Fantasmas al descubierto
De niño, cuando uno no ha recibido aun las embestidas de la vida, yo como todo niño, no se si en eso también soy “raro”, creía en los fantasmas, en los ovnis, en todo aquello que tu mente aun no era capaz de alcanzar a comprender, creía hasta en dios
La vida, esa señora, inteligente, por el tiempo, torpe, por naturaleza, y al fin al cabo, caprichosa, nos sitúa, en su sitio cada cosa., de niños, muy de niños, cuando ya, tras mucho esfuerzo aprendemos a coger, a aferrarnos a los objetos que nos llaman la atención, nuestro celebro necesita tiempo para aprender a saber soltar, se necesita tiempo para digerir aquello que se come, el tiempo no hace ver que esos fantasmas, esos mismos que se escondían bajo la cama, en el ropero, quizás detrás de la puerta abierta, no se, cada noche era en un lugar distinto, cada día los tenemos en un lugar distinto.
Desde luego que son fáciles de comprender, muy fáciles, muy simples, pero como siempre nuestra mente nos lo complica tanto que los puzzles de dos piezas son cuestiones algo así como imposibles, (recuerdo ahora una viñeta de garfield).
Tu lo que puedes hacer es darte cuenta de lo simple que es, si, y es verdad, de esa saldrás, “todo tiene remedio si no es la muerte” decía Quijote, y si la muerte no tiene remedio, y esta hay, porque esta, no se si lo sabes, para que preocuparte por…
si se quieren preocupar por nada, dejalos, tu vive, y recuerda se quijote

una paranoia más
