ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
RAJUELA Y LA MEDICINA ALTERNATIVA
En diez minutos me abro corriendo para el quiropráctico. Después iré a comprar un regalito para mi padre, que fue su cumple y recogeré a Blondie.
A partir de ahí se inaugurará MI PUENTE. Consistente en salir esta noche de juerga (si me abren el bar, voy a por el cacharro y juro por Dior que hoy pincho... si me dejan).
Además mi público, que es muy agradecido, me lo está pidiendo (yo no sé si por pena o porque mi primera y única sesión fue un éxito de público total y parcial de crítica: algunos me acusaron de petarda...).
Y eso que me limité a encadenar canciones de un i-pod. Porque ahora estoy preparada: dispongo de tabla e hice una prueba en la fiesta de cumple de Blondie y la gente se volvió loooooca (eso sí, contaba con un i-pod todavía más petardo que el de Blondie y la canción de Camilo Sexto fue aclamada).
En fin, que a ver si pincho, porque entonces se me va a liar la noche que te cagas y no sé cuando acabará... A lo mejor acaba de día.
De momento, allá vamos a que nos pongan la espalda recta (ya no tengo chepa!!!!) y a ver lo que mi neurona escoge para papá.
Luego de todo, ducha, maqueo, un ratito de Barça, quedada y cena con los chicos y... lo que la noche traiga.
Que luego, vendrán cinco largos días de descanso...
Mmmm, acabo de acordarme que mañana tenemos que votar...
Bueno, vamos por partes y empecemos por mi espalda...
Hasta la semana que viene, gente...
 
A TOMAR POR EL CULOOOOOOOO
Finalmente, después de un día de mierda, he llegado a una tarde kamikaze.
La cosa es la siguiente: nena, como no te animes llamo al Tete y, entre los dos te damos dos hostias (cada uno). A ver si así espabilas.
Tiaaaaaaaaaaaaaaaaa. Aprovecha la zanja que estás cavando con tu tristeza y planta un árbol. No hace falta que sea muy grande. Chiquitito ya vale, que entre todos los que te queremos lo regaremos y lo haremos grande y todos haremos una party este verano, en la sombrica.
Llega el invierno, nena, pero no dejes que nieve antes de tiempo, que si no, nos vamos a arruinar poniendo ya calefacción desde octubre.
Ventila, ventila tu casa y quítate de fuera estos negros nubarrones que te traen las personas tristes, que sólo saben lamentarse de sí mismas y dar pena. Déjalos en el lado oscuro, porque tu eres todo luz y no te quieres dar cuenta. A lo mejor es que no te dejan venirte aquí, con el Tuby, el Tete, los chicos y la Rajuela. Todos te estamos esperando, porque tenemos mogollón de ganas de revolcarnos en la luz contigo. Porque los baños de luz son buenos y ponen morenito. Incluso hay gente que curra con los baños de luz y lo hace de puta madre (jejejejejejeje).
Ya pasó, ya pasó. Volvimos de La Rata y deja a las ratas (y a las cucarachas ahí), que aquí te estamos esperando para que nos contagies con tu alegría, nos ilumines con tu hermosa sonrisa y nos enseñes el hoyuelo ese tan gracioso que tienes en tu mejilla (mmmm, que me lo comería a bocados).
Espavila, nena, que con tu tristeza estamos todos tristes. Porque es más contagiosa la tristeza que la risa (y eso que la tuya es super-contagiosa).
Deja de mirar al suelo. Tú, no.
Deja de estar de mal humor, que eso envejece y hace salir arrugas (mmm a lo mejor ese es el sabotaje de los de la rata, hacerte vieja prematura, como ellos).
Arriba, preciosa, que para algo eres nuestro guía espiritual en el camino de la felicidad y la risa.
(Y si no lo haces, se lo diré al Tete y te vas a enterar).

P.D.: Por cierto, que aunque no te lo haya dicho: TE QUIERO, COÑO!!!!!

A TOMAR POR EL CULO LA TRISTEZA NENAAAAAAAAAAAA
 
CAMINO DEL AÑO
Camino del año en la blogosfera. Realmente me sorprende, puesto que es una de las primeras veces que tengo una cierta constancia y sobretodo que publico cosas que pienso y escribo, sin arrepentirme. La verdad es que jamás he borrado nada de lo publicado. Teniendo en cuenta que en esto de escribir soy bastante "rajada", me siento enormemente realizada: he escrito, he publicado y no me he arrepentido de nada de lo escrito.
