Qué bien.
He estado bastante ausente porque el lunes y el martes (ayer y hoy) he estado en un congreso. Yo daba una charla y además estaba involucrado en tres charlas más, con lo que la última semana me la he pasado con reuniones, discusiones de resultados, terminando experimentos y preparando mi presentación. Todo un estrés. Además, estaba medio rebotado (o rebotado entero) porque la Jefa iba. No íbamos solos, nos juntábamos seis, pero todos estábamos de mala leche porque ella venía.
Cuando nos vimos por la mañana en la estación del tren, teníamos todos una cara de "yo no quiero ir" que lo flipas... todos menos ella. Porque ocurrió lo que menos nos imaginábamos. Fue encontrarse con otra gente del congreso e ignorarnos totalmente. Hacía tiempo que no nos lo pasábamos tan bien los de la oficina juntos. Nos pasamos todo el rato haciendo contactos, hablando de ciencia, criticando a la Jefa, etc. Fue divertidísimo. Científicamente también tuvimos nuestros momentos de oro, como cuando mi jefa estaba haciendo su presentación e hizo algo que JAMÁS se hace, que fue decirme a mí (que estaba entre el público) que si podía explicar lo que aparecía en la pantalla en aquel momento. Además, en cierto momento dijo que se había equivocado y que tenía dos transparencias iguales y Karolina y yo le tuvimos que sacar de su error, que no eran dos transparencias iguales. Quedó como una incompetente total en aquel momento y durante estos días ha estado haciendo preguntas en las presentaciones de otras personas que no mejoraron para nada su imagen, como cuando empezó a decir que nosotros podríamos hacer unos experimentos y los demás miembros del grupo que estábamos justo detrás de ella negábamos con la cabeza.
Esta tarde, cuando volvíamos en el tren (sin ella, que decidió coger otro) todos comentábamos lo bien que nos lo habíamos pasado, que nadie se lo esperaba. Que fue una suerte que decidiera ir con otra gente, que menos mal que no se sentó cerca en las comidas, etc, etc. Ahora, nos dio mucha pena un chaval que es majete del que no se despegó en los dos días y que el pobre tenía una cara de "por qué yo" que no podía con ella. De hecho, hemos pensado mandarle un correo pidiéndole disculpas y que por dos días no pasa nada, que nosotros la aguantamos todo el año.
Si fíjate si nos lo pasamos bien que el lunes por la noche hasta nos fuimos de parranda (y yo era el primer conferenciante a la mañana siguiente). Lo malo es que mañana volvemos a la rutina de siempre. Snif.
Ojos de Brujo.
Pues que he ido a otro concierto. En esta ocasión ha sido Ojos de Brujo, que están de gira por Europa. Esuvo superbien, aunque yo no sea muy fan, pero pasé un buen rato. Es de estos grupos que gana muchísimo en directo. Y tienen unos teloneros (Kurdam) que valen bastante la pena. Como anécdota tuvimos a Claudia y su abcesos de ira. Al concierto fuimos Claudia, Chávez, Carmen María y yo. Carmen María es una amiga de Claudia, su nombre es real y es norteña de pura cepa, de esas rubias con ojos azules y metro ochenta. Antes de nacer, sus padres se fueron de vacaciones a España, vieron el nombre en algún sitio y les gustó. Pero eso no es lo que provocó la ira de Claudia. En resulta de que nos pusimos en primera fila (ella insistió) y claro, en esos conciertos con gente borracha y en primera fila pues existen procesos de acercamiento y de invasión de tu espacio personal. Todos esperamos eso. Claudia no. Llegó a palabras mayores con dos chicas, con amenazas y todo que se podrían traducir como "te voy a arrancar los pelos de cuajo, zorra", pero en inglés no sale así y lo dices más fino, pero la idea era esa. Yo es que ya la había visto en acción en otras ocasiones, como cuando un chico se cayó en el metro y, sin querer, en su trayectoria hacia el suelo le dio en la nariz a Claudia. El chico estaba en el suelo intentando levantarse y Claudia empezó a gritarle y decirle de todo. Pero bueno, esa fue otra historia. El caso es que Chávez no la había visto nunca así... y le dio miedo. Me preguntó si le iba a pegar de verdad, lo cual no supe responder, pero a ver quién era el guapo que las iba a separar. Carmen María estaba muerta de vergüenza e hizo como que no la conocía durante un cuarto de hora. A mí estas cosas me hacen gracia, pero a Carmen María en parte le fastidió el concierto y no le apetecía quedarse mucho rato con esa bomba de relojería al lado, así que se fue pronto. Yo creo que le dio miedo que le acabaran arreando a ella. Me dio un poco de pena, porque a esos sitios uno va a divertirse y se me quedó un sabor de boca algo amargo porque la chavala esta se quiso ir, pero bueno, es lo que hay. Ya para acabar, sólo comentar que el salir a correr por las mañanas me ha venido muy bien y que me estoy quedando estupendísimo. :D
