VUELTA A LA REALIDAD
Bueno, bueno.
De nuevo estamos aquí, de vuelta al tajo y con renovadas energías.
Esta mañana he estado analizando los daños colaterales derivados del viaje y estoy muy contenta: no he fundido ni mi cuenta corriente, ni mis tarjetas de crédito. Creo que me estoy haciendo mayor, porque, en comparación con mi último viaje a Nueva York, he vuelto en "perfectas condiciones" bancarias.
Lo que sí que es cierto es que esa ciudad ejerce una sorprendente magia sobre mí. Cada vez que vuelvo a casa lo hago con más ganas de volver a esa ciudad.
Vuelvo con la mente abierta y muchas más ganas.
Esa ciudad ejerce sobre mí el mismo efecto que el de abrir las ventanas de la habitación y ventilar las sábanas de la cama. Mi cerebro ha recibido tanta información y tan impactante, que ahora tiene un mono tremendo de ver, pensar y hacer cosas, como si se hubiera vuelto una esponja, llena de poros que llenar.
Además, si ya la primera vez te vuelves con ganas de volverla a ver, la segunda todavía lo haces con más ganas.
De alguna manera, ejerce sobre mí el mágico efecto que querer cambiar cosas y saber que es posible. Si ahí lo es, es perfectamente factible hacerlo aquí.
Allí se puede ser tranquilamente lo que eres, sin que hagan mención a que pareces lo que eres. De hecho, los comentarios sobre mi condición o lo que soy o dejo de ser vinieron de... españoles.
Es triste pensar que en legislación estamos más avanzados que los neoyorquinos, pero que nuestras cabezas siguen en los tiempos del tío Paco.
La escena en cuestión, se produce en el aeropuerto, esperando el avión de vuelta. Una señora mayor, con pinta de madrileña y de "venida a más", comentando mi apariencia de bollera, completada con el hecho de que íbamos conjuntadas (cuando una vive con Blondie, al año cojea... jajajajajaja): ambas con sudaderas de capuchas blancas de N.Y., la rubi con una de Kitty disfrazada de Miss Liberty y servidora con ese clásico I LOVE N.Y.
Escuché un comentario sobre los "gays", pero luego, hablando con mi chica, resulta que estábamos hablando de nosotras.
La señora declaraba no entenderlo y le preguntaba a su hija si "gay" era una palabra inglesa. Ante la afirmación de su hija cuarentona pijorra, va y suelta: "pues no la voy a repetir que me entienden".
La cosa es que lo estaba soltando ante unas españolas... De risa. O de pena, según se mire.
Las amigas de nuestro amigo, el que nos acogió en su casa y nos enseñó lo escondido de la ciudad, alababan nuestra relación y la entendían con una normalidad de "lo más normal". Nos felicitaban por la longevidad de nuestra pareja y nos decían "que bonito".
Vimos a muchas, muchas "de las nuestras" viviendo en una completa normalidad. Nos encantaron unas que iban cogiditas de la mano en el metro y que nos miraban con una sonrisa en los labios.
Nos hacíamos arrumacos en plena calle, sin que nadie se girara, sin que nadie comentara...
Y el comentario vino de alguien de nuestro país.
Pelín triste... ¿no?
De nuevo estamos aquí, de vuelta al tajo y con renovadas energías.
Esta mañana he estado analizando los daños colaterales derivados del viaje y estoy muy contenta: no he fundido ni mi cuenta corriente, ni mis tarjetas de crédito. Creo que me estoy haciendo mayor, porque, en comparación con mi último viaje a Nueva York, he vuelto en "perfectas condiciones" bancarias.
Lo que sí que es cierto es que esa ciudad ejerce una sorprendente magia sobre mí. Cada vez que vuelvo a casa lo hago con más ganas de volver a esa ciudad.
Vuelvo con la mente abierta y muchas más ganas.
