde quiero llegar. Y no estoy hablando sólo del trabajo. Estoy hablando de mí y de todo lo que me rodea.
Estos días en el FIB me han dado mucho que pensar. He estado rodeada de mucha gente super-interesada y me he dado cuenta de cómo tienes que actuar. Cuanto más los ignoras, más desorientados se sienten. La verdad empiezo a estar acostumbrada a los lameculos que te regalan las orejas y luego te la dan por detrás. Empiezo a estar muy entrenada en soportar a esa gente que te declara una falsa admiración, delante tuyo o de alguien cercano, para luego intentar sacarte algo.
Pero pasan los años y los vas viendo en su misma vida de joven adolescente, con un aura de supuesto interés (de ser interesante, vamos), con una vida despreocupada (que puedes llegar a envidiar, en un momento dado) y unos supuestos ideales más o menos revolucionarios.
Bueno, eso está muy bien a los 20, que quieres que te diga. Yo, a esa edad era muy golfa... Pero cuando llegas a los 30 y papá y mamá se encargan de financiarte esa vida de friki, la cosa empieza a ser muy patética.
Cuando llegas a ese punto y todavía te crees que eres guay y molas, pero en realidad tu vida es un PUTO FRACASO, es cuando resultas más patético...
Creo que la vida hay que vivirla como la tienes que ir viviendo, o sea, como viene.
De cinco años a esta parte mi vida ha cambiado mucho. He crecido a todos los niveles. Y estos días he podido ver como todos estos supuestos estupendos interesantes siguen estando en el mismo punto de hace exactamente ese tiempo, si acaso, es posible, un par de pasos más atrás.
Recuedo mi primer día con esa gente. Y como me intimidó. Ahora me dan pena.
Son seres carentes de cualquier tipo de ambición que viajan a remolque de la vida. Son totalmente vacíos, porque se han quedado sin carácter. Su superficialidad se lo comió...
SIETE
Bueno, por fin puedo actualizar y seguir con la cuenta atrás.
Acabamos de pasar cinco días en los que ha habido de todo, menos aburrimiento. En cuanto hemos llegado y comido, nuestros respectivos cuerpos han dicho que no podían más (recuento de horas de sueño: cinco el viernes, cinco el sábado, tres el domingo y cuatro hoy; o sea, que hemos dormido en cuatro noches lo que una persona un poco marmotilla haría en dos), pese al apoyo de jalea multivitaminada y el gingseng, respectivamente. Y tal vez porque no hemos sucumbido a la tentación de la barra libre, pese a que era muy tentadora... ¡no era garrafón!
No era el cartel de la vida, de hecho, si llega a ser el del año pasado, tal cual íbamos este, os aseguro que batimos el récord de días empalmando, sin necesidad de recurrir a métodos, digamos, químicos.
La pretensión de intentar dormir alguna que otra hora a mediodía, pues eso, quedó en una pretensión.
Realmente me sorprendo de mí misma. Que queréis que os diga. Tengo treinta y cinco y aguanto como el que más. Oye, que me iba cuando la rubi decía que si nos íbamos...
Oye felina, que tuve a los Depache en los morros, a un escaso metro y gorila de distancia de mí misma. Te iba a mandar un mensa, pero resulta que la que se apunta los móviles de las blogueras es la rubi... Espero que cierto par que andaba por tu madriguera te informara...
Tengo una bonita foto de sus culos.
Bueno, os dejo. No vamos a echar unas cañas con nuestros amigos. Que la amistad hay que cultivarla y nos tenemos que quitar de esto del golfeo porquito a poquito...
Acabamos de pasar cinco días en los que ha habido de todo, menos aburrimiento. En cuanto hemos llegado y comido, nuestros respectivos cuerpos han dicho que no podían más (recuento de horas de sueño: cinco el viernes, cinco el sábado, tres el domingo y cuatro hoy; o sea, que hemos dormido en cuatro noches lo que una persona un poco marmotilla haría en dos), pese al apoyo de jalea multivitaminada y el gingseng, respectivamente. Y tal vez porque no hemos sucumbido a la tentación de la barra libre, pese a que era muy tentadora... ¡no era garrafón!
No era el cartel de la vida, de hecho, si llega a ser el del año pasado, tal cual íbamos este, os aseguro que batimos el récord de días empalmando, sin necesidad de recurrir a métodos, digamos, químicos.
La pretensión de intentar dormir alguna que otra hora a mediodía, pues eso, quedó en una pretensión.
Realmente me sorprendo de mí misma. Que queréis que os diga. Tengo treinta y cinco y aguanto como el que más. Oye, que me iba cuando la rubi decía que si nos íbamos...
Oye felina, que tuve a los Depache en los morros, a un escaso metro y gorila de distancia de mí misma. Te iba a mandar un mensa, pero resulta que la que se apunta los móviles de las blogueras es la rubi... Espero que cierto par que andaba por tu madriguera te informara...
Tengo una bonita foto de sus culos.
Bueno, os dejo. No vamos a echar unas cañas con nuestros amigos. Que la amistad hay que cultivarla y nos tenemos que quitar de esto del golfeo porquito a poquito...
ONCE
Mmmm. Estamos llegando a la cifra psicológica de diez, que apenas es una semana y media.
Tengo que deciros que no habrá no DIEZ, NI NUEVE, NI OCHO, pero intentaré que haya SIETE, pero, aunque realmente megustaría conmemorar con un post la semanita de julio que quedará, me temo que va a ser un poco difícil, porque venimos de Benicassim y no se yo si va ha haber tiempo...
Quisiera hacer notar a la rubi que, finalmente, esta semana no han habido cucarachas (la apuesta era hasta hoy), ni averías, con lo cual mi teoría del gafe empieza a tomar mucho cuerpo.
Estoy convencida que, pese a que esos bichos corren por toda Barcelona a sus anchas, han dejado de acudir a nuestra oficina y se han ido, literalmente, con el mal rollito a otra parte.
Y después de un año y medio sufriendo toda suerte de averías, plagas y mal rollo me veo en la obligación de hacer notar quien es el gafe.
Dicho esto, que si no lo digo, reviento, me pongo a escribir sobre los que nos viene. En media hora a comer y caminito de Benicássim. Mola. Este año, no es que me guste mucho el cartel, pero al menos vamos a poder disfrutarlo bastante más que de costumbre: hemos dejado de tener que fiscalizar muchos trabajos y ahora van a ser otros los que hagan de perro guardián.
Es más que posible que este sea uno de los últimos festivales a los que vamos a ir por real decreto. No sé exactamente que les queda de contrato, pero poco a poco nos vamos saliendo de esta vorágine que consiste en currar cuando todos duermen e irse a dormir cuando la peña se lo está pasando en grande (cinco años de momento Cenicienta... a las tres pa casa).
Pienso disfrutarlo como nunca, porque Blondie y yo estamos como hace tiempo que no estábamos y pienso f. todo lo que me dejen mis compañeros de apartamento.
Si, ya sé que no acostumbro a decir estas barbaridades, pero me pica y encima mi chica está preciosa y, ahora, más tranquila, toda vez las cucharachas humanas han vuelto a desaparecer y también la cosa con las estupendas empiezan a estar más tranquilas.
Porque, la verdad, yo a mi chica la adoro. Pero la adoro cuando es ella. Cuando sueña que cosas cumplir y pinta su vida en el color que más le gusta: el rosa. Que queréis que os diga, que la vida ya es suficientemente complicada como para aguantar a enfermas mentales acosadoras enfermizas...
Que, para eso, ya está hacienda.
Te quiero, Rubi.
Vamos a quemar Benicassim, cielo...
Tengo que deciros que no habrá no DIEZ, NI NUEVE, NI OCHO, pero intentaré que haya SIETE, pero, aunque realmente megustaría conmemorar con un post la semanita de julio que quedará, me temo que va a ser un poco difícil, porque venimos de Benicassim y no se yo si va ha haber tiempo...
Quisiera hacer notar a la rubi que, finalmente, esta semana no han habido cucarachas (la apuesta era hasta hoy), ni averías, con lo cual mi teoría del gafe empieza a tomar mucho cuerpo.
Estoy convencida que, pese a que esos bichos corren por toda Barcelona a sus anchas, han dejado de acudir a nuestra oficina y se han ido, literalmente, con el mal rollito a otra parte.
Y después de un año y medio sufriendo toda suerte de averías, plagas y mal rollo me veo en la obligación de hacer notar quien es el gafe.
Dicho esto, que si no lo digo, reviento, me pongo a escribir sobre los que nos viene. En media hora a comer y caminito de Benicássim. Mola. Este año, no es que me guste mucho el cartel, pero al menos vamos a poder disfrutarlo bastante más que de costumbre: hemos dejado de tener que fiscalizar muchos trabajos y ahora van a ser otros los que hagan de perro guardián.
Es más que posible que este sea uno de los últimos festivales a los que vamos a ir por real decreto. No sé exactamente que les queda de contrato, pero poco a poco nos vamos saliendo de esta vorágine que consiste en currar cuando todos duermen e irse a dormir cuando la peña se lo está pasando en grande (cinco años de momento Cenicienta... a las tres pa casa).
Pienso disfrutarlo como nunca, porque Blondie y yo estamos como hace tiempo que no estábamos y pienso f. todo lo que me dejen mis compañeros de apartamento.
Si, ya sé que no acostumbro a decir estas barbaridades, pero me pica y encima mi chica está preciosa y, ahora, más tranquila, toda vez las cucharachas humanas han vuelto a desaparecer y también la cosa con las estupendas empiezan a estar más tranquilas.
Porque, la verdad, yo a mi chica la adoro. Pero la adoro cuando es ella. Cuando sueña que cosas cumplir y pinta su vida en el color que más le gusta: el rosa. Que queréis que os diga, que la vida ya es suficientemente complicada como para aguantar a enfermas mentales acosadoras enfermizas...
