El Golem(6)
Cuerpos mutilados, ojos arrancados de sus orbitas entre gritos desgarradores, visceras extraidas de victimas vivas que gemían inutilmente suplicando piedad. Me ví a mi mismo en el cuerpo de uno de los verdugos, desollando con un hierro al rojo vivo el cuerpo de mi victima que se retorcia mientras olia su propia carne chamuscada. Cerré los ojos aterrorizado, y al abrirlos pude ver a unos soldados nazis golpeando cruelmente a uan mujer desnuda. Quede paralizado de terror. yo apenas era un niño de unos siete años y estaba viendo como torturaban a mi madre, con el cadaver ensangrentado de mi padre a sus pies. Volví a cerrar los ojos, no soportaba mas aquel dolor. Noté la presión de unos dedos sobre mis órbitas, como agarraban mis parpados y me obligaban a abrir mis ojos. Vi dos manos acariciando mi cara, presionando suavemente mi nariz y mis pomulos. Yo no podía moverme, me sentía frio, muy frio y muy pesado. Las manos calidas seguian acariciando mi cara´y mas alla de esas manos adiviné un rostro en la oscuridad. El pelo revuelto y sucio sobre una frente sudorosa, los ojos extremadamente abiertos y concentrados en lo que parecía el cuidadoso trabajo de sus manos sobre mi. Noté mi carne blanda como se hundia bajo la presión de sus dedos... Intente hablar, preguntarle quien era y que me estaba haciendo, pero... no pude... no tenia boca. Entonces vi claramente la cara de aquel hombre sudoroso y crispado que no paraba de recitar frases ininteligibles mientras moldeaba mi cara... era yo mismo. A la vez yo estaba dentro de mi Golem. Volví a caer en la inconsciencia.
Al quinto dia tenía practicamente moldeado todo el cuerpo. Un hombre de estatura imponente, de proporciones perfectas, la musculatura de un titan y el rostro de un dios. Mezcle una pella de arcilla con el esperma guardado en una pequeña botella de alabastro egipcia y moldee unos genitales acordes con el resto del cuerpo de mi Golem. En mi actividad febril, recordé el rostro del infame sacerdote, su mirada concupiscente y el estremecimiento de su voz cuando acaricié su miembro a traves de la sotana. "¿Esto tambien es amor, padre?" -le dije mientras me arrodillaba arremangando sus faldones por encima de la cintura-. "¿Que haces, hijo?, no sigas, ¡Por Dios!". Su boca blasfema decia estas palabras mientras con una mano se sujetaba la sotana y con la otra acercaba mi cara a sus genitales.
NOTA DEL AUTOR: No creo poder seguir con el relato en los proximos dias, ahora "El Arcangel" nos ha localizado y debemos huir. Tal vez pueda seguir a principios de agosto.... ¡¡¿QUIEN ESTA AHI...?!!. NOOO........
Al quinto dia tenía practicamente moldeado todo el cuerpo. Un hombre de estatura imponente, de proporciones perfectas, la musculatura de un titan y el rostro de un dios. Mezcle una pella de arcilla con el esperma guardado en una pequeña botella de alabastro egipcia y moldee unos genitales acordes con el resto del cuerpo de mi Golem. En mi actividad febril, recordé el rostro del infame sacerdote, su mirada concupiscente y el estremecimiento de su voz cuando acaricié su miembro a traves de la sotana. "¿Esto tambien es amor, padre?" -le dije mientras me arrodillaba arremangando sus faldones por encima de la cintura-. "¿Que haces, hijo?, no sigas, ¡Por Dios!". Su boca blasfema decia estas palabras mientras con una mano se sujetaba la sotana y con la otra acercaba mi cara a sus genitales.
NOTA DEL AUTOR: No creo poder seguir con el relato en los proximos dias, ahora "El Arcangel" nos ha localizado y debemos huir. Tal vez pueda seguir a principios de agosto.... ¡¡¿QUIEN ESTA AHI...?!!. NOOO........
