LA ABUELA ESTÁ REFUNFUÑONA
Para variar, hoy estoy de mala luna. Debe ser que hoy es un día de noviembre (casi diciembre) de lo más normal. Y es que, por fin, hace frío.
La cosa es que, a excepción de los achuchones que me está dando mi chica (gracias, pequeñita), hoy todo me sienta con el culo.
Debe ser, también, que ayer fui de culo, visitas para arriba y para abajo y parece que la gente que está aquí se crea que me he ido de picos pardos o algo así.
Si hay algo que me joroba es que me manden. Y menos a los que yo mando. Estoy apañada. Tengo una empleada que me está generando un tremendo estrés: me tengo que inventar trabajo para que lo haga, puesto que es absolutamente incapaz de generar algún tipo de trabajo por su propia iniciativa. Esto está ayudando a mi ingenio, pero también es un pelín estresante.
La cosa es que me he convertido en una especie de PDA que le tiene que recordar, incluso, los trabajos que tiene en curso.
Me parece muy lamentable que una persona con pelos en el culo tenga esta actitud y tengo muy claro que tengo que hablar con ella, pero si lo hago hoy, seguramente montaré un pollo (porque me conozco, cuando estoy de esta leche me transformo en un ogro capaz de morder...).
Si, es cierto, la semana que viene nos vamos toda la semana de viaje de placer. Pero, al fin y al cabo nos lo merecemos. El último mes y medio ha sido muy jodido para mi, porque me resulta sumamente difícil centrarme cuando no hago otra cosa que entrar y salir del despacho.
He contado veintitantas visitas, y alucino de donde hemos podido sacar todo el tiempo para verlos a todos. Y esto provoca que el envío de propuestas y presupuestos se incorpore de más en mi ya enorme lista de trabajos pendientes.
Además, no sé si es general, pero puedo decir que hay una pasa de gripe entre todos los departamentos de marketing de Barcelona. El moco es tan generalizado que no puedo ponerme en contacto con nadie para discutir las propuestas que ya he enviado.
Entonces me concentro y pienso en mis propias palabras. "El ritmo de las cosas". A ver, no se me va la mala hostia, porque hoy estoy de mala hostia y ya está, pero intento armarme de paciencia y espera a que el frenadol y todos los antigripales del mundo hagan su efecto y, por fin, pueda hablar con alguien y el tapón se suelte y todo el agua fluya.
Debo decir que ayer fue un día muy bueno, entre el artículo del periódico en el que sale mi chica a medias y un cliente que parece muy interesado en currar con nosotras.
Así que llego a otra conclusión: esto es un leve bajón, después de un día de subidón. Y otra: el curro debe ser como la cocaína.
Y la últmima: ¿me estaré haciendo vieja?
La cosa es que, a excepción de los achuchones que me está dando mi chica (gracias, pequeñita), hoy todo me sienta con el culo.
Debe ser, también, que ayer fui de culo, visitas para arriba y para abajo y parece que la gente que está aquí se crea que me he ido de picos pardos o algo así.
Si hay algo que me joroba es que me manden. Y menos a los que yo mando. Estoy apañada. Tengo una empleada que me está generando un tremendo estrés: me tengo que inventar trabajo para que lo haga, puesto que es absolutamente incapaz de generar algún tipo de trabajo por su propia iniciativa. Esto está ayudando a mi ingenio, pero también es un pelín estresante.
La cosa es que me he convertido en una especie de PDA que le tiene que recordar, incluso, los trabajos que tiene en curso.
Me parece muy lamentable que una persona con pelos en el culo tenga esta actitud y tengo muy claro que tengo que hablar con ella, pero si lo hago hoy, seguramente montaré un pollo (porque me conozco, cuando estoy de esta leche me transformo en un ogro capaz de morder...).
Si, es cierto, la semana que viene nos vamos toda la semana de viaje de placer. Pero, al fin y al cabo nos lo merecemos. El último mes y medio ha sido muy jodido para mi, porque me resulta sumamente difícil centrarme cuando no hago otra cosa que entrar y salir del despacho.
He contado veintitantas visitas, y alucino de donde hemos podido sacar todo el tiempo para verlos a todos. Y esto provoca que el envío de propuestas y presupuestos se incorpore de más en mi ya enorme lista de trabajos pendientes.
Además, no sé si es general, pero puedo decir que hay una pasa de gripe entre todos los departamentos de marketing de Barcelona. El moco es tan generalizado que no puedo ponerme en contacto con nadie para discutir las propuestas que ya he enviado.
Entonces me concentro y pienso en mis propias palabras. "El ritmo de las cosas". A ver, no se me va la mala hostia, porque hoy estoy de mala hostia y ya está, pero intento armarme de paciencia y espera a que el frenadol y todos los antigripales del mundo hagan su efecto y, por fin, pueda hablar con alguien y el tapón se suelte y todo el agua fluya.
Debo decir que ayer fue un día muy bueno, entre el artículo del periódico en el que sale mi chica a medias y un cliente que parece muy interesado en currar con nosotras.
Así que llego a otra conclusión: esto es un leve bajón, después de un día de subidón. Y otra: el curro debe ser como la cocaína.
Y la últmima: ¿me estaré haciendo vieja?
Comentario:
¿No se llamará Elena? Es que yo tuve una así y llegué a la conclusión que la tía se reseteaba por la noche y se le olvidaba todo. La reconoceras por que hacía ruiditos tipo conejito todo el rato ¡Desquiciante!
Comentario:
Te lo he dicho veces mil...no hay nada q enganche más que el curro y el estrés q este genera...besos, te quiero.