Que, para eso, ya está hacienda.
Te quiero, Rubi.
Vamos a quemar Benicassim, cielo...
DOCE
Bueno, que queden doce días es ya un respiro. Tengo que aclarar que mi cuenta atrás es simplemente para el mes de agosto. Después, todavía nos quedarán unos diítas para irnos, pero estoy convencidade que, una vez pasado el festival, las cosas serán definitivamente TRANQUILAS.
Estos posts de la cuenta atrás me están resultando de suma utilidad: estoy verbalizando muchas cosas, muchos sentimientos y muchas opiniones que he sentido siempre y que comparto con vosotr@s, para que haya testigos (jejejejeje).
Nada de lo que he dicho es mentira, así es Rajuela, y si un buen día decidí cometer la locura de irme de casa con una mano delante y otra detrás, con una persona que apenas conocía de unos meses, fue porque tenía la absoluta convicción de era para mejorarme a mi misma.
Y a fe que lo he logrado. Si siempre me he caracterizado por ser una persona con el extraordinario don de la positividad, tengo que decir que lo he corregido y aumentado. No es que me sienta invencible, pero pienso en los momentos duros, sin nevera, sin lavadora, con apenas un futón y ningún mueble y me doy cuenta de lo importante que resulta ser positivo y optimista: es la fórmula que permite hacer fácil lo difícil.
Y esta es la respuesta a por qué no te mensajee cuando tú pensabas que lo haría: estabas en el momento más difícil de tu vida, eligiendo el camino que querías tomar y mi obligación, con todo lo que te quería y que te quiero, era no presionarte. El cuerpo me pedía escribir y enviar constantemente mensajes para expresarte todo mi amor. Pero no podía hacerlo, tenía que demostrarte cuanto te quería con mi silencio.
No hagas nunca lo que no te gusta que te hagan a tí, te he dicho siempre. Porque yo te quiero, te amo, pero no eres de mi propiedad y no te quiero para mí. Te quiero para que seas tu misma y hacer todo lo posible para que hagas realidad tus sueños.
Lo fácil hubiera sido enviar veinte mensajes diciéndote "te quiero", catorce con "te necesito", veinticuatro canciones de amor a tu correo electrónico o dieciséis mensajes diciéndote que "no puedo vivir sin tí".
Te aseguro que no me faltaron las ganas de hacerlo: me tiré todo un día con el móvil en la mano, esribiendo y borrando mensajes, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón lleno de pena.
Así transcurrieron las horas más largas de mi vida: muerta y echándote de menos. Era un momento difícil y muy duro. Pero no era justo que tu pasaras por una presión tremenda. Pensé que ya lo estabas pasando lo suficientemente mal como para que me dedicara a machacarte más y hacerte sentir peor.
Quiero que sepas que ese es el verdadero motivo y no una supuesta dignidad, un ponerme en mi sitio, no nada de eso.
Hacer fácil lo difícil. Sólo eso.
Puede que lo que hice fuera un error. Puede que me equivocara. Puede que lo diera todo por perdido. No sé. Te sigo queriendo tanto o más que siempre. Sigo pensando en que confío en tí (lo fácil, creo, que sería no hacerlo, pero ya sabes que suelo tomar el camino difícil... jajajaja).
Pero lo que realmente me importa no es que sigas aquí, conmigo. De verdad. Si dijera eso me traicionaría a mí y a mis principios. Lo que me importa es lo que me estás dando: tiempo y futuro. Acepto lo que me entregas, pero sólo si tu, a ti misma, te das lo mismo. Tiempo y futuro para ser feliz y cumplir tus sueños.
Ayer te lo decía: si algún día lo nuestro se acabara y tu estuvieras con otra persona... creo que haría un cásting y no te dejaría estar con nadie más que no te dejara crecer, que ya de partida no se sintiera inferior que tú y que no te ofreciera un futuro.
Me reafirmo en ello. Porque, después de todos estos millones de segundos que llevo contigo y que ayer me dediqué a contar me he dadp cuenta de lo que todos necesitamos para ser felices: ser positivos, tener sueños que cumplir y tiempo para hacerlo. Tener ambición para cumplir esos sueños. Querer cumplirlos.
Pensar en colores
Soñar.
Creer en uno mismo.
Te quiero, Blondie...
Estos posts de la cuenta atrás me están resultando de suma utilidad: estoy verbalizando muchas cosas, muchos sentimientos y muchas opiniones que he sentido siempre y que comparto con vosotr@s, para que haya testigos (jejejejeje).
Nada de lo que he dicho es mentira, así es Rajuela, y si un buen día decidí cometer la locura de irme de casa con una mano delante y otra detrás, con una persona que apenas conocía de unos meses, fue porque tenía la absoluta convicción de era para mejorarme a mi misma.
Y a fe que lo he logrado. Si siempre me he caracterizado por ser una persona con el extraordinario don de la positividad, tengo que decir que lo he corregido y aumentado. No es que me sienta invencible, pero pienso en los momentos duros, sin nevera, sin lavadora, con apenas un futón y ningún mueble y me doy cuenta de lo importante que resulta ser positivo y optimista: es la fórmula que permite hacer fácil lo difícil.
Y esta es la respuesta a por qué no te mensajee cuando tú pensabas que lo haría: estabas en el momento más difícil de tu vida, eligiendo el camino que querías tomar y mi obligación, con todo lo que te quería y que te quiero, era no presionarte. El cuerpo me pedía escribir y enviar constantemente mensajes para expresarte todo mi amor. Pero no podía hacerlo, tenía que demostrarte cuanto te quería con mi silencio.
No hagas nunca lo que no te gusta que te hagan a tí, te he dicho siempre. Porque yo te quiero, te amo, pero no eres de mi propiedad y no te quiero para mí. Te quiero para que seas tu misma y hacer todo lo posible para que hagas realidad tus sueños.
Lo fácil hubiera sido enviar veinte mensajes diciéndote "te quiero", catorce con "te necesito", veinticuatro canciones de amor a tu correo electrónico o dieciséis mensajes diciéndote que "no puedo vivir sin tí".
Te aseguro que no me faltaron las ganas de hacerlo: me tiré todo un día con el móvil en la mano, esribiendo y borrando mensajes, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón lleno de pena.
Así transcurrieron las horas más largas de mi vida: muerta y echándote de menos. Era un momento difícil y muy duro. Pero no era justo que tu pasaras por una presión tremenda. Pensé que ya lo estabas pasando lo suficientemente mal como para que me dedicara a machacarte más y hacerte sentir peor.
Quiero que sepas que ese es el verdadero motivo y no una supuesta dignidad, un ponerme en mi sitio, no nada de eso.
Hacer fácil lo difícil. Sólo eso.
Puede que lo que hice fuera un error. Puede que me equivocara. Puede que lo diera todo por perdido. No sé. Te sigo queriendo tanto o más que siempre. Sigo pensando en que confío en tí (lo fácil, creo, que sería no hacerlo, pero ya sabes que suelo tomar el camino difícil... jajajaja).
Pero lo que realmente me importa no es que sigas aquí, conmigo. De verdad. Si dijera eso me traicionaría a mí y a mis principios. Lo que me importa es lo que me estás dando: tiempo y futuro. Acepto lo que me entregas, pero sólo si tu, a ti misma, te das lo mismo. Tiempo y futuro para ser feliz y cumplir tus sueños.
Ayer te lo decía: si algún día lo nuestro se acabara y tu estuvieras con otra persona... creo que haría un cásting y no te dejaría estar con nadie más que no te dejara crecer, que ya de partida no se sintiera inferior que tú y que no te ofreciera un futuro.
Me reafirmo en ello. Porque, después de todos estos millones de segundos que llevo contigo y que ayer me dediqué a contar me he dadp cuenta de lo que todos necesitamos para ser felices: ser positivos, tener sueños que cumplir y tiempo para hacerlo. Tener ambición para cumplir esos sueños. Querer cumplirlos.
Pensar en colores
Soñar.
Creer en uno mismo.
Te quiero, Blondie...
TRECE
Me preguntas muchas veces que recuerdo de cuando te conocí. Recuerdo que era julio, te diría que era día cuatro, y todo. Eso daría un total de 2.204 días, 52.896 horas, 3.173.760 minutos y no me cabe en la calculadora la cantidad de segundos que he podido disfrutar de tu presencia en mi vida, que es lo que más he disfrutado, aunque hayan habido unos 730 días en los que hemos perdido sus correspondientes segundos, pero bueno, estas cosas pasan y conozco a mucha gente que lleva 30 o 40 años perdiendo el tiempo.
Me sentía, ese 4 de julio, navegando en la mediocridad de un salón en que los visitantes de caracterizaban por su caspa y su pereza. Hacía demasiada calor y mi diseñadora exponía cosas un poco, digamos, difíciles.
Si te preguntas como sé la fecha concreta te diré que tenía claro que era en julio, pero el otro día, buscando el libro rojo de Bassat, encontré el ticket de Iberia con el que, una semana después, me iba a Madrid, a exponer en el Espacio de Jóvenes Creadores...
Pues eso, aunque nuestro amor fue naciendo a partir de entonces y a través de hermosos mails (que perdí cuando murió un disco duro), podemos considerar que nuestra vida han sido unos 180 millones y medio de segundos que hemos intentado aprovechar a tope y en los que hemos ido creciendo como personas, como mujeres, como dos y cada una de nosotras como una sola.
Te pido perdón por los segundos que haya podido perder contigo enfadándome o centrándome en otra cosa que no fueras tú, de la misma manera que me aplico el perdonarte que haya algún que otro segundo en el que tú puedas haberme fallado.
Porque, en realidad, en todo este tiempo, he invertido muchos de nuestros 180 millones y pico que llevamos juntas en pensar en tí e intentar darte hasta el último de mis millones de segundos. En pensar lo guapa que me pareciste (aunque un poco conservadora en el vestir) y cómo me gustó clavar mis ojos de color miel en tus ojos de color mar profundo.