El Golem(5)
La cripta era hoy la tumba de dos antiguos obispos ya olvidados. Ellos aprovecharon la estancia ya existente en la iglesia, que antes habia sido sinagoga y en la que el cruel y sabio cabalista Sháda creó sus engendros y criaturas sacrilegas. Todavía hoy podia respirarse el aire viciado por los siglos y la ignominia de los actos alli cometidos: sacrificios de niños, mutilación de virgenes, canibalismo, ingestión de sangre, tortura de inocentes. Posteriormente la propia inquisición cometería alli mismo crimenes atroces en nombre de Dios y ya en nuestro siglo, los nazis, alli entre aquellos muros aplastaron con sádica crueldad a varias decenas de hombres y mujeres de la resistencia antifascista. Tanto dolor, odio y vileza impregnaba las paredes del recinto, poco visitado por turistas, pues nadie soportaba esa energia maligna mas de unos pocos minutos. En cambio yo deberia convivir durante siete dias y siete noches con el aire corrompido, la vibrante maldad que destilaban esas piedras y condensarla con mis oraciones y conjuros en el monton de arcilla que tenía ahora entre mis manos. La vez anterior el proceso casi me mata. Quedé tan debil que tarde tres meses en recuperarme por completo. Esta vez con la ayuda de Uriel y la experiencia acumulada todo sería mas sencillo.
Amasé la arcilla mientras recitaba una y otra vez la sacrilega letanía. La mezclé con la sangre del terrorista que Uriel me ayudó a desangrar vivo. Era un hombre cruel y despiadado que mató a muchos hombres sin importarle el sufrimiento que causaba. me hacia sentir bien y diluia lo pavoroso de su imagen agonizante, amasijo palido y convulso chorreando hasta la ultima gota de su sangre. Dos dias enteros trabajé el barro sin dejar de recitar una y otra vez sacrilegios y blasfemias, a veces gritando de dolor por mis manos entumecidas, otras susurrando, espantado ante el horror de mi propia ignominia. Uriel velaba fuera con ordenes precisas de no entrar oyera lo que oyese. Dos veces al dia me introducia una jarra con agua fresca y algo de pan y fruta a traves de la rendija de la puerta entreabierta, retirando a su vez el recipiente con mi orina y mis excrementos. Apenas abria la puerta mas de lo necesario para que cupieran los recipientes, y bajo ningún concepto podía asomarse y mirar.
Al tercer dia caí en la inconsciencia. Horrendas imagenes acudían a mi mente, visiones espantosas de torturas entre los muros de aquella cripta.
Amasé la arcilla mientras recitaba una y otra vez la sacrilega letanía. La mezclé con la sangre del terrorista que Uriel me ayudó a desangrar vivo. Era un hombre cruel y despiadado que mató a muchos hombres sin importarle el sufrimiento que causaba. me hacia sentir bien y diluia lo pavoroso de su imagen agonizante, amasijo palido y convulso chorreando hasta la ultima gota de su sangre. Dos dias enteros trabajé el barro sin dejar de recitar una y otra vez sacrilegios y blasfemias, a veces gritando de dolor por mis manos entumecidas, otras susurrando, espantado ante el horror de mi propia ignominia. Uriel velaba fuera con ordenes precisas de no entrar oyera lo que oyese. Dos veces al dia me introducia una jarra con agua fresca y algo de pan y fruta a traves de la rendija de la puerta entreabierta, retirando a su vez el recipiente con mi orina y mis excrementos. Apenas abria la puerta mas de lo necesario para que cupieran los recipientes, y bajo ningún concepto podía asomarse y mirar.
Al tercer dia caí en la inconsciencia. Horrendas imagenes acudían a mi mente, visiones espantosas de torturas entre los muros de aquella cripta.
