UN POST RAPIDITO
Sigo empeñada en acelerar las cosas.
Y es que, aunque parezco un ser tranquilo, no puedo seguir con esta pasividad que invadió nuestro espacio profesional desde hace dos años.
Me encuentro con muchas ganas, porque mi rinconcito personal me da la fuerza suficiente como para tirarme a pista. Creo que, por fin, estoy en condiciones de decir que he superado mis miedos.
He tenido tiempo para analizarme por dentro. Y mucho.
Os dejo, que tengo de disfrutar de cada segundo de este fin de semana...
Y es que, aunque parezco un ser tranquilo, no puedo seguir con esta pasividad que invadió nuestro espacio profesional desde hace dos años.
Me encuentro con muchas ganas, porque mi rinconcito personal me da la fuerza suficiente como para tirarme a pista. Creo que, por fin, estoy en condiciones de decir que he superado mis miedos.
He tenido tiempo para analizarme por dentro. Y mucho.
Os dejo, que tengo de disfrutar de cada segundo de este fin de semana...
FINALES
Después de tres días "condenadas" a ir en coche, por fin hoy hemos podido sacar la moto y movernos por la ciudad de la manera más cómoda.
Más de una vez hemos comentado con gente que va por la city en moto, cómo te cambia las cosas, porque es un medio de transporte rápido y económico. Además, te cambia totalmente la noción del tiempo, porque no es lo mismo llegar a los sitios en un cuarto de hora que en media hora y tres cuartos: llegas, aparcas y punto. Ya estás en el destino.
Pero bueno, la cosa es que ya se nota el fresquito. Así que, por lo que parece, la cosa va a ir de capa caída (en lo referente a temperaturas) y, vaya, que llegó el final del verano.
Anochece pronto y a las siete de la tarde ya todo te indica que, en nada, a comer castañas y, un poquito más, y comeremos los turrones y nos pondremos como bolas.
Empezaremos el año con buenas intenciones como dejar de fumar, de comernos las uñas e ir de una puñetera vez al gimnasio.
Llegará Semana Santa y nos daremos cuenta que, además de no haber hecho nada de lo que nos habíamos propuesto, tenemos la urgencia de irnos a algún lado, puesto que llega el calor y apetece salir.
Y, sin saber como, volveremos a ver venir a ese verano que ahora mismo despedimos con unas gotitas de tristeza algunos, con nostalgia otros o con muchas ganas los que quedan.
Muchos no habrán reservado nada y tendrán que correr para encontrar algo de última hora, otros ya hará meses que lo tienen todo reservado y otros no se moverán del sitio.
Y, al poco, llegarán los días de lluvia y nos daremos cuenta de que nos estamos despidiendo de otro verano...
Todo lleno de finales y todo lleno de principios.
En nuestras manos está verlo todo como finales o verlo todo como principios...
Más de una vez hemos comentado con gente que va por la city en moto, cómo te cambia las cosas, porque es un medio de transporte rápido y económico. Además, te cambia totalmente la noción del tiempo, porque no es lo mismo llegar a los sitios en un cuarto de hora que en media hora y tres cuartos: llegas, aparcas y punto. Ya estás en el destino.
Pero bueno, la cosa es que ya se nota el fresquito. Así que, por lo que parece, la cosa va a ir de capa caída (en lo referente a temperaturas) y, vaya, que llegó el final del verano.
Anochece pronto y a las siete de la tarde ya todo te indica que, en nada, a comer castañas y, un poquito más, y comeremos los turrones y nos pondremos como bolas.
Empezaremos el año con buenas intenciones como dejar de fumar, de comernos las uñas e ir de una puñetera vez al gimnasio.
Llegará Semana Santa y nos daremos cuenta que, además de no haber hecho nada de lo que nos habíamos propuesto, tenemos la urgencia de irnos a algún lado, puesto que llega el calor y apetece salir.
Y, sin saber como, volveremos a ver venir a ese verano que ahora mismo despedimos con unas gotitas de tristeza algunos, con nostalgia otros o con muchas ganas los que quedan.
Muchos no habrán reservado nada y tendrán que correr para encontrar algo de última hora, otros ya hará meses que lo tienen todo reservado y otros no se moverán del sitio.
Y, al poco, llegarán los días de lluvia y nos daremos cuenta de que nos estamos despidiendo de otro verano...
Todo lleno de finales y todo lleno de principios.
En nuestras manos está verlo todo como finales o verlo todo como principios...
¿SUPERMODELO? 2006
Por un día, y sin que sirva de precedente, voy a hablar de trabajo en mi blog. Lo siento por las que esperaban hoy un nuevo post caramelizado como una garrapiñada, pero es que hace varias SEMANAS que pienso en este post y no hay puñetera manera de que me ponga...
La cosa va de un programilla llamado "Supermodelo Elite 2006", que se emite en CUATRO, todos lo miércoles por las noches.
