LA VIDA RURAL
Proseguimos con nuestras vacaciones a miles de sitios diferentes. Después de Alicante, toca mi pueblo.
Mirando como Blondie acaricia al gatito nuevo de la gata de mis padres, me doy cuenta lo despacio que pasa el tiempo por aquí.
Bueno, eso es ahora. Cuando era más chica, las vacaciones de verano empezaban allá por San Juan y septiembre llegaba en un suspiro.
¡Menudos lagrimones que me caían cuando tomábamos las primeras curvas, camino de la ciudad!
Con el tiempo, toda la pandilla fue dejando progresivamente de venir, sus padres fueron vendiendo sus residencias y ya no queda nadie de aquella gente con la que compartí los mejores años de mi vida.
De vez en cuando, me entero de que Tal o Pascual se ha casado o no, o ha tenido hijos o no, o trabaja o no.
He sido muy feliz aquí. He tenido amigos que he pensado que nunca perdería y que serían para siempre. Y no ha sido así.
No hace mucho tuve una conversación sobre esto con mi sobrina la pequeña. Recuerdo haberle dicho, cuando dijo delante de su abuela que tenía ganas de irse al pueblo con sus amigos. Su padre, mi hermano, cabreado por haber dicho delante de su abuelo que se quería ir, le recordó que en ese momento estaba aquí y que debía de ser un poquito más discreta si tenía o no ganas de irse...
Todos le recordamos, incluída mi sobrina la mayor, que no podemos decir nunca que todo es para siempre.
La verdad es que es así. Nada es para siempre. Incluidos los amigos de la infancia.
La cuestión es que, de niña, de haber sabido todo esto, tal vez hubiera trabajado un poco más por conservar algunos de esos amigos...
Pero claro, de niña no me explicaron como era la cosa. Hubiera agradecido que me hubieran dado el consejo de seguir trabajando sobre esas amistades.
Bueno, una pena. Cuando subo aquí me invade un poco de nostalgia recordándolos a todos.
Que le vamos a hacer...
Saludos rurales...
Mirando como Blondie acaricia al gatito nuevo de la gata de mis padres, me doy cuenta lo despacio que pasa el tiempo por aquí.
Bueno, eso es ahora. Cuando era más chica, las vacaciones de verano empezaban allá por San Juan y septiembre llegaba en un suspiro.
¡Menudos lagrimones que me caían cuando tomábamos las primeras curvas, camino de la ciudad!
Con el tiempo, toda la pandilla fue dejando progresivamente de venir, sus padres fueron vendiendo sus residencias y ya no queda nadie de aquella gente con la que compartí los mejores años de mi vida.
De vez en cuando, me entero de que Tal o Pascual se ha casado o no, o ha tenido hijos o no, o trabaja o no.
He sido muy feliz aquí. He tenido amigos que he pensado que nunca perdería y que serían para siempre. Y no ha sido así.
No hace mucho tuve una conversación sobre esto con mi sobrina la pequeña. Recuerdo haberle dicho, cuando dijo delante de su abuela que tenía ganas de irse al pueblo con sus amigos. Su padre, mi hermano, cabreado por haber dicho delante de su abuelo que se quería ir, le recordó que en ese momento estaba aquí y que debía de ser un poquito más discreta si tenía o no ganas de irse...
Todos le recordamos, incluída mi sobrina la mayor, que no podemos decir nunca que todo es para siempre.
La verdad es que es así. Nada es para siempre. Incluidos los amigos de la infancia.
La cuestión es que, de niña, de haber sabido todo esto, tal vez hubiera trabajado un poco más por conservar algunos de esos amigos...
Pero claro, de niña no me explicaron como era la cosa. Hubiera agradecido que me hubieran dado el consejo de seguir trabajando sobre esas amistades.
Bueno, una pena. Cuando subo aquí me invade un poco de nostalgia recordándolos a todos.
Que le vamos a hacer...
Saludos rurales...
Comentario:
Ainsss, qué tendrá la ruralidad?
Menos mal que yo tengo 7 vidas y en la próxima lo voy a hacer mejor:P
Disfrutad mucho!!
Menos mal que yo tengo 7 vidas y en la próxima lo voy a hacer mejor:P
Disfrutad mucho!!