COSAS POR LAS QUE PIENSO QUE DIOS (SIN "R") ME CASTIGÓ
Últimamente siento mi vida un tanto inmóvil. La cosa es que, en los últimos tres años, mi vida se movió demasiado y ahora me siento que se ha parado, probablemente a la espera de nuevos cambios.
Todo empezó a primeros de abril del 2004, cuando nos tocó, figuradamente, la lotería. Ese fue el principio de una concatenación de cosas que hicieron que mi vida se desbocara como un caballo loco.
La cosa es que nos tocó un piso de protección oficial, una auténtica ganga. De hecho, nos cuesta menos el piso con parking que lo que nos costaba sólo el alquiler de aquella cueva que convertimos en local.
Poco antes, nos habíamos mudad de local, a nuestra segunda "sede social", abandonando ese zulo en el que tres personas andábamos jugando a "salta la caja".
Pues bien, a partir del tema del piso, junto con una inauguración fatídica, mi vida se complicó un montón. La cosa es que yo andaba preocupadísima para poder conseguir, a finales de año, lo suficiente para reunir los requisitos y poder tener el piso y la entrada y el I.V.A. del que iba (ja!) a ser nuestro nuevo hogar.
Mucha gente se aprovechó de estas circunstancias para crear una imagen de mí que, la verdad, dista una enormidad de lo que en realidad soy. Se dijo de mi que era una persona fía y calculadora, incapaz de pensar en otra cosa que fuera el dinero y/o su empresa.
La realidad era que estaba preocupadísima haciendo cálculos y virguerías para poder pagar todas las cosas... Y es que yo no he sido JAMÁS un hacha con esto del dinero (ni lo soy, de hecho, sigo pagando la visa con la que compramos los electrodomésticos y algunos muebles de nuestro primer hogar y este año acabé de pagar el primer préstamo de cuando empecé a trabajar). Pero la nuestra era una pequeña empresa y el concepto "nómina" y "contable" no entraban en los planes de entonces (y menos con toda la pa$ta que se nos venía encima, como un alud de... MIERDA).
Con la perspectiva del tiempo que he dado cuenta de muchas cosas y de muchas actuaciones que han reflejado a muchas personas que me rodean. La pena es que me siguen rodeando y siguen insuflando su tufo de personas despreocupadas, de supuestas buenas personas y de asesores y consejeros de cosas que no tienen ni puñetera idea.
Sigo con la historia. Las cosas se liaron mucho, mucho. Hasta el punto de que casi me quedo sin lo que más quiero. Y lo que más quiero no es ni el piso, ni el dinero, ni la empresa...
Apenas vivíamos en el piso (no llevábamos un año), que nuestra empresa floreció repentinamente y el local se nos hizo pequeño. También entraron clientes que no se merecían ese chiringuito, así que hubo que trasladarse, esta vez a un local en pleno centro de Barcelona, en pleno meollo de lo nuestro en nuestra ciudad.
Y llegó la peor Navidad de mi vida. Un asunto que, como diría Sinfo, me lo guardo para mí misma, pero que fue muy agresivo a la par que desagradable. Fue una especie de acoso - derribo en el que salió muy mal parada la persona que más quiero, sufriendo una tremenda presión y un terrible dolor, del que todavía se anda recuperando.
Toda esa situación me convirtió en un ser super-débil y super-inseguro, algo que todavía ando pagando, por un lado y de lo que me voy recuperando poco a poco, a base de darme caña y autoexigiéndome un mogollón a mi misma.
Y es que Rajuela, ese supuesto ser frío y calculador, es en el fondo, una persona sumamente sensible. Lo que pasa es que me ha tocado tirar de muchas maromas y de muchos carros para seguir adelante y me he tenido que tragar muchas lágrimas, penas y aungustias, a base de joder a la vida con unas dosis de optimismo, buen humor y lucha que nadie puede, ni por asomo, imaginarse. Ni siquiera los más cercanos a mi, mi familia, que son en parte los responsable de esa sensación de desarraigo que muchas veces siento. Esa tremenda sensación de sentirse absolutamente fuera de lugar. De sentir que me he metido en una historia que no es la mía, como si no fuera de este mundo.
Es como si Dios (sin "r") me castigara por haber ido tan a la mía. Es esa sensación de pensar "joder, si yo no hago daño a nadie, ¿por qué hay gente que va por la vida con esa mala hostia?"
¿Por qué la gente sólo mira por su completo interés y es capaz de querer arrebatarte a cualquier precio lo que más quieres? ¿Por qué la gente es capaz de hacer pensar a los demás que eres mala gente, si tú no has hecho nada para merecerlo?
¿No sería más sencillo dejar a la gente vivir?
Acabó el 2006 con una tremenda traca final que me enseña muchas cosas. La gente se mata. La gente mata. A veces, pretenden darnos patéticas razones, como la libertad y otras se mata por propiedad. Pero la gente no es de nadie y nadie tiene derecho a joderle la vida a nadie, ni por política, ni por sexismo, ni por nada, de nada...
Así que, dado que no tengo mucho que perirle a los Reyes, me gustaría que trajeran unas altas dosis de RESPETO a toda la humanidad y a todas las creencias.
Tampoco estaría mal un poco de HUMANIDAD y de RESPONSABILIDAD, para que la gente no vaya tan a la suya y no haga daño por su propio egoísmo. Que no hayan guerras, ni con armas ni con palabras.
Ah, y un poquito de AMOR, pero ese amor desinteresado que hace que la gente se quiera bien y que no se meta en los asuntos de los demás y se quiera a si mismo demasiado.
Y os pido un poquito de ÁNIMO, para los que están alicaídos y depresivos... Yo me incluyo en el primer pack...
