Resumen vacaional
Pues las vacaciones, como diría Pei, han sido muy cuquis. Mucho churri, mucha familia y mucha comida. También he quedado con muchos amigos y me he dado cuenta de que al margen de los funcionarios los demás no viven, sino que sobreviven, como yo hacía antes. Los salarios para los jóvenes y jóvenas en España son una caca de la vaca y lo seguirán siendo a menos que Zapatitos haga algo (porque si hay que esperar que "el alternativo" haga algo vamos listos).
Cuando llegué mi madre se pegó una jartá a llorar. Volé en un avión en el que había dos españoles, uno y yo. La recepción en el miniaeropuerto al que llegué estaba llena de norteños que miraban incrédulos cómo una madre lloraba de alegría (recordemos que un buen norteño no muestra sus sentimientos). En casa todo muy bien y con mi churri al día siguiente mejor aún. En Nochebuena tuve muchos regalos, varios de ellos relacionados con la ropa de abrigo y las cosas que traje yo gustaron mucho, sobre todo a mis primas, que recibieron la moda norteña como oro caído del cielo. Ya me las imagino presumiendo con las amigas con un "me lo ha traído mi primo del Norte" y "pues en el Norte todo el mundo va así".
Con los amigos muy bien. Hicimos una megarreunión con powerpoint incluido. Mi amigo Indalecio se casa y reunió fotos y vídeos de las bodas anteriores para dejar claro qué se puede hacer y qué no. Todo el mundo votó delante de Indalecio que yo no debo beber debido al vídeo en el que salgo haciendo el payaso, o en el que hago una coreografía de aeróbic, o en el duelo de baile con otro, o... Cuando Indalecio se fue, todo el mundo acordó que yo debía beber mucho y montarla, como siempre. También se votó y luego se "desvotó" no hacer el manteo del novio y la novia, los cánticos, coreografías obscenas, etc. Inda, lo siento, pero la vida es así. Lo mejor fue la partida al mus. Mi compi (que también está en el extranjero, pero no tan al Norte como yo) jugaba muy raro y a los quince minutos y con la partida prácticamente perdida me suelta "Ah, que estás haciendo señas... si ya se me han olvidado". Aún así, me lo pasé bien, porque en el Norte no juegan al mus, ni al cinquillo, ni a la escoba, ni al chinchón, ni al tute, ni al continental, etc.
Y hoy es Nochevieja y paso de salir, porque como ahora vivo "anca mis padres" pues tengo que coger el coche y como que no. El churri sale con sus amigos y no tiene ganas y a mí me dieron ganas de decirle que se viniera a mi casa y que después de las uvas nos echamos una partidica a las cartas aunque sea.
Y bueno, seguriemos informando, aunque poquito, porque me paso todo el día p'arriba y p'abajo... y si no, viendo las series de la Fox o haciéndome un parchís con mi hermano, que es que en el Norte tampoco juegan al parchís.
Cuando llegué mi madre se pegó una jartá a llorar. Volé en un avión en el que había dos españoles, uno y yo. La recepción en el miniaeropuerto al que llegué estaba llena de norteños que miraban incrédulos cómo una madre lloraba de alegría (recordemos que un buen norteño no muestra sus sentimientos). En casa todo muy bien y con mi churri al día siguiente mejor aún. En Nochebuena tuve muchos regalos, varios de ellos relacionados con la ropa de abrigo y las cosas que traje yo gustaron mucho, sobre todo a mis primas, que recibieron la moda norteña como oro caído del cielo. Ya me las imagino presumiendo con las amigas con un "me lo ha traído mi primo del Norte" y "pues en el Norte todo el mundo va así".