En el dichoso programa, un grupillo de niñatas tontas se someten a las torturas de tres personajes sádicos (especialmente el coreógrafo), que se creen con el derecho de faltarles el respeto, insultarlas y patearlas psicológicamente. Y todo ello para convertirse en top models. Y lo peor es que estas niñatas, que se creen más monas que nadie (porque en su casa se lo deben decir constantemente), permiten que les llamen gordas (todas están como un puto espárrago), patosas, torpes, vagas, descerebradas y toda clase de vejaciones, a cambio de ser la nueva Nieves Álvarez, Eugenia Silva.. o la Kate Moss española.
Ufff. Es que el programita da para mucho. Empezando por el coreógrafo gay histérica, que es el rey de la falta de respeto; pasando por el fotógrafo que va de guays y acabando por la estilista chocha, que viste con el culo y se cree fashion.
Y lo mejor de todo. En este proceso de aprendizaje, las niñas están entendiendo "lo duro" que es ser modelo y se someten a sesiones de apuñalamiento por la espalda entre ellas, se critican a saco (y no tienen ni puta idea de moda) y se joden las unas a las otras (una se durmió para un fitting y... ¿os podéis creer que ninguna de sus compañeras la despertó? Y luego llego la coreógrafa locaza y le montó un pollo que me lo monta a mi y mando al mariquita ese a la luna de un puñetazo).
A las niñatas les perpetraron un supuesto cambio de imagen peluquero y las lágimas brotaron. Porque, esa es otra: se trata de un grupo de niñatas malcriadas que lloran hasta porque les cortan el flequillo. De manera que, cuando la locaza y la estilista cutre se ponen a criticarlas a saco, os podéis imaginar que llegan al borde del ataque de ansiedad moquero.
Os juro que no puedo con ese programa. Poco a poco me voy enterando del bagage profesional de esos cretinos que se dedican a insultar y a gritar a las niñas y me hago cruces, porque, aparte de cretinos son unos facasados en su sector que nadie sabe como demonios han podido llegar hasta ahí.
Y que conste que tengo muchas amigas modelos y algunas de alta costura que han desfilado en París y todo. Y me dicen que han llegado hasta donde han llegado currándoselo, pero nunca con ningún cretino mediocre que les faltara el respeto.
Los invitados al programa aducen que ese trato les va a ir bien para endurecerlas y que tengan carácter, y que las tratan así porque los cretinos se tienen que hacer valer y respetar.
Sinceramente, pienso que lo único que están consiguiendo es un grupo de crías con unos traumas de muerte y con la consciencia totalmente alterada. Carne de psicólogo, vamos. Porque ¿alguien se ha planteado que debería haber un pedagogo o un psicólogo en el programa para ayudar a esas chicas, muchas de ellas adolescentes y otras unas niñas?
Yo es que llevo doce años en esto y he estado en sesiones, pasarelas y de todo y esto no lo había visto en mi vida. ¿Será que he estado currando en una realidad paralela doce años?
La cosa va de un programilla llamado "Supermodelo Elite 2006", que se emite en CUATRO, todos lo miércoles por las noches.
En el dichoso programa, un grupillo de niñatas tontas se someten a las torturas de tres personajes sádicos (especialmente el coreógrafo), que se creen con el derecho de faltarles el respeto, insultarlas y patearlas psicológicamente. Y todo ello para convertirse en top models. Y lo peor es que estas niñatas, que se creen más monas que nadie (porque en su casa se lo deben decir constantemente), permiten que les llamen gordas (todas están como un puto espárrago), patosas, torpes, vagas, descerebradas y toda clase de vejaciones, a cambio de ser la nueva Nieves Álvarez, Eugenia Silva.. o la Kate Moss española.
Ufff. Es que el programita da para mucho. Empezando por el coreógrafo gay histérica, que es el rey de la falta de respeto; pasando por el fotógrafo que va de guays y acabando por la estilista chocha, que viste con el culo y se cree fashion.
Y lo mejor de todo. En este proceso de aprendizaje, las niñas están entendiendo "lo duro" que es ser modelo y se someten a sesiones de apuñalamiento por la espalda entre ellas, se critican a saco (y no tienen ni puta idea de moda) y se joden las unas a las otras (una se durmió para un fitting y... ¿os podéis creer que ninguna de sus compañeras la despertó? Y luego llego la coreógrafa locaza y le montó un pollo que me lo monta a mi y mando al mariquita ese a la luna de un puñetazo).
A las niñatas les perpetraron un supuesto cambio de imagen peluquero y las lágimas brotaron. Porque, esa es otra: se trata de un grupo de niñatas malcriadas que lloran hasta porque les cortan el flequillo. De manera que, cuando la locaza y la estilista cutre se ponen a criticarlas a saco, os podéis imaginar que llegan al borde del ataque de ansiedad moquero.
Os juro que no puedo con ese programa. Poco a poco me voy enterando del bagage profesional de esos cretinos que se dedican a insultar y a gritar a las niñas y me hago cruces, porque, aparte de cretinos son unos facasados en su sector que nadie sabe como demonios han podido llegar hasta ahí.
