ASÍ ES RAJUELA
(Y yo me la encontré en la calle)
Acerca de
Soy más sosa que las acelgas, me encanta dormir como un lirón, pero salgo y trasnocho porque no tengo cerebro, pero sí pareja... Quién, por cierto es mi razón para salir, pero también para vivir. Me encantaría estar jubilada ya, pero la cosa tiene para su tiempo. Aparte de las mujeres y el vino (un Rivera, por ejemplo) tengo otros vicios que NO PIENSO ABANDONAR: fumar, morderme las uñas, motear... Si alguien encontró a una neurona solitaria, que me avise...
Sindicación
 
MI MAMI... Y YO
El fin de semana toca a su fin, depresión dominical de por medio.
La conclusión es que, si tengo depresión dominical, es que este finde me lo he pasado muy bien.
Bueno, en realidad es que, aparte de comprobar, tanto el viernes, como el sábado, que, más tarde de las once, las calles siguen puestas; técnicamente no ha sido un finde muy diferente de otros.
Inasequibles al frío salimos dos días, pero hoy no ha habido tantos güevos y hemos cogido el coche (considerando que el aparcar era muy, pero que muy fácil).
También ha pasado una cosa que me escama: he tardado más de una semana en llamar a mi madre y no me ha sometido al chantaje emocional (que me deja hecha una mierda -sólo me faltaba eso, con la semanita que he tenido-) propio/proporcional de/a la cantidad de días que hemos estado sin hablar.
Efectivamente, mientras contestaba a un mensaje recibido esta mañana (que, por cierto, no ha despertado media hora antes de lo previsto), he empezado a rallarme cosa mala, pensando que tenía que llamar a mi madre, pero que me esperaban altas dosis de melodrama: que si no me llamas, que si me tienes abandonada, que si te quiero mucho y mira como me lo pagas, que tal y cual...
Y es que mi madre, después de más de 30 años prácticamente ignorándome y centrándose en mi hermano mediano (el cual, gracias a la colaboración de mamá, se ha convertido en un inútil de cuarenta y pico), decidió hacerme más caso, justo cuando me había ido de cada a empezar una nueva vida con quién ahora la comparto.
El caso es que, un buen día, apareció en medio de mi vida y, aunque ahora ya se controla un poquito, aún ahora tengo que aguantar sus pajas mentales depresivas. Si esto hubiera sido lo habitual mientras yo vivía en mi casa, estaría más acostumbrada; pero el caso es que mi madre, prácticamente me ignoró mientras compartimos techo...
De mi madre he aprendido muchas cosas, buenas y malas. Lo mejor es a luchar y no rendirse jamás. Mi madre es ahora como es, depresiva y todo eso, pero hubo una época en la que, siendo una niña, tuvo que aprender el concepto "sobrevivir".
Lo jodido del caso es que mi madre ha sido una luchadora y una cachonda, por lo que no acabo de entender por qué ahora, en la recta final de su vida, teniendo todo lo que tiene y con sus hijos más o menos felices; se dedica a amargarse la vida y a amargársela a los demás... bueno, más bien en amargármela a mí, porque, entre que uno de mis hermanos vive a seiscientos kilómetros y el otro es el gusano momito que comentaba, acaba siendo la menda la que se come todo este paellón.
Y, claro, Blondie se cabrea cosa mala, pero, ¿qué le voy a hacer? Si ya está en los 75 y no sé cuanto tiempo le queda con nosotros. Me da un poco de grima mandarla a pastar y que luego pasa algo. No me lo perdonaría. Porque a mi madre, en el fondo, la quiero un montón.
Decía antes que mi madre me ha enseñado muchas cosas. Y este momento chantajero y depresivo también me enseña que a la gente la has de dejar vivir. Y que cuanto más cavas un agujero, más te entierras y, si te entierras, no vas a salir nunca de ahí.
No recuerdo el día en el que mi madre se volvió así, pero lo que tengo muy claro es que yo no quiero ser así. Y la semana pasada me día cuenta que estaba dejando que la vida me engullera, como ha pasado con ella y que de nada sirve arrastrarse o hundirse, por que luego es más difícil levantar cabeza. Pensar en negro no te deja pensar en blanco, ni ver los colores. Y si todo lo ves negativo, nada mejorará.
Te quiero, mamá, te quiero mucho. Y me gustaría que te dieras cuenta que ya estás mayor, que no te queda tiempo para amargarte la vida (lo estás convirtiendo en un arte), debes aprovecharlo.
No sé si a mi me queda más, puesto que la vida da sorpresas, agradables o no tanto, o nada. Y como no lo sé, entiendo que debo aprovechar todos y cada uno de los segundos que la vida me entregue.
Y eso, mami, me lo has enseñado tú.
Feliz semana...
 
Comentario:
La mía se convirtió en un coñazo. Se lo dijimos, mamá, estás hecha un coñazo. La recetaron tranquimacín y estoy por ir yo a pillar.
 
Comentario:
Rajuela, este post parece escrito por mi, y en lo que se ha convertido mi madre a los 77 años...yo tampoco sé cuando se convirtio en una mujer negativa, manipuladora y triste.
Un beso desde el entendimiento, porque ahora mismo se me aguaron los ojos por ella.
 
Comentario:
Es plasta pero se la quiere, cari.
Un beshito
No