Al menos, este último año me ha permitido reconstruir muchas cosas en mi misma y darme cuenta de las cosas que he hecho mal, mis cagadas y metidas de pata, para poder rectificar.
Antes de ayer volvíamos en el coche, Blondie y yo, y tuvimos una de las mejores conversaciones de mucho tiempo a esta parte. Gracias a esta charla, muchos de mis fantasmas desaparecieron y me vi realmente puesta en lo que tengo que hacer con mi vida.
Todos estos días en los que estoy pasando mucho tiempo con mi socio y, sobretodo, amigo, también me han servido de mucho. Creo que tengo que ser un poco más sensible y decirle a la gente que quiero precisamente que los quiero. Por múltiples razones, esa cuestión ha hecho que mucha gente, interesada en hacerme "caer en desgracia" se haya referido a mi como una persona fría, calculadora, interesada y materialista.
Precisamente eso es lo que él me dijo. Y creo que es muy cierto. He sido demasiado fría con la gente que quiero y eso lo han aprovechado para hacerme daño e intentar arrebatarme todas las cosas que valían la pena de mi vida y gente a la que quiero un mogollón: desde mi pareja hasta mi socio-amigo.
De todo esto, también me doy cuenta de las cosas que importan. Me doy cuenta que los que me han acusado de pensar sólo en el trabajo, son los primeros que todo lo tienen ahí: desde sus parejas, hasta sus amigos. La diferencia conmigo es que mi pareja y yo trabajamos juntas, pero por una cuestión circunstancial. Básicamente que ya éramos pareja y al poco ella se vino a trabajar.
Me doy cuenta que los supuestos errores que he cometido, como hablar siempre del trabajo, y que lo han utilizado para demonizarme, son los mismos que ellos cometen.
Esta reflexión me la hizo mi amigo - socio y me hizo pensar muchas cosas.
Pues bien, un mes antes de cumplir mi primer año bloguero, debo decir que me comprometo a manifestar abiertamente a todos los que quiero, pues eso, que los quiero. Y, por supuesto, a demostrarlo a cada minuto que pase.
Feliz semana a todo el mundo...
 
EL BOLLO ZAPATONES
Pululando por la blogosfera (lo confieso, leo más que posteo) he podido comprobar que la gente dice que su familia es friki. Debo confesar que la mía opta al premio de familia más friki del mundo (debería dejar esta convocatoria en manos de Punyalitos, Club o Duttis, porque ellas mueven masas, pero bueno, si alguien quiere montarla, por favor, que cuente conmigo para opcionar a presentarme...).
Una de las hermanas de mi madre era bollo. Primero fue monja, luego fue enfermera y por último jubilada, pero nunca se le conoció novio alguno (y no vale Jesús, por lo de monja), si acaso alguna que otra "amiga".
El caso es que mi tía murió con una cierta cantidad de dinero que, al final de su vida, administraba mi prima La Triunfadora.
La Triunfadora era catalogada, especialmente por su madre, como la prima que más había destacado de todos, puesto que había sido un cargo intermedio en agencias de publicidad internacionales. El caso es que, por H o por B, el colectivo de primos sabemos de buena tinta que La Triunfadora era capaz de chupásela a un leproso con tal de conseguir un puesto.
La Triunfadora se apostó una cena a que yo no entraba de júnior en una multinalcional y ganó (algunos de los primos dicen que debió volverla a chupar para ganar la cena, pero no me atrevo a confirmar tal sospecha: no tengo pruebas).
La Triunfadora se acercaba a todos los primos que prometían ser algo en el futuro (por ejemplo, JAMÁS se acercó a mis hermanos, administrativo el uno e informático de banco el otro, evidentemente porque a sus ojos no estaban a su nivel), especialmente mi primo El Químico y su hermano, El Músico.
Cierto tiempo después, cuando ya se había casado con su marido El Gay (declarado y obviamente empotrado) y vivía en un ático caríiiisimo en el puto centro de Barcelona, empezó a coquetear conmigo y a hacerme la pelota y comerme la oreja (mi empresa empezaba a funcionar y, por lo tanto, La Rajuela empezaba a ser admitida en la élite de "la familia").
Por lo que a mí respecta, y debido a lo puteada que La Triunfadora y sus hermanitas (y también mi tía, que es una verdadera arpía, de las malas, tirando a hija de p.) habían tenido a mi prima favorita; y después de que decidiera joderme el futuro e impedir a toda costa que pudiera entrar en CUALQUIER agencia de publicidad, pasé de ella mogollón.