Y que conste que tengo muchas amigas modelos y algunas de alta costura que han desfilado en París y todo. Y me dicen que han llegado hasta donde han llegado currándoselo, pero nunca con ningún cretino mediocre que les faltara el respeto.
Los invitados al programa aducen que ese trato les va a ir bien para endurecerlas y que tengan carácter, y que las tratan así porque los cretinos se tienen que hacer valer y respetar.
Sinceramente, pienso que lo único que están consiguiendo es un grupo de crías con unos traumas de muerte y con la consciencia totalmente alterada. Carne de psicólogo, vamos. Porque ¿alguien se ha planteado que debería haber un pedagogo o un psicólogo en el programa para ayudar a esas chicas, muchas de ellas adolescentes y otras unas niñas?
Yo es que llevo doce años en esto y he estado en sesiones, pasarelas y de todo y esto no lo había visto en mi vida. ¿Será que he estado currando en una realidad paralela doce años?
UN SCKETCH DE MARTES Y TRECE...
Hoy estaba intentando hacer reflexionar a mi socio, cuando de repente ha venido a mi cabeza un scketch (o como se diga) de los ínclitos Martes y Trece.
Se trataba de una presunta entrega de los premios Goya en la que siempre salía la misma escena, pero cambiaba el título de la película. Recuerdo uno de los títulos: Visillos Transparentes, que dicho por Millán vendría a ser algo así como Visillios Transparenetes...
No he podido más que ahogar una carcajada, puesto que después de más de un año de batalla, me he dado cuenta de que, en algún momento, nos quedamos trabados en un punto y no hay manera de avanzar.
Debe ser la octava o novena vez que tenemos el mismo tipo de conversación. La cosa es que, antes de empezar, "nos salimos" y, claro, es la misma escena con diferente título. Igualito que Martes y Trece.
También me hace gracia pensar que, bueno, salidos podemos estar, pero tanto que nos salimos... Sobretodo si no hemos empezado. Es algo así como el que presume de ser una fiera en la cama, pero siempre lo comenta en la barra de un bar. Además, que sea una fiera en la cama, no garantiza más que a) Goza de una excelente forma física y muscular, b) Es alguien muy flexible, c) Es un virtuoso o d) Las tres respuestas son correctas... Por otro lado, existiría una opción más que sería la e) Dime de lo que presumes... / Por la boca muere el pez...
Perdonad mi pragmatismo, pero es que yo sólo tengo una manera de demostrar el movimiento, que no es otra que moverme o andar. Y es que, hasta mi propia relación con Blondie, cuando mis padres se enteraron, no fue de otra manera. En otras palabras que, desde nuestros primeros pasos, han pasado ya más de cinco años y va para seis. Creo que ya les ha quedado suficientemente claro que esto no es... flor de un día (vamos digo yo).
Y, la verdad, es que Blondie y yo somos muy moviditas. Y también estamos de acuerdo en todos y cada uno de los pasos que damos y en todo lo que vamos consiguiendo. Y la conclusión es que estamos más salidas que saliéndonos...
Así que, después de esta reflexión, me voy a poner manos a la obra... Para salirnos de una vez, más que nada.
Gracias, MI MUSA... (no te fallaré).
Se trataba de una presunta entrega de los premios Goya en la que siempre salía la misma escena, pero cambiaba el título de la película. Recuerdo uno de los títulos: Visillos Transparentes, que dicho por Millán vendría a ser algo así como Visillios Transparenetes...
No he podido más que ahogar una carcajada, puesto que después de más de un año de batalla, me he dado cuenta de que, en algún momento, nos quedamos trabados en un punto y no hay manera de avanzar.
Debe ser la octava o novena vez que tenemos el mismo tipo de conversación. La cosa es que, antes de empezar, "nos salimos" y, claro, es la misma escena con diferente título. Igualito que Martes y Trece.
También me hace gracia pensar que, bueno, salidos podemos estar, pero tanto que nos salimos... Sobretodo si no hemos empezado. Es algo así como el que presume de ser una fiera en la cama, pero siempre lo comenta en la barra de un bar. Además, que sea una fiera en la cama, no garantiza más que a) Goza de una excelente forma física y muscular, b) Es alguien muy flexible, c) Es un virtuoso o d) Las tres respuestas son correctas... Por otro lado, existiría una opción más que sería la e) Dime de lo que presumes... / Por la boca muere el pez...
Perdonad mi pragmatismo, pero es que yo sólo tengo una manera de demostrar el movimiento, que no es otra que moverme o andar. Y es que, hasta mi propia relación con Blondie, cuando mis padres se enteraron, no fue de otra manera. En otras palabras que, desde nuestros primeros pasos, han pasado ya más de cinco años y va para seis. Creo que ya les ha quedado suficientemente claro que esto no es... flor de un día (vamos digo yo).
Y, la verdad, es que Blondie y yo somos muy moviditas. Y también estamos de acuerdo en todos y cada uno de los pasos que damos y en todo lo que vamos consiguiendo. Y la conclusión es que estamos más salidas que saliéndonos...
Así que, después de esta reflexión, me voy a poner manos a la obra... Para salirnos de una vez, más que nada.