Con los amigos muy bien. Hicimos una megarreunión con powerpoint incluido. Mi amigo Indalecio se casa y reunió fotos y vídeos de las bodas anteriores para dejar claro qué se puede hacer y qué no. Todo el mundo votó delante de Indalecio que yo no debo beber debido al vídeo en el que salgo haciendo el payaso, o en el que hago una coreografía de aeróbic, o en el duelo de baile con otro, o... Cuando Indalecio se fue, todo el mundo acordó que yo debía beber mucho y montarla, como siempre. También se votó y luego se "desvotó" no hacer el manteo del novio y la novia, los cánticos, coreografías obscenas, etc. Inda, lo siento, pero la vida es así. Lo mejor fue la partida al mus. Mi compi (que también está en el extranjero, pero no tan al Norte como yo) jugaba muy raro y a los quince minutos y con la partida prácticamente perdida me suelta "Ah, que estás haciendo señas... si ya se me han olvidado". Aún así, me lo pasé bien, porque en el Norte no juegan al mus, ni al cinquillo, ni a la escoba, ni al chinchón, ni al tute, ni al continental, etc.
Y hoy es Nochevieja y paso de salir, porque como ahora vivo "anca mis padres" pues tengo que coger el coche y como que no. El churri sale con sus amigos y no tiene ganas y a mí me dieron ganas de decirle que se viniera a mi casa y que después de las uvas nos echamos una partidica a las cartas aunque sea.
Y bueno, seguriemos informando, aunque poquito, porque me paso todo el día p'arriba y p'abajo... y si no, viendo las series de la Fox o haciéndome un parchís con mi hermano, que es que en el Norte tampoco juegan al parchís.
Uf...
Qué jartá a comer y beber. Se me había olvidado lo buena que está la comida de verdad.
Mañana me vuelvo al sur.
Ya estoy preparado para la Navidad. Hoy sólo he comido fruta, para ir contrarrestando ya el atracón en casa de mi madre (que también tiene blog, me quedo muerto con esta mujer). He comprado cosas típicas y no tan típicas para la Nochebuena. En mi casa es que los regalos se dan en Nochebuena. Cuenta la leyenda que después de que yo naciera, como era el primer nieto esa Navidad todo el mundo compró mil y una cosas y no podían esperar a dármelas, por lo que se decidió que los Reyes a mi casa venían el 24. Cuando fui creciendo me dijeron que era porque a los Reyes no les daba tiempo a recorrer todas las casas en una noche, debido al incremento de la población mundial, y yo me sentía muy afortunado de que a mí me tocara en la primera noche de reparto. Bueno, que me lío. Al ser el único de la familia que está en el extranjero todo el mundo me dice el típico "tráeme algo", con lo que he cargado una maleta de regalitos. Espero que les gusten a todos. Lo malo es que este año no le puedo regalar a mi madre ningún libro de Maitena que siempre me acabo leyendo yo.
En mi casa mi madre tiene en el congelador la mitad de la cena y comida de Navidad (es que somos porrón) y la alacena llena de dulces típicos de mi tierra sureña, hechos por mi abuela, mi tía y (como novedad) mi hermano. Mi abuela me ha mandado decir que los aplastados son los de mi hermano, que se pasó con el azúcar. También se me ha dicho que debo llegar con la maleta grande "por si te tienes que llevar algo". Están todos contentísimos de que vuelva para dos semanas.
Mi churri también me espera con las piernas abiertas, quiero decir los brazos. Va a comer en mi casa este domingo (pobre, lo que tiene que aguantar) y me ha dicho que aún no me ha comprado el regalo de Reyes porque no sabe mi número de calzado y porque quiere que elija y me pruebe el regalo con calcetines gordos para el frío. Yo creo que este año me regala una tostadora. Yo a él tampoco le he comprado eso que tanto quiere, pero es que en España están a mitad de precio. Como nos tenemos confianza nos vamos a ir a comprar los regalos juntos este año.
Y me apetece mucho ir. Estoy cansado del trabajo, del frío y de las mudanzas. Aún no me he comprado un teléfono noruego y ya me hace falta, así que es lo primero que tengo que hacer en cuanto me baje del avión. Lo segundo es comprar una pu-- fregona. Estoy por traérmela de España.