Pasó que se murió mi tía, la soltera y bollo y hubo un follón tremendo con la herencia y la familia se dividió entre Las Más Zorras y el resto. Y el equipo de Zorras se dedica a poner verde al resto con la poca gente que les habla.
Bien, he de decir que nunca me he metido en este follón y que la rabia que podéis llegar a ver en este post viene de que, de golpe, ayer me enteré de que me van poniendo verde por mi condición y que se meten con mi pareja.
Según parece llevo una pinta de bollo camionero y voy con zapatones por la vida. Ah, sí, y nos vamos dando el lote por todos lados y mi madre está acongojadísima con esta cosa contranatura.
Vamos, que entró La Triunfadora en una tienda pija a comprarle camisas a su marido y me vió de esa guisa y salió corriendo, de purita vergüenza, la pobre. Y pensó en mi pobre madre, la muy considerada.
Bien pues, vamos a matizar...
Para ser una respetable familia burguesa del Pasaje de la Concepción, me resulta un poco raro en dónde compras las camisas a tu marido, querida... ES UNA TIENDA DE ROPA DE TÍA.
Saliste corriendo PORQUE ROBASTE UNA PASTA, PERO ALLÁ TÚ Y TU CONSCIENCIA. Pero bueno, al menos te queda un ápice de vergüenza (como cuando cruzas de acera escondiéndote entre los coches, para que no te vea... pero YA TE HE VISTO).
Mi madre, muy bien gracias. Tiene mil millones de veces el amor por su nuera que nunca pueda tener la hijaputa de tu madre con la farsa que tienes montada en tu casa, rica (y no hablo de tu cuenta corriente).
Creo que es más "contranatura" lo vuestro (que os caséis para cortar los rumores que a tí lo mismo te da la carne que el pescado y que tu marido se ha hartado de moverse por todas las saunas de Barcelona, que me consta) que lo nuestro.
Ufff!!!! Y lo a gusto que me he quedado...
 
DÍAS DE BREGA
Andamos por aquí, mi chica y yo, absolutamente concentradas en nuestras cosas.
Ayer tuve un bajón. No dejé en ningún momento de ser optimista, pero se me hizo un día un tanto duro, un poco una montaña. Pero no hay nada como un arrechucho del ser más amado para darse cuenta que hay que seguir luchando, contra viento y marea. Y aunque pueda tener estos momentos de bajón, voy a intentar llevarlo bien y con los mínimos agobios posibles, que, al fin y al cabo, nosotras dos solitas nos metimos en este lío. Nadie nos obligó, más que nuestra propia ambición y ganas de salir del agujero.
También me ayudó mucho mi amiga la pequeña, recordándome que hay que llamar a muchas puertas (y, si hace falta, dejarse los nudillos) para que se abran.
Esta semana también vamos a llamar a puertas, en nuestra nueva constumbre "Avon llama", a ver si le interesamos a alguien y así la rubia deja de aburrirse en el trabajo...
En el resto de cosas, bien, si no fuera por el cansancio podría rozar la perfección. Todo es esta vida es mejorable, está claro.
El resultado de Blondie cocinillas es más que aceptable y comestible: la verdad es que TODO ESTÁ BUENÍSIMO. Ojo, porque tengo la sensación que llega la chef del momento y pronto veremos en los kioskos su libro de "Tupperwares sanos para llevar al curro" (tiembla, Arrierita...), que se convertirá en libro de cabezera de todos los que tenemos que comer en el curro por "guevos" (con la ilu que me hace ser una mantenida... vamos, es la ilusión de mi vida...).
Los días pasan y con ellos esos maravillosos quehaceres diarios (hacer la cena -función que, en breve, delegaré en mi chica-cocinillas-, ir a buscar la ropa al tinte, hacer la compra del carrefour y comprar arena o comida -o las dos cosas- de nuestros caseros los gatos -que tienen a bien tenernos en casa-) y la reflexión de hoy es lo jodido que resulta llevar todas estas cosas al mismo tiempo. Este mediodía, sin ir más lejos, hemos tenido un nuevo sprint, consistente en ir a la esteticista (en nuestro barrio), hacer los tratamientos correspondientes y volver al curro para comer en el suspiro de dos horas.
Y cuando no ha sido eso, ha sido hacer la compra u otros miles de millones de cosas que nos recuerdan la utilidad de una madre (aparte de la de dar cariñitos y dejar pasta) o padre a la hora de hacer esos recados que nunca vas a tener tiempo de hacer. El caso es que, cuando no dispones de este tipo de beneficios (mis padres viven en el pueblo, con Heidi y Pedro), tienes que buscarte la vida.