En recordar todos los segundos que invertí en leer tus mails e inmediatamente contestarte. En confesarte cosas que casi nadie sabe y, sobretodo, en la primera vez que hicimos el amor. Esos 120 segundos en los que perdí el aliento y la cabeza. Y, en todos los 120 segundos que hemos invertido todo este tiempo cada vez que nos hemos amado.
En recordar la dulzura de tu voz, cuando te dirigiste a mi.
En recordar tu valentía y la valentía que has tenido en todos estos 180 millones de segundos. Y también en la que no has tenido y que me ha permitido rodearte con mis brazos y quererte, protegerte, animarte... En recordar, también, mi valentía por luchar y seguir luchando por tí, contra viento y marea.
Y, después de todo esto, no puedo dejar de pensar en que tengo que aprovechar todos y cada uno de los segundos que la vida me entregue contigo.
TE QUIERO MIL Y LO SIGUIENTE...
Me sentía, ese 4 de julio, navegando en la mediocridad de un salón en que los visitantes de caracterizaban por su caspa y su pereza. Hacía demasiada calor y mi diseñadora exponía cosas un poco, digamos, difíciles.
Si te preguntas como sé la fecha concreta te diré que tenía claro que era en julio, pero el otro día, buscando el libro rojo de Bassat, encontré el ticket de Iberia con el que, una semana después, me iba a Madrid, a exponer en el Espacio de Jóvenes Creadores...
Pues eso, aunque nuestro amor fue naciendo a partir de entonces y a través de hermosos mails (que perdí cuando murió un disco duro), podemos considerar que nuestra vida han sido unos 180 millones y medio de segundos que hemos intentado aprovechar a tope y en los que hemos ido creciendo como personas, como mujeres, como dos y cada una de nosotras como una sola.
Te pido perdón por los segundos que haya podido perder contigo enfadándome o centrándome en otra cosa que no fueras tú, de la misma manera que me aplico el perdonarte que haya algún que otro segundo en el que tú puedas haberme fallado.
Porque, en realidad, en todo este tiempo, he invertido muchos de nuestros 180 millones y pico que llevamos juntas en pensar en tí e intentar darte hasta el último de mis millones de segundos. En pensar lo guapa que me pareciste (aunque un poco conservadora en el vestir) y cómo me gustó clavar mis ojos de color miel en tus ojos de color mar profundo.
En recordar todos los segundos que invertí en leer tus mails e inmediatamente contestarte. En confesarte cosas que casi nadie sabe y, sobretodo, en la primera vez que hicimos el amor. Esos 120 segundos en los que perdí el aliento y la cabeza. Y, en todos los 120 segundos que hemos invertido todo este tiempo cada vez que nos hemos amado.
En recordar la dulzura de tu voz, cuando te dirigiste a mi.
En recordar tu valentía y la valentía que has tenido en todos estos 180 millones de segundos. Y también en la que no has tenido y que me ha permitido rodearte con mis brazos y quererte, protegerte, animarte... En recordar, también, mi valentía por luchar y seguir luchando por tí, contra viento y marea.
Y, después de todo esto, no puedo dejar de pensar en que tengo que aprovechar todos y cada uno de los segundos que la vida me entregue contigo.
TE QUIERO MIL Y LO SIGUIENTE...
CATORCE
De vuelta al cole. Me queda el consuelo de que esta semana sólo va a tener tres días de despacho, aunque tenga siete de curro.
Este fin de semana nos hemos querido mucho. Hemos estado las dos solas a solas, por fin, después de muchos meses.
Yo no necesito a la gente, amor mío, para que me diga si estamos hechas la una para la otra, ni para que juzgue lo que somos.
Porque, si tengo que ser sincera, no tengo más opción que decir que tú eres mi fortuna, mi riqueza, mi desvelo y mi todo.
Si no estuviera contigo, tendría que cambiar del todo mi vida: trabajo, casa y compañías. Esta claro que no me moriría, pero tampoco viviría como vivo.
Este fin de semana en serio y en broma hemos hablado de hijos. Les hemos puesto los nombres de nuestros mitos eróticos y nos hemos reído mucho. Porque para tomarse la vida en serio, lo primero que hay que hacer es reirse de ella. Y eso es algo que hacemos a la perfección.
Y hablar de esos temas me gusta tanto como la siesta que nos hemos pegado juntas, abrazadas, tú durmiendo sobre mi pecho y yo notando la calma que te aporto, después de ver como te han jodido estos días.
Viéndote dormir, tan tranquila, con tus hermosos labios rozando mi piel me he prometido hacerte feliz por el resto de tus días. Si tú quieres y dejas atrás a quien te atormenta.
Ya te he dicho muchas veces que soy una persona super-fiel a mis principios. Y el día que cargaba tus cosas en el coche de mi amigo me di cuenta de que mi vida iba a cambiar y que yo iba a cambiar con ella.
Me juré, en ese mismo instante, que JAMÁS te dejaría en la estacada. Y en ello sigo. Mejor o peor, para bien o para mal, sigo luchando por tí y soy capaz de considerarme bien pagada por simple hecho de tener un futuro contigo.
En todo este tiempo te he visto bien, mal, regular, super-mal, peor, excelente... Todas las gamas de colores de tu estado de ánimo han pasado ante mis ojos. Y ahí he estado yo, considerándome una privilegiada por ver cómo has crecido a mi lado.
Sigo pensando que estar contigo es una suerte. La misma que tú tienes conmigo. Y creo que tener futuro es el mejor premio que la vida nos puede dar. El hecho de que dijeras de manera absolutamente seria que querías que tuviéramos hijos, me abre puertas y me abre perspectivas. El hecho de que no seas tú la que quieras solo hijos para tí, y que yo pueda formar parte de esos planes me colma. Cuando las cosas se abren a la primera persona del singular, pasar del yo al nosotras... es una sensación que me da vida.
Me dices, tal vez porque te lo dicen a tí, que eres demasiado joven para esto. Depende de para qué, sí. Esta claro que para una familia es demasiado pronto y, sinceramente, soy hija de padres de cuarenta años y, chica, la verdad es que se sobrevive. Que yo sepa no soy un monstruo y mis padres, cuarenta años mayores que yo creo que han hecho un excelente trabajo. Y como soy mujer que si no ve, no cree, esto lo veo, tengo pruebas y eso no creo que sea un problema, sinceramente, porque, por el bien de lo que creemos, del verbo crear, moveré el culo a muerte (como por otra parte, creo que siempre he hecho...).
Respecto a tu juventud y tu nivel de responsabilidades, te diré que no hagas caso de los que te dicen que eso no te toca. Eso te corresponde a tí. Piensa en el camino que has recorrido y el que te queda por recorrer y verás la sorprendente ventaja que tienes ante todos.
Porque eres caballo ganador. Eres un pura sangre de tus sueños y lucharías por ellos aunque yo misma te pusiera las barreras. Ya son casi diez años, desde el momento que decidiste lo que querías, y piensa que yo no llevo todos contigo. O sea, que algún mérito tienes... ¿no crees?
No, definitivamente, esto no te viene grande. Puede que muchas veces te estrese, pero grande, nada. Puede que muchas veces pienses que lo dejarías ir y optarías por una vida más tranquila. Pero, si esto fuera así, poco tardarías en volver a pedirle a la vida que te diera la oportuidad de crear algo tan tuyo como esto.
Porque esto, que ahora, mientras lees estas líneas, es tan tuyo como mío, que para algo lo hemos peleado juntas. Y no creo, y estarás de acuerdo conmigo, que el dinero haya sido la motivación.
La motivación es crear y llevar las cosas a dónde nosotras queremos llevarlas, tú en tu campo y yo en el mío. Con total libertad y sin ataduras y con la fortuna que tú eres quien elige tu propio destino y el de tu creación, trabajando en lo que tú quieres y en donde quieres. Y no en una gris oficina con compañeras grises.
Y eso es otro claro síntoma de que, si yo te faltara, tampoco a tí te pasaría nada. Tú tampoco te morirías y seguirías adelante, como tú dirías: con creces, no: lo siguiente.
Y ese es tu verdadero valor. Tu coraje, tu valentía y tus ganas de demostrarle a la gente que tienes pelos, pero ninguno es de tonta.
Y en el camino de la vida recorrerás malos y buenos momentos. Piensa en todo lo que has conseguito POR TÍ MISMA y dáte el valor que tú mereces. Que nadie te diga lo que tú eres, porque tu valor, el que tú te das, vive dentro de tí.
Tenemos buenos mimbres para seguir construyendo. Mimbres que sólo se pueden definir en una sola palabra: futuro.
Y mi futuro, si es contigo, mucho mejor.
Te quiero, Rubi.
Este fin de semana nos hemos querido mucho. Hemos estado las dos solas a solas, por fin, después de muchos meses.
Yo no necesito a la gente, amor mío, para que me diga si estamos hechas la una para la otra, ni para que juzgue lo que somos.
Porque, si tengo que ser sincera, no tengo más opción que decir que tú eres mi fortuna, mi riqueza, mi desvelo y mi todo.
Si no estuviera contigo, tendría que cambiar del todo mi vida: trabajo, casa y compañías. Esta claro que no me moriría, pero tampoco viviría como vivo.
Este fin de semana en serio y en broma hemos hablado de hijos. Les hemos puesto los nombres de nuestros mitos eróticos y nos hemos reído mucho. Porque para tomarse la vida en serio, lo primero que hay que hacer es reirse de ella. Y eso es algo que hacemos a la perfección.
Y hablar de esos temas me gusta tanto como la siesta que nos hemos pegado juntas, abrazadas, tú durmiendo sobre mi pecho y yo notando la calma que te aporto, después de ver como te han jodido estos días.
