NUEVOS SENTIMIENTOS, VIEJAS SENSACIONES
Ha sido un fin de semana genial. Estoy hablando de como siento y de que ayer tuve unas enormes ganas de llevarte al baño y hacerlo. Si no lo hice, creo que fue más bien por higiene.
Después de mucho tiempo, siento como me erizo toda, como un gato, simplemente con una mirada tuya. Imagínate si me tocas. Exploto.
Te lo digo con el corazón. El sábado no me preocupó a donde fueras o vinieras, ni que te dijeran cosas con mala intención. Durante toda la fiesta me de dediqué a mirarte, como si fueras la chica de mis sueños, mi amor imposible, en un rincón del jardín.
Y viendo tus contorneos de gatita (te imaginé ronroneando a mi alrededor), volví a sentirme profundamente unida, como formando parte de tu cuerpo. Tremendamente enamorada de tí, mientras veía cómo te seguían como un perrito faldero patético. Eso me hizo sonreir.
De golpe pensé, "Dior, es mi chica!!!!" y un escalofrío recorrió mi cuerpo y se me erizó toda la piel.
Estuve a punto de decirte que subieramos a la planta de arriba, pero no lo hice, porque pensé en nuestros anfitriones y lo delicado que hubiera sido que nos descubrieran en uno de esos viajes al zapatero.
Estoy segura de que, de haberlo hecho, "alguien" nos hubiera seguido. En el fondo, hubiera estado bien, porque le hubieran quedado las cosas más bien claras...
Yo también tengo unas enormes ganas de quererte este agosto y siempre. Estoy trabajando para que así sea.
Ya os dije ayer que he cambiado, y hasta nuestro Tete se ha dado cuenta. Ahora importa lo que importa. Y está claro que si siento esto es que algo está mejorando.
Tengo muy claro que nos queda mucho camino por recorrer, pero también tengo claro que lo dejo total y absolutamente en tus manos. El sábado vi lo que es a alguien corriendo detrás tuyo como un perro patético y servil y yo no quiero eso. Ni para mi, ni para tí.
Porque también tengo muy claro lo que tu quieres.
Te amo.
Después de mucho tiempo, siento como me erizo toda, como un gato, simplemente con una mirada tuya. Imagínate si me tocas. Exploto.
Te lo digo con el corazón. El sábado no me preocupó a donde fueras o vinieras, ni que te dijeran cosas con mala intención. Durante toda la fiesta me de dediqué a mirarte, como si fueras la chica de mis sueños, mi amor imposible, en un rincón del jardín.
Y viendo tus contorneos de gatita (te imaginé ronroneando a mi alrededor), volví a sentirme profundamente unida, como formando parte de tu cuerpo. Tremendamente enamorada de tí, mientras veía cómo te seguían como un perrito faldero patético. Eso me hizo sonreir.
De golpe pensé, "Dior, es mi chica!!!!" y un escalofrío recorrió mi cuerpo y se me erizó toda la piel.
Estuve a punto de decirte que subieramos a la planta de arriba, pero no lo hice, porque pensé en nuestros anfitriones y lo delicado que hubiera sido que nos descubrieran en uno de esos viajes al zapatero.
Estoy segura de que, de haberlo hecho, "alguien" nos hubiera seguido. En el fondo, hubiera estado bien, porque le hubieran quedado las cosas más bien claras...
Yo también tengo unas enormes ganas de quererte este agosto y siempre. Estoy trabajando para que así sea.
Ya os dije ayer que he cambiado, y hasta nuestro Tete se ha dado cuenta. Ahora importa lo que importa. Y está claro que si siento esto es que algo está mejorando.
Tengo muy claro que nos queda mucho camino por recorrer, pero también tengo claro que lo dejo total y absolutamente en tus manos. El sábado vi lo que es a alguien corriendo detrás tuyo como un perro patético y servil y yo no quiero eso. Ni para mi, ni para tí.
Porque también tengo muy claro lo que tu quieres.
Te amo.