Total, que al final pasan las semanas y sigues sin tener el plus, que un día se estropeó y que no hay manera de que lo vengan a reparar porque, mira tú por donde, resulta que los instaladores sólo trabajan entre semana (me pregunto quién está entre semana en casa en horas de oficina... bueno, sí, los que tienen padre o madre que les cubra...); y con ese clásico derrengue que te coje, en forma de modorra el viernes cuando sales del curro, y que toma su máximo apogeo los lunes por la mañana, después de haber pasado un fin de semana en un puñetero suspiro.
En fin, que hoy estoy cascarrabias, pero bueno, estoy segura que no me daré ni cuenta y volverá a llegar ese estado catatónico y feliz, llamado fin de semana.
Mientras tanto, no tendremos otro remedio que ir tragándonos los días, para luego devorar el fin de semana...
Feliz semana, pues.
 
ACTUALIZANDO
En esta mañana perezosa de domingo, por fin puedo actualizar. La verdad es que, desde el último post, no he tenido apenas tiempo para mi. Porque este es mi pequeño y humilde espacio, mi espacio.
Tengo que reconocer que han habido unos cuantos intentos de post, pero enseguida trabajo y llamadas de idem me han hecho perder constantemente el hilo de lo escrito, hasta hacerme abandonar.
Tengo la sensación que, a partir de ahora va a ser así. Por lo menos, a dentro de seis mesecillos - un año, en el que pienso estar rulando por toda España, llevando a todas las fábricas de moda La Palabra de Dior (jejejejejeje), que no es otra que ellos nos necesitan para llegar al Paraíso de las Marcas...
Esas van a ser mis semanas, y, como es de entender, mis fines de semana no van a ser, precisamente, para bloguear. Tendré que aprovechar hasta el último segundo para barcelonear (lo usual es ravalear, pero es que a mi me gusta esta ciudad enterita) y estar con toda la gente que quiero, porque la última vez que hice esto le perdí la pista a un montón de gente que quiero y costó Dior y ayuda volverlos a ver (y algunos estaban muy enfadados, como es normal).
Hoy he tenido la primera semana de esas, pero como hoy es domingo, estoy de fiesta y no me apetece comentarlo, si acaso que ayer, comiendo en una terraza, coincidí con unas de las personas con las que me estuve entrevistando durante la pasada semana (joder, mira que Barcelona es grande y me encuentro con ella), lo cual me pone claro lo que digo de que el trabajo hay que dejarlo en el trabajo y no sacarlo, porque no sabes a quien tienes sentado en la mesa de al lado de cualquier terraza o cualquier bar (sin ir más lejos he vivido dos situaciones vergonzantes de gente rajando de personas que yo conocía...).
Y, dentro de todo esto, estar con mi chica es lo mejor. Como podéis suponer soy una ñoña y esta habitual mención al amor que siento por mi pareja, no podía faltar.
De manera que, como vengo diciendo desde hace unos meses, me he dado cuenta de que estoy dispuesta a perderlo todo. Todo menos una cosa, que es esa persona con la que ya hace mucho tiempo que convivo y que, por lo que a mi respecta, pueden pasar millones de años más juntas, porque eso es lo que yo deseo.
Y he llegado a esta conclusión después de muchas horas al volante y de charlas con mi socio. Me he dado cuenta de que hay que luchar por las cosas, pero pocas son realmente importantes, si acaso aquellas que te realizan como persona.
También me he dado cuenta de que tengo la bendita suerte de trabajar en lo que me da la gana, cosa que muchas personas no pueden decir y muchas personas que ya tienen esta suerte, no saben valorar. Podría contar en mi entorno directo, tanto en mi grupo de personas como en el de mi socio, que hay una serie de individu@s que no se están dando cuenta de la suerte que tienen y se limitan a cumplir un expediente o bien a ir de profetas de la vida (sin tener la más mínima experiencia o limitándose a ejercer, por ejemplo, de solidarios, a través de su cuenta corriente).
Esta semana, también, la vida me ha demostrado que es justa y que las cosas pueden volver a su camino y que no se pueden forzar. Que cuando hay un problema entre dos personas son esas dos personas las que lo tienen que arreglar y NADIE tiene ningún derecho a juzgar y menos a condenar a nadie. Como mucho, nos podemos limitar a escuchar y a hablar de cosas que nos hayan pasado. Me siento muy contenta que las cosas hayan acabado bien entre dos personas a las que guardo mogollón de aprecio y respeto. Y esto también me ha enseñado que la amistad es una cosa curiosa y que también son importantes los amigos nuevos y que la amistad no es una cosa que se mide por la cantidad de años, sino por la confianza.