Viéndote dormir, tan tranquila, con tus hermosos labios rozando mi piel me he prometido hacerte feliz por el resto de tus días. Si tú quieres y dejas atrás a quien te atormenta.
Ya te he dicho muchas veces que soy una persona super-fiel a mis principios. Y el día que cargaba tus cosas en el coche de mi amigo me di cuenta de que mi vida iba a cambiar y que yo iba a cambiar con ella.
Me juré, en ese mismo instante, que JAMÁS te dejaría en la estacada. Y en ello sigo. Mejor o peor, para bien o para mal, sigo luchando por tí y soy capaz de considerarme bien pagada por simple hecho de tener un futuro contigo.
En todo este tiempo te he visto bien, mal, regular, super-mal, peor, excelente... Todas las gamas de colores de tu estado de ánimo han pasado ante mis ojos. Y ahí he estado yo, considerándome una privilegiada por ver cómo has crecido a mi lado.
Sigo pensando que estar contigo es una suerte. La misma que tú tienes conmigo. Y creo que tener futuro es el mejor premio que la vida nos puede dar. El hecho de que dijeras de manera absolutamente seria que querías que tuviéramos hijos, me abre puertas y me abre perspectivas. El hecho de que no seas tú la que quieras solo hijos para tí, y que yo pueda formar parte de esos planes me colma. Cuando las cosas se abren a la primera persona del singular, pasar del yo al nosotras... es una sensación que me da vida.
Me dices, tal vez porque te lo dicen a tí, que eres demasiado joven para esto. Depende de para qué, sí. Esta claro que para una familia es demasiado pronto y, sinceramente, soy hija de padres de cuarenta años y, chica, la verdad es que se sobrevive. Que yo sepa no soy un monstruo y mis padres, cuarenta años mayores que yo creo que han hecho un excelente trabajo. Y como soy mujer que si no ve, no cree, esto lo veo, tengo pruebas y eso no creo que sea un problema, sinceramente, porque, por el bien de lo que creemos, del verbo crear, moveré el culo a muerte (como por otra parte, creo que siempre he hecho...).
Respecto a tu juventud y tu nivel de responsabilidades, te diré que no hagas caso de los que te dicen que eso no te toca. Eso te corresponde a tí. Piensa en el camino que has recorrido y el que te queda por recorrer y verás la sorprendente ventaja que tienes ante todos.
Porque eres caballo ganador. Eres un pura sangre de tus sueños y lucharías por ellos aunque yo misma te pusiera las barreras. Ya son casi diez años, desde el momento que decidiste lo que querías, y piensa que yo no llevo todos contigo. O sea, que algún mérito tienes... ¿no crees?
No, definitivamente, esto no te viene grande. Puede que muchas veces te estrese, pero grande, nada. Puede que muchas veces pienses que lo dejarías ir y optarías por una vida más tranquila. Pero, si esto fuera así, poco tardarías en volver a pedirle a la vida que te diera la oportuidad de crear algo tan tuyo como esto.
Porque esto, que ahora, mientras lees estas líneas, es tan tuyo como mío, que para algo lo hemos peleado juntas. Y no creo, y estarás de acuerdo conmigo, que el dinero haya sido la motivación.
La motivación es crear y llevar las cosas a dónde nosotras queremos llevarlas, tú en tu campo y yo en el mío. Con total libertad y sin ataduras y con la fortuna que tú eres quien elige tu propio destino y el de tu creación, trabajando en lo que tú quieres y en donde quieres. Y no en una gris oficina con compañeras grises.
Y eso es otro claro síntoma de que, si yo te faltara, tampoco a tí te pasaría nada. Tú tampoco te morirías y seguirías adelante, como tú dirías: con creces, no: lo siguiente.
Y ese es tu verdadero valor. Tu coraje, tu valentía y tus ganas de demostrarle a la gente que tienes pelos, pero ninguno es de tonta.
Y en el camino de la vida recorrerás malos y buenos momentos. Piensa en todo lo que has conseguito POR TÍ MISMA y dáte el valor que tú mereces. Que nadie te diga lo que tú eres, porque tu valor, el que tú te das, vive dentro de tí.
Tenemos buenos mimbres para seguir construyendo. Mimbres que sólo se pueden definir en una sola palabra: futuro.
Y mi futuro, si es contigo, mucho mejor.
Te quiero, Rubi.
DIECISIETE
Bueno, bueno.
Dos díitas y nos quedan dos semanas para tener vacaciones.
Este finde pinta bien. Diferente porque toca montaña.
Ayer nos pegamos una fiesta de la vida. Me lo pasé en grande y me hincharon a abrazos, cosa que a mi me colma, supongo que como a todo el mundo.
Otra cosa diferente: mientras escribo estas líneas veo al capullo de Arguiñano en la tele, cuando debería estar seria en la oficina... Hogar, dulce hogar...
Porque hoy nos hemos cogido el día libre y estamos en casita. Y esta tarde a la village, mañana a Andorra, para seguir engordando el mito fashion que nos jodea (jajajajaja), con un coste inferior al que costaría en cualquier tienda de Barcelona (todas las interesadas en saber los oulets de Andorra, razón, aquí, o en su defecto en el blog de la Punyalitos).
En estos momentos estoy soñando con la fondue que nos vamos a comer mañana por la noche y rezo para que la cama sea de matrimonio, que ahora que tengo mejor la espalda empiezo a moverme con más gracia a la Rubi le encanta (¡!).
En un rato nos vamos a comer a nuestro restaurante favorito del barrio (que, por otra parte es el ÚNICO decente del barrio, así que el listón de favoritismos queda más bien bajo).
No sé si ya ha habido cambio de luna, o es que el día libre ha ayudado, pero la verdad es que hoy me siento super-positiva. Lo único que no me apetece demasiado es subir al pueblo, mi pueblo, porque yo soy de un pequeño pueblo del pre-Pirineo, de apenas 900 habitantes (ahora, porque los de Barcelona se han jubilado y se han ido a vivir allí...). Espero que esta confesión no haga caer el mito de Raju-mega-fashion. Pues sí, soy de pueblo y a mucha honra, coño.
En mi pueblo hay muchas bollos. Es como si fuera un pueblo de ambiente de chicas. Porque gays, no hay. O no se le ve. Pero lo que se dice bollos, se ven bastantes y luego me las encuentro en el She's y en el D'Mer. En el Aire, no sé, porque no voy (no tengo sujetadores de esos que te sacan las tetas por la espalda y, claro, no estoy al nivel).
En la mesa de madera de la terraza del bar del pueblo, que es de esas que es medio tronco de árbol y te sientas en otro medio tronco que es el banco (obviamente me refiero a la mesa, no al bar, ni a la terraza), se sientan las chicas bollo de mi pueblo y, cuando nos ven, sonríen. Yo he jugado con algunas de ellas y también me hace gracia que sean de mi condición.
En fin, que os tengo que dejar, porque blondie quiere bloguear y no sé que le pasa al otro ordenador, que no puede entrar en chueca.com.
Y es que, por fin, hemos arreglado el internet en casa.
Un beso y nos vemos para el catorce...
Dos díitas y nos quedan dos semanas para tener vacaciones.
Este finde pinta bien. Diferente porque toca montaña.
Ayer nos pegamos una fiesta de la vida. Me lo pasé en grande y me hincharon a abrazos, cosa que a mi me colma, supongo que como a todo el mundo.
Otra cosa diferente: mientras escribo estas líneas veo al capullo de Arguiñano en la tele, cuando debería estar seria en la oficina... Hogar, dulce hogar...
Porque hoy nos hemos cogido el día libre y estamos en casita. Y esta tarde a la village, mañana a Andorra, para seguir engordando el mito fashion que nos jodea (jajajajaja), con un coste inferior al que costaría en cualquier tienda de Barcelona (todas las interesadas en saber los oulets de Andorra, razón, aquí, o en su defecto en el blog de la Punyalitos).
En estos momentos estoy soñando con la fondue que nos vamos a comer mañana por la noche y rezo para que la cama sea de matrimonio, que ahora que tengo mejor la espalda empiezo a moverme con más gracia a la Rubi le encanta (¡!).
En un rato nos vamos a comer a nuestro restaurante favorito del barrio (que, por otra parte es el ÚNICO decente del barrio, así que el listón de favoritismos queda más bien bajo).
No sé si ya ha habido cambio de luna, o es que el día libre ha ayudado, pero la verdad es que hoy me siento super-positiva. Lo único que no me apetece demasiado es subir al pueblo, mi pueblo, porque yo soy de un pequeño pueblo del pre-Pirineo, de apenas 900 habitantes (ahora, porque los de Barcelona se han jubilado y se han ido a vivir allí...). Espero que esta confesión no haga caer el mito de Raju-mega-fashion. Pues sí, soy de pueblo y a mucha honra, coño.
En mi pueblo hay muchas bollos. Es como si fuera un pueblo de ambiente de chicas. Porque gays, no hay. O no se le ve. Pero lo que se dice bollos, se ven bastantes y luego me las encuentro en el She's y en el D'Mer. En el Aire, no sé, porque no voy (no tengo sujetadores de esos que te sacan las tetas por la espalda y, claro, no estoy al nivel).
En la mesa de madera de la terraza del bar del pueblo, que es de esas que es medio tronco de árbol y te sientas en otro medio tronco que es el banco (obviamente me refiero a la mesa, no al bar, ni a la terraza), se sientan las chicas bollo de mi pueblo y, cuando nos ven, sonríen. Yo he jugado con algunas de ellas y también me hace gracia que sean de mi condición.
En fin, que os tengo que dejar, porque blondie quiere bloguear y no sé que le pasa al otro ordenador, que no puede entrar en chueca.com.
Y es que, por fin, hemos arreglado el internet en casa.
Un beso y nos vemos para el catorce...