Y ya. Supongoque algo escribiré estas Navidades, comentando las peripecias que me suelen pasar también allá por el Sur. Como por ejemplo la supercomida de Navidad que están preparando mis amigos, la quedad con los del supermecado donde trabajé una temporada o la reunión que tengo prevista con mi exjefe. Esta mañana me he quedado muerto cuando me ha escrito que si podemos vernos en vacaciones, que quiere hablar conmigo. Miedo me da... más que nada por si me hace una oferta que no sepa rechazar. Ains... ... ... por si no nos vemos... ¡FELIZ NAVIDAD! Y al que no le guste la Navidad... ¡FELIZ HANUKA! Y si tampoco celebráis el Hanuka, pues que paséis un buen día. Y si vuestro día es una mierda, pues chic@, no te preocupes que ya los habrá mejores. Y si no, pues mira, qué se le va hacer, no todo puede ser felicidad para todo el mundo. A alguno le tocaba ser un desgraciado y te ha caído a ti.
Bueno, eso, que Feliz Navidad y esas cosas ... y que os toque la lotería.
La semana infernal.
Esta semana ha sido infernal. Breve resumen (o no tan breve).
Lunes. Después de trabajar el fin de semana, le entrego a mi jefa el informe. A los diez minutos se planta en mi despacho diciendo que esto es maravilloso y que tenemos que hacer no sé qué antes de que acabe la semana y que... vamos, que el lunes volví a salir a las mil y media de la noche.
Martes. Parecido al lunes, pero además tuve que empaquetar las cosas porque al día siguiente me mudaba y comprar las cosas para hacer la sangría de la cena de Navidad del departamento.
Miércoles. Me planto con mis cosas en la oficina, hago la sangría, le mancho a Luisito la alfombrilla del ratón con sangría, me voy a mi nuevo edificio. Es una especie de residencia gigante. Me dicen que además de un estudio hay habitaciones libres, esto es: habitaciones que compartes cocina y baño con una persona. Le echo una ojo y me gusta más que lo el estudio (con cocina-salón-habitación de 19m2 todo en uno) y encima cuesta unos 150 euros menos al mes. Me quedo con la habitación, que además no tiene compañero porque hasta dentro de un par de semanas no se ocupa. Voy a la oficina, cojo mis cosas y me instalo. Ya me han comentado que en esa residencia hay pocos estudiantes, que el ambiente es tranquilo y que todo el mundo es feliz... algo le echarán al agua. Vuelvo a la oficina (diez minutos a pie) y me dice Marina, que como el frigo estaba hasta arriba ha puesto la sangría en la ventana, para que se enfríe. Efectivamente a -9ºC conseguí una sangría la mar de fresquita. Hacemos la cena de Navidad, a Luisito se le fue la pinza, Carolina flipó en colores y la Jefa se puso borracha (no tanto, como la jefa de la sección de al lado en su respectiva fiesta de la semana pasada). Cuando llego por la noche mi churri me manda un correo diciendo que han salido las listas de espera de nuestro piso de VPO y estamos a tomar por culo, pero bueno, ya veremos cómo sale eso.
Jueves. Es el día en que Luisito hace su proyecto fin de carrera o algo así. Fuimos algunos de la oficina y fue un rollo. Se me había olvidado lo que era eso. A partir del mes que viene Luisito formará parte de la plantilla. Después nos volvimos corriendo a la empresa que era la comida de Navidad general. Hubo mil discursos en norteño y yo comí triple, porque me senté con dos musulmanes y el plato principal era cerdo. A la Jefa le dieron una rosa por sus 25 años de servicio. Se sortearon ocho botellas de vino (codiciado tesoro) entre unas 200 personas que estábamos allí y una le tocó a Luisito y otra a Carolina. Esta tarde casi no había trabajo y espero que mañana tampoco, aún tengo que comprar un regalo de Navidad y algo de comer típico de aquí, aunque la comida no es algo por lo que este país sea conocido.
Son las ocho y media de la tarde y estoy muerto de sueño. Ahora mismo, todo está cubierto de una fina capa de nieve y es muy bonito, pero odio que anochezca a las tres de la tarde. A las cuatro me dan ganas de cenar y a las seis me estoy muriendo de sueño. Afortunadamente cuando vuelva de vacaciones la cosa no será tan dramática.... o eso espero.
