ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
LA REPONEDORA DE COCA COLAS
Cuando era pequeña, quería ser monja. Transcurridos unos años me he convertido en una extraña mezcla de apóstol empresarial y mesías de la mala hostia.
La gente se cree que soy una amargada, pero me da igual. Lo que pasa es que la gente confunde la mala hostia con ponerse uno en el sitio. Al fin y al cabo, creo que disfruto más de la vida que muchos de los que me critican. Al final he deducido que es envidia. Y que conste que la envidia nunca es sana, que para algo es un pecado capital (eso lo sé de cuando quería ser monja).
Respecto a mi vocación infantil, bastó con ir a un cole de curas para dejar de querer dedicarme al mundo espiritual de manera profesional.
Y he acabado siendo una especie de Mesías para cuatro gualtrapas (bueno, en especial una).
La cosa es que mientras la cosa está tranquila y se pueden tocar el coño y que les caiga el dinerito mejor que mejor (en especial una). Soy una especie de multimillonaria a quien le cae la pasta a espuertas y me enciendo mis habanos con billetes de quinientos euros.
La cosa es que servidora, fuma de liar para que le salga más baratito y me enciendo mis cigarritos con mecheros de publicidad. Pago religiosamente mi hipoteca y mi cuota de la comunidad, amén de todos los servicios: agua, gas y electricidad; más algún que otro capricho (cuotas de internet, plus que no funciona, etc).
Me compré una moto con mis ahorros y la puse a nombre de la empresa, con lo que me quedé sin ahorros.
Pero da igual, aunque acabo los meses a 0, como cualquier hijo de vecino, me enciendo los habanos con billetes de quinientos euros.
No importa que hayan habido veces que no he dormido para ver como me lo monto para pagarlo todo (no tengo ni personal, ni profesionalmente ninguna deuda) y siempre son sus nóminas lo primero.
Cuando me voy de viaje o de feria o me tiro trabajando hasta las mil, no cobro una puñetera hora extra, y menos me pillo las horas a cambio de vacaciones.
Pero da igual, yo me enciendo los habanos con billetes de quinientos.
No importa que tus padres no puedan entender que no puedes acompañarlos al médico porque no puedo cogerme un día de fiesta por la cara, y menos a día 30 o 1, que es cuando ellos siempre pillan las visitas, ineludiblemente.
En fin, que hoy voy a coger una cocacola a la nevera, de esas que pagamos mi socia y yo y no habían sido capaces de reponer las que se habían bebido. Eso sí, cuando se acaban, se quejan.
Estaba reponiendo las cocacolas, mientras Blondie fregaba los platos, porque claro, ellas se beben las cocacolas en sus respectivos vasos y los dejan en el fregadero, porque se vé que se limpian solas...
A veces me pregunto como me he podido meter en este berenjenal...
 
Comentario:
No sabes hasta qué punto te entiendo...
 
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Pues a mi cuando me veas me invitas a un habano de esos de quinien, que he dejao de fumar, pero ese me lo meto entre pecho y esparrrda!!!!

Paciencia, muuuucha paciencia, y mala hostia pa que no se te suban a la chepa...
 
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De amargada nada, nada de nada. Y las cocacolas se beben de la lata!!!!!
 
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Muy fuerte...vaya humos que tiene la tipa...creo que me haré una diana con su cara...
Te quiero
 
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Una cocacola por favor??? Pasa de la gente envidiosa y lucha por ese negocio!!!Arriba la rajuela (como diria la Esteban)...
 
Comentario:
Si es q eso de tener negocio propio... Pero bueno, simplemente es lo q dices: envidia cochina!! AJO y AGUA
No