DIECIOCHO
Tres días y quince nos quedan.
Las siguientes líneas quieren ser un homenaje para quien me ha entregado una quinta parte de su vida.
Barcelona, a 13 de julio de 2006
Apreciado amor de mi vida:
Tal cual te dije hace 15 días, lo único que puedo decirte por mi parte es "GRACIAS POR EXISTIR".
Y es que debo agradecerte cómo has hecho que cambie mi vida y mi existencia y como has permitido que desarrolle mis cualidades. Nunca he sido mala persona, la verdad, pero gracias a ti estoy segura de haberme convertido en una persona aún mejor.
Me has centrado y has hecho que mi vida tenga un sentido, una chispa y una gracia, pero también me has enseñado a que puedo hacerlo sola, si es que algún día tenemos que poner fin a esta pareja tan tenzada que somos (no están pudiendo con nosotras, ¿te das cuenta? Resistimos y resistiremos cuando seamos nosotras y nadie más quienes juzguen si esto se tiene que acabar).
Me siento capaz de estar a tu lado toda mi vida. Considero que es un placer ver como nuestros hombros caminan a la misma altura y nuestros ojos se cruzan en muchas miradas cómplices.
Pero dejemos de hablar de mi. El agotamiento, el calor y esta puta luna llena y sus lunáticos, están haciendo mella en tus huesos, tu cabeza y tu corazón. Y como parte tuya que soy (porque siento que, de alguna manera, algún pedacillo mío vive en tu corazón), quiero darte el abrazo y el ánimo que creo que necesitas.
Hace un momento, cuando he salido a la calle y nos hemos empezado a mensajear, en uno de los SMS me he dado cuenta de que lo que has tardado diez años menos en conseguir lo mismo que yo. O sea, que acabas de ganar cinco años extra de tu vida.
No llores y te agobies, ni te sientas chiquitita. Si analizas lo que te acabo de decir, te darás cuenta de tu grandeza, de tu fuerza, de tu poderío, de tu talento y de todas las cualidades que tienes, que son tantas, que te sobran.
Piensa que tienes un mundo lleno de posibilidades, un montón de paredes para pintar con los más vivos colores, esos que tanto te gustan.
Solamente, deja el bote y la brocha de color negro y empieza a pintar de miles de colores de optimismo y vitalidad. ¿Cómo? Pues si ya los tienes: viven en lo más hondo de tu alma,de tu corazón y de tu cerebro, y fluyen por tus manos y tu boca, por tu sexo y por tu suave piel.
Házte el amor a tí misma. Quiérete y no esperes que sean los demás los que te digan lo que tú ya debieras saber: que no hay ser en el mundo más grande que tú, más inteligente, más bello, más simpático y más hermoso.
No dejes que sean los mediocres los que se crean con derecho de regalarte lo oídos, ni se ser capaces de medirse a tí, siquiera a compararse en la más mínima parte.
Recuerda, amor mío, que aunque esto sea en parte tuyo, no deja de ser un trabajo. Así que no dejes que te coma. Llega a donde puedas y haz lo que cualquier humano puede hacer, puesto que ya te dejas la piel. Y el alma. Debemos aprender a estar aquí juntas y, eso, tenemos que hacerlo las dos.
Por último, solo puedo decirte que te quiero. Y que el simple hecho de pensar que te fueras de mi vida hace que me sienta vacía y triste. Que el hecho de cerrar los ojos y pensar en tí me recuerda que en mi vida sólo tengo una cosa por la que vale vivir y luchar: tú.
Te amo.
Las siguientes líneas quieren ser un homenaje para quien me ha entregado una quinta parte de su vida.
Barcelona, a 13 de julio de 2006
Apreciado amor de mi vida:
Tal cual te dije hace 15 días, lo único que puedo decirte por mi parte es "GRACIAS POR EXISTIR".
Y es que debo agradecerte cómo has hecho que cambie mi vida y mi existencia y como has permitido que desarrolle mis cualidades. Nunca he sido mala persona, la verdad, pero gracias a ti estoy segura de haberme convertido en una persona aún mejor.
Me has centrado y has hecho que mi vida tenga un sentido, una chispa y una gracia, pero también me has enseñado a que puedo hacerlo sola, si es que algún día tenemos que poner fin a esta pareja tan tenzada que somos (no están pudiendo con nosotras, ¿te das cuenta? Resistimos y resistiremos cuando seamos nosotras y nadie más quienes juzguen si esto se tiene que acabar).
Me siento capaz de estar a tu lado toda mi vida. Considero que es un placer ver como nuestros hombros caminan a la misma altura y nuestros ojos se cruzan en muchas miradas cómplices.
Pero dejemos de hablar de mi. El agotamiento, el calor y esta puta luna llena y sus lunáticos, están haciendo mella en tus huesos, tu cabeza y tu corazón. Y como parte tuya que soy (porque siento que, de alguna manera, algún pedacillo mío vive en tu corazón), quiero darte el abrazo y el ánimo que creo que necesitas.
Hace un momento, cuando he salido a la calle y nos hemos empezado a mensajear, en uno de los SMS me he dado cuenta de que lo que has tardado diez años menos en conseguir lo mismo que yo. O sea, que acabas de ganar cinco años extra de tu vida.
No llores y te agobies, ni te sientas chiquitita. Si analizas lo que te acabo de decir, te darás cuenta de tu grandeza, de tu fuerza, de tu poderío, de tu talento y de todas las cualidades que tienes, que son tantas, que te sobran.
Piensa que tienes un mundo lleno de posibilidades, un montón de paredes para pintar con los más vivos colores, esos que tanto te gustan.
Solamente, deja el bote y la brocha de color negro y empieza a pintar de miles de colores de optimismo y vitalidad. ¿Cómo? Pues si ya los tienes: viven en lo más hondo de tu alma,de tu corazón y de tu cerebro, y fluyen por tus manos y tu boca, por tu sexo y por tu suave piel.
Házte el amor a tí misma. Quiérete y no esperes que sean los demás los que te digan lo que tú ya debieras saber: que no hay ser en el mundo más grande que tú, más inteligente, más bello, más simpático y más hermoso.
No dejes que sean los mediocres los que se crean con derecho de regalarte lo oídos, ni se ser capaces de medirse a tí, siquiera a compararse en la más mínima parte.
Recuerda, amor mío, que aunque esto sea en parte tuyo, no deja de ser un trabajo. Así que no dejes que te coma. Llega a donde puedas y haz lo que cualquier humano puede hacer, puesto que ya te dejas la piel. Y el alma. Debemos aprender a estar aquí juntas y, eso, tenemos que hacerlo las dos.
Por último, solo puedo decirte que te quiero. Y que el simple hecho de pensar que te fueras de mi vida hace que me sienta vacía y triste. Que el hecho de cerrar los ojos y pensar en tí me recuerda que en mi vida sólo tengo una cosa por la que vale vivir y luchar: tú.
Te amo.
DIECINUEVE
En apenas cuatro días, faltarán dos semanas para poder descansar nuestros maltrechos cerebros. Hace muchos meses que preveíamos que esto iba a ser duro, pero aunque lo tengas claro y vayas mentalizado, sucede que muchas veces las cuestas se hacen difíciles, cuando llevas mucho tiempo corriendo. En fin, tal vez esta sea la maratón de la vida. O, tal vez, nos hemos hecho tanto a la idea de que esta traca final iba a ser potente que nos hemos agobiado antes de encender la mecha.
Entre ayer y hoy han pasado muchas cosas que me hacen reflexionar. Los problemas se juntan a todo nuestro estado ansiolítico y hay que ser muy fuerte para superarlos.
La mala luna generalizada en toda la gente que me rodea empieza a causar estragos en mí. A lo pocha que anda Blondie, hay que sumar que mi madre está especialmente tocahüevos, con sus chantajes morales. Como un bebé, intenta captar toda la atención de sus hijos, de su pareja y de sus nietas. Su agobio es otro más dentro de este montón de agobios que me está salpicando y está haciendo mella en mi.
La cosa está en un punto delicado, en este sentido, porque no puedo con los chantajes morales y con la gente que va de víctima por la vida. Últimamente, las víctimas me rodean y sus mierdas me salpican. Me están afectando a mis amistades, a mi trabajo, a mis relaciones familiares, a mi pareja y a mi misma.
La víctima tiene un patrón de conducta muy marcado. Se trata de una persona inmadura, sin capacidad de afrontar ningún tipo de problema, pero que consigue todo lo que quiere.
¿Cómo? Llorando y autofustigándose. Regodeándose en su falsa desgracia, puesto que la víctima se caracteriza por no tener el más mínimo de los problemas.
Suele tratarse de personas caprichosas, que disfrutan de todos los placeres y comodidades de la vida: coche, moto, casa, fiestas e incluso una madre que les pone el plato en la mesa y que constantemente les repite el mensaje que quieren escuchar: "¡pobrecillo/a!"
Y ese es el mensaje que se encargan de transmitir: soy un pobrecillo/a, que estoy solo/a en la vida, que todo me sale mal, nadie me quiere, sólo tú, porque tú eres especial, tanto que no te merezco como amigo/a.
De su pena y de la supuesta reafirmación de su amistad hacia tí se despierta un tremendo sentimiento de ternura y de piedad que hace que te concentres en ayudarlos y pierdas totalmente el sentido de la realidad.
Esa realidad es la de unas personas sin amigos. ¿Os habéis fijado como sus amistades van y vienen? ¿Os habéis fijado la cantidad de malos rollos y peleas que generan?
Ayer, por culpa de una víctima, nos metieron en un pequeño problema. No es demasiado grande, pero no acabo de entender la mala hostia de la víctima al meter en un berenjenal a nuestros amigos, para ponelos de culo con otra persona.
Esta es una nueva prueba más de la cantidad de problemas que generan las víctimas y su presión para que les hagamos caso.
