ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
SEIS
Ufff... esto empieza a ser una especie de ataque de ansiedad... Tan sólo seis días. Acabo de leer a Sinfo y, la verdad, es que tiene más razón que un santo: la sensación de vacaciones / fin de semana es mejor cuando quedan unos pocos / un día, que cuando estás en el día propiamente dicho.
Esto me recuerda a una costumbre francamente curiosa que yo tenía hace unos años y que la convivencia con Blondie me ha quitado (cuando lo explique lo entenderéis, porque es para estrangularme): me ponía el despertador los sábados a la hora de levantarme para ir a trabajar, para darme el gustazo de apagarlo, darme la vuelta y seguir durmiendo.
Es obvio que si tu pareja hace eso cada sábado de tu vida, lo matarías. Sobretodo si el día anterior te has ido de fiesta y apenas hace dos o tres horas que has puesto tu cuerpo en la cama, en un estado francamente lamentable...
Y es que la paciencia, en la vida cotidiana de las parejas, es una cosa absolutamente necesaria. Yo vivo con un ser radicalmente impaciente. Rubi quiere todo ya y ahora. Y claro, hay muchas veces que no puede ser.
Yo, antes, era así, pero al final he tenido que ir moderándome, porque es que si no hubiera acabado atacada de los nervios y, la verdad, ya soy lo suficientemente nerviosa, como para ponerme histérica...
Dos cosas sucedieron en mi vida que me hicieron ser más paciente y aprender a tener la constancia para conseguir las cosas. Una, tener que estar prácticamente dos meses sin poder moverme y casi cuatro con la movilidad reducida, debido a una operación de rodilla. La otra, haber sido el blanco de un estúpido mobbing, lo cual me hizo tener la culpa de las cagadas de toda la empresa, más las mías, que también cometo errores y, encima, con esa presión todavía era más torpe y cometía más...
Lo que sí que puedo decir es que hay gente que confunde mi paciencia como que no me entero de nada. Eso y mi educación, puesto que no soy dada a las escenitas: lo mío es la discreción.
En mi actual vida, hay algunas cosas que me molestan. Se las digo a quien creo que se las tengo que decir. He tenido numerosas oportunidades de montar escenitas, pero lo he descartado. En mi vida hay ciertos personajes que sobran, pero que tengo muy claro que tarde o temprano desaparecerán. Porque soy quien soy y soy como soy. Perdonadme la falta de humildad, pero yo lo valgo.
Me considero curtida y honrada. Me siento fuerte y dispuesta a seguir haciendo mi camino, porque tengo muy claro a dónde quiero llegar. Y no estoy hablando sólo del trabajo. Estoy hablando de mí y de todo lo que me rodea.
Estos días en el FIB me han dado mucho que pensar. He estado rodeada de mucha gente super-interesada y me he dado cuenta de cómo tienes que actuar. Cuanto más los ignoras, más desorientados se sienten. La verdad empiezo a estar acostumbrada a los lameculos que te regalan las orejas y luego te la dan por detrás. Empiezo a estar muy entrenada en soportar a esa gente que te declara una falsa admiración, delante tuyo o de alguien cercano, para luego intentar sacarte algo.
Pero pasan los años y los vas viendo en su misma vida de joven adolescente, con un aura de supuesto interés (de ser interesante, vamos), con una vida despreocupada (que puedes llegar a envidiar, en un momento dado) y unos supuestos ideales más o menos revolucionarios.
Bueno, eso está muy bien a los 20, que quieres que te diga. Yo, a esa edad era muy golfa... Pero cuando llegas a los 30 y papá y mamá se encargan de financiarte esa vida de friki, la cosa empieza a ser muy patética.
Cuando llegas a ese punto y todavía te crees que eres guay y molas, pero en realidad tu vida es un PUTO FRACASO, es cuando resultas más patético...
Creo que la vida hay que vivirla como la tienes que ir viviendo, o sea, como viene.
De cinco años a esta parte mi vida ha cambiado mucho. He crecido a todos los niveles. Y estos días he podido ver como todos estos supuestos estupendos interesantes siguen estando en el mismo punto de hace exactamente ese tiempo, si acaso, es posible, un par de pasos más atrás.
Recuedo mi primer día con esa gente. Y como me intimidó. Ahora me dan pena.
Son seres carentes de cualquier tipo de ambición que viajan a remolque de la vida. Son totalmente vacíos, porque se han quedado sin carácter. Su superficialidad se lo comió...
No