ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
ENSALADILLA DE AGOBIOS Y ALIVIOS
El tema central del blog de ayer, esa persona que me ha defraudado, va a desaparecer definitivamente de mi vida. Es un alivio, porque, la verdad, cuando una relación se enrarece es como una helada: el paisaje queda frío, árido.
La cosa es que, como existía una cierta relación por motivos de trabajo, no tenía más remedio que mantener las formas. Ahora ya no, porque se va de la empresa y como no soy una persona dada a las escenas y a los pollos, no voy a montar ningún drama, miraré hacia otro lado y, para mi, esa persona es como si hubiera dejado de existir.
Ni siquiera le pido al destino que tenga que volver llamando a mi puerta para tener esa venganza, tomada por cubitos, que por otro lado, me parece un pelín teatral de más. Pero si así fuera, no creo siquiera que le abriera la puerta. Le hablaría sin abrir, desde dentro, como el que no quiere recibir una visita indeseable.
En cierta manera, ya que se me acusó de ser propensa a montar un circo, ahora sería un buen momento. Lástima que no sea cierto. Pero bueno, han sido muchos los contrasentidos y las contradicciones en las que ha entrado esta persona: lo de mantenerse al margen de cierta situación, lo de que yo llevaba mi odio personal al trabajo, lo de humilde que él era, lo de que siempre iba a derechas y le decía a la gente lo que sentía...
Desde que ayer al mediodía recibí la noticia de que se iba, mucha gente me ha expresado su inmensa alegría por que esto pase y que se largue bien lejos, gente de todos lados, incluido de su propia oficina.
En los últimos meses he podido ver que detrás de su aparente integridad, simpatía y su real cara de niño se escondía, ni más, ni menos que un completo cabrón sin escrúpulos capaz de criticar y de meter malos rollos porque sí. Un auténtico follonero capaz de mentir para tener la satisfacción de ver como mi socio se enfadaba (y mucho) con uno de sus odiados colaboradores.
No me gusta la gente que no va de cara. Este es uno de los personajes que no ha ido de cara en los últimos meses, pero todavía quedan más ratas por saltar del barco. Y ya me consta que les queda muy poquito crédito. Siguen ahí, básica y literalmente (en palabras de mi hermano mayor postizo) porque darles la patada resulta muy caro.
Recuerdo hace unos meses, cuando nuestro propio tete nos decía que no existían conflictos en su estructura. Recuerdo, también, la cara de incredulidad de los que sabemos que cuando alguien manda a alguien, hay muchas posibilidades de que el conflicto aparezca. Resulta matemático. Y eso es lo jodido de mandar. Que cuando tienes que ejercer "de jefe" siempre habrá un momento en el que tengas que tragar bilis y ser un cabrón, aunque no nos guste.
Me dicen mis chicas que somos unas jefas diferentes y que las tratamos muy bien. Es esta empresa se curra. Y mucho. Y también se ríe. Pero también tenemos, Blondie y yo, que realizar funciones de cabronas cuando la cosa se desmadra o, como nos sucede ahora, que hay una persona que cree que nos está tomando el pelo y no nos enteramos.
Si, tenemos una persona trabajando aquí que se está pegando la columpiada de la vida de la mano de la imposibilidad que tenemos de ponerla de patitas en la calle. Y no es por dinero, por lo que no podemos darle la patada. Vive al amparo del convenio. Un convenio, eso sí, en el que sólo tiene derechos y no existen sus obligaciones (y, para colmo, no las cumple).
Personalmente, no tengo nada contra ella, pero profesionalmente creo que su actitud es muy poco responsable.
Ella verá. Pero os aseguro que me muero de ganas de poder facturarla de una vez, que es su futuro a medio plazo.
Pero bueno, iremos por partes y seguro que en medio año, nos hemos quitado todas esas rémoras y ya nada nos detendrá...
 
Comentario:
No es tan facil ser jefe como la gente piensa y luego hay gente que tiene un cara.

suerte
No