Esa ciudad ejerce sobre mí el mismo efecto que el de abrir las ventanas de la habitación y ventilar las sábanas de la cama. Mi cerebro ha recibido tanta información y tan impactante, que ahora tiene un mono tremendo de ver, pensar y hacer cosas, como si se hubiera vuelto una esponja, llena de poros que llenar.
Además, si ya la primera vez te vuelves con ganas de volverla a ver, la segunda todavía lo haces con más ganas.
De alguna manera, ejerce sobre mí el mágico efecto que querer cambiar cosas y saber que es posible. Si ahí lo es, es perfectamente factible hacerlo aquí.
Allí se puede ser tranquilamente lo que eres, sin que hagan mención a que pareces lo que eres. De hecho, los comentarios sobre mi condición o lo que soy o dejo de ser vinieron de... españoles.
Es triste pensar que en legislación estamos más avanzados que los neoyorquinos, pero que nuestras cabezas siguen en los tiempos del tío Paco.
La escena en cuestión, se produce en el aeropuerto, esperando el avión de vuelta. Una señora mayor, con pinta de madrileña y de "venida a más", comentando mi apariencia de bollera, completada con el hecho de que íbamos conjuntadas (cuando una vive con Blondie, al año cojea... jajajajajaja): ambas con sudaderas de capuchas blancas de N.Y., la rubi con una de Kitty disfrazada de Miss Liberty y servidora con ese clásico I LOVE N.Y.
Escuché un comentario sobre los "gays", pero luego, hablando con mi chica, resulta que estábamos hablando de nosotras.
La señora declaraba no entenderlo y le preguntaba a su hija si "gay" era una palabra inglesa. Ante la afirmación de su hija cuarentona pijorra, va y suelta: "pues no la voy a repetir que me entienden".
La cosa es que lo estaba soltando ante unas españolas... De risa. O de pena, según se mire.
Las amigas de nuestro amigo, el que nos acogió en su casa y nos enseñó lo escondido de la ciudad, alababan nuestra relación y la entendían con una normalidad de "lo más normal". Nos felicitaban por la longevidad de nuestra pareja y nos decían "que bonito".
Vimos a muchas, muchas "de las nuestras" viviendo en una completa normalidad. Nos encantaron unas que iban cogiditas de la mano en el metro y que nos miraban con una sonrisa en los labios.
Nos hacíamos arrumacos en plena calle, sin que nadie se girara, sin que nadie comentara...
Y el comentario vino de alguien de nuestro país.
Pelín triste... ¿no?
Comentario:
Más que triste es bochornoso, me da muchísima vergüenza, pero es que en este país nuestro no hemos salido del nodo y el que dirán... habrá esperanza?
¡¡Vaya manera de dar la nota allá donde estemos pordosss!!
¡¡Vaya manera de dar la nota allá donde estemos pordosss!!
Comentario:
Raju, que bonito viaje.
Yo no conozco NY, me encantaría.
Feliz Navidad ! jo jo joo
1 besito
Yo no conozco NY, me encantaría.
Feliz Navidad ! jo jo joo
1 besito
Comentario:
NY es especial...no me había impactado tanto una ciudad...
Bsos
Bsos
Comentario:
este nuestro pais da puta pena,asin de claro
Comentario:
gracias... :-)
Comentario:
Matiz: madrileña de las de Salamanca...
Comentario:
ejem ejem ejem nenaaaaaaaaa, obviaré lo de "con pinta de madrileña" ejem ejem ;-)
Te digo lo mismo q a la puñales, a ver si hablamos...
Qué triste, los españolitos de turno siempre dando la nota grrrrr. En este pais somos lo peor!
Muuuuuuuuuuuuuuuuuuá!!!
Te digo lo mismo q a la puñales, a ver si hablamos...
Qué triste, los españolitos de turno siempre dando la nota grrrrr. En este pais somos lo peor!
Muuuuuuuuuuuuuuuuuuá!!!