Un beso a tod@s y feliz final de Fiestas...
Todo empezó a primeros de abril del 2004, cuando nos tocó, figuradamente, la lotería. Ese fue el principio de una concatenación de cosas que hicieron que mi vida se desbocara como un caballo loco.
La cosa es que nos tocó un piso de protección oficial, una auténtica ganga. De hecho, nos cuesta menos el piso con parking que lo que nos costaba sólo el alquiler de aquella cueva que convertimos en local.
Poco antes, nos habíamos mudad de local, a nuestra segunda "sede social", abandonando ese zulo en el que tres personas andábamos jugando a "salta la caja".
Pues bien, a partir del tema del piso, junto con una inauguración fatídica, mi vida se complicó un montón. La cosa es que yo andaba preocupadísima para poder conseguir, a finales de año, lo suficiente para reunir los requisitos y poder tener el piso y la entrada y el I.V.A. del que iba (ja!) a ser nuestro nuevo hogar.
Mucha gente se aprovechó de estas circunstancias para crear una imagen de mí que, la verdad, dista una enormidad de lo que en realidad soy. Se dijo de mi que era una persona fía y calculadora, incapaz de pensar en otra cosa que fuera el dinero y/o su empresa.
La realidad era que estaba preocupadísima haciendo cálculos y virguerías para poder pagar todas las cosas... Y es que yo no he sido JAMÁS un hacha con esto del dinero (ni lo soy, de hecho, sigo pagando la visa con la que compramos los electrodomésticos y algunos muebles de nuestro primer hogar y este año acabé de pagar el primer préstamo de cuando empecé a trabajar). Pero la nuestra era una pequeña empresa y el concepto "nómina" y "contable" no entraban en los planes de entonces (y menos con toda la pa$ta que se nos venía encima, como un alud de... MIERDA).
Con la perspectiva del tiempo que he dado cuenta de muchas cosas y de muchas actuaciones que han reflejado a muchas personas que me rodean. La pena es que me siguen rodeando y siguen insuflando su tufo de personas despreocupadas, de supuestas buenas personas y de asesores y consejeros de cosas que no tienen ni puñetera idea.
Sigo con la historia. Las cosas se liaron mucho, mucho. Hasta el punto de que casi me quedo sin lo que más quiero. Y lo que más quiero no es ni el piso, ni el dinero, ni la empresa...
Apenas vivíamos en el piso (no llevábamos un año), que nuestra empresa floreció repentinamente y el local se nos hizo pequeño. También entraron clientes que no se merecían ese chiringuito, así que hubo que trasladarse, esta vez a un local en pleno centro de Barcelona, en pleno meollo de lo nuestro en nuestra ciudad.
Y llegó la peor Navidad de mi vida. Un asunto que, como diría Sinfo, me lo guardo para mí misma, pero que fue muy agresivo a la par que desagradable. Fue una especie de acoso - derribo en el que salió muy mal parada la persona que más quiero, sufriendo una tremenda presión y un terrible dolor, del que todavía se anda recuperando.
Toda esa situación me convirtió en un ser super-débil y super-inseguro, algo que todavía ando pagando, por un lado y de lo que me voy recuperando poco a poco, a base de darme caña y autoexigiéndome un mogollón a mi misma.
Y es que Rajuela, ese supuesto ser frío y calculador, es en el fondo, una persona sumamente sensible. Lo que pasa es que me ha tocado tirar de muchas maromas y de muchos carros para seguir adelante y me he tenido que tragar muchas lágrimas, penas y aungustias, a base de joder a la vida con unas dosis de optimismo, buen humor y lucha que nadie puede, ni por asomo, imaginarse. Ni siquiera los más cercanos a mi, mi familia, que son en parte los responsable de esa sensación de desarraigo que muchas veces siento. Esa tremenda sensación de sentirse absolutamente fuera de lugar. De sentir que me he metido en una historia que no es la mía, como si no fuera de este mundo.
Es como si Dios (sin "r") me castigara por haber ido tan a la mía. Es esa sensación de pensar "joder, si yo no hago daño a nadie, ¿por qué hay gente que va por la vida con esa mala hostia?"
¿Por qué la gente sólo mira por su completo interés y es capaz de querer arrebatarte a cualquier precio lo que más quieres? ¿Por qué la gente es capaz de hacer pensar a los demás que eres mala gente, si tú no has hecho nada para merecerlo?
¿No sería más sencillo dejar a la gente vivir?
Acabó el 2006 con una tremenda traca final que me enseña muchas cosas. La gente se mata. La gente mata. A veces, pretenden darnos patéticas razones, como la libertad y otras se mata por propiedad. Pero la gente no es de nadie y nadie tiene derecho a joderle la vida a nadie, ni por política, ni por sexismo, ni por nada, de nada...
Así que, dado que no tengo mucho que perirle a los Reyes, me gustaría que trajeran unas altas dosis de RESPETO a toda la humanidad y a todas las creencias.
Tampoco estaría mal un poco de HUMANIDAD y de RESPONSABILIDAD, para que la gente no vaya tan a la suya y no haga daño por su propio egoísmo. Que no hayan guerras, ni con armas ni con palabras.
Ah, y un poquito de AMOR, pero ese amor desinteresado que hace que la gente se quiera bien y que no se meta en los asuntos de los demás y se quiera a si mismo demasiado.
Y os pido un poquito de ÁNIMO, para los que están alicaídos y depresivos... Yo me incluyo en el primer pack...
Un beso a tod@s y feliz final de Fiestas...
Comentario:
QUE NO HAYA MÁS ARMA Q EL MI ARMA ANDALUZZZZ!
TE QUIERO
TE QUIERO