El golem(4)
Sus ojos se iluminaron y me devolvio el abrazo hasta casi dejarme sin respiracion. El mismo abrazo con el que tiempo despues dejaría inconsciente durante unos minutos al tipo que habiamos seguido durante dias. Se agitaba intentandose librar de los potentes brazos de Uriel, boqueaba como un pez ahogandose en el aire. su torax crujió bajo la presion ejercida y sus ojos se desobitaban inyectados en sangre, mientras el rostro se congestionaba, volviendose sus labios de color azul. Uriel apreto un poco mas, estaba asfixiando a aquel hombre y su rostro no se inmutaba mas que si hubiese aplastado una pequeña hormiga con el dedo, tan solo sentía curiosidad. "¡Sueltalo ahora!" -grité- "o le matarás". Uriel aflojó el mortal abrazo y sujeto con firmeza el cuerpo inerte de su victima. Lo tumbo boca abajo sobre la mesa con la cabeza colgando fuera del borde. Agarré su pelo con la mano izquierda levantando la cabeza mientras con la derecha saque de mi bolsillo un pequeño puñal de plata labrada con simbolos no vistos por los hombres desde hacia varios miles de años. Apoyé la punta en el latido visible en el lateral derecho del cuello del desgraciado y empecé a entonar una herética salmodia para recibir el sacrificio. La sangre chorreaba a borbotones que recogia en un recipiente de ceramica bajo la mesa, usado por sacerdotes incas en sus macabros rituales. El bastardo despertó y comenzó a gritar mientras intentaba inutilmente liberarse de la presa de Uriel. Poco a poco fué cayendo en el sueño final, hasta la ultima gota de su sangre. Uriel dejó de sujetar el cuerpo ya inanime y me miro buscando mi aprobacion. Yo me acerque y besé su boca mientras le admiraba con orgullo.
Uno tras otro fuimos consiguiendo los elementos necesarios para la ceremonia. Uriel estaba cada dia mas callado y pensativo, o tal vez era su respuesta ante mi ansiedad creciente segun se acercaba el momento. Trasladamos todo el material en la limusina hasta el aeropuerto y alli lo cargamos con rapidez en el jet privado que nos llevaria hasta Milan. El problema era como meter todo en la cripta de San Heleboro, antiguo laboratorio ya olvidado del cabalista Sháda. Era uno de los pocos lugares en el mundo donde el fujo de energia era suficiente y maldito para conseguir dar vida a la arcilla y a la podredumbre. Tuvimos que esperar cinco dias hasta el novilunio necesario para el ritual. Con el dinero y los contactos adecuados, consegui hacerme pasar por un experto en restauracion de frescos medievales, apoyado por una importante empresa dispuesta a donar parte de sus beneficios a la Iglesia si le adjudicaban la exclusiva de imagen de los frescos que teoricamente yo iba a restaurar.
Uno tras otro fuimos consiguiendo los elementos necesarios para la ceremonia. Uriel estaba cada dia mas callado y pensativo, o tal vez era su respuesta ante mi ansiedad creciente segun se acercaba el momento. Trasladamos todo el material en la limusina hasta el aeropuerto y alli lo cargamos con rapidez en el jet privado que nos llevaria hasta Milan. El problema era como meter todo en la cripta de San Heleboro, antiguo laboratorio ya olvidado del cabalista Sháda. Era uno de los pocos lugares en el mundo donde el fujo de energia era suficiente y maldito para conseguir dar vida a la arcilla y a la podredumbre. Tuvimos que esperar cinco dias hasta el novilunio necesario para el ritual. Con el dinero y los contactos adecuados, consegui hacerme pasar por un experto en restauracion de frescos medievales, apoyado por una importante empresa dispuesta a donar parte de sus beneficios a la Iglesia si le adjudicaban la exclusiva de imagen de los frescos que teoricamente yo iba a restaurar.
El golem(3)
Han pasado doce años desde entonces y muchas carreteras hemos recorrido juntos. Durante cinco años estuvimos solos, buscando el codice perdido de Mo. Viajamos por Europa del Este, recorriendo ciudades y pueblos anclados en la edad media. bellas mujeres que nos miraban sin disimular su concupiscencia y hombres peligrosos a su lado con ojos amenazantes. Castillos, criptas, iglesias en ruinas, puntos perdidos en medio de frondosos bosques y Uriel a mi lado, cada dia mas fuerte y mas inteligente. Me sorprendia con preguntas de una logica aplastante, como de un niño resabiado. Yo le explicanba nuestro proposito, nuestro objetivo, la necesidad de encontrar el codice. La ultima referencia la teniamos en las crónicas martenses del siglo XI, parece ser que llegado con un alquimista de la corte del Ludovico II de Hungria. Pero no es el momento de contar el impio episodio del robo del Codice de Mo, sera mas adelante. Las ideas y los recuerdos se mezclan con mis sueños de forma poco coherente. Este es el verdadero proposito de mi relato,conseguir desenredar el hilo de mis pensamientos.