Gilberto Gil
Ayer fui a un concierto totalmente a ciegas. Sólo sabía que tocaba Gilberto Gil, pero nunca había escuchado nada de él. Fue una sorpresa, aunque no me conocía ninguna canción. Gilberto Gil es un cantautor brasileño, que parece ser que es muy conocido. Tiene un estilo muy peculiar, unas canciones muy íntimas y una puesta en escena sencilla. Es peculiar porque canta con dulzura usando una voz rota (como hace Sabina) y de vez en cuando se pone a silbar o a dar gritos. Lo de las canciones/estilo musical íntimo es algo que se utiliza muchas veces sin saber muy bien cómo, pero para mí signfica que el autor pone parte de sí mismo en la canción sin importarle exponerse a los demás. Me encanta ver el interior de las personas (metafóricamente hablando, que no voy por ahí descuartizando gente... aún). Y la puesta en escena fue genial. Él canta con su guitarra clásica, su hijo (muy guapo) le acompañaba con una guitarra acústica y un amigo de la familia (sic) tocaba el cello (mi instrumento favorito). Después del concierto he decidido explorar un poco más mis conocimientos sobre música brasileña, que son bastante flojos.
Esta mañana hemos tenido un group meeting donde Elena ha dado una charla sobre unos programas que ha hecho para que nuestra vida sea mucho más fácil. La Jefa se ha pasado todo el tiempo bostezando y mirando el reloj. Después, cuando estábamos ya todos trabajando se ha acercado a la oficina y ha dicho que se iba a casa de su hermana y que volvería el lunes o el martes. De la alegría que me ha dado no he podido desearle un buen viaje. Así que al menos el lunes podré llegar tarde a trabajar... y esta tarde estamos trabajando todos genial, sin interrupciones y simplemente pensando en que es viernes y sin preocuparnos de que en cualquier momento se va a abrir la puerta y una loca va a entrar. Qué extraña y reconfortante sensación.
Me retracto.
Lo que dije ayer de que lo que ha caído es una pequeña nevada queda derogado. Está cayendo una cantidad de nieve im-presionante.
Let it snow.
Pues ya hemos tenido nuestra primera nevada. Es de mentirijilla, y mañana se va a derretir todo... si es que llega a mañana. El caso es que el martes cuando salí a correr por los bosques norteños en algún tramito había ya nieve y pensé "queda nada para que este menda pase de salir a correr", porque yo lo de salir a correr por la nieve no lo veo... aunque mejor me callo, no me vaya a tener que tragar estas palabras.
Es una primera nevada bastante tardía, normalmente ya cae algo así en octubre, pero este viaje no, lo cual me da la esperanza de que no va a ser un noviembre muy horrible, aunque a veces pienso que estaría bien tener ya una finita capa de nieve que deje todo así como blanquito y de postal navideña. Lo que tengo que hacer es empezar a rescatar el equipo de supervivencia (botas, cepillo para quitar la nieve por las mañanas, etc.) y eso me da un poco de pereza, pero es lo que hay.
Escribiendo esto me acabo de acordar de la emoción de mi primera nevada. Fue a finales de octubre de 2005 y yo estaba por aquí (no vivía aquí, sino que estaba de visita unos meses). Cuando salí a la calle me pegué la leche más divertida de mi vida. Simplemente derrepronto (sic) estaba tirado en el suelo. No me dolía nada, sólo estaba tumbado mirando el cielo. Ni siquiera recordaba cómo me había caído. Me han contado, que en una ocasión un africano se resbaló y llegó a dar la vuelta en el aire, con la mala suerte de que en lugar de caer de espaldas cayó de frente... bueno, cayó de boca y se le saltaron unos cuantos dientes. No sé si es verdad, porque la que me contó eso era mi Jefa y ahora mismo tengo en tela de juicio cualquier cosa que me haya podido decir.
Sin más me despido y espero contaros un poquito más sobre cómo cambia el paisaje. Octubre estuvo muy bien, todo de color rojo y amarillo (en el sur no tenemos árboles de hoja caduca) y ahora está un poco feucho porque todas las hojas se las ha ido llevando el tiempo, pero dentro de nada ya estará todo blanquito.