UN DÍA BONITO, UN CORAZÓN TRISTE
Mientras el par de compañeros de piso de cuatro patas retozan (deben estar cansadísimos, porque han dado por saco toda la noche), sigo revolcándome en mi tristeza.
Vuelvo a estar sola, después de cinco años. Y, aunque esto de vivir sola lo he hecho durante treinta años, cuesta muchísimo. Porque cada rincón de esta casa me recuerda a Blondie. ¡¡¡¡Hasta he puesto una lavadora y me he puesto a oler como una perra una chaqueta suya que estaba en el cesto de la ropa sucia!!!!
Lo peor de este sentimiento es que sabes positivamente que no hay vuelta atrás. Y eso te pone todavía más tristona. Esta mañana me he pegado una pechada de llorar que, para 35 años, ya me vale...
Trato de llevar las cosas con la mayor dignidad posible. Incluso he tratado de odiarla para ver si me iba mejor, y, nada, que esoy enamorada hasta las trancas y no hay manera. Más llorera.
Joder, lo peor es hacerse a la idea que ya no volverá. Voy a verla cada día, porque somos socias y trabajamos juntas. Y jamás voy a poder volver a abrazarla, a besarla, a acariciarla, a hacer el amor y a darlo todo por ella.
Porque yo ya no juego en su liga. Y tal como ha ido la cosa no podemos ser amigas. Me siento demasiado traicionada como para, hoy por hoy, ser su amiga.
Voy a bajar a la calle, a que el sol y la brisa me acaricien y borren un poquito los surcos de mis lágrimas.
Hace un día precioso.
Pero yo estoy demasiado triste.
Vuelvo a estar sola, después de cinco años. Y, aunque esto de vivir sola lo he hecho durante treinta años, cuesta muchísimo. Porque cada rincón de esta casa me recuerda a Blondie. ¡¡¡¡Hasta he puesto una lavadora y me he puesto a oler como una perra una chaqueta suya que estaba en el cesto de la ropa sucia!!!!
Lo peor de este sentimiento es que sabes positivamente que no hay vuelta atrás. Y eso te pone todavía más tristona. Esta mañana me he pegado una pechada de llorar que, para 35 años, ya me vale...
Trato de llevar las cosas con la mayor dignidad posible. Incluso he tratado de odiarla para ver si me iba mejor, y, nada, que esoy enamorada hasta las trancas y no hay manera. Más llorera.
Joder, lo peor es hacerse a la idea que ya no volverá. Voy a verla cada día, porque somos socias y trabajamos juntas. Y jamás voy a poder volver a abrazarla, a besarla, a acariciarla, a hacer el amor y a darlo todo por ella.
Porque yo ya no juego en su liga. Y tal como ha ido la cosa no podemos ser amigas. Me siento demasiado traicionada como para, hoy por hoy, ser su amiga.
Voy a bajar a la calle, a que el sol y la brisa me acaricien y borren un poquito los surcos de mis lágrimas.
Hace un día precioso.
Pero yo estoy demasiado triste.