Cinco años despues del nacimiento de Uriel y ya con el codice en nuestro poder, comence el estudio en profundidad del manuscrito de Mo. Uriel, cada vez mas humano, comenzo a sentir que era un ser unico y por lo tanto comenzo a sentirse solo. Yo tenia poco tiempo, el estudio me absorvia y por aquel entonces nos instalamos en Paris, en un lujoso ático cerca de Notre Dame. Uriel recorria las calles y a su vuelta me contaba todo lo que habia visto, hecho o hablado con los extraños que se cruzaba. Su inteligencia, superior a la de los hombres, le hacia aprender el idioma en pocos dias y con un perfecto acento del lugar. Un dia gris que amenazaba tormenta, le vi mirando fijamente a la lejania. Los Golem al no tener alma no abrigan emociones ni sentimientos. Su amor hacia mi era el resultado del instinto natural de un hijo hacia su creador y la supervivencia suya y mia su unico objetivo. Aun asi, su cara tenia un matiz de melancolia, probable reflejo de mi propia tristeza en los dias lluviosos. "Padre"-me dijo- "podrias crear otro Golem". Queria compartir su vida con alguien como el, no sentir la soledad del que es distinto; casi me emocioné. Tan absorto habia estado en mis trabajos y experimentos que habia olvidado mis obligaciones hacia mi creacion. Me resultaba doloroso pensar en el esfuerzo que me supondria y en lo atroz de los preparativos. Pero ahora tenia su ayuda y podria hacerlo mas facilmente, y ademas el lo merecia. "Si" -le dije, mientras le abrazaba, a la vez que le susurre a su oido- "Pero tu me ayudaras, ¿Crees que podras hacerlo?".
Cinco años despues del nacimiento de Uriel y ya con el codice en nuestro poder, comence el estudio en profundidad del manuscrito de Mo. Uriel, cada vez mas humano, comenzo a sentir que era un ser unico y por lo tanto comenzo a sentirse solo. Yo tenia poco tiempo, el estudio me absorvia y por aquel entonces nos instalamos en Paris, en un lujoso ático cerca de Notre Dame. Uriel recorria las calles y a su vuelta me contaba todo lo que habia visto, hecho o hablado con los extraños que se cruzaba. Su inteligencia, superior a la de los hombres, le hacia aprender el idioma en pocos dias y con un perfecto acento del lugar. Un dia gris que amenazaba tormenta, le vi mirando fijamente a la lejania. Los Golem al no tener alma no abrigan emociones ni sentimientos. Su amor hacia mi era el resultado del instinto natural de un hijo hacia su creador y la supervivencia suya y mia su unico objetivo. Aun asi, su cara tenia un matiz de melancolia, probable reflejo de mi propia tristeza en los dias lluviosos. "Padre"-me dijo- "podrias crear otro Golem". Queria compartir su vida con alguien como el, no sentir la soledad del que es distinto; casi me emocioné. Tan absorto habia estado en mis trabajos y experimentos que habia olvidado mis obligaciones hacia mi creacion. Me resultaba doloroso pensar en el esfuerzo que me supondria y en lo atroz de los preparativos. Pero ahora tenia su ayuda y podria hacerlo mas facilmente, y ademas el lo merecia. "Si" -le dije, mientras le abrazaba, a la vez que le susurre a su oido- "Pero tu me ayudaras, ¿Crees que podras hacerlo?".
El Golem (2)
Nota del autor: Soy perezoso para escribir. Las ideas se me agolpan en la cabeza y me cuesta atraparlas y plasmarlas en el papel. Solo por ti, mi queridisimo Orfeo, y por tu valor para bajar por amor a los infiernos, soy capaz de continuar mi histo...mi relato.