Y, como colofón, la nueva versión de Blondie Cocinillas (¡pídetela para esta Navidad!). Se trata de la rubia, que le ha dado un jamacucu y ha hecho toda la comida para toooooooooda la semana. El caso es que todo huele fenomenal. ¿Me habrá quitado el rol de cocinillas de la casa mi chica?
En fin, una semana llena de cosas. Muchas reflexiones, mucha lucha, mucho trabajo, pero siempre cosas divertidas. Porque siempre he pensado que la vida es dura, sí, pero si le sacas jugo puedes llegar a encontrar el petróleo de la risa y de las cosas bonitas.
Que para algo son dos días, leche.
 
AU REVOIR!!!!
Diecisiete años después, vuelvo a la que fue la primera ciudad extranjera que visité. Es curioso, pero de ese viaje recuerdo más la ida que la vuelta, y, pese a haber disparado (y revelado) como doscientas fotografías, no han quedado demasiadas imágenes grabadas en mi retina: la Torre Eiffel, Versailles, la plaza de RInski Korsakov (coño, estuve el Le Marais, pero por entonces no me había enterado de mi condición, aunque supongo que esos diecisiete años son los que han transformado a ese barrio).
Vuelvo a París con la mejor compañía, la de esos ojos grandes y verdes, tan curiosos que no van a parar de mirar hacia todos los lados...
Esa es una característica de Blondie que me encanta. No necesitamos salir de nuestra ciudad para reirnos de cosas que vemos: un mueble friki abandonado en los contáiners, una tía que de tan guays puede resultar patética... Incluso tenemos un código común para anunciar la presencia de alguna colega, que no voy a desvelar, por si algún día nos cruzamos con alguna bloguera y nos ven haciéndolo y nos reconocen (jejejejeje).
En diciembre iremos a la ciudad de mis sueños, Nueva York. Recuerdo mi primera y única vez allí y siempre soñé en volver. Ninguna ciudad en el mundo me ha causado la impresión que me causó esa ciudad y, con lo que yo la quiero, lo del 11 S me supo muy mal, porque, si bien es verdad que ninguna ciudad merecía una salvajada como esa, me dolió mucho que fuera la ciudad de la que me enamoré y sigo enamorada, no tanto como de mi chica, que conste.
No ha pasado demasiado tiempo, tan solo seis años, pero el impacto que me causó NY, su gente, su cosmopolitismo, esa variedad de gentes, sus cafeterías, sus fruterías, sus puestos de perritos calientes y de cualquier otra cosa que aparecían de la nada a media mañana, sus edificios, sus señales, Central Park, la nieve, el humo de las alcantarillas, esa sensación de haberlo visto todo en el cine o en la tele (es curioso, pero con eso la sientes super-cercana a tí, como si ya hubieras estado o la conocieras de toda la vida), los taxis amarillos... Dior!!!, si me entran ganas de llorar al recordar que voy a volver!!!!
De momento, nos vamos a la Ville Meteque, a ver lo que no pude ver con una excursión del cole y a disfrutarla como disfruté de Amsterdam, Venecia, Bolonia y (aunque no tanto) de Londres. Porque me voy con la mejor compañía... y no es Vueling, es Blondie!!!!!
Hasta la vuelta, gente...
 
LOS ÁNIMOS SE CALMAN
El miércoles se acabó con traca final. La tarde fue absolutamente demencial y descubrí como puede darle a uno un infarto. Después de la rallada del salvapantallas (ridícula y de parvulario), me llamó la contable de mi socio para proponerme una nueva fórmula de trabajo para que nuestros clientes se ahorraran (supuestamente) dinero y a nosotras se nos multiplicara el trabajo por diez (mmmm, curioso caso de contable que mira por el negocio de los demás y no por el de la empresa asociada).
Realmente, creo que, salvo dos o tres excepciones, ninguna de las personas que me rodean laboralmente sean mala gente. Lo que pasa es que hay veces que hay que sacar el carácter y no callarse, no por miedo, sino más bien por no generar mal rollo.
Lo que pasa es que la pelota se acaba haciendo grande. Tú piensas mal, el otro piensa mal, se hacen cónclaves, grupillos y la cosa se acaba enmerdando cosa fina.
Acabas pensando mal y tratando mal y también te acaban tratando mal.