Gracias, MI MUSA... (no te fallaré).
LA VIDA ESTÁ LLENA DE COSAS BONITAS
Ahora que hemos vuelto de vacaciones me doy cuenta que mi síndrome post - vacacional está brillando por su ausencia, pero no creo que se deba a que lo pasara mal estas vacaciones, puesto que puedo decir que un tachón no va a marcar las risas, las sensaciones y los reencuentros que he tenido en quince maravillosos días baleares.
Ni el mareo del barco (ida y vuelta) y mi pobre Blondie echando la primera papilla.
Ni los malos rollos de la casa.
Ni los atardeceres frustrados.
Ni los embarazos sorpresa.
Y por supuesto, nada de la vuelta me va a perturbar.
Vuelvo como un zahorí, con su péndulo estoy resuelta a sacar el agua de la felicidad de las rocas más áridas.
Porque ahora tenemos un largo camino hasta poder volver a ver el sol escondiéndose en el mar o saliendo de él. Hay que disfrutar de todos los pequeños momentos que la vida nos entregue hasta entonces.
Vuelvo con mis ámbitos muy panelados: tengo una vida y tengo un trabajo, y lo que prima es lo primero.
Me prima cuidar y mimar a mi muñequita preciosa (tal cual que fui). Y, en el trabajo, sólo en mis horas de trabajo, voy a ser implacable.
No quiero pasar ni un segundo más en blanco en toda mi vida. Ya he tenido suficientes excusas como para ver que, ni más, ni menos, seguimos igual, laboralmente, que hace dos años.
Hace ya más de un año que nos fuimos de nuestro pequeño despacho para crecer y lo que hemos crecido ha sido con nuestras manos, así que en ellas confío. Ya me han dado suficientes pruebas de que sacando pecho y diciendo ser el mejor no se es el más grande.
Y mientras tanto, disfrutaré de todos los momentos, de todos y cada uno de los segundos que pasen por mi vida. Porque la vida está llena de cosas bonitas: un paseo por los Encantes, una comida en el Ra, un día de compras, una fiesta en el Trece, una conversación con Los Chicos, una asado en casa, una juerga con los gatos, algún que otro viajecito y más de una sorpresa.
Me siento una persona especial, porque tengo la suerte de hacer lo que quiero y lo que me gusta. Los días transcurren forjando un sueño, nacido hace más de diez años y conviviendo con el ser más maravilloso del mundo.
No me quejo de nada, porque todo lo que pasa pasa por algo y, sobretodo, sirve para algo. Ni me arrepiento de nada de lo que he hecho. Cierro los ojos y veo todo lo que ha pasado por mi vida y recuerdo un montón de momentos imborrables.
También veo los que lanzaría a un contáiner de escombros, pero como eso es imposible, trato de extraer por qué pasaron y para qué pasaron.
Hace poco más de un año, mi vida parecía derrumbarse. En una concatenación tremenda de acontecimientos, todo lo que había construido y todo sobre lo que había trabajado en mi vida (y no hablo de lo profesional) se estaba viniendo abajo, sobre mis propios cimientos.
Eso me hizo dura. Muy dura.
Eso me enseño a no excusarme nunca y a ir a derechas. Siempre firme y hacia la diana.
Apredí a darme cuenta que soy yo y sólo yo quien va a forjar la anhelada felicidad por la que todos luchamos. Y que hay que tomar decisiones en esta vida, aunque te supongan morirte por dentro.
Porque sólo hay una muerte en esta vida y, mientras el corazón no se para, sigues estando viva y son tus propias manos las que te van a reconstruir.
Nada fue culpa de los demás. Nada. Si acaso, era yo la que estaba mirando más hacia los demás, perdida entre centenares de consejos, y no hacia mi misma.
Por lo tanto, yo soy la culpable de ver como todo se me estaba viniendo encima.
Por fin lo entendí y no hice otra cosa que ser yo misma y explicar qué me molestaba e intentar hacer de mi vida algo mejor.
Tengo que decir que estoy total, absoluta y, tal vez, terriblemente enamorada de mi pareja. Tengo claro que ni viviendo cien años más conseguiré conocer a alguien que me haga reir y llorar de la manera que Blondie lo hace, lo ha hecho y lo hará. Por muchos malos humores que tenga, nunca dejaré de amarla como la amo. Tengo claro que lo que siento nunca se va a extinguir y quiero morirme a su lado. Y esa declaración que estoy haciendo tiene un día marcado en el calendario...
Y es que la vida está llena de cosas bonitas...
Ni el mareo del barco (ida y vuelta) y mi pobre Blondie echando la primera papilla.
Ni los malos rollos de la casa.
Ni los atardeceres frustrados.
Ni los embarazos sorpresa.
Y por supuesto, nada de la vuelta me va a perturbar.
Vuelvo como un zahorí, con su péndulo estoy resuelta a sacar el agua de la felicidad de las rocas más áridas.
Porque ahora tenemos un largo camino hasta poder volver a ver el sol escondiéndose en el mar o saliendo de él. Hay que disfrutar de todos los pequeños momentos que la vida nos entregue hasta entonces.
