ANTOLOGÍA DEL REGALO
Hoy voy a hacer mi más sincera confesión sobre la metedura de pata más salvaje que yo haya podido meter con Blondie (aparte de echarle la pota por la espalda un día de borrachera).
No recuerdo muy bien si fue su primer o segundo cumpleaños que pasamos juntas, creo que fue el segundo. Fue tan chungo que prefiero no recordar el momento concreto.
El caso es que Blondie había decido volver a estudiar y se me ocurrió regalarle el escritorio y la silla de oficina para que lo hiciera, junto con otros extras como lápices, bolis y lata para meterlos, obviamente, de la kitty.
Me conchabé con la mejor amiga de Blondie, T.J. para que, aprovechando que nos íbamos a Madrid de Feria, T.J. fuera al IKEA y se lo dejara todo montadito...
El caso es que la pobre T.J. se fue a IKEA un sábado de otoño (T.J. no sufre de agorofobia, porque para meterse en IKEA en sábado hay que tenerlos cuadrados...) a comprar todo lo que le había dejado pedido en una lista y, ya que estaba, añadir alguna que otra cosilla a la lista como regalo suyo.
Ese mismo sábado la rubia de mis sueños y servidora íbamos paseando por Argensola viendo tiendas (creo que con mi amiga estilista de Madrid...), cuando T.J. me llama al móvil.
En IKEA sólo quedaba... un caballete.
La jodimos.
En ese momento tuve esa horrenda sensación de ver como el mundo se me viene encima... y no veas como pesa.
A la vuelta de Madrid le regalé a Blondie un anillo enorme de plata que parece un cenicero y que aún hoy me recuerda lo completamente estúpida que fui... y que me sentí.
No recuerdo muy bien si fue su primer o segundo cumpleaños que pasamos juntas, creo que fue el segundo. Fue tan chungo que prefiero no recordar el momento concreto.
El caso es que Blondie había decido volver a estudiar y se me ocurrió regalarle el escritorio y la silla de oficina para que lo hiciera, junto con otros extras como lápices, bolis y lata para meterlos, obviamente, de la kitty.
Me conchabé con la mejor amiga de Blondie, T.J. para que, aprovechando que nos íbamos a Madrid de Feria, T.J. fuera al IKEA y se lo dejara todo montadito...
El caso es que la pobre T.J. se fue a IKEA un sábado de otoño (T.J. no sufre de agorofobia, porque para meterse en IKEA en sábado hay que tenerlos cuadrados...) a comprar todo lo que le había dejado pedido en una lista y, ya que estaba, añadir alguna que otra cosilla a la lista como regalo suyo.
Ese mismo sábado la rubia de mis sueños y servidora íbamos paseando por Argensola viendo tiendas (creo que con mi amiga estilista de Madrid...), cuando T.J. me llama al móvil.
En IKEA sólo quedaba... un caballete.
La jodimos.
En ese momento tuve esa horrenda sensación de ver como el mundo se me viene encima... y no veas como pesa.
A la vuelta de Madrid le regalé a Blondie un anillo enorme de plata que parece un cenicero y que aún hoy me recuerda lo completamente estúpida que fui... y que me sentí.
Comentario:
Jooooooooo, cariño... :( no te lo recordaré nunca más...
Te quieeeeeeeeero!
Te quieeeeeeeeero!
Comentario:
Bueno, también soy de las que creo que la intención es lo que cuenta ;)
Y si, te apoyo en eso que dices que pronto todo el mundo querrá tener una amiga bollito, mis amigos chulean de mí siempre, jejeje.
Besitos!
Y si, te apoyo en eso que dices que pronto todo el mundo querrá tener una amiga bollito, mis amigos chulean de mí siempre, jejeje.
Besitos!
Comentario:
churriiiiii,tu gozo en un pozo,pero,no le debio sentar muy mal,porque ahi sigue...besazos guapisima
Comentario:
pero lo que cuenta es la intención que tuviste :-) si mi pareja me cuenta que va a montar todo eso para hacerme feliz me hace más ilusión que si me regala físicamente la cosa en cuestión.
en cuanto a ikea, diossssssssss cada vez q iba con mi ex (los sábados, of course) añoraba la botella de font vella de litro y medio igual que los corredores de la maratón :-)) q horrorrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!
en cuanto a ikea, diossssssssss cada vez q iba con mi ex (los sábados, of course) añoraba la botella de font vella de litro y medio igual que los corredores de la maratón :-)) q horrorrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!