Porque este es otro patrón de las víctimas: ese eterno victimismo y colegueo, esa presión cuando no les haces caso, ese constante llamarte la atención, llamadas, llantos, confesiones, ataques de ansiedad, resoplidos, mensajes, e-mails...
Realmente les importa un carajo las consecuencias de sus actos: que el hecho de acompañarte a buscar y llevar el coche de tus padres al pueblo porque se ha estropeado el tuyo (existe el autocar igual que la "autoresolución" de los problemas propios) haga que tu pareja (lógicamente) se enfade por no poder estar un día tranquilo juntas; que tenga que salir corriendo ante un forzadísimo ataque de ansiedad porque no has conseguido lo que quieres, a sabiendas de que tu hija se la está jugando en estos momentos; que todo el mundo que tiene una relación con una persona que aborreces acabe peleada con esta persona, porque le tienes celos o vete a saber qué; que dos personas acaben peleadas y que tengas el SANTO MORRO de decir que te sabe tan mal que la que te importa un huevo esté sufriendo y que pobre, que gran persona es...
¡Venga, por favor! ¡Basta ya! ¡Si vivís como reyes!
¿Por qué os gusta tanto sentiros una mierda?
¿Tal vez porque, en realidad, es eso lo que sóis?
No puedo dejar de pensar en todos los que murieron en Valencia, en Madrid, en Nueva York, ayer en la India, en todo el mundo. Los que sufren tortura, maltrato. A los que asesinan en nombre de Dios, del dinero. Los que luchan cada día para sacar adelante a su famila. Los que tienen que cuidar a un enfermo, a un moribundo. Los mismos moribundos.
Porque esos son, realmente, las verdaderas víctimas, y no vosotros, los que jugáis con nuestros sentimientos.
Entre ayer y hoy han pasado muchas cosas que me hacen reflexionar. Los problemas se juntan a todo nuestro estado ansiolítico y hay que ser muy fuerte para superarlos.
La mala luna generalizada en toda la gente que me rodea empieza a causar estragos en mí. A lo pocha que anda Blondie, hay que sumar que mi madre está especialmente tocahüevos, con sus chantajes morales. Como un bebé, intenta captar toda la atención de sus hijos, de su pareja y de sus nietas. Su agobio es otro más dentro de este montón de agobios que me está salpicando y está haciendo mella en mi.
La cosa está en un punto delicado, en este sentido, porque no puedo con los chantajes morales y con la gente que va de víctima por la vida. Últimamente, las víctimas me rodean y sus mierdas me salpican. Me están afectando a mis amistades, a mi trabajo, a mis relaciones familiares, a mi pareja y a mi misma.
La víctima tiene un patrón de conducta muy marcado. Se trata de una persona inmadura, sin capacidad de afrontar ningún tipo de problema, pero que consigue todo lo que quiere.
¿Cómo? Llorando y autofustigándose. Regodeándose en su falsa desgracia, puesto que la víctima se caracteriza por no tener el más mínimo de los problemas.
Suele tratarse de personas caprichosas, que disfrutan de todos los placeres y comodidades de la vida: coche, moto, casa, fiestas e incluso una madre que les pone el plato en la mesa y que constantemente les repite el mensaje que quieren escuchar: "¡pobrecillo/a!"
Y ese es el mensaje que se encargan de transmitir: soy un pobrecillo/a, que estoy solo/a en la vida, que todo me sale mal, nadie me quiere, sólo tú, porque tú eres especial, tanto que no te merezco como amigo/a.
De su pena y de la supuesta reafirmación de su amistad hacia tí se despierta un tremendo sentimiento de ternura y de piedad que hace que te concentres en ayudarlos y pierdas totalmente el sentido de la realidad.
Esa realidad es la de unas personas sin amigos. ¿Os habéis fijado como sus amistades van y vienen? ¿Os habéis fijado la cantidad de malos rollos y peleas que generan?
Ayer, por culpa de una víctima, nos metieron en un pequeño problema. No es demasiado grande, pero no acabo de entender la mala hostia de la víctima al meter en un berenjenal a nuestros amigos, para ponelos de culo con otra persona.
Esta es una nueva prueba más de la cantidad de problemas que generan las víctimas y su presión para que les hagamos caso.
Porque este es otro patrón de las víctimas: ese eterno victimismo y colegueo, esa presión cuando no les haces caso, ese constante llamarte la atención, llamadas, llantos, confesiones, ataques de ansiedad, resoplidos, mensajes, e-mails...
Realmente les importa un carajo las consecuencias de sus actos: que el hecho de acompañarte a buscar y llevar el coche de tus padres al pueblo porque se ha estropeado el tuyo (existe el autocar igual que la "autoresolución" de los problemas propios) haga que tu pareja (lógicamente) se enfade por no poder estar un día tranquilo juntas; que tenga que salir corriendo ante un forzadísimo ataque de ansiedad porque no has conseguido lo que quieres, a sabiendas de que tu hija se la está jugando en estos momentos; que todo el mundo que tiene una relación con una persona que aborreces acabe peleada con esta persona, porque le tienes celos o vete a saber qué; que dos personas acaben peleadas y que tengas el SANTO MORRO de decir que te sabe tan mal que la que te importa un huevo esté sufriendo y que pobre, que gran persona es...
¡Venga, por favor! ¡Basta ya! ¡Si vivís como reyes!
¿Por qué os gusta tanto sentiros una mierda?
¿Tal vez porque, en realidad, es eso lo que sóis?
No puedo dejar de pensar en todos los que murieron en Valencia, en Madrid, en Nueva York, ayer en la India, en todo el mundo. Los que sufren tortura, maltrato. A los que asesinan en nombre de Dios, del dinero. Los que luchan cada día para sacar adelante a su famila. Los que tienen que cuidar a un enfermo, a un moribundo. Los mismos moribundos.
Porque esos son, realmente, las verdaderas víctimas, y no vosotros, los que jugáis con nuestros sentimientos.
VEINTE
Proseguimos con la cuenta atrás y las cosas empiezan a pintar bien. Aunque mi chica no anda de buena luna, en un suspiro llegarán nuestras vacaciones y seremos más feliz que un garbanzo.
Para tranquilidad de la tropa diré que estéis todas tranquilas, que un simple ataque de mala leche no va a joder nuestra relación. Al fin y al cabo, durante todos estos años he convivido con gente mucho peor que mi chica y sus ataques (mi amiga la Neuras es bastante peor), ante los que, como mucho, expreso mi queja y me callo hasta que las cosas vuelvan a su cauce. Creo que no sirve de nada ir directa al enfrentamiento, puesto que acabas creando una generosa montaña de mala hostia.
Así que, nada, a bloguear, que algo queda.
Ayer tarde tuve una potente jornada de reflexión a partir de lo que nos explicó una conocida, amiga de una conocida, de nuestro habitual bar (que, por otra parte, empieza a parecer una sala de juntas).
Nos explicó que, en unos pocos meses, le dan a una bebita que ha adoptado y nos explicó el proceso y sus sensaciones.
Ella no tiene pareja, ni tampoco ningún problema económico. Aunque esto último me parece un poco relativo, pues muchos son los que no tienen un duro, pero sí un mogollón de hijos. Es como si la cuenta corriente fuera inversamente proporcional a la cantidad de criaturas que se tienen.
Reconozco que, antaño, yo no era demasiado niñera. Pero no sé si debe se la edad (o yo que sé qué), pero cada vez ando más convencida de que quisiera tener o adoptar hijos. Últimamente me decanto por lo segundo, pues me parece una putada como una casa quedarse sin padres y no tener un referente, o alguien con quien no pelearse, o no entenderse, o tener que acompañar al médico, o que se haga mayor, o cualquiera de las otras cosas que hacen los padres.
Sin embargo, puedo decir que me gustaría tener descendencia, pero no acabo de entender el por qué. Resulta que el motivo del "porque sí", no me resulta convincente, ni nunca me ha resultado, a mí, que soy una persona que analiza las razones y causas de todo.
Blondie me preguntaba si yo sería capaz de tener un hijo/a sola y yo le decía que sí. Es que me apetece hacer de madre y cada vez me apetece más. El caso es que tampoco es una urgencia, puedo esperar, que conste.
Si tuviera que elegir, me gustaría tener un hijo compartido con mi pareja, más que yo sola y que ambas tuvieramos la misma responsabilidad de madres sobre él/ella (no tengo preferencias sobre el sexo, la verdad) y que ambas apechugáramos.
Soy totalmente consciente de lo que conlleva tener un hijo. Y es por eso por lo que digo que ahora no. Me he dado cuenta que la cosa no es la pasta, ya lo he dicho antes. La cosa es el tiempo, que por otra parte es el don más preciado que todos los humanos tenemos y es que el estamos obligados a saber aprovechar, tanto en exceso, com en defecto.
Pienso en que ahora no tengo ni un minuto, apenas para hacer la compra por internet. Y analizo cómo puedo conseguir más tiempo. Tal vez, en el futuro, pueda hacer como esa conocida mía que se ha desecho de su negocio para poder estar por su niña, que se llamará Maria y creo que es de Senegal, o algún país del África.
A partir de esta reflexión, me doy cuenta que una de mis luchas internas, si es que algún día quiero tener un/a hijo/a, es la que enfrenta a mis ambiciones a mis deseos, o más bien a mis anhelos. ¿Qué es o que prima?
Llevo cinco años luchando contra mis propios fantasmas de niñez, adolescencia y juventud. Aquellos que me condenaron por mi origen, por mi aspecto o por mi condición. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que lo estoy consiguiendo. Pero, ¿es realmente esto lo que quiero? En parte, sí, pero tengo claro que algún día tengo que aspirar a superar esta guerra que me ha convertido en una abeja obrera.