Vuelvo con mis ámbitos muy panelados: tengo una vida y tengo un trabajo, y lo que prima es lo primero.
Me prima cuidar y mimar a mi muñequita preciosa (tal cual que fui). Y, en el trabajo, sólo en mis horas de trabajo, voy a ser implacable.
No quiero pasar ni un segundo más en blanco en toda mi vida. Ya he tenido suficientes excusas como para ver que, ni más, ni menos, seguimos igual, laboralmente, que hace dos años.
Hace ya más de un año que nos fuimos de nuestro pequeño despacho para crecer y lo que hemos crecido ha sido con nuestras manos, así que en ellas confío. Ya me han dado suficientes pruebas de que sacando pecho y diciendo ser el mejor no se es el más grande.
Y mientras tanto, disfrutaré de todos los momentos, de todos y cada uno de los segundos que pasen por mi vida. Porque la vida está llena de cosas bonitas: un paseo por los Encantes, una comida en el Ra, un día de compras, una fiesta en el Trece, una conversación con Los Chicos, una asado en casa, una juerga con los gatos, algún que otro viajecito y más de una sorpresa.
Me siento una persona especial, porque tengo la suerte de hacer lo que quiero y lo que me gusta. Los días transcurren forjando un sueño, nacido hace más de diez años y conviviendo con el ser más maravilloso del mundo.
No me quejo de nada, porque todo lo que pasa pasa por algo y, sobretodo, sirve para algo. Ni me arrepiento de nada de lo que he hecho. Cierro los ojos y veo todo lo que ha pasado por mi vida y recuerdo un montón de momentos imborrables.
También veo los que lanzaría a un contáiner de escombros, pero como eso es imposible, trato de extraer por qué pasaron y para qué pasaron.
Hace poco más de un año, mi vida parecía derrumbarse. En una concatenación tremenda de acontecimientos, todo lo que había construido y todo sobre lo que había trabajado en mi vida (y no hablo de lo profesional) se estaba viniendo abajo, sobre mis propios cimientos.
Eso me hizo dura. Muy dura.
Eso me enseño a no excusarme nunca y a ir a derechas. Siempre firme y hacia la diana.
Apredí a darme cuenta que soy yo y sólo yo quien va a forjar la anhelada felicidad por la que todos luchamos. Y que hay que tomar decisiones en esta vida, aunque te supongan morirte por dentro.
Porque sólo hay una muerte en esta vida y, mientras el corazón no se para, sigues estando viva y son tus propias manos las que te van a reconstruir.
Nada fue culpa de los demás. Nada. Si acaso, era yo la que estaba mirando más hacia los demás, perdida entre centenares de consejos, y no hacia mi misma.
Por lo tanto, yo soy la culpable de ver como todo se me estaba viniendo encima.
Por fin lo entendí y no hice otra cosa que ser yo misma y explicar qué me molestaba e intentar hacer de mi vida algo mejor.
Tengo que decir que estoy total, absoluta y, tal vez, terriblemente enamorada de mi pareja. Tengo claro que ni viviendo cien años más conseguiré conocer a alguien que me haga reir y llorar de la manera que Blondie lo hace, lo ha hecho y lo hará. Por muchos malos humores que tenga, nunca dejaré de amarla como la amo. Tengo claro que lo que siento nunca se va a extinguir y quiero morirme a su lado. Y esa declaración que estoy haciendo tiene un día marcado en el calendario...
Y es que la vida está llena de cosas bonitas...
FRIKIPLANET
Esta mañana he visto una noticia que me ha impactado bastante: una agencia de publicidad se ha llevado a todos sus empleados a trabajar a la playa, para que el primer día de trabajo les resultara más llevadero.
Joder, como están los asesores de recursos humanos... ¿no? ¿O más bien se trataba de una acción con el único destino final de aparecer en la televisión?
Una compañía aérea regala billetes a los que se vayan a manifestar contra otra compañía... Las cosas se les van de la mano y acaba la representante de la compañía escoltada por la policía y con un montón de gente protestando, mientras portaban carteles y pancartas hirientes contra la otra compañía.
Joder, que agresiva se está volviendo la publicidad, ¿no? ¿O es que alguien no pensó que en Barcelona y su cinturón viven como tres millones de personas susceptibles de comprar cartulina y rotuladores?
Recuerdo cuando iba a la facultad y me decían que las buenas ideas deben ser consecuentes con el sentido común, porque el sentido común es una de las principales fuentes del marketing.
También recuerdo que, en contra de lo que muchos piensan, es mejor que hablen poquito y bien de tí, que mucho y mal.
Creo, sinceramente, que muchos preferimos trabajar cómodos y tranquilos todo el año, en un buen ambiente de trabajo que irnos un día a la playa a trabajar y salir en la tele.
También puedo hablar bien o mal de alguien sin necesidad de que me regalen un billete de avión. O lo que sea.