Y es verdad, estando tu, nada me puede pasar. Me doy la vuelta y busco con la mirada a Uriel, que como siempre, esta de pie, quieto frente a la puerta, vigilando. El fue mi primer hijo, mi primer Golem. Yo moldee su cuerpo y su rostro, amasando el barro con la sangre corrompida de un asesino cruel. Recuerdo cada detalle de la ceremonia sacrilega y de la abominable letania que recite sin parar durante siete dias y siete noches, mientras mezclaba la arcilla con el semen de un pederasta incestuoso: "Esta criatura despiadada fue tambien tu hijo, como hijos tuyos eran los inocentes a los que violo y torturo, ora pronobis, bastardo". con la leche coagulada de una infanticida codiciosa y concupiscente, barnice el limo que habria de convertirse en piel del golem- "carne de tu carne, ora pro nobis, traidor a tus hijos". Durante los siete dias no ingeri alimento, ni apenas dormi. La debilidad y la prosodica oracion heretica me llevaron al borde del delirio. Un fuego que no quema invadio la oscura cripta y respire ese fuego sin dolor. Luces y sombras que gritaban mi nombre, invisibles manos que arañaban mi piel, el aliento fetido de una presencia invisible, y mis ojos fijos en el Golem que habia creado del barro y la pestilencia de aquellas secreciones humanas e inhumanas a la vez. La duda de que todo era inutil y la certeza de que moriria en esa cripta, hasta que comprendi el proposito de la creacion. Dios nos crea en un acto de narcisismo supremo a su imagen y semejanza. Ser infinitamente egocentrico, crea a sus hijos para que le amen; ese es el acto de amor de la creacion, no del padre al hijo sino del hijo al padre. Supe sin lugar a dudas que nadie me amaria jamas como lo haria aquel Golem, y era ese amor lo que daria sentido a su vida. Un crujido surgio de la tierra, el suelo temblo y con una sacudida el barro se trasformo en carne, y la sangre corrompida se volvio roja y fresca y circulo por su cuerpo dando luz a su rostro, y me miro, con amor, como sigue haciendo cada noche mientras vela mi sueño.
Y es verdad, estando tu, nada me puede pasar. Me doy la vuelta y busco con la mirada a Uriel, que como siempre, esta de pie, quieto frente a la puerta, vigilando. El fue mi primer hijo, mi primer Golem. Yo moldee su cuerpo y su rostro, amasando el barro con la sangre corrompida de un asesino cruel. Recuerdo cada detalle de la ceremonia sacrilega y de la abominable letania que recite sin parar durante siete dias y siete noches, mientras mezclaba la arcilla con el semen de un pederasta incestuoso: "Esta criatura despiadada fue tambien tu hijo, como hijos tuyos eran los inocentes a los que violo y torturo, ora pronobis, bastardo". con la leche coagulada de una infanticida codiciosa y concupiscente, barnice el limo que habria de convertirse en piel del golem- "carne de tu carne, ora pro nobis, traidor a tus hijos". Durante los siete dias no ingeri alimento, ni apenas dormi. La debilidad y la prosodica oracion heretica me llevaron al borde del delirio. Un fuego que no quema invadio la oscura cripta y respire ese fuego sin dolor. Luces y sombras que gritaban mi nombre, invisibles manos que arañaban mi piel, el aliento fetido de una presencia invisible, y mis ojos fijos en el Golem que habia creado del barro y la pestilencia de aquellas secreciones humanas e inhumanas a la vez. La duda de que todo era inutil y la certeza de que moriria en esa cripta, hasta que comprendi el proposito de la creacion. Dios nos crea en un acto de narcisismo supremo a su imagen y semejanza. Ser infinitamente egocentrico, crea a sus hijos para que le amen; ese es el acto de amor de la creacion, no del padre al hijo sino del hijo al padre. Supe sin lugar a dudas que nadie me amaria jamas como lo haria aquel Golem, y era ese amor lo que daria sentido a su vida. Un crujido surgio de la tierra, el suelo temblo y con una sacudida el barro se trasformo en carne, y la sangre corrompida se volvio roja y fresca y circulo por su cuerpo dando luz a su rostro, y me miro, con amor, como sigue haciendo cada noche mientras vela mi sueño.