Un abrazo muy cansado a todos.
Lunes. Después de trabajar el fin de semana, le entrego a mi jefa el informe. A los diez minutos se planta en mi despacho diciendo que esto es maravilloso y que tenemos que hacer no sé qué antes de que acabe la semana y que... vamos, que el lunes volví a salir a las mil y media de la noche.
Martes. Parecido al lunes, pero además tuve que empaquetar las cosas porque al día siguiente me mudaba y comprar las cosas para hacer la sangría de la cena de Navidad del departamento.
Miércoles. Me planto con mis cosas en la oficina, hago la sangría, le mancho a Luisito la alfombrilla del ratón con sangría, me voy a mi nuevo edificio. Es una especie de residencia gigante. Me dicen que además de un estudio hay habitaciones libres, esto es: habitaciones que compartes cocina y baño con una persona. Le echo una ojo y me gusta más que lo el estudio (con cocina-salón-habitación de 19m2 todo en uno) y encima cuesta unos 150 euros menos al mes. Me quedo con la habitación, que además no tiene compañero porque hasta dentro de un par de semanas no se ocupa. Voy a la oficina, cojo mis cosas y me instalo. Ya me han comentado que en esa residencia hay pocos estudiantes, que el ambiente es tranquilo y que todo el mundo es feliz... algo le echarán al agua. Vuelvo a la oficina (diez minutos a pie) y me dice Marina, que como el frigo estaba hasta arriba ha puesto la sangría en la ventana, para que se enfríe. Efectivamente a -9ºC conseguí una sangría la mar de fresquita. Hacemos la cena de Navidad, a Luisito se le fue la pinza, Carolina flipó en colores y la Jefa se puso borracha (no tanto, como la jefa de la sección de al lado en su respectiva fiesta de la semana pasada). Cuando llego por la noche mi churri me manda un correo diciendo que han salido las listas de espera de nuestro piso de VPO y estamos a tomar por culo, pero bueno, ya veremos cómo sale eso.
Jueves. Es el día en que Luisito hace su proyecto fin de carrera o algo así. Fuimos algunos de la oficina y fue un rollo. Se me había olvidado lo que era eso. A partir del mes que viene Luisito formará parte de la plantilla. Después nos volvimos corriendo a la empresa que era la comida de Navidad general. Hubo mil discursos en norteño y yo comí triple, porque me senté con dos musulmanes y el plato principal era cerdo. A la Jefa le dieron una rosa por sus 25 años de servicio. Se sortearon ocho botellas de vino (codiciado tesoro) entre unas 200 personas que estábamos allí y una le tocó a Luisito y otra a Carolina. Esta tarde casi no había trabajo y espero que mañana tampoco, aún tengo que comprar un regalo de Navidad y algo de comer típico de aquí, aunque la comida no es algo por lo que este país sea conocido.
Son las ocho y media de la tarde y estoy muerto de sueño. Ahora mismo, todo está cubierto de una fina capa de nieve y es muy bonito, pero odio que anochezca a las tres de la tarde. A las cuatro me dan ganas de cenar y a las seis me estoy muriendo de sueño. Afortunadamente cuando vuelva de vacaciones la cosa no será tan dramática.... o eso espero.
Un abrazo muy cansado a todos.
Cómo sacar una carcajada a un norteño...
A continuación, un decálogo de las situaciones embarazosas que he sufrido en los últimos meses que han provocado risas y carcajadas en los lugareños.
(1) Ir al supermercado y preguntarle al encargado dónde está el vino. Aquí todo lo que lleve alcohol se vende en tiendas especializadas, excepto la cerveza con bajo contenido en alcohol.
(2) Ir al supermercado y preguntarle al encargado dónde está el vino y excusarse diciendo que es para cocinar. Si lo cocinas el alcohol desaparece... no lo entienden. Si compras alcohol es para emborracharte, no porque te guste.
(3) Ir al supermercado y preguntarle al encargado dónde está el azafrán. Se vende en farmacias (sin receta) o en su defecto en tiendas turcas.