Ayer por la noche, después de todo el calentón que llevaba y de lo ansiolítica que estaba, pude ver un atisbo de luz y ver que me estaba equivocando en ciertas cosas. Yo tengo muy buena mano para el tema del dinero y Blondie tiene el carácter para poner a la gente en su sitio (si hace falta con los excesos verbales justos).
No sé en que momento dejé de tener esta capacidad de poder poner a la gente en su sitio. Tal vez recibo demasiados puntapiés por todos los lados: desde todos los planes de tesorería, a controlar la facturación, elaborar los planes de trabajo, las propuestas a clientes y lo referente a mi área de trabajo pura y dura.
En lo que a la empresa se refiere, una de las cosas que siempre me han obsesionado es el tema de controlar con las pelas de la empresa. Normal, puesto que la empresa de mi anterior curro se fue al garete por temas de pasta y todos nos quedamos en la puta calle.
Fue entonces cuando empecé este tema. Con una mano delante y otra detrás y un préstamo del banco.
Arrancar esto ha sido duro. Blondie y yo hemos trabajado codo con codo para echar adelante y ahora tenemos muy buenas expectativas. Un pasito más y viviremos más que tranquilas.
Me encanta mi trabajo, es todo un reto conseguir llevar a cabo un proyecto personal. Saber a donde quieres llegar e ir consiguiéndolo poco a poco. Ir quemando etapas hasta que algún día lleguemos a lo que hemos soñado.
Y, si de todo esto podemos vivir bien (o, como diría blondie, bien no, lo siguiente), mucho mejor. Al fin y al cabo, para algo nos levantamos cada mañana. Y alguna cosa buena tiene que tener este galimatías de nóminas, préstamos, alquileres, facturas, pagos, réntings, vencimientos, ivas, irpfs, seguridades sociales, auto-monos y toda esa mierda.
Aunque nunca me lean las personas a las que he podido faltar (sospecho que sí), tengo que decir que me he pasado. He dejado que me minaran, sin tener en cuenta que una conversación a tiempo, me podría haber evitado este calentón.
Hoy hemos tenido una reunión en la que hemos puesto un poco las cosas en orden. Me alegra también que Blondie haya querido tomar la responsabilidad de llevar los temas más de laboral, porque con lo de financiero y contabilidad (pese a que tenemos contable y gestoría) estoy al límite de mis fuerzas. Ha llegado el momento de volver a la jalea real, pero sin ging seng, que me da taquicardias.
En fin, que me siento bien por haber puesto orden en mi casa. Espero que vuelva el buen ambiente de trabajo que hemos tenido siempre en esta oficina y que la ha hecho especial para nosotras y para mucha gente con la que trabajamos.
 
MENOS MAL QUE ESTAMOS A MIÉRCOLES
Y menos mal que estamos a miércoles, porque esto dura dos días más y acabo llamando a los que fumigaron para las cucarachas a ver si vienen con el lanzallamas y me dedico a asar a la banda que tengo por aquí.
La contable y la jefa de prensa están picadas. Hace unos días se estropeó el ordenador de administración y tuvimos que tirar con el ordenador de prensa, porque había que facturar, porque claro, cobrar, todas quieren cobrar...
Resulta que la contable ha estado utilizando el ordenador de la jefa de prensa y le ha cambiado el protector de pantalla en el que se veía a su hija y su marido por uno standard del windows.
Llevo exactamente quice minutos hablando del tema del protector de pantalla con la jefa de prensa. La verdad es que no tengo ni la más remota idea de lo que ha pasado con su protector de pantalla. Le han dicho a la jefa de prensa que la contable (con la que no tiene el gusto de coincidir, puesto que una curra de mañanas y la otra por las tardes) ha sido la culpable del cambio de configuración.
Ha sido la asistente de moda, que se la tiene jurada desde que la directora de moda la pilló criticándola con la jefa de prensa y se montó una descomunal. La asistente de moda reconoció ante la jefa de moda que la jefa de prensa la había estado manipulando en su contra, diciendo que iba por ahí de estupenda (es que la jefa de moda es estupenda, que conste, y no es porque sea mi pareja, ¿eh?).
Por otro lado me he cabreado con la junior, porque ha aprovechado que la jefa de prensa se ha pegado una columpiada tremenda al teléfono para hacer lo propio, pero justo se ha puesto a currar cuando yo ya estaba echando espuma por la boca a punto de tirarme al cuello (siempre lo hace la hija de puta) y no he podido echarle la bronca, porque justo la júnior se ha pegado la columpiada por teléfono).