Además, que leches, si nos pueden regalar un billete de avión para protestar y nos pueden llevar un día a la playa a trabajar... podrían también regalarnos billetes todo el año o estar trabajando en el Caribe siempre... ¿no?
Ah, claro, entonces saldrán los empresarios del año diciéndonos que no es posible, que todo esto era una acción puntual para conseguir unos objetivos...
Nos dicen que se los llevan a la playa para que la vuelta al trabajo no sea tan dura... pero si la vuelta al trabajo es tan dura será por algo por lo que la gente no tiene ganas de volver al trabajo, ¿no? Quiero decir que los empleados de la agencia de publicidad pueden ahora perfectamente pedir a sus jefes que hoy, mañana y pasado vuelvan a la playa... porque SIEMPRE habrá un primer día de trabajo.
¿No sería mejor que la gente llegara al curro después de vacaciones y se les permitiera hablar de sus vacaciones y enseñarse todas las fotos con todo el mundo y después ir al tajo?
Al fin y al cabo esos curritos HOY han vuelto a la oficina, a esas cuatro paredes en las que, parece ser están tan asqueados todo el año...
Si es que somos como borregos...
Joder, como están los asesores de recursos humanos... ¿no? ¿O más bien se trataba de una acción con el único destino final de aparecer en la televisión?
Una compañía aérea regala billetes a los que se vayan a manifestar contra otra compañía... Las cosas se les van de la mano y acaba la representante de la compañía escoltada por la policía y con un montón de gente protestando, mientras portaban carteles y pancartas hirientes contra la otra compañía.
Joder, que agresiva se está volviendo la publicidad, ¿no? ¿O es que alguien no pensó que en Barcelona y su cinturón viven como tres millones de personas susceptibles de comprar cartulina y rotuladores?
Recuerdo cuando iba a la facultad y me decían que las buenas ideas deben ser consecuentes con el sentido común, porque el sentido común es una de las principales fuentes del marketing.
También recuerdo que, en contra de lo que muchos piensan, es mejor que hablen poquito y bien de tí, que mucho y mal.
Creo, sinceramente, que muchos preferimos trabajar cómodos y tranquilos todo el año, en un buen ambiente de trabajo que irnos un día a la playa a trabajar y salir en la tele.
También puedo hablar bien o mal de alguien sin necesidad de que me regalen un billete de avión. O lo que sea.
Además, que leches, si nos pueden regalar un billete de avión para protestar y nos pueden llevar un día a la playa a trabajar... podrían también regalarnos billetes todo el año o estar trabajando en el Caribe siempre... ¿no?
Ah, claro, entonces saldrán los empresarios del año diciéndonos que no es posible, que todo esto era una acción puntual para conseguir unos objetivos...
Nos dicen que se los llevan a la playa para que la vuelta al trabajo no sea tan dura... pero si la vuelta al trabajo es tan dura será por algo por lo que la gente no tiene ganas de volver al trabajo, ¿no? Quiero decir que los empleados de la agencia de publicidad pueden ahora perfectamente pedir a sus jefes que hoy, mañana y pasado vuelvan a la playa... porque SIEMPRE habrá un primer día de trabajo.
¿No sería mejor que la gente llegara al curro después de vacaciones y se les permitiera hablar de sus vacaciones y enseñarse todas las fotos con todo el mundo y después ir al tajo?
Al fin y al cabo esos curritos HOY han vuelto a la oficina, a esas cuatro paredes en las que, parece ser están tan asqueados todo el año...
Si es que somos como borregos...
FRIVOLIZANDO
Bueno, por fin estamos de vuelta al mundo después de haber sido abducidas por la boda de una hermana del alma de mi chica.
Llevaba unos días yo pensando como la gente es capaz de vender su alma a un programa de televisión, cuando el viernes por la noche pude ver el colmo de la frivolización de temas realmente serios, con una simple motivación: el dinero.
Estoy hablando de un supuesto transexual que lleva vendiendo sus diferentes historias desde hace tiempo en televisión.
Los méritos contraídos por el individuo en cuestión es haber perpretrado una relación con una mujer, cuyo único mérito ha sido participar en un concurso televisión de encarcelamiento voluntario.
La cosa es que esta persona, ahora callada (no sabemos si por un accidente o por vergüenza ajena) ya tiene antecedentes de venta de su vida en una relación anterior con otra concursante de dicho programa, que fue convenientemente vendida por entregas, desde el inicio hasta la ruptura, pasando por una supuesta boda (cuando no era otra cosa que su unión como pareja de hecho).
Sospecho que ya todas sabéis de quien estamos hablando y de como ha seguido la historia (evidentemente con exclusivas de por medio), hasta llegar al último episodio hasta la fecha: el viernes pasado nos regalaron el cambio de sexo del personajillo en cuestión.
A esto unimos que ciertas informaciones apuntan a que determinada mujer (famosilla, eso sí) ha sacado una importante tajada de la "venta" de la denuncia televisiva de supuestos maltratos por parte de su pareja.