(4) Entrar en una casa y no quitarte los zapatos.
(5) Decir que en tu país es normal vivir en casa de tus padres a los treinta.
(6) Hacer el comentario de que hace frío en diciembre. Te responden, que son "sólo" cinco grados bajo cero.
(7) Preguntar dónde se puede comprar una fregona. A tres meses de haber llegado, aún estoy en su búsqueda y captura. Algunas personas dicen haberla visto en alguna tienda, pero creo que me están haciendo luz de gas. He tenido que comprar las autóctonas, que son una mierda.
(8) Decir "no sé esquiar".
(9) Agregrar "es que nunca había visto nieve".
(10) Entrar en un banco y decir que quieres hacer un ingreso.
(1) Ir al supermercado y preguntarle al encargado dónde está el vino. Aquí todo lo que lleve alcohol se vende en tiendas especializadas, excepto la cerveza con bajo contenido en alcohol.
(2) Ir al supermercado y preguntarle al encargado dónde está el vino y excusarse diciendo que es para cocinar. Si lo cocinas el alcohol desaparece... no lo entienden. Si compras alcohol es para emborracharte, no porque te guste.
(3) Ir al supermercado y preguntarle al encargado dónde está el azafrán. Se vende en farmacias (sin receta) o en su defecto en tiendas turcas.
(4) Entrar en una casa y no quitarte los zapatos.
(5) Decir que en tu país es normal vivir en casa de tus padres a los treinta.
(6) Hacer el comentario de que hace frío en diciembre. Te responden, que son "sólo" cinco grados bajo cero.
(7) Preguntar dónde se puede comprar una fregona. A tres meses de haber llegado, aún estoy en su búsqueda y captura. Algunas personas dicen haberla visto en alguna tienda, pero creo que me están haciendo luz de gas. He tenido que comprar las autóctonas, que son una mierda.
(8) Decir "no sé esquiar".
(9) Agregrar "es que nunca había visto nieve".
(10) Entrar en un banco y decir que quieres hacer un ingreso.
And the winner is...
... la china gorrina!!!!
Ya he descubierto quién me robaba la comida. Y era la china gorrina, que esta mañana tenía una cara horrible... como de haberse pasado la noche sentada en el water después de haberse comido pastelitos rellenos de laxante.
El miércoles me mudo y hoy estoy trabajando... arg!!!
Ya he descubierto quién me robaba la comida. Y era la china gorrina, que esta mañana tenía una cara horrible... como de haberse pasado la noche sentada en el water después de haberse comido pastelitos rellenos de laxante.
El miércoles me mudo y hoy estoy trabajando... arg!!!
Soy malvado, cruel y perverso.
Ante el consejo de mi churri, de una chica de la oficina y de mi casero, he comprado un bizcocho de chocolate y le he añadido gran cantidad de laxante. Lo he dejado en la cocina y estoy a la espera de que el hijo--- o la hija--- que me roba la comida se pase la noche sentad@ en el water.
Curso de norteño.
Ayer me llegó un correo de información sobre un curso de norteño que da mi empresa para empleados extranjeros. Es para diez personas, una clase a la semana de tres horas que se incluye dentro del horario laboral. Cuesta 312 euros (al cambio de hoy), pero te lo paga la empresa. Lo que no entiendo es porqué nos dicen lo que cuesta, pero nos lo pagan, pero bueno, esto es así. Sólo necesito el permiso de mi jefa, que me pareció lo más fácil.
Tuvimos una conversación absurda sobre que no necesito aprender el idioma de aquí, que todo el mundo habla inglés. Accedió cuando le dije que si no podía hacer el curso, ella debería ofrecerse voluntaria a traducirme las cartas del banco, de la policía, los correos del servicio de personal y demás historias. Hasta ahora me han ayudado los de la oficina. Tengo que decir que Luisito ahí se ha portado bastante bien.
Bueno, pues es oficial. El mes que viene empiezo el curso de norteño. Así podré pelearme con los dependientes de las tiendas de recuerdos en varios idiomas.