En fin, que aquí me tenéis, hasta las dos y media respirándole al cogote de la jefa de prensa, porque me consta que se está yendo antes de la hora y ha llegado a mis oídos que no coge el teléfono.
Y ahora es cuando me decís... ¿por que no la despides, si es la reina del mal rollito?
Porque está preñada y no la puedo despedir. Y ella lo sabe. Me dedico a pasarle trabajo y se ha convertido en una funcionaria asesina, que no hace más que meter mal rollo entre mis chicas.
Esta tarde le preguntaré a la contable qué coño ha hecho con el protector de pantalla de la jefa de prensa, y como no haya sido ella voy a pegarle un collejón a la asistente de moda, porque, entre otras cosas, aunque todos la odiemos, tenemos que tener un poco de elegancia. Vaya, que con hacerle el vacío hay más que suficiente.
Lo dicho, menos mal que estamos a miércoles, joder...
 
LA REPONEDORA DE COCA COLAS
Cuando era pequeña, quería ser monja. Transcurridos unos años me he convertido en una extraña mezcla de apóstol empresarial y mesías de la mala hostia.
La gente se cree que soy una amargada, pero me da igual. Lo que pasa es que la gente confunde la mala hostia con ponerse uno en el sitio. Al fin y al cabo, creo que disfruto más de la vida que muchos de los que me critican. Al final he deducido que es envidia. Y que conste que la envidia nunca es sana, que para algo es un pecado capital (eso lo sé de cuando quería ser monja).
Respecto a mi vocación infantil, bastó con ir a un cole de curas para dejar de querer dedicarme al mundo espiritual de manera profesional.
Y he acabado siendo una especie de Mesías para cuatro gualtrapas (bueno, en especial una).
La cosa es que mientras la cosa está tranquila y se pueden tocar el coño y que les caiga el dinerito mejor que mejor (en especial una). Soy una especie de multimillonaria a quien le cae la pasta a espuertas y me enciendo mis habanos con billetes de quinientos euros.
La cosa es que servidora, fuma de liar para que le salga más baratito y me enciendo mis cigarritos con mecheros de publicidad. Pago religiosamente mi hipoteca y mi cuota de la comunidad, amén de todos los servicios: agua, gas y electricidad; más algún que otro capricho (cuotas de internet, plus que no funciona, etc).
Me compré una moto con mis ahorros y la puse a nombre de la empresa, con lo que me quedé sin ahorros.
Pero da igual, aunque acabo los meses a 0, como cualquier hijo de vecino, me enciendo los habanos con billetes de quinientos euros.
No importa que hayan habido veces que no he dormido para ver como me lo monto para pagarlo todo (no tengo ni personal, ni profesionalmente ninguna deuda) y siempre son sus nóminas lo primero.
Cuando me voy de viaje o de feria o me tiro trabajando hasta las mil, no cobro una puñetera hora extra, y menos me pillo las horas a cambio de vacaciones.
Pero da igual, yo me enciendo los habanos con billetes de quinientos.
No importa que tus padres no puedan entender que no puedes acompañarlos al médico porque no puedo cogerme un día de fiesta por la cara, y menos a día 30 o 1, que es cuando ellos siempre pillan las visitas, ineludiblemente.
En fin, que hoy voy a coger una cocacola a la nevera, de esas que pagamos mi socia y yo y no habían sido capaces de reponer las que se habían bebido. Eso sí, cuando se acaban, se quejan.
Estaba reponiendo las cocacolas, mientras Blondie fregaba los platos, porque claro, ellas se beben las cocacolas en sus respectivos vasos y los dejan en el fregadero, porque se vé que se limpian solas...
A veces me pregunto como me he podido meter en este berenjenal...
 
YIRA YIRA
Después de lo visto y leído en las últimas 24 horas, no puedo más que recordar un viejo tango que no se me va de la cabeza:

Cuando la suerte que es grela,
fayando y fayando
te largue parao...
Cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao...
Cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol...
Cuando rajés los tamangos
buscando ese mango que te haga morfar...
La indiferencia del mundo
que es sordo y es mudo
recién sentirás.
Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa,
¡Yira!...¡Yira!...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.
Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao,
después de cinchar,
lo mismo que a mí...
Cuando manyés que a tu lao
se prueban la ropa
que vas a dejar...
te acordarás de este otario
que un día, cansado,
se puso a ladrar.
No puedo más que pensar en esta canción, todo el día. Tod@s hemos dicho la nuestra y nos hemos podido tirar (o no) al cuello, a morder o besar.
