UN SALUDO DESDE LA LUNA
Mientras a mi chica la entrevista un periódico, la menda andaba por estas cataluñas de Dior vendiendo la Palabra de idem... Llevo más de un mes dando vueltas por fábricas, vendiendo "nuestros servicios".
Es algo me resulta agobiante y algo estresante, puesto que tengo una permanente tensión y estoy a la que salto para ver por dónde puedo "enganchar" a nuestro interlocutor.
El caso es que desde que estoy en este "sinvivir" vivo como en la luna: estoy que no estoy. Apenas le cojo el gusto a mi silla, que estoy tres días sin poner mi culo. Consigo encontrar mi preciosa mesa de cristal debajo de un montón de papeles, que cojo el listado de posibles clientes y, hala, a hacer la calle de nuevo. Y en mis ratitos vuelvo a desordenarla todo lo que puedo.
De esta manera pasan los días y voy perdiendo los pocos hilos de vuestros blogs. Apenas puedo leer nada y menos postear (lo reconozco: no soy de las de postear en blogs ajenos). No me lo tengáis en cuenta, prometo volver en cuanto mi ritmo de vida me lo permita.
Ya tengo una de las cosas que voy a hacer en año nuevo. Al contrario que toda la humanidad, por esas fechas, VOY A BORRARME DEL GIMNASIO.
Otra cosa me la ha dicho mi chica y lo voy a cumplir: VOY A ENGORDAR.
Así las cosas, desde que salgo y entro por el despacho continuamente (y no me quedo un ratito, digamos, de unas doce horas), el mundo se ha vuelto del revés. Se ha vuelto completamente loco y mis los deseos y decisiones para el año nuevo no van al paso de la humanidad...
Por último y a santo del post de ayer, tengo que decir que me siento tremendamente orgullosa de mi madre. Ayer me encontré con unos amigos mega-pijos de mis padres y mi madre les ha contado que estoy con una chica y que me va muy bien. Que la chica es maravillosa (en eso estamos completamente de acuerdo, mami).
Mi madre es como la madre de Mickie de Queer As Folk, con la diferencia que en lugar de peluca, tiene pelucón (ese castizo crepado teñido, tan característico de nuestro país y que no tiene parangón en el mundo mundial) y la bata no está llena de chapas pro-gay: gasta esas batas de buatiné que, por otro lado, también son muy castizas.
Gracias, mamá, por ser como eres. Por estar orgullosa de lo que soy y por querer con locura a la persona con quien estoy. Por decirlo abiertamente, sin tapujos. Que soy lo que soy y no pasa nada. Por verlo con esa normalidad serena de los años.
Eso, mami, me vale más que todas tus rabietas y tus ataques de ansiedad de niña pequeña. Pero bueno, es que ya estás mayor.
Prometo quererte mucho cuando vuelva de la luna.
Y eso, también va por tí, princesa.
Es algo me resulta agobiante y algo estresante, puesto que tengo una permanente tensión y estoy a la que salto para ver por dónde puedo "enganchar" a nuestro interlocutor.
El caso es que desde que estoy en este "sinvivir" vivo como en la luna: estoy que no estoy. Apenas le cojo el gusto a mi silla, que estoy tres días sin poner mi culo. Consigo encontrar mi preciosa mesa de cristal debajo de un montón de papeles, que cojo el listado de posibles clientes y, hala, a hacer la calle de nuevo. Y en mis ratitos vuelvo a desordenarla todo lo que puedo.
De esta manera pasan los días y voy perdiendo los pocos hilos de vuestros blogs. Apenas puedo leer nada y menos postear (lo reconozco: no soy de las de postear en blogs ajenos). No me lo tengáis en cuenta, prometo volver en cuanto mi ritmo de vida me lo permita.
Ya tengo una de las cosas que voy a hacer en año nuevo. Al contrario que toda la humanidad, por esas fechas, VOY A BORRARME DEL GIMNASIO.
Otra cosa me la ha dicho mi chica y lo voy a cumplir: VOY A ENGORDAR.
Así las cosas, desde que salgo y entro por el despacho continuamente (y no me quedo un ratito, digamos, de unas doce horas), el mundo se ha vuelto del revés. Se ha vuelto completamente loco y mis los deseos y decisiones para el año nuevo no van al paso de la humanidad...
Por último y a santo del post de ayer, tengo que decir que me siento tremendamente orgullosa de mi madre. Ayer me encontré con unos amigos mega-pijos de mis padres y mi madre les ha contado que estoy con una chica y que me va muy bien. Que la chica es maravillosa (en eso estamos completamente de acuerdo, mami).
Mi madre es como la madre de Mickie de Queer As Folk, con la diferencia que en lugar de peluca, tiene pelucón (ese castizo crepado teñido, tan característico de nuestro país y que no tiene parangón en el mundo mundial) y la bata no está llena de chapas pro-gay: gasta esas batas de buatiné que, por otro lado, también son muy castizas.
Gracias, mamá, por ser como eres. Por estar orgullosa de lo que soy y por querer con locura a la persona con quien estoy. Por decirlo abiertamente, sin tapujos. Que soy lo que soy y no pasa nada. Por verlo con esa normalidad serena de los años.
Eso, mami, me vale más que todas tus rabietas y tus ataques de ansiedad de niña pequeña. Pero bueno, es que ya estás mayor.
Prometo quererte mucho cuando vuelva de la luna.
Y eso, también va por tí, princesa.
Comentario:
Ainns, que bonito es el amor!!! Envidia sana es lo q siento cuando os leoooo, me parece superbonita vuestra historia de amor!!!
Besos
Besos
Comentario:
Rajuela...eres lo más bonito de la Tierra...eso es precioso lo que has puesto...me encantas en la Luna y el la Tierra...
Te amo piki
Te amo piki