DIECISIETE
Bueno, bueno.
Dos díitas y nos quedan dos semanas para tener vacaciones.
Este finde pinta bien. Diferente porque toca montaña.
Ayer nos pegamos una fiesta de la vida. Me lo pasé en grande y me hincharon a abrazos, cosa que a mi me colma, supongo que como a todo el mundo.
Otra cosa diferente: mientras escribo estas líneas veo al capullo de Arguiñano en la tele, cuando debería estar seria en la oficina... Hogar, dulce hogar...
Porque hoy nos hemos cogido el día libre y estamos en casita. Y esta tarde a la village, mañana a Andorra, para seguir engordando el mito fashion que nos jodea (jajajajaja), con un coste inferior al que costaría en cualquier tienda de Barcelona (todas las interesadas en saber los oulets de Andorra, razón, aquí, o en su defecto en el blog de la Punyalitos).
En estos momentos estoy soñando con la fondue que nos vamos a comer mañana por la noche y rezo para que la cama sea de matrimonio, que ahora que tengo mejor la espalda empiezo a moverme con más gracia a la Rubi le encanta (¡!).
En un rato nos vamos a comer a nuestro restaurante favorito del barrio (que, por otra parte es el ÚNICO decente del barrio, así que el listón de favoritismos queda más bien bajo).
No sé si ya ha habido cambio de luna, o es que el día libre ha ayudado, pero la verdad es que hoy me siento super-positiva. Lo único que no me apetece demasiado es subir al pueblo, mi pueblo, porque yo soy de un pequeño pueblo del pre-Pirineo, de apenas 900 habitantes (ahora, porque los de Barcelona se han jubilado y se han ido a vivir allí...). Espero que esta confesión no haga caer el mito de Raju-mega-fashion. Pues sí, soy de pueblo y a mucha honra, coño.
En mi pueblo hay muchas bollos. Es como si fuera un pueblo de ambiente de chicas. Porque gays, no hay. O no se le ve. Pero lo que se dice bollos, se ven bastantes y luego me las encuentro en el She's y en el D'Mer. En el Aire, no sé, porque no voy (no tengo sujetadores de esos que te sacan las tetas por la espalda y, claro, no estoy al nivel).
En la mesa de madera de la terraza del bar del pueblo, que es de esas que es medio tronco de árbol y te sientas en otro medio tronco que es el banco (obviamente me refiero a la mesa, no al bar, ni a la terraza), se sientan las chicas bollo de mi pueblo y, cuando nos ven, sonríen. Yo he jugado con algunas de ellas y también me hace gracia que sean de mi condición.
En fin, que os tengo que dejar, porque blondie quiere bloguear y no sé que le pasa al otro ordenador, que no puede entrar en chueca.com.
Y es que, por fin, hemos arreglado el internet en casa.
Un beso y nos vemos para el catorce...
Dos díitas y nos quedan dos semanas para tener vacaciones.
Este finde pinta bien. Diferente porque toca montaña.
Ayer nos pegamos una fiesta de la vida. Me lo pasé en grande y me hincharon a abrazos, cosa que a mi me colma, supongo que como a todo el mundo.
Otra cosa diferente: mientras escribo estas líneas veo al capullo de Arguiñano en la tele, cuando debería estar seria en la oficina... Hogar, dulce hogar...
Porque hoy nos hemos cogido el día libre y estamos en casita. Y esta tarde a la village, mañana a Andorra, para seguir engordando el mito fashion que nos jodea (jajajajaja), con un coste inferior al que costaría en cualquier tienda de Barcelona (todas las interesadas en saber los oulets de Andorra, razón, aquí, o en su defecto en el blog de la Punyalitos).
En estos momentos estoy soñando con la fondue que nos vamos a comer mañana por la noche y rezo para que la cama sea de matrimonio, que ahora que tengo mejor la espalda empiezo a moverme con más gracia a la Rubi le encanta (¡!).
En un rato nos vamos a comer a nuestro restaurante favorito del barrio (que, por otra parte es el ÚNICO decente del barrio, así que el listón de favoritismos queda más bien bajo).
No sé si ya ha habido cambio de luna, o es que el día libre ha ayudado, pero la verdad es que hoy me siento super-positiva. Lo único que no me apetece demasiado es subir al pueblo, mi pueblo, porque yo soy de un pequeño pueblo del pre-Pirineo, de apenas 900 habitantes (ahora, porque los de Barcelona se han jubilado y se han ido a vivir allí...). Espero que esta confesión no haga caer el mito de Raju-mega-fashion. Pues sí, soy de pueblo y a mucha honra, coño.
En mi pueblo hay muchas bollos. Es como si fuera un pueblo de ambiente de chicas. Porque gays, no hay. O no se le ve. Pero lo que se dice bollos, se ven bastantes y luego me las encuentro en el She's y en el D'Mer. En el Aire, no sé, porque no voy (no tengo sujetadores de esos que te sacan las tetas por la espalda y, claro, no estoy al nivel).
En la mesa de madera de la terraza del bar del pueblo, que es de esas que es medio tronco de árbol y te sientas en otro medio tronco que es el banco (obviamente me refiero a la mesa, no al bar, ni a la terraza), se sientan las chicas bollo de mi pueblo y, cuando nos ven, sonríen. Yo he jugado con algunas de ellas y también me hace gracia que sean de mi condición.
En fin, que os tengo que dejar, porque blondie quiere bloguear y no sé que le pasa al otro ordenador, que no puede entrar en chueca.com.
Y es que, por fin, hemos arreglado el internet en casa.
Un beso y nos vemos para el catorce...
Comentario:
animos a las 2!!!...
secretin... ( yo tbn soy de pueblo) Shhh.... ;)
secretin... ( yo tbn soy de pueblo) Shhh.... ;)
Comentario:
UUUUUUUUUUUUhhhhhh!!!!
Menuda fiestaaaaaaaaaaa, esa mujer nos hace vibrar como nadie cariño...y mira q ayer se cayó un pelín el mito...pero en lo suyo es la mejor...
Y este finde vida rural-total!!!
Menuda fiestaaaaaaaaaaa, esa mujer nos hace vibrar como nadie cariño...y mira q ayer se cayó un pelín el mito...pero en lo suyo es la mejor...
Y este finde vida rural-total!!!