SPRINT!!!!
Hoy posteo desde casa, antes de empezar a hacer mi maleta para los próximos 10 días. Va a hacer frío, nos han advertido. Quien sabe si veremos la primera nevada de este año en la ciudad. Sería la nevada más especial de mi vida.
Pero, para llegar hasta ahí, pasado mañana, el camino está siendo durillo: fin de mes, pagos, nóminas y dejar todas las cosas encaraditas para poder no estar todos estos días y que el curro se haga.
Mi borderío tiene su razón: creo que estoy hasta el c. de las tonterías y me estoy volviendo eminentemente práctica. Si ayer tuve que ser borde después de que una de mis empleadas prácticamente me insistiera en que lo dejara todo para hacerle una cosa, hoy ya ha sido mi sarcasmo en estado puro cuando ha preguntado qué hacía con un rollo de precinto que había dentro de una caja de un cliente extranjero (¿se habrá planteado enviar un transporte internacional para devolver algo que vale literalmente dos pelas?). La respuesta ha provocado las carcajadas ahogadas de todas sus compañeras: llévatelo para casa, para quitarte las motitas de la ropa...
La cuestión (y yo también hago muchas veces esas cosas) es que cuando estás preparando un proyecto para un nuevo cliente (que no nos iría mal unas perrillas a todas, ella incluida), la verdad que este tipo de preguntas son para dar hachazos.
Reconozco que muchas veces interrumpo trabajos a las chicas, pero suele ser para pasar faenas de cierta urgencia...
La cosa es que uno tiene que pensar lo que hace o lo que dice, por eso ayer, después de que se haya tirado TODA LA SEMANA reclamándome una carta de urgencia más que dudosa, hasta cuatro veces por día (al entrar y al salir; por la mañana y por la tarde), salté. Ya íbamos por la doceaba vez que me lo repetía. Y, para la respuesta que le podía haber dado, demasiado suave fuí.
A decir verdad, es que me importa un güevo si su alma cuadriculada (juro por Dior que tenía apuntado en la agenda cuando reclamarme la dichosa carta) se haya sentido herida. Debo estar convirtiéndome en una jefa hijaputa. No sé debe ser eso.
A lo mejor podría haber dejado todo, hacerle la p. carta y pagar las nóminas el día 11, que es cuando vuelvo de viaje. Sí. Eso hubiera sido la releche. Y no decir nada y cuando la gente me preguntara, decir que no me dió tiempo porque tenía que hacer la cartita de marras. JAJAJAJAJAJA. ¡Qué malvada! Esta me la apunto para la próxima vez.
Bueno, mañana sólo me queda una mañana para tener diez días por delante y disfrutar con mi chica de mi ciudad favorita.
Me muero de ganas de verle la cara cuando la vea. Espero que entremos como yo lo hice en su día: le dimos la vuelta entera y aluciné... ¡Se me llenaron los ojos de lágrimas de la emoción! Y eso que soy un cacho de leña expresando mis sentimientos.
El viaje previo a nuestro sexto aniversario. Seis años ya. Que fuerte. Que paciencia (por su parte).
Te quiero, princesa...
Pero, para llegar hasta ahí, pasado mañana, el camino está siendo durillo: fin de mes, pagos, nóminas y dejar todas las cosas encaraditas para poder no estar todos estos días y que el curro se haga.
Mi borderío tiene su razón: creo que estoy hasta el c. de las tonterías y me estoy volviendo eminentemente práctica. Si ayer tuve que ser borde después de que una de mis empleadas prácticamente me insistiera en que lo dejara todo para hacerle una cosa, hoy ya ha sido mi sarcasmo en estado puro cuando ha preguntado qué hacía con un rollo de precinto que había dentro de una caja de un cliente extranjero (¿se habrá planteado enviar un transporte internacional para devolver algo que vale literalmente dos pelas?). La respuesta ha provocado las carcajadas ahogadas de todas sus compañeras: llévatelo para casa, para quitarte las motitas de la ropa...
La cuestión (y yo también hago muchas veces esas cosas) es que cuando estás preparando un proyecto para un nuevo cliente (que no nos iría mal unas perrillas a todas, ella incluida), la verdad que este tipo de preguntas son para dar hachazos.
Reconozco que muchas veces interrumpo trabajos a las chicas, pero suele ser para pasar faenas de cierta urgencia...
La cosa es que uno tiene que pensar lo que hace o lo que dice, por eso ayer, después de que se haya tirado TODA LA SEMANA reclamándome una carta de urgencia más que dudosa, hasta cuatro veces por día (al entrar y al salir; por la mañana y por la tarde), salté. Ya íbamos por la doceaba vez que me lo repetía. Y, para la respuesta que le podía haber dado, demasiado suave fuí.
A decir verdad, es que me importa un güevo si su alma cuadriculada (juro por Dior que tenía apuntado en la agenda cuando reclamarme la dichosa carta) se haya sentido herida. Debo estar convirtiéndome en una jefa hijaputa. No sé debe ser eso.
A lo mejor podría haber dejado todo, hacerle la p. carta y pagar las nóminas el día 11, que es cuando vuelvo de viaje. Sí. Eso hubiera sido la releche. Y no decir nada y cuando la gente me preguntara, decir que no me dió tiempo porque tenía que hacer la cartita de marras. JAJAJAJAJAJA. ¡Qué malvada! Esta me la apunto para la próxima vez.
Bueno, mañana sólo me queda una mañana para tener diez días por delante y disfrutar con mi chica de mi ciudad favorita.
Me muero de ganas de verle la cara cuando la vea. Espero que entremos como yo lo hice en su día: le dimos la vuelta entera y aluciné... ¡Se me llenaron los ojos de lágrimas de la emoción! Y eso que soy un cacho de leña expresando mis sentimientos.
El viaje previo a nuestro sexto aniversario. Seis años ya. Que fuerte. Que paciencia (por su parte).
Te quiero, princesa...
Comentario:
jajajaja....ondo pasa eta gutxi gasta.
Comentario:
mmmmmm polvete antes de irnos a NY, hoy solo TELEPIZZA, GH y tuuuuuuuuuuu!!!
Te quiero karkamet
Te quiero karkamet