"HAS VUELTO SERIA"
Expresión utilizada por mis empleadas esta mañana en la cocina para describir mi actitud de hoy (que, por otro lado, va a ser la constante).
¿Como no voy a tener esta actitud?
Le subes el sueldo a una niñata como doscientos euros y se está pisando los morros del cabreo y todo porque me he negado en redondo a comprar una carretilla (para que luego esté por en medio y criando polvo) y porque no le he dado una hora libre al día (de su horario intensivo de siete horas) para mudarse (ojo, que tiene las tardes libres y ha vuelto esta semana de vacaciones; pero claro, no podía mudarse en vacaciones...).
Señoras y señores, nuestra empleada de media jornada está preñada. Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. En seis meses tengo que encontrar a alquien que la supla, para cuando coja la baja maternal. Joder, con lo que me costó encontrar a esta...
(Evidentemente, está en su derecho, y lo digo como mujer y como trabajadora, que tampoco es cuestión de que las tías, por ser tías se vean en la calle por quedarse preñadas o por tener hijos; pero mi caso es una putada, puesto que mi pareja y yo queremos tener hijos, pero con el rollo de la empresa es imposible...).
Todo esto, unido a la lentitud que desde hace un año y pico (o dos) vive en nuestros socios, me hace reflexionar profundamente.
Pues sí. Estoy seria. Y más que lo estaré. Ya está bien de tanta tontería. Que esto no es un parvulario, señores. Que esto es un trabajo y hay vida fuera, Tete, aunque a tí no te guste demasiado la que tienes, a mí sí que me gusta la mía.
Me he dado cuenta que me he sumergido en exceso aquí dentro y eso no puede ser. Este es un instrumento para hacer mi vida y contruir mi felicidad. Es, en definitiva, un puto trabajo.
Y está para que todos salgamos ganando, para que todos vivamos de él. Pero no para que sea nuestra vida. Porque hay vida fuera. Hay un montón de sitios a donde ir y lugares que nuestras retinas tienen que ver y recordar.
Hay muchos atardeceres para ver, cogidas de la mano, abrazadas, tu cabeza en mi hombro y mis manos rozando tu pelo y acariciando suavemente tu cara.
Y recuerda mi amor, en apenas un mes y medio toca eso. En Paris...
¿Como no voy a tener esta actitud?
Le subes el sueldo a una niñata como doscientos euros y se está pisando los morros del cabreo y todo porque me he negado en redondo a comprar una carretilla (para que luego esté por en medio y criando polvo) y porque no le he dado una hora libre al día (de su horario intensivo de siete horas) para mudarse (ojo, que tiene las tardes libres y ha vuelto esta semana de vacaciones; pero claro, no podía mudarse en vacaciones...).
Señoras y señores, nuestra empleada de media jornada está preñada. Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. En seis meses tengo que encontrar a alquien que la supla, para cuando coja la baja maternal. Joder, con lo que me costó encontrar a esta...
(Evidentemente, está en su derecho, y lo digo como mujer y como trabajadora, que tampoco es cuestión de que las tías, por ser tías se vean en la calle por quedarse preñadas o por tener hijos; pero mi caso es una putada, puesto que mi pareja y yo queremos tener hijos, pero con el rollo de la empresa es imposible...).
Todo esto, unido a la lentitud que desde hace un año y pico (o dos) vive en nuestros socios, me hace reflexionar profundamente.
Pues sí. Estoy seria. Y más que lo estaré. Ya está bien de tanta tontería. Que esto no es un parvulario, señores. Que esto es un trabajo y hay vida fuera, Tete, aunque a tí no te guste demasiado la que tienes, a mí sí que me gusta la mía.
Me he dado cuenta que me he sumergido en exceso aquí dentro y eso no puede ser. Este es un instrumento para hacer mi vida y contruir mi felicidad. Es, en definitiva, un puto trabajo.
Y está para que todos salgamos ganando, para que todos vivamos de él. Pero no para que sea nuestra vida. Porque hay vida fuera. Hay un montón de sitios a donde ir y lugares que nuestras retinas tienen que ver y recordar.
Hay muchos atardeceres para ver, cogidas de la mano, abrazadas, tu cabeza en mi hombro y mis manos rozando tu pelo y acariciando suavemente tu cara.
Y recuerda mi amor, en apenas un mes y medio toca eso. En Paris...
Comentario:
juer... yo soy una simple currela, pero vamos en mi ofi txiki eramos 3 programadoras solamente, 1 de baja maternal, la otra de media jornada y yo currando como una negrera!!! Yo soy mujer tb... pero ostias, si seria una fabrica de 900 obreros, 300 currarian, 300 de baja y 300 a 4 horitas!! se caga la perra!! osea yo!!
Animo...
Animo...
Comentario:
El rollo de "jefa guay" no suele funcionar en la mayoría de los casos. Cuando los empleados encuentran a uno así tienden a subírsele a las barbas así que mucho mejor ponerse seria y tener un poco acojonadito al personal. Así valorarán más cuando el animo se relaje...
Besillos
Besillos