ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
LA VIDA ESTÁ LLENA DE COSAS BONITAS
Ahora que hemos vuelto de vacaciones me doy cuenta que mi síndrome post - vacacional está brillando por su ausencia, pero no creo que se deba a que lo pasara mal estas vacaciones, puesto que puedo decir que un tachón no va a marcar las risas, las sensaciones y los reencuentros que he tenido en quince maravillosos días baleares.
Ni el mareo del barco (ida y vuelta) y mi pobre Blondie echando la primera papilla.
Ni los malos rollos de la casa.
Ni los atardeceres frustrados.
Ni los embarazos sorpresa.
Y por supuesto, nada de la vuelta me va a perturbar.
Vuelvo como un zahorí, con su péndulo estoy resuelta a sacar el agua de la felicidad de las rocas más áridas.
Porque ahora tenemos un largo camino hasta poder volver a ver el sol escondiéndose en el mar o saliendo de él. Hay que disfrutar de todos los pequeños momentos que la vida nos entregue hasta entonces.
Vuelvo con mis ámbitos muy panelados: tengo una vida y tengo un trabajo, y lo que prima es lo primero.
Me prima cuidar y mimar a mi muñequita preciosa (tal cual que fui). Y, en el trabajo, sólo en mis horas de trabajo, voy a ser implacable.
No quiero pasar ni un segundo más en blanco en toda mi vida. Ya he tenido suficientes excusas como para ver que, ni más, ni menos, seguimos igual, laboralmente, que hace dos años.
Hace ya más de un año que nos fuimos de nuestro pequeño despacho para crecer y lo que hemos crecido ha sido con nuestras manos, así que en ellas confío. Ya me han dado suficientes pruebas de que sacando pecho y diciendo ser el mejor no se es el más grande.
Y mientras tanto, disfrutaré de todos los momentos, de todos y cada uno de los segundos que pasen por mi vida. Porque la vida está llena de cosas bonitas: un paseo por los Encantes, una comida en el Ra, un día de compras, una fiesta en el Trece, una conversación con Los Chicos, una asado en casa, una juerga con los gatos, algún que otro viajecito y más de una sorpresa.
Me siento una persona especial, porque tengo la suerte de hacer lo que quiero y lo que me gusta. Los días transcurren forjando un sueño, nacido hace más de diez años y conviviendo con el ser más maravilloso del mundo.
No me quejo de nada, porque todo lo que pasa pasa por algo y, sobretodo, sirve para algo. Ni me arrepiento de nada de lo que he hecho. Cierro los ojos y veo todo lo que ha pasado por mi vida y recuerdo un montón de momentos imborrables.
También veo los que lanzaría a un contáiner de escombros, pero como eso es imposible, trato de extraer por qué pasaron y para qué pasaron.
Hace poco más de un año, mi vida parecía derrumbarse. En una concatenación tremenda de acontecimientos, todo lo que había construido y todo sobre lo que había trabajado en mi vida (y no hablo de lo profesional) se estaba viniendo abajo, sobre mis propios cimientos.
Eso me hizo dura. Muy dura.
Eso me enseño a no excusarme nunca y a ir a derechas. Siempre firme y hacia la diana.
Apredí a darme cuenta que soy yo y sólo yo quien va a forjar la anhelada felicidad por la que todos luchamos. Y que hay que tomar decisiones en esta vida, aunque te supongan morirte por dentro.
Porque sólo hay una muerte en esta vida y, mientras el corazón no se para, sigues estando viva y son tus propias manos las que te van a reconstruir.
Nada fue culpa de los demás. Nada. Si acaso, era yo la que estaba mirando más hacia los demás, perdida entre centenares de consejos, y no hacia mi misma.
Por lo tanto, yo soy la culpable de ver como todo se me estaba viniendo encima.
Por fin lo entendí y no hice otra cosa que ser yo misma y explicar qué me molestaba e intentar hacer de mi vida algo mejor.
Tengo que decir que estoy total, absoluta y, tal vez, terriblemente enamorada de mi pareja. Tengo claro que ni viviendo cien años más conseguiré conocer a alguien que me haga reir y llorar de la manera que Blondie lo hace, lo ha hecho y lo hará. Por muchos malos humores que tenga, nunca dejaré de amarla como la amo. Tengo claro que lo que siento nunca se va a extinguir y quiero morirme a su lado. Y esa declaración que estoy haciendo tiene un día marcado en el calendario...
Y es que la vida está llena de cosas bonitas...
 
Comentario:
Que envidia, sana, pero mucha envidia...
Me alegro un montón de saber que hay gente enamoradísima, que lucha por su relación y que puede con todo.

Eso me anima a seguir, así que os quiero así de bien !!
 
Comentario:
Ummm, por las cosas bonitas!
Brindo con un Ribera, por ejemplo;)
(con b)
Besazos!!
 
Comentario:
Que bonito y cuanbto me alegro que seas asi de positiva....Un beso pareja!
 
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sin palabras...
 
Comentario:
buuuuu buuuu buuuuaaaaaa q bonic carinyet...
No