De ambos "personajes" me quedo con la abierta declaración del transexual diciendo que mientras sea "famoso" va a seguir vendiendo su historia, puesto que dice estar cansado de doblar la espalda en sus veintipocos añitos de edad (querido, mi padre se jubiló con 65 y había empezado a currar a los 7... ESO SÍ QUE ES DOBLAR LA ESPALDA).
También me quedo con su pose de perdonavidas chulesco, crecido por una supuesta fama que viene obtenida por frivolizar con un tema que es muy serio.
Frivolizar porque diciendo que en el ambiente la gente hace lo que le da la gana no ayuda a muchas chicas que viven su sexualidad en absoluto secreto, dentro de un armario, sin que nadie de su entorno sepa nada por temor a las consecuencias.
Frivolizar porque hay gente que se queda completamente sola en el mundo al declararse homosexual y es repudiado por sus padres y, en fin, toda su familia.
Frivolizar porque hay muchos transexuales que jamás podrán vender su historia por episodios cobrando suculentos talones.
Por Dior... ¿por qué no le damos la espalda a esos personajes?
Que asco me da...
Llevaba unos días yo pensando como la gente es capaz de vender su alma a un programa de televisión, cuando el viernes por la noche pude ver el colmo de la frivolización de temas realmente serios, con una simple motivación: el dinero.
Estoy hablando de un supuesto transexual que lleva vendiendo sus diferentes historias desde hace tiempo en televisión.
Los méritos contraídos por el individuo en cuestión es haber perpretrado una relación con una mujer, cuyo único mérito ha sido participar en un concurso televisión de encarcelamiento voluntario.
La cosa es que esta persona, ahora callada (no sabemos si por un accidente o por vergüenza ajena) ya tiene antecedentes de venta de su vida en una relación anterior con otra concursante de dicho programa, que fue convenientemente vendida por entregas, desde el inicio hasta la ruptura, pasando por una supuesta boda (cuando no era otra cosa que su unión como pareja de hecho).
Sospecho que ya todas sabéis de quien estamos hablando y de como ha seguido la historia (evidentemente con exclusivas de por medio), hasta llegar al último episodio hasta la fecha: el viernes pasado nos regalaron el cambio de sexo del personajillo en cuestión.
A esto unimos que ciertas informaciones apuntan a que determinada mujer (famosilla, eso sí) ha sacado una importante tajada de la "venta" de la denuncia televisiva de supuestos maltratos por parte de su pareja.
De ambos "personajes" me quedo con la abierta declaración del transexual diciendo que mientras sea "famoso" va a seguir vendiendo su historia, puesto que dice estar cansado de doblar la espalda en sus veintipocos añitos de edad (querido, mi padre se jubiló con 65 y había empezado a currar a los 7... ESO SÍ QUE ES DOBLAR LA ESPALDA).
También me quedo con su pose de perdonavidas chulesco, crecido por una supuesta fama que viene obtenida por frivolizar con un tema que es muy serio.
Frivolizar porque diciendo que en el ambiente la gente hace lo que le da la gana no ayuda a muchas chicas que viven su sexualidad en absoluto secreto, dentro de un armario, sin que nadie de su entorno sepa nada por temor a las consecuencias.
Frivolizar porque hay gente que se queda completamente sola en el mundo al declararse homosexual y es repudiado por sus padres y, en fin, toda su familia.
Frivolizar porque hay muchos transexuales que jamás podrán vender su historia por episodios cobrando suculentos talones.
Por Dior... ¿por qué no le damos la espalda a esos personajes?
Que asco me da...
UNA DE MEDIOCRES...
Muchas veces pienso como la gente tiene la mala costumbre de quejarse por vicio.
A esta reflexión llego cuando una niñata de apenas 20 años está dispuesta a tirar 8 tetrabriks de leche por la sencilla razón que están caducados de apenas unos días...
No es por el dinero, es por la pena que me da y me ha dado siempre el tirar comida.
La cosa es que me acuerdo cuando mi pareja y yo nos fuimos a vivir juntas. No os explico en qué condiciones encontramos el piso en el que nos fuimos a vivir (más bien era una cueva) y el trabajazo que fue sólo limpiarlo...
No teníamos un duro y nuestra dieta era pan con queso, porque ni siquiera teníamos nevera... por no decir lavadora (lavábamos las cosas en el plato de ducha). Ni tele. Ni muebles: nuestro sofá consistía en un somier con un colchón y cojines, nuestra cama era un futón barato del ikea y nuestra mesa era una mesa camilla que nos dió mi prima.
Cuando venía gente a comer utilizábamos la tabla de planchar para poner las cosas, porque más de tres personas en la mesa camilla...
Y, con todo esto aprendimos a ser felices y por eso puedo decir que Blondie es la persona de mi vida, porque ahora estamos a las maduras, pero también a las duras.
Ni entonces, ni ahora, nadie nos ha regalado nada. Lo que tenemos lo hemos conseguido con nuestro esfuerzo, nuestra lucha y nuestro tesón.
Tampoco nos quejábamos, ni nos dedicábamos a decir lo mal que nos estaba tratando la vida y lo jodido que lo estábamos pasando. Porque os aseguro que la cosa era realmente jodida.
