NORMALIDAD Y ROLES, O LA HISTORIA DE LA TIJERETA BIRMANA
Este fin de semana una personaja, cuyo cargo no recuerdo, decía que la adopción entre gays conducía inexorablemente al maltrato infantil. La causa era completamente cafkiana: al haber un personaje masculino con rol femenino, el que tenía el rol masculino maltrataría al niño. En el caso de las lesbiana, la señora (por decir algo) declaraba "no saber" como funcionaba el tema.
La cosa es que las motivaciones son extraordinariamente cretinas, puesto que si el rollo de los roles es cierto, en una pareja hetero sí que hay un rol completamente y claramente masculino. Y, claro, según el sesudo análisis de esta gran científica, ese rol es equivalente a... ¿maltratador?
Y es que muchas veces me resulta gracioso (y otras lamentablemente triste) el temita de la normalidad (ser hetero) y lo de los roles. Lo de los roles es completamente ridículo. Desde este análisis psico-hetero , se supone que en nuestra pareja (y cuidado, que lo dicen gente muy cercana a nosotras), Blondie es la hembra y yo soy el macho. Y, claro, siempre estamos haciendo la tijereta birmana. Supongo que esa es la manera de convertir nuestra "anormalidad" lésbica en "normalidad" heterosexual.
Pero la cosa se lía cuando amigos nuestros, gays ellos y con pareja, que rechazan de plano el tema de que en sus respectivas relaciones uno de ellos tenga el rol femenino, contemplen las relaciones lesbianas con esta perspectiva de leñador - princesita. Por no hablar de la tijereta birmana.
Personalmente, si yo tengo la relación que tengo, no creo que sea porque tengo un trauma con la franela, ni con la motosierra... Resulta que un buen día, una preciosidad rubia, de enormes ojos verdes y de personalidad arrolladora, entró en mi vida y me enamoré como jamás me había enamorado, ni me enamoraré nunca más en mi vida...
Decidí dejarlo todo para centrarme en crear una vida con ella. Estaba dispuesta de dejarlo todo por ella... y sigo estando dispuesta a dar hasta la última gota de mi sangre o el último aliento de mis pulmones...
Me parece que, visto esto, la cosa es de lo más normal: dos personas que se enamoran y deciden emprender una vida en común, con sus buenos y malos momentos, con su sexo (señores... hay algo más que la tijereta birmana!!!!), su convivencia (pelos en la ducha, calcetines en el pasillo, etc.), sus crisis, sus éxtasis, etc., etc., etc.
Mi vida no dista demasiado de la vida de cualquier hetero. Tengo una familia, compuesta por mi pareja y, de momento, mis gatinos; con las posibilidades futuras de tener una criatura, a la cual malcriaremos de la misma manera que se malcrían a los hijos de cualquier pareja "normal"; lo querremos con la misma locura que se quiere a los niños en una pareja normal (con el añadido de ser dos madres, o sea que el/la pobre va a tener ración doble de mamá); jugaremos a lo que tengamos que jugar, sin que el gusto por las muñecas, el fútbol, el rosa o el azul condicionen su futuro o su normalidad.
Y que sea lo que quiera, porque no va a ser un trauma que sea "anormal" o "normal", que sea femenino cuando le toque ser masculino o masculina cuando le toque ser femenina. Y si eso puede acabar siendo un problema para él / ella, intentaremos ayudarle y defenderle en todo lo que podamos.
Y está claro que, como madres nos equivocaremos en algo. Porque seas "normal" o "anormal" te puedes equivocar. Y yo sé que no me equivoco en mi "anormalidad", porque es mi manera de amar.
Y amar es lo mejor.
(TE AMO BLONDIE, QUE HACE DÍAS QUE NO TE LO DIGO)
La cosa es que las motivaciones son extraordinariamente cretinas, puesto que si el rollo de los roles es cierto, en una pareja hetero sí que hay un rol completamente y claramente masculino. Y, claro, según el sesudo análisis de esta gran científica, ese rol es equivalente a... ¿maltratador?
