ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
VOY A ESTRANGULAR A ALGUIEN
Esta semana parece que todo se ha confabulado para ir de culo. No sé que le pasa a la gente, pero es que todo el mundo está de mala hostia.
Para postre, como cada año el mundo se acaba el 31 de diciembre (también tiene la mala costumbre de acabarse a finales de julio), y a la mala hostia se suman los nervios, dando una combinación digna de enviarlo todo a tomar por el culo.
Esta mañana he estado al borde del ataque de nervios. No sé, creo que llevo seis años a velocidad de hiperespacio y he hecho en ellos lo que la gente tarda décadas: coger un piso de alquiler para empezar una nueva vida, arrancar un proyecto profesional desde el más absoluto de los ceros, comprarnos una casa, convertir mi profesión en empresa, viajar a un montón de sitios, salir de fiesta...
Ahora, me encuentro que desde hace un año, decidimos rehacer todo lo profesional y, claro, esto necesita su tiempo. Tenemos la base, pero ahora tiene que llegar el negocio.
También nuestra vida común sufrió un terremoto del que parece que hemos salido vivas y las heridas han curado.
En fin, que hasta crisis hemos tenido. Laborales, personales, de identidad, psicológicas y de todos los sentidos.
Por todo lo que me ha pasado y por cosas que he ido viendo en toda mi vida, creo que la vida hay que tomársela lo menos posible a la tremenda. Es así. Así tiene que ser, porque hacer de tu vida un sinvivir es no vivir. Hay que dejar que las cosas vengan, porque la vida fluye y no hay que pretender que no lleguen a la velocidad que las cosas van. Lo demás es precipitarse.
He descubierto que, cuanto más gritas, cuanto peor hablas, el efecto que causas en los demás es más dañino. O sea, que si queremos conseguir algo, cuando más histérico estás, más transmites tu histerismo y menos consigues tu objetivo.
Pierdes el mundo de vista, se te nubla la visión y sólo consigues que los demás no te escuchen o piensen que eres algo que en realidad no eres.
Tampoco vale hundirse. Y no lo voy a hacer. Y, aunque me estoy muriendo de ganas de estrangular a mogollón de gente, clientes, proveedores, empleados, contables varios, familia, etc. voy a meterme los puños en la boca y a morder fuerte.
Tengo muy claro que llegaré a donde quiera llegar y NADIE va a poder destrozarme mi sueño.
Eso lo tengo clarísimo.
 
Comentario:
jur jur como veo esos puños... te vas a kedar sin manos niña!!! ánimo!! ;-)
 
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Pues yo tb aprovecharé y que nos enchironen juntas...
 
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pues que así sea....
beso
No