Tuvimos una conversación absurda sobre que no necesito aprender el idioma de aquí, que todo el mundo habla inglés. Accedió cuando le dije que si no podía hacer el curso, ella debería ofrecerse voluntaria a traducirme las cartas del banco, de la policía, los correos del servicio de personal y demás historias. Hasta ahora me han ayudado los de la oficina. Tengo que decir que Luisito ahí se ha portado bastante bien.
Bueno, pues es oficial. El mes que viene empiezo el curso de norteño. Así podré pelearme con los dependientes de las tiendas de recuerdos en varios idiomas.
Miniresumen de la visita del Churri.
Pues sí, tuve al churri este puente por aquí arriba y la verdad es que le gustó bastante la ciudad. Yo estaba muy preocupado, porque mi churri es sureño, sureño y nunca ha pasado frío. Sin embargo, antes de irse me dijo que estaba algo disgustado porque esto no es ni tan frío ni tan caro como el se pensaba y que iba a estar mejor de lo que él creía... y que igual no me quería volver. Qué tierno es.
Nos lo pasamos muy bien, a parte del incidente del museo. El domingo nevaba y decidí llevarlo a un lago por el que me gusta pasear. Cuando llegamos el lago estaba blanco. Pensamos que era nieve posada encima, pero comprobamos que era nieve posada encima del hielo. También pensamos que la capa de hielo sería fina, pero había un loco en el centro del lago haciendo agujeros para pescar. Lo comenté en el trabajo ayer y me dijeron que en esta época del año eso es peligrosísimo y que todos los años muere algún estúpido haciendo eso.
Probamos la comida típica de aquí y nos gustó. También un cutrehindú nos encantó. Hoy, en el autobús he hablado con una chica hindú que vive en mi edificio y trabaja donde yo y me ha dicho que ella suele ir allí porque es barato y es comida hindú de verdad. Fuimos a un chino y nos gustó hasta que nos trajeron la cuenta. Resulta que aquí los chinos son caros. Tenedlo en cuenta si subís.
El jueves me cogí un rebote porque alguién me robó comida del frigorífico. Los muy hijosde---- de mis compañeros encima no han salido de las habitaciones en toda una semana. Es lo definitivo para mudarme. La semana que viene me voy a un miniestudio cerca del curro.
A mi churri le sienta fatal lo de que a las cuatro de la tarde sea de noche. Ahora comprende porque los norteños cenan tan pronto. A las seis te da hambre y modorra, sea cual sea la hora a la que hayas comido.
Después de discutirlo y sopesarlo hemos llegado a la conclusión de que nos gusta la nieve, no nos gusta la lluvia y el hielo es una mier.... Pero lo peor es cuando hay hielo en el suelo y está lloviendo.
Y se fue ayer, y me dio mucha pena. Pero como nos vemos en nada, pues estamos así como contentos de que lleguen las Navidades. En mi casa también. Desde hace algunos años las Navidades son algo tristes, pero mi madre me mandó un correo ayer y me dijo que ya están preparando las cosas para la cena de Nochebuena y que mi abuela se ha puesto a hacer dulces como una loca. Supongo que están ilusionadas porque vuelvo a casa.
Y aquí la gente está nerviosísima por la cena de Navidad. Menos mal que Marina&Carolina ya me han dicho que de arreglarnos nada, que los de nuestra oficina vamos en plan cutre. Marina dice que pasa de comprarse un traje y Carolina tiene de sobra con los regalos de Navidad de la nena como para gastarse más pelas.
Bueno, y ya, que me lío a escribir y escribir y no acabo. Mañana la crónica de un curso de Norteño y mi discusión con la jefa sobre si lo hago o no.
Capazos.
Nos lo pasamos muy bien, a parte del incidente del museo. El domingo nevaba y decidí llevarlo a un lago por el que me gusta pasear. Cuando llegamos el lago estaba blanco. Pensamos que era nieve posada encima, pero comprobamos que era nieve posada encima del hielo. También pensamos que la capa de hielo sería fina, pero había un loco en el centro del lago haciendo agujeros para pescar. Lo comenté en el trabajo ayer y me dijeron que en esta época del año eso es peligrosísimo y que todos los años muere algún estúpido haciendo eso.