Y es que muchas veces me resulta gracioso (y otras lamentablemente triste) el temita de la normalidad (ser hetero) y lo de los roles. Lo de los roles es completamente ridículo. Desde este análisis psico-hetero , se supone que en nuestra pareja (y cuidado, que lo dicen gente muy cercana a nosotras), Blondie es la hembra y yo soy el macho. Y, claro, siempre estamos haciendo la tijereta birmana. Supongo que esa es la manera de convertir nuestra "anormalidad" lésbica en "normalidad" heterosexual.
Pero la cosa se lía cuando amigos nuestros, gays ellos y con pareja, que rechazan de plano el tema de que en sus respectivas relaciones uno de ellos tenga el rol femenino, contemplen las relaciones lesbianas con esta perspectiva de leñador - princesita. Por no hablar de la tijereta birmana.
Personalmente, si yo tengo la relación que tengo, no creo que sea porque tengo un trauma con la franela, ni con la motosierra... Resulta que un buen día, una preciosidad rubia, de enormes ojos verdes y de personalidad arrolladora, entró en mi vida y me enamoré como jamás me había enamorado, ni me enamoraré nunca más en mi vida...
Decidí dejarlo todo para centrarme en crear una vida con ella. Estaba dispuesta de dejarlo todo por ella... y sigo estando dispuesta a dar hasta la última gota de mi sangre o el último aliento de mis pulmones...
Me parece que, visto esto, la cosa es de lo más normal: dos personas que se enamoran y deciden emprender una vida en común, con sus buenos y malos momentos, con su sexo (señores... hay algo más que la tijereta birmana!!!!), su convivencia (pelos en la ducha, calcetines en el pasillo, etc.), sus crisis, sus éxtasis, etc., etc., etc.
Mi vida no dista demasiado de la vida de cualquier hetero. Tengo una familia, compuesta por mi pareja y, de momento, mis gatinos; con las posibilidades futuras de tener una criatura, a la cual malcriaremos de la misma manera que se malcrían a los hijos de cualquier pareja "normal"; lo querremos con la misma locura que se quiere a los niños en una pareja normal (con el añadido de ser dos madres, o sea que el/la pobre va a tener ración doble de mamá); jugaremos a lo que tengamos que jugar, sin que el gusto por las muñecas, el fútbol, el rosa o el azul condicionen su futuro o su normalidad.
Y que sea lo que quiera, porque no va a ser un trauma que sea "anormal" o "normal", que sea femenino cuando le toque ser masculino o masculina cuando le toque ser femenina. Y si eso puede acabar siendo un problema para él / ella, intentaremos ayudarle y defenderle en todo lo que podamos.
Y está claro que, como madres nos equivocaremos en algo. Porque seas "normal" o "anormal" te puedes equivocar. Y yo sé que no me equivoco en mi "anormalidad", porque es mi manera de amar.
Y amar es lo mejor.
(TE AMO BLONDIE, QUE HACE DÍAS QUE NO TE LO DIGO)
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NO QUIEN ME VA A AYUDAR A HACER UN CUENTO DE UNA NEURONA JIJIJIJIJI
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QUIEN VA A LEER ESO
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... que si te comiera el coño te ibas a quedar sin neuronas, bonita, que la que tienes está alojada, por lo que se ve, ahí abajo..... como se dice en mi tierra ¡ráyate un millo!... o pulverizate un maíz, por si te cuesta lo de la comprensión lectora.. siesque....
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comeme el coño rayuela
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Un día te cuento los resultados de un estudio que encargó hacer gallardón sobre ese tema.... No quiso ni que se hicieran públicas las conclusiones.
Beso
Beso
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¡¡¡ Como si fuera fácil hacer la famosa tijereta!!!
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ains...
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Rajuela, me encantas...
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sí,sí...últimamente pasas de mi mil...