Por eso, no puedo más que cabrearme cuando alguien tira comida alegremente o se dedica a decir lo mal que está, o lo solo que está o lo triste que está, cuando nosotras sí que podemos decir que lo nuestro era realmente jodido (¿alguien sabe lo que es intentar dormir no teniendo ni puta idea de cómo va a pagar el alquiler ese mes, cómo va a comprar comida, siquiera?).
Por eso me entristece que alguien no sepa darle siquiera un mínimo valor a las cosas. Alguien que pueda olvidar su pasado y no darse cuenta que hace unos años no iba en Mercedes y en BMW, vivía en una casa pareada y se iba de vacaciones a ressorts.
Alguien que va de tener mucho mundo, pero su mundo no va más allá de un pretendido mundo de lujo y glamour, pero que no sabe valorar un hermoso atardecer mediterráneo, una cala de aguas turquesas y lo mejor de las pequeñas cosas.
Alguien que puede haber dado la vuelta al mundo pero sería incapaz de decirte en dónde está la movida cultural del momento, que tendencias apuntan por ahí, qué hermosas ciudades puedes encontrar en el Danubio, qué es el Vesubio o dónde está la Torre Chrysler...
Porque, por mucho que tengas, si no eres capaz de valorarlo no dejas de ser un mediocre.
Todo esto hace que me llegue a plantear, de que puede haberte servido las cosas que te pasan, si no eres capaz de no olvidar de dónde vienes, si tus problemas los solucionan los demás, si eres incapaz de mandar, ni que sea un fax en tu oficina y todo lo tienes que dar a hacer...
Triste, muy triste.
Triste porque me da la sensación que quien no sabe de dónde viene, tampoco sabe a donde ir... y por supuesto no valorará nunca a donde llegará.
A esta reflexión llego cuando una niñata de apenas 20 años está dispuesta a tirar 8 tetrabriks de leche por la sencilla razón que están caducados de apenas unos días...
No es por el dinero, es por la pena que me da y me ha dado siempre el tirar comida.
La cosa es que me acuerdo cuando mi pareja y yo nos fuimos a vivir juntas. No os explico en qué condiciones encontramos el piso en el que nos fuimos a vivir (más bien era una cueva) y el trabajazo que fue sólo limpiarlo...
No teníamos un duro y nuestra dieta era pan con queso, porque ni siquiera teníamos nevera... por no decir lavadora (lavábamos las cosas en el plato de ducha). Ni tele. Ni muebles: nuestro sofá consistía en un somier con un colchón y cojines, nuestra cama era un futón barato del ikea y nuestra mesa era una mesa camilla que nos dió mi prima.
Cuando venía gente a comer utilizábamos la tabla de planchar para poner las cosas, porque más de tres personas en la mesa camilla...
Y, con todo esto aprendimos a ser felices y por eso puedo decir que Blondie es la persona de mi vida, porque ahora estamos a las maduras, pero también a las duras.
Ni entonces, ni ahora, nadie nos ha regalado nada. Lo que tenemos lo hemos conseguido con nuestro esfuerzo, nuestra lucha y nuestro tesón.
Tampoco nos quejábamos, ni nos dedicábamos a decir lo mal que nos estaba tratando la vida y lo jodido que lo estábamos pasando. Porque os aseguro que la cosa era realmente jodida.
Por eso, no puedo más que cabrearme cuando alguien tira comida alegremente o se dedica a decir lo mal que está, o lo solo que está o lo triste que está, cuando nosotras sí que podemos decir que lo nuestro era realmente jodido (¿alguien sabe lo que es intentar dormir no teniendo ni puta idea de cómo va a pagar el alquiler ese mes, cómo va a comprar comida, siquiera?).
Por eso me entristece que alguien no sepa darle siquiera un mínimo valor a las cosas. Alguien que pueda olvidar su pasado y no darse cuenta que hace unos años no iba en Mercedes y en BMW, vivía en una casa pareada y se iba de vacaciones a ressorts.
Alguien que va de tener mucho mundo, pero su mundo no va más allá de un pretendido mundo de lujo y glamour, pero que no sabe valorar un hermoso atardecer mediterráneo, una cala de aguas turquesas y lo mejor de las pequeñas cosas.
Alguien que puede haber dado la vuelta al mundo pero sería incapaz de decirte en dónde está la movida cultural del momento, que tendencias apuntan por ahí, qué hermosas ciudades puedes encontrar en el Danubio, qué es el Vesubio o dónde está la Torre Chrysler...
Porque, por mucho que tengas, si no eres capaz de valorarlo no dejas de ser un mediocre.
Todo esto hace que me llegue a plantear, de que puede haberte servido las cosas que te pasan, si no eres capaz de no olvidar de dónde vienes, si tus problemas los solucionan los demás, si eres incapaz de mandar, ni que sea un fax en tu oficina y todo lo tienes que dar a hacer...
Triste, muy triste.
Triste porque me da la sensación que quien no sabe de dónde viene, tampoco sabe a donde ir... y por supuesto no valorará nunca a donde llegará.