Probamos la comida típica de aquí y nos gustó. También un cutrehindú nos encantó. Hoy, en el autobús he hablado con una chica hindú que vive en mi edificio y trabaja donde yo y me ha dicho que ella suele ir allí porque es barato y es comida hindú de verdad. Fuimos a un chino y nos gustó hasta que nos trajeron la cuenta. Resulta que aquí los chinos son caros. Tenedlo en cuenta si subís.
El jueves me cogí un rebote porque alguién me robó comida del frigorífico. Los muy hijosde---- de mis compañeros encima no han salido de las habitaciones en toda una semana. Es lo definitivo para mudarme. La semana que viene me voy a un miniestudio cerca del curro.
A mi churri le sienta fatal lo de que a las cuatro de la tarde sea de noche. Ahora comprende porque los norteños cenan tan pronto. A las seis te da hambre y modorra, sea cual sea la hora a la que hayas comido.
Después de discutirlo y sopesarlo hemos llegado a la conclusión de que nos gusta la nieve, no nos gusta la lluvia y el hielo es una mier.... Pero lo peor es cuando hay hielo en el suelo y está lloviendo.
Y se fue ayer, y me dio mucha pena. Pero como nos vemos en nada, pues estamos así como contentos de que lleguen las Navidades. En mi casa también. Desde hace algunos años las Navidades son algo tristes, pero mi madre me mandó un correo ayer y me dijo que ya están preparando las cosas para la cena de Nochebuena y que mi abuela se ha puesto a hacer dulces como una loca. Supongo que están ilusionadas porque vuelvo a casa.
Y aquí la gente está nerviosísima por la cena de Navidad. Menos mal que Marina&Carolina ya me han dicho que de arreglarnos nada, que los de nuestra oficina vamos en plan cutre. Marina dice que pasa de comprarse un traje y Carolina tiene de sobra con los regalos de Navidad de la nena como para gastarse más pelas.
Bueno, y ya, que me lío a escribir y escribir y no acabo. Mañana la crónica de un curso de Norteño y mi discusión con la jefa sobre si lo hago o no.
Capazos.
Mi churri es así.
Este puente ha venido mi chico a verme. Hemos hecho bastante turisteo, que comentaré más adelante. Hoy sólo decir que me ha hecho pasar mucha vergüenza.
En la tienda de recuerdos de un museo de las afueras:
Churri: Mira qué tazas más chulas.
Niño: Yo creo que puedes encontrar algo mejor y más barato en el centro.
Churri: Pero puede ser que no.
Niño: Hombre no sé, tal vez.
Churri: Yo las compro, que mis padres coleccionan de todo el mundo.
Media hora en autobús después, estábamos en el centro. En la zona de tiendas ve unas tazas...
Churri: Esas tazas son mejores que las mías.
Niño: Bueno, sí... parecen más monas. No sé, depende de...
Churri: Vamos a cambiar estas.
Niño: No sé yo si se pueden cambiar cosas en una tienda de souvenirs.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Ya, pero yo no sé si aquí en el Norte eso va así.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Churri, no me hagas coger un autobús de media hora para cambiar dos tazas que además no sabes si puedes cambiar.
Churri: Tengo el ticket.
Media hora en autobús después, llegamos al museo. Me quedo en la entrada de la tienda y le digo que yo no entro, que me da vergüenza. Se va solo, habla durante un buen rato, empieza a mover los brazos y le oigo gritar un "aidontanderstanguai". Se va a la taquilla. Mueve los brazos otra vez. Se dirige a mí.
Churri: Ven.
Allá que vamos a la tienda de nuevo.
Churri: Dile que tengo el ticket y que quiero cambiar las tazas, que a mí no me hacen caso.
Niño: Pero si tú hablas inglés como yo.
Churri: Pero a mí no me hacen caso.
Niño (en inglés): Hola, él quiere cambiar estas dos tazas que ha comprado.
