LOS ÁNIMOS SE CALMAN
El miércoles se acabó con traca final. La tarde fue absolutamente demencial y descubrí como puede darle a uno un infarto. Después de la rallada del salvapantallas (ridícula y de parvulario), me llamó la contable de mi socio para proponerme una nueva fórmula de trabajo para que nuestros clientes se ahorraran (supuestamente) dinero y a nosotras se nos multiplicara el trabajo por diez (mmmm, curioso caso de contable que mira por el negocio de los demás y no por el de la empresa asociada).
Realmente, creo que, salvo dos o tres excepciones, ninguna de las personas que me rodean laboralmente sean mala gente. Lo que pasa es que hay veces que hay que sacar el carácter y no callarse, no por miedo, sino más bien por no generar mal rollo.
Lo que pasa es que la pelota se acaba haciendo grande. Tú piensas mal, el otro piensa mal, se hacen cónclaves, grupillos y la cosa se acaba enmerdando cosa fina.
Acabas pensando mal y tratando mal y también te acaban tratando mal.
Ayer por la noche, después de todo el calentón que llevaba y de lo ansiolítica que estaba, pude ver un atisbo de luz y ver que me estaba equivocando en ciertas cosas. Yo tengo muy buena mano para el tema del dinero y Blondie tiene el carácter para poner a la gente en su sitio (si hace falta con los excesos verbales justos).
No sé en que momento dejé de tener esta capacidad de poder poner a la gente en su sitio. Tal vez recibo demasiados puntapiés por todos los lados: desde todos los planes de tesorería, a controlar la facturación, elaborar los planes de trabajo, las propuestas a clientes y lo referente a mi área de trabajo pura y dura.
En lo que a la empresa se refiere, una de las cosas que siempre me han obsesionado es el tema de controlar con las pelas de la empresa. Normal, puesto que la empresa de mi anterior curro se fue al garete por temas de pasta y todos nos quedamos en la puta calle.
Fue entonces cuando empecé este tema. Con una mano delante y otra detrás y un préstamo del banco.
Arrancar esto ha sido duro. Blondie y yo hemos trabajado codo con codo para echar adelante y ahora tenemos muy buenas expectativas. Un pasito más y viviremos más que tranquilas.
Me encanta mi trabajo, es todo un reto conseguir llevar a cabo un proyecto personal. Saber a donde quieres llegar e ir consiguiéndolo poco a poco. Ir quemando etapas hasta que algún día lleguemos a lo que hemos soñado.
Y, si de todo esto podemos vivir bien (o, como diría blondie, bien no, lo siguiente), mucho mejor. Al fin y al cabo, para algo nos levantamos cada mañana. Y alguna cosa buena tiene que tener este galimatías de nóminas, préstamos, alquileres, facturas, pagos, réntings, vencimientos, ivas, irpfs, seguridades sociales, auto-monos y toda esa mierda.
Aunque nunca me lean las personas a las que he podido faltar (sospecho que sí), tengo que decir que me he pasado. He dejado que me minaran, sin tener en cuenta que una conversación a tiempo, me podría haber evitado este calentón.
Hoy hemos tenido una reunión en la que hemos puesto un poco las cosas en orden. Me alegra también que Blondie haya querido tomar la responsabilidad de llevar los temas más de laboral, porque con lo de financiero y contabilidad (pese a que tenemos contable y gestoría) estoy al límite de mis fuerzas. Ha llegado el momento de volver a la jalea real, pero sin ging seng, que me da taquicardias.
En fin, que me siento bien por haber puesto orden en mi casa. Espero que vuelva el buen ambiente de trabajo que hemos tenido siempre en esta oficina y que la ha hecho especial para nosotras y para mucha gente con la que trabajamos.
Realmente, creo que, salvo dos o tres excepciones, ninguna de las personas que me rodean laboralmente sean mala gente. Lo que pasa es que hay veces que hay que sacar el carácter y no callarse, no por miedo, sino más bien por no generar mal rollo.
Lo que pasa es que la pelota se acaba haciendo grande. Tú piensas mal, el otro piensa mal, se hacen cónclaves, grupillos y la cosa se acaba enmerdando cosa fina.
Acabas pensando mal y tratando mal y también te acaban tratando mal.
Ayer por la noche, después de todo el calentón que llevaba y de lo ansiolítica que estaba, pude ver un atisbo de luz y ver que me estaba equivocando en ciertas cosas. Yo tengo muy buena mano para el tema del dinero y Blondie tiene el carácter para poner a la gente en su sitio (si hace falta con los excesos verbales justos).
No sé en que momento dejé de tener esta capacidad de poder poner a la gente en su sitio. Tal vez recibo demasiados puntapiés por todos los lados: desde todos los planes de tesorería, a controlar la facturación, elaborar los planes de trabajo, las propuestas a clientes y lo referente a mi área de trabajo pura y dura.
En lo que a la empresa se refiere, una de las cosas que siempre me han obsesionado es el tema de controlar con las pelas de la empresa. Normal, puesto que la empresa de mi anterior curro se fue al garete por temas de pasta y todos nos quedamos en la puta calle.
Fue entonces cuando empecé este tema. Con una mano delante y otra detrás y un préstamo del banco.
Arrancar esto ha sido duro. Blondie y yo hemos trabajado codo con codo para echar adelante y ahora tenemos muy buenas expectativas. Un pasito más y viviremos más que tranquilas.
Me encanta mi trabajo, es todo un reto conseguir llevar a cabo un proyecto personal. Saber a donde quieres llegar e ir consiguiéndolo poco a poco. Ir quemando etapas hasta que algún día lleguemos a lo que hemos soñado.
Y, si de todo esto podemos vivir bien (o, como diría blondie, bien no, lo siguiente), mucho mejor. Al fin y al cabo, para algo nos levantamos cada mañana. Y alguna cosa buena tiene que tener este galimatías de nóminas, préstamos, alquileres, facturas, pagos, réntings, vencimientos, ivas, irpfs, seguridades sociales, auto-monos y toda esa mierda.
Aunque nunca me lean las personas a las que he podido faltar (sospecho que sí), tengo que decir que me he pasado. He dejado que me minaran, sin tener en cuenta que una conversación a tiempo, me podría haber evitado este calentón.
Hoy hemos tenido una reunión en la que hemos puesto un poco las cosas en orden. Me alegra también que Blondie haya querido tomar la responsabilidad de llevar los temas más de laboral, porque con lo de financiero y contabilidad (pese a que tenemos contable y gestoría) estoy al límite de mis fuerzas. Ha llegado el momento de volver a la jalea real, pero sin ging seng, que me da taquicardias.
En fin, que me siento bien por haber puesto orden en mi casa. Espero que vuelva el buen ambiente de trabajo que hemos tenido siempre en esta oficina y que la ha hecho especial para nosotras y para mucha gente con la que trabajamos.
Comentario:
Hola, te leo hace tiempo, pero no capto en que trabajan, se puede saber??
Comentario:
Si es q.. después de la tormenta siempre llega la calma...