Y la verdad, es que me doy cuenta de que empiezo a jugar en otra liga. Ya no hago lo que hago tanto por pasarles la mano por la cara a todos los que me han prejuzgado y condenado (como que lo hago todo por el dinero y por el prestigio profesional), tanto como que disfruto con lo que hago.
Tengo una pareja hermosa que, aunque puntualmente pueda tener cruzadas de cable (como, por otro lado, todos tenemos), que adoro, amo y respeto. Que me vuelve loca. Y con la que quiero compartir biberones, salidas de dientes, rallitas en los marcos de la pared que explican como crece, desvelos y todo lo que provoca un hijo. Aunque está claro que todavía no.
Y, como todo lo que me ha pasado en mi vida, estoy segura de que me daré cuenta de que llegará ese momento.
Para tranquilidad de la tropa diré que estéis todas tranquilas, que un simple ataque de mala leche no va a joder nuestra relación. Al fin y al cabo, durante todos estos años he convivido con gente mucho peor que mi chica y sus ataques (mi amiga la Neuras es bastante peor), ante los que, como mucho, expreso mi queja y me callo hasta que las cosas vuelvan a su cauce. Creo que no sirve de nada ir directa al enfrentamiento, puesto que acabas creando una generosa montaña de mala hostia.
Así que, nada, a bloguear, que algo queda.
Ayer tarde tuve una potente jornada de reflexión a partir de lo que nos explicó una conocida, amiga de una conocida, de nuestro habitual bar (que, por otra parte, empieza a parecer una sala de juntas).
Nos explicó que, en unos pocos meses, le dan a una bebita que ha adoptado y nos explicó el proceso y sus sensaciones.
Ella no tiene pareja, ni tampoco ningún problema económico. Aunque esto último me parece un poco relativo, pues muchos son los que no tienen un duro, pero sí un mogollón de hijos. Es como si la cuenta corriente fuera inversamente proporcional a la cantidad de criaturas que se tienen.
Reconozco que, antaño, yo no era demasiado niñera. Pero no sé si debe se la edad (o yo que sé qué), pero cada vez ando más convencida de que quisiera tener o adoptar hijos. Últimamente me decanto por lo segundo, pues me parece una putada como una casa quedarse sin padres y no tener un referente, o alguien con quien no pelearse, o no entenderse, o tener que acompañar al médico, o que se haga mayor, o cualquiera de las otras cosas que hacen los padres.
Sin embargo, puedo decir que me gustaría tener descendencia, pero no acabo de entender el por qué. Resulta que el motivo del "porque sí", no me resulta convincente, ni nunca me ha resultado, a mí, que soy una persona que analiza las razones y causas de todo.
Blondie me preguntaba si yo sería capaz de tener un hijo/a sola y yo le decía que sí. Es que me apetece hacer de madre y cada vez me apetece más. El caso es que tampoco es una urgencia, puedo esperar, que conste.
Si tuviera que elegir, me gustaría tener un hijo compartido con mi pareja, más que yo sola y que ambas tuvieramos la misma responsabilidad de madres sobre él/ella (no tengo preferencias sobre el sexo, la verdad) y que ambas apechugáramos.
Soy totalmente consciente de lo que conlleva tener un hijo. Y es por eso por lo que digo que ahora no. Me he dado cuenta que la cosa no es la pasta, ya lo he dicho antes. La cosa es el tiempo, que por otra parte es el don más preciado que todos los humanos tenemos y es que el estamos obligados a saber aprovechar, tanto en exceso, com en defecto.
Pienso en que ahora no tengo ni un minuto, apenas para hacer la compra por internet. Y analizo cómo puedo conseguir más tiempo. Tal vez, en el futuro, pueda hacer como esa conocida mía que se ha desecho de su negocio para poder estar por su niña, que se llamará Maria y creo que es de Senegal, o algún país del África.
A partir de esta reflexión, me doy cuenta que una de mis luchas internas, si es que algún día quiero tener un/a hijo/a, es la que enfrenta a mis ambiciones a mis deseos, o más bien a mis anhelos. ¿Qué es o que prima?
Llevo cinco años luchando contra mis propios fantasmas de niñez, adolescencia y juventud. Aquellos que me condenaron por mi origen, por mi aspecto o por mi condición. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que lo estoy consiguiendo. Pero, ¿es realmente esto lo que quiero? En parte, sí, pero tengo claro que algún día tengo que aspirar a superar esta guerra que me ha convertido en una abeja obrera.
Y la verdad, es que me doy cuenta de que empiezo a jugar en otra liga. Ya no hago lo que hago tanto por pasarles la mano por la cara a todos los que me han prejuzgado y condenado (como que lo hago todo por el dinero y por el prestigio profesional), tanto como que disfruto con lo que hago.
Tengo una pareja hermosa que, aunque puntualmente pueda tener cruzadas de cable (como, por otro lado, todos tenemos), que adoro, amo y respeto. Que me vuelve loca. Y con la que quiero compartir biberones, salidas de dientes, rallitas en los marcos de la pared que explican como crece, desvelos y todo lo que provoca un hijo. Aunque está claro que todavía no.
Y, como todo lo que me ha pasado en mi vida, estoy segura de que me daré cuenta de que llegará ese momento.
VEINTIUNO...
Bueno, aquí estamos para celebrar que quedan seis días menos desde la última vez que anduve por aquí.
El trabajo ha tenido la culpa y pronto volverá de nuevo, el aluvión.
Este fin de semana he visto una peli que me ha encantado. Se llama "¿¡Y tú que sabes!?" y me ha dejado pensando desde el sábado por la noche. Pensando en muchísimas cosas.
Para más inri, ayer tuve una conversación muy interesante con dos amigos sobre la confianza. Y el caso es que llevo dándole vueltas a la cabeza sobre ello.
Mis amigos se conocieron en una zona de cruising, que es algo muy gay y, por lo que creo, nada bollo. Resultan curiosas como son los tipos de relación entre heteros, gays y bollos (lo soy, ergo para mí no es nada despectiva, esta expresión). Tienen diferencias bastante marcadas.
Por la experiencia vital que tengo, aparte de que todo el mundo que no pertenece al mundo lésbico, especialmente el hetero, cree que nuestras relaciones sexuales se fundamentan en la única postura de la tijereta birmana (ahora entiendo por qué les tuvieron que escribir el kama-sutra... si es por ellos, siguen como los perrines).
En el mundo gay, por lo que mi modesta experiencia entiende, parece que el cruising y las saunas están al orden del día.
Por lo que explican mis amigos, los cuernos, la infidelidad, también es algo muy extendido entre las parejas gays (evidentemente, no todas), aunque creo, a estas alturas, que el tema de la fidelidad, si bien tiene mucho de masculino, también es usual en todo el mundo (tengo amigas que lo son y lo han sido, y no por ello se les tiene que calificar de putas, porque no cobran).
Se dice que en el mundo bollo, la prostitución no está extendida, aunque no hace mucho una amiga me habló de páginas de contactos "de pago" y de gente que hace de madames de chicas, especialmente para mujeres honorablemente casadas y muy ricas que viven en un acogedor armario de barrio alto, junto con maridos que enseñan las fotos de sus hijos en saunas o bares de chaperos.
Esta es la cosa, la de las relaciones. Con mis amigos hablábamos, también, de la confianza. Al haberse conocido haciendo cruising, les preguntábamos si ellos confiaban en que el otro o se fuera a hacer cruising al irse a casa o el otro no salía para hacerlo.
Y nos decían, tanto el uno como el otro, que muchas veces habían tenido la reticencia, el uno del otro sobre este tema.
Y, bueno, en la peli de la que hablaba al principio, se venía de decir algo como que la experiencia es la que nos hace ver las cosas. Está claro que esa desconfianza viene de la experiencia, porque ambos habían conocido a gente haciendo esto que se la había pegado. Y que si el otro le era infiel, esperaba no enterarse. Claro, lógico, para no tener otra experiencia de infidelidad y dejar de creer en la pareja.
En la peli, a la prota le habían puesto los cuernos en su boda y había dejado de creer en el amor, porque su experiencia con él había sido mala.
Me doy cuenta que no hay nada peor en una pareja que la desconfianza. Creer que el amor todo lo puede solo es propio de los que no saben o no han tenido una experiencia como las de mis amigos o la de la prota de la peli.
Llegado el punto, creo que debiéramos plantear nuestra vida en pareja desde nuestro propio yo. Desde lo que haríamos y lo que nos haríamos que perjudicara al otro. Si, si, la carne es débil, pero cuántas veces no nos ha pasado algo apetecible por delante y... no hemos podido resistirnos.
En fin, que es cuestión de aclararse. De lo que uno quiere. Pareja, soltería, promiscuidad... De ser honesto, llegado el momento, con uno mismo y ser capaces de llegar o no llegar a un punto determinado como el de la hipocresía del que engaña, miente, silencia o esconde.
Porque estas últimas cuatro cosas suponen el final de todo.
Y mientras estas cosas están aquí, no hay relación, no hay confianza, no hay nada. En fin, al fin y al cabo, si hacemos esto quiere decir que no estamos del todo bien con la persona a la que nos hemos unido. ¿No sería mejor que lo dejáramos y fuéramos honestos no con nuestro par... sinó CON NOSOTROS MISMOS?¿O es que esto lo hacemos por deporte?¿Y si nos lo hicieran a nosotros?
En fin, que aquí dejo esta reflexión, cuando apenas quedan veintiún días, quince de ellos laborables, tres semanas y una quincena y media para dejar de tener la mente en tremenda tensión...
Mmmmmmmmmm y con ella... ESO SÍ QUE ME APETECE.
El trabajo ha tenido la culpa y pronto volverá de nuevo, el aluvión.
Este fin de semana he visto una peli que me ha encantado. Se llama "¿¡Y tú que sabes!?" y me ha dejado pensando desde el sábado por la noche. Pensando en muchísimas cosas.