Tal vez nos pase como a ese dicho, que "somos poc@s y nos conocemos demasiao" (en este caso nos leemos demasiado). Tal vez nos hemos centrado en saber las causas y los motivos y teorizar, opinar o criticar sobre ellos.
Pero el mundo "yira", como diría el maestro Enrique Santos.
Un beso a las que peor lo están pasando. No creáis que siempre será así. La luz volverá a vuestras vidas.
Un beso a las dos...


 
DE VUELTA A CASA
Desde el miércoles pasado que no dormía en nuestra cama, ni nuestro gato tozolón me pateaba cuando estaba a punto de coger el sueño, ni la gatita me maullaba en la oreja, en cuanto volvía a coger el sueño.
Ya estamos, de nuevo en la oficina. Y la verdad es que hoy estoy vaguísima. No me apetece demasiado trabajar, pero voy a tener que hacerlo.
Ha sido un final de semana con una agenda cargadísima y desde el martes, cuando le estaba preparando el regalo a Blondie a contrarreloj, que no he parado.
El miércoles por la noche, cuando tenía que ser nuestro momento, ese de esperar a las doce de la noche para mirar a esos hermosos y enormes ojos verdes y darme cuenta de que soy el ser más afortunado de la tierra, mientras de mis labios sale la palabra oportuna: "felicidades".
Pero no. Tuvo que venir nuestro socio para no parar de hablar de curro. Coño, hasta las ensaladas le recordaban al curro. Y me pilló baja de defensas y no pude cortar el tema, con el consiguiente cabreo de mi pareja y con toda la razón del mundo, que conste.
Así que el jueves, que era efectivamente el Día D, por fin Blondie y yo pudimos estar a solas y celebrarlo, más o menos como Dior manda (con la Rajuela cantando "Cumpleaños Feliz" con la única ayuda de una toalla). Por fin mi chica va siendo consciente del regalo que le ha caído (aparte de la paciencia que va a tener que atesorar para tenerlo), y se va poniendo más y más contenta.
Previamente, hicimos un conato de arrasar en Jorge Juan, pero tuvimos una brusca vuelta a la realidad, al darnos cuenta de que nos falta un poco más de tiempo para poder planchar nuestras respectivas visas sin que nos quede, después del planchado, un enorme cargo de consciencia (los botines eran preciosos y me hubieran ido tan al pelo como ese vestido de topos modelo Blondie... pero bueno, habrá que buscarse la vida a saco y, como se diría "a Dior pongo por testigo" que ese día llegará y la promesa hecha a una persona que será contratada para enchufar y desenchufar el árbol de Navidad en nuestra pista de hielo se cumplirá... he dicho).
El viernes, ya tuvimos Feria y a darle caña a los pies. He visto a los clientes contentos (los nuevos y los viejos) y eso es un que. Punto. La Feria, muy bien, y hasta aquí hablo de curro (hay que ser consecuente con las decisiones de uno).
Por la noche, friki cena con la familia de nuestro socio (hermana y esposa) y nuestros amigos "famosos" y sus respectivas parejas: una con cerebro y la otra sin el más mínimo asomo neuronal (lo cual me da una medida exacta de lo mal repartido que está el mundo).
El sábado transcurrió con un cólico de mi chica, que se cortó oportunamente por la tarde, y de esta manera acabamos en la wok cena bollo. Todas un encanto y muchas risas, aunque me quedaron pendientes tres "personajas" que siempre tengo ganas de ver.
Me quedo con la tarde tranquila en Chueca del domingo, hablando de la vida y de las cosas que pasan. De la paciencia. De la gente. Del amor y del desamor. Cosas que pasan y no porque pasen tienen que ser normales o anormales. Una amiga de siempre y una recién descubierta. Me encantan los amigos nuevos. De esto del blog han surgido unas amigas nuevas.
Y a esas amigas les digo que aquí me tienen para lo que necesiten (ya se que me repito más que el ajo). Especialmente a dos...
El día acabó de puta pena: me perdieron una maleta en la que iba el book de nuestra empresa, mis gafas retro de Mikly, mis Balenciaga vintage, las Prada de mi socio, mis tarjetas de la empesa, los cargadores de nuestros móviles, un paquete de jalea real con gingseng y una caja de alkaselzer.
Si alguien se la ha apalancado y no vuelve a su destino le deseo que le explote en los cojones y que se meta la jalea con gingseng por el culo. Que se tome a mi salud todos los alkaselzer después de todo esto... la va a necesitar.