QUIEN ESTÉ LIBRE DE PECADO...
Siempre me ha gustado que la gente me hable de mis defectos. De hecho, siempre me he reído de ellos.
Aparte de las cosas visibles, como ir muchas veces hecha una fistra, moderme las uñas, hablar por los codos hasta aburrir, hablar MÁS por los codos cuando estoy pedo (y ser ese clásico: la borracha broncas)... tengo una serie de problemas que me gustaría mejorar.
Me gustaría no ser tan tranquila, aunque debo confesar que no me ha ido muy bien siendo nerviosa. No recuerdo la primera vez que me convertí en tranquila. Creo que fue a partir de empezar a estar con Blondie. Si hubiera sido una histérica hubiera acabado con un ataque al corazón, puesto que nuestra vida era un contínuo salto de vallas, entre nuestra casa y nuestra empresa.
Siempre me han dicho que no me quiero lo suficiente. Que debería ser más egoísta y pensar más en mi. Pero no puedo. No me sale. Y mira que lo he intentado. Muchos amigos me lo dicen. Me dicen que si hiciera eso me iría mucho mejor en todos los planos de mi vida. Pero tal vez me marcó demasiado lo de querer ser monja de pequeña...
A veces me dicen que soy una sobrada y que mis consejos no son ley. Realmente, no creo que sea cierto, porque entiendo que a la gente, la mayor libertad que tienes que darle es la de equivocarse. Y, si me paro a pensar, creo que trato de dar consejos a la gente que aprecio y porque no quiero que les pasen las cosas que me han pasado, ni los fracasos que he tenido, ni los desengaños con la gente... Porque quiero que los que quiero sean felices y que nadie les haga daño. Esto debe tener que ver con esa gilipollez mía de pensar más en los demás que en mi misma... en fin.
No creo en absoluto que lo que yo piense sea verdad absoluta. La vida me ha dado muchas hostias como para darme cuenta de que esto no es así. De manera que trato de proteger a los que quiero de los golpes de la vida.
Ese es mi gran problema. Me doy cuenta.
Me pasa con mi chica. No puedo evitar protegerla, hasta el punto de que sería capaz de dar mi vida por ella.
No puedo evitar sentirme responsable de muchas cosas que ha perdido por estar conmigo. Para mi eso es mi compromiso, el compromiso de ser la pareja de alguien que lo ha dejado todo por una. No puedo más que corresponderle.
En fin, que la vida me dirá si me estoy equivocando o no, tan solo pienso los malos ratos de los que me habría librado si los que me rodeaban en esos momentos no hubieran ido a la suya y no me hubieran dado ningún consejo.
Me hubiera gustado, en definitiva, tener a alguien que me hubiera aconsejado, ayudado y protegido.
Pero, tal vez, ese es mi mayor error: pensar y creer que lo que hubiera sido bueno para mi, sea bueno para los demás.
Y, es que, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra...
Aparte de las cosas visibles, como ir muchas veces hecha una fistra, moderme las uñas, hablar por los codos hasta aburrir, hablar MÁS por los codos cuando estoy pedo (y ser ese clásico: la borracha broncas)... tengo una serie de problemas que me gustaría mejorar.
Me gustaría no ser tan tranquila, aunque debo confesar que no me ha ido muy bien siendo nerviosa. No recuerdo la primera vez que me convertí en tranquila. Creo que fue a partir de empezar a estar con Blondie. Si hubiera sido una histérica hubiera acabado con un ataque al corazón, puesto que nuestra vida era un contínuo salto de vallas, entre nuestra casa y nuestra empresa.
Siempre me han dicho que no me quiero lo suficiente. Que debería ser más egoísta y pensar más en mi. Pero no puedo. No me sale. Y mira que lo he intentado. Muchos amigos me lo dicen. Me dicen que si hiciera eso me iría mucho mejor en todos los planos de mi vida. Pero tal vez me marcó demasiado lo de querer ser monja de pequeña...
A veces me dicen que soy una sobrada y que mis consejos no son ley. Realmente, no creo que sea cierto, porque entiendo que a la gente, la mayor libertad que tienes que darle es la de equivocarse. Y, si me paro a pensar, creo que trato de dar consejos a la gente que aprecio y porque no quiero que les pasen las cosas que me han pasado, ni los fracasos que he tenido, ni los desengaños con la gente... Porque quiero que los que quiero sean felices y que nadie les haga daño. Esto debe tener que ver con esa gilipollez mía de pensar más en los demás que en mi misma... en fin.
No creo en absoluto que lo que yo piense sea verdad absoluta. La vida me ha dado muchas hostias como para darme cuenta de que esto no es así. De manera que trato de proteger a los que quiero de los golpes de la vida.
Ese es mi gran problema. Me doy cuenta.
Me pasa con mi chica. No puedo evitar protegerla, hasta el punto de que sería capaz de dar mi vida por ella.
No puedo evitar sentirme responsable de muchas cosas que ha perdido por estar conmigo. Para mi eso es mi compromiso, el compromiso de ser la pareja de alguien que lo ha dejado todo por una. No puedo más que corresponderle.
En fin, que la vida me dirá si me estoy equivocando o no, tan solo pienso los malos ratos de los que me habría librado si los que me rodeaban en esos momentos no hubieran ido a la suya y no me hubieran dado ningún consejo.
Me hubiera gustado, en definitiva, tener a alguien que me hubiera aconsejado, ayudado y protegido.
Pero, tal vez, ese es mi mayor error: pensar y creer que lo que hubiera sido bueno para mi, sea bueno para los demás.
Y, es que, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra...
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