Para más inri, ayer tuve una conversación muy interesante con dos amigos sobre la confianza. Y el caso es que llevo dándole vueltas a la cabeza sobre ello.
Mis amigos se conocieron en una zona de cruising, que es algo muy gay y, por lo que creo, nada bollo. Resultan curiosas como son los tipos de relación entre heteros, gays y bollos (lo soy, ergo para mí no es nada despectiva, esta expresión). Tienen diferencias bastante marcadas.
Por la experiencia vital que tengo, aparte de que todo el mundo que no pertenece al mundo lésbico, especialmente el hetero, cree que nuestras relaciones sexuales se fundamentan en la única postura de la tijereta birmana (ahora entiendo por qué les tuvieron que escribir el kama-sutra... si es por ellos, siguen como los perrines).
En el mundo gay, por lo que mi modesta experiencia entiende, parece que el cruising y las saunas están al orden del día.
Por lo que explican mis amigos, los cuernos, la infidelidad, también es algo muy extendido entre las parejas gays (evidentemente, no todas), aunque creo, a estas alturas, que el tema de la fidelidad, si bien tiene mucho de masculino, también es usual en todo el mundo (tengo amigas que lo son y lo han sido, y no por ello se les tiene que calificar de putas, porque no cobran).
Se dice que en el mundo bollo, la prostitución no está extendida, aunque no hace mucho una amiga me habló de páginas de contactos "de pago" y de gente que hace de madames de chicas, especialmente para mujeres honorablemente casadas y muy ricas que viven en un acogedor armario de barrio alto, junto con maridos que enseñan las fotos de sus hijos en saunas o bares de chaperos.
Esta es la cosa, la de las relaciones. Con mis amigos hablábamos, también, de la confianza. Al haberse conocido haciendo cruising, les preguntábamos si ellos confiaban en que el otro o se fuera a hacer cruising al irse a casa o el otro no salía para hacerlo.
Y nos decían, tanto el uno como el otro, que muchas veces habían tenido la reticencia, el uno del otro sobre este tema.
Y, bueno, en la peli de la que hablaba al principio, se venía de decir algo como que la experiencia es la que nos hace ver las cosas. Está claro que esa desconfianza viene de la experiencia, porque ambos habían conocido a gente haciendo esto que se la había pegado. Y que si el otro le era infiel, esperaba no enterarse. Claro, lógico, para no tener otra experiencia de infidelidad y dejar de creer en la pareja.
En la peli, a la prota le habían puesto los cuernos en su boda y había dejado de creer en el amor, porque su experiencia con él había sido mala.
Me doy cuenta que no hay nada peor en una pareja que la desconfianza. Creer que el amor todo lo puede solo es propio de los que no saben o no han tenido una experiencia como las de mis amigos o la de la prota de la peli.
Llegado el punto, creo que debiéramos plantear nuestra vida en pareja desde nuestro propio yo. Desde lo que haríamos y lo que nos haríamos que perjudicara al otro. Si, si, la carne es débil, pero cuántas veces no nos ha pasado algo apetecible por delante y... no hemos podido resistirnos.
En fin, que es cuestión de aclararse. De lo que uno quiere. Pareja, soltería, promiscuidad... De ser honesto, llegado el momento, con uno mismo y ser capaces de llegar o no llegar a un punto determinado como el de la hipocresía del que engaña, miente, silencia o esconde.
Porque estas últimas cuatro cosas suponen el final de todo.
Y mientras estas cosas están aquí, no hay relación, no hay confianza, no hay nada. En fin, al fin y al cabo, si hacemos esto quiere decir que no estamos del todo bien con la persona a la que nos hemos unido. ¿No sería mejor que lo dejáramos y fuéramos honestos no con nuestro par... sinó CON NOSOTROS MISMOS?¿O es que esto lo hacemos por deporte?¿Y si nos lo hicieran a nosotros?
En fin, que aquí dejo esta reflexión, cuando apenas quedan veintiún días, quince de ellos laborables, tres semanas y una quincena y media para dejar de tener la mente en tremenda tensión...
Mmmmmmmmmm y con ella... ESO SÍ QUE ME APETECE.
VEINTISIETE...
Ufff...
Un día menos en la cuenta atrás y menuda semanita.
Doy gracias a Santa Jalea Real por mantenerme en pie, de momento, a la espera de que pase la primera semana cabrona del mes de julio.
También quiero agradecer a la madre que me parió y al padre que me hizo por dotarme con esta extraordinaria paciencia, aunque, como el niño de aquella película, "en ocasiones veo muertos".
Y es que, hoy, cuando quedan veintisiete días para que llegue agosto y con él el desconecte de rajuela de su servidor de neurona, estos hasta los güevos de nuestras chicas (y eso que una está de baja...).
Esta mañana, con toda la cara embadurnada en jabón, he recibido la llamada de una de ellas diciéndome que no podía venir a trabajar, porque el domingo pasado le picaron las avispas y tiene un pie y un gemelo hinchados.
Esta imaginación cabrona que tengo me llevó a otra película en la que el niño muere, enamoradísimo él de "su chica", picado por esas abejas a las que les tenía tremenda alergia.
Y luego me salió la canción de Four Tops.
La he ido cantando todo el camino, en la moto, al curro.
Ya véis, a mal tiempo, buena cara. Como siempre, aunque no tenga el ánimo para muchas cosas, ni el coño para farolillos después de recibir la visita mensual de la Señora Ibuprofeno Ausonia.
Curiosidad: ayer me llamó una actriz vinculada a los anuncios de compresas. Nos estamos haciendo muy amiguitas, pero, a lo mejor, cuando vea mi aspecto de bollo se asusta y sale corriendo hacía el país de shum-shum, en los que las nubes hueles a gloria y no a... bacalao, como es el caso.
En fin, que sigo, de momento, teniendo unas tremendas ganas de irme de vacaciones y de mandar a tomar por el culo a todo el mundo de mi entorno laboral y, fíjate, que también algunos de mi entorno familiar.
Mi imaginación entra en juego y me imagino en el barco, alejándome de la costa lanzando imaginarios cortes de manga a norte y a sur, a diestro y siniestro mientras mis labios susurran un glorioso "que os den por el culo a todos y a todas".
Menos las del blog, eh?
Un día menos en la cuenta atrás y menuda semanita.
Doy gracias a Santa Jalea Real por mantenerme en pie, de momento, a la espera de que pase la primera semana cabrona del mes de julio.
También quiero agradecer a la madre que me parió y al padre que me hizo por dotarme con esta extraordinaria paciencia, aunque, como el niño de aquella película, "en ocasiones veo muertos".
Y es que, hoy, cuando quedan veintisiete días para que llegue agosto y con él el desconecte de rajuela de su servidor de neurona, estos hasta los güevos de nuestras chicas (y eso que una está de baja...).
Esta mañana, con toda la cara embadurnada en jabón, he recibido la llamada de una de ellas diciéndome que no podía venir a trabajar, porque el domingo pasado le picaron las avispas y tiene un pie y un gemelo hinchados.
Esta imaginación cabrona que tengo me llevó a otra película en la que el niño muere, enamoradísimo él de "su chica", picado por esas abejas a las que les tenía tremenda alergia.
Y luego me salió la canción de Four Tops.
La he ido cantando todo el camino, en la moto, al curro.
Ya véis, a mal tiempo, buena cara. Como siempre, aunque no tenga el ánimo para muchas cosas, ni el coño para farolillos después de recibir la visita mensual de la Señora Ibuprofeno Ausonia.
Curiosidad: ayer me llamó una actriz vinculada a los anuncios de compresas. Nos estamos haciendo muy amiguitas, pero, a lo mejor, cuando vea mi aspecto de bollo se asusta y sale corriendo hacía el país de shum-shum, en los que las nubes hueles a gloria y no a... bacalao, como es el caso.
En fin, que sigo, de momento, teniendo unas tremendas ganas de irme de vacaciones y de mandar a tomar por el culo a todo el mundo de mi entorno laboral y, fíjate, que también algunos de mi entorno familiar.
Mi imaginación entra en juego y me imagino en el barco, alejándome de la costa lanzando imaginarios cortes de manga a norte y a sur, a diestro y siniestro mientras mis labios susurran un glorioso "que os den por el culo a todos y a todas".
Menos las del blog, eh?
TREINTA Y UNO, TREINTA, VEINTINUEVE, VEINTIOCHO...
Tengo que reconocer que mis sesos han empezado, por fin, a contar para atrás.
Queda el achuchón final, solo el achuchón más duro de todo el año y ya estamos on the road... vacaciones, ojos verdes, cabello blanco, piel suave, labios tan bonitos como carnosos, ese bronce que sustituye al blanco invernal en todo su cuerpo, su dulce voz, sus caricias y sus besos...
Todo para mí solita.
Y todo el día para quererla y hacerle sentir el ser más especial de la tierra, la más amada, la más querida, la más sexy, sensual, tierna, preciosa...
Mmmmmmmmmmmmm
Ella y yo.
Yo y ella.
Queriéndonos tranquilas, sin angustias, sin miedos, sin presiones, sin trabajo...
Solas ella, el mar y yo, con amigos para reir y nosotras para reirnos...
Queda el achuchón final, solo el achuchón más duro de todo el año y ya estamos on the road... vacaciones, ojos verdes, cabello blanco, piel suave, labios tan bonitos como carnosos, ese bronce que sustituye al blanco invernal en todo su cuerpo, su dulce voz, sus caricias y sus besos...
Todo para mí solita.
Y todo el día para quererla y hacerle sentir el ser más especial de la tierra, la más amada, la más querida, la más sexy, sensual, tierna, preciosa...
Mmmmmmmmmmmmm
Ella y yo.
Yo y ella.
Queriéndonos tranquilas, sin angustias, sin miedos, sin presiones, sin trabajo...
Solas ella, el mar y yo, con amigos para reir y nosotras para reirnos...