Chico de la tienda (con cara de mosqueo): Ya le he dicho que puede cambiar las tazas por otra cosa, pero que aquí no se devuelven los artículos. Es la ley norteña.
Niño (en español): Dice que...
Churri: Lo he entendido. Dile que tengo el ticket.
Niño (en inglés): Es que trae el ticket... verá, es que en España se puede devolver el dinero si el objeto no está dañado, se trae el ticket y la compra fue hace 14 días.
Chico: La ley norteña no es así. No se devuelven las cosas.
Niño (en español): Ha dicho que...
Churri: Lo he entendido. Dile que saque el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Por favor, a él le gustaría poner una reclamación.
Chico: Puede intentar mandar un mail a esta dirección.
Niño: Dice que...
Churri: Ya, pero dile que quiero el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Quiere el libro de reclamaciones.
Chico: No sé qué es eso.
Niño (en inglés): Es un cuaderno donde se escriben las incidencias como esta.
Chico: Aquí eso no existe. Le he dicho diez veces que la ley norteña...
Churri: Dile que quiero hablar con su jefe.
Se me pone cara de... tío, por dos tazas cómo te pasas.
Niño (en inglés): Le gustaría hablar con el encargado.
Chico: No hay encargado en este museo, si tiene alguna queja puede escribir a esta dirección...
Churri (coge el papel y lo tira al suelo y grita en inglés): Eso no es nada.
Y coge y se va... y yo detrás claro. Media hora de autobús después volvemos al centro. Discutimos un par de veces sobre sus modales, sobre que se ha saltado a la torera cualquier norma de educación, que el chico no tenía culpa de nada, que no se ha preguntado cual era la normativa vigente, que esto no es España y que se imaginara a un guiri haciendo eso allá por el Sur. Su única respuesta era "Tengo el ticket".
Lo más fuerte de todo, es que volvimos a la tienda donde vio las tazas que le habían gustado, miró el precio, vio que eran más caras y me soltó un "Ah, pues por este precio, me gustan más las del museo. La verdad es que tengo unas tazas cojonudas".
P'A MATARLO!!!
En la tienda de recuerdos de un museo de las afueras:
Churri: Mira qué tazas más chulas.
Niño: Yo creo que puedes encontrar algo mejor y más barato en el centro.
Churri: Pero puede ser que no.
Niño: Hombre no sé, tal vez.
Churri: Yo las compro, que mis padres coleccionan de todo el mundo.
Media hora en autobús después, estábamos en el centro. En la zona de tiendas ve unas tazas...
Churri: Esas tazas son mejores que las mías.
Niño: Bueno, sí... parecen más monas. No sé, depende de...
Churri: Vamos a cambiar estas.
Niño: No sé yo si se pueden cambiar cosas en una tienda de souvenirs.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Ya, pero yo no sé si aquí en el Norte eso va así.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Churri, no me hagas coger un autobús de media hora para cambiar dos tazas que además no sabes si puedes cambiar.
Churri: Tengo el ticket.
Media hora en autobús después, llegamos al museo. Me quedo en la entrada de la tienda y le digo que yo no entro, que me da vergüenza. Se va solo, habla durante un buen rato, empieza a mover los brazos y le oigo gritar un "aidontanderstanguai". Se va a la taquilla. Mueve los brazos otra vez. Se dirige a mí.
Churri: Ven.
Allá que vamos a la tienda de nuevo.
Churri: Dile que tengo el ticket y que quiero cambiar las tazas, que a mí no me hacen caso.
Niño: Pero si tú hablas inglés como yo.
Churri: Pero a mí no me hacen caso.
Niño (en inglés): Hola, él quiere cambiar estas dos tazas que ha comprado.
Chico de la tienda (con cara de mosqueo): Ya le he dicho que puede cambiar las tazas por otra cosa, pero que aquí no se devuelven los artículos. Es la ley norteña.
Niño (en español): Dice que...
Churri: Lo he entendido. Dile que tengo el ticket.
Niño (en inglés): Es que trae el ticket... verá, es que en España se puede devolver el dinero si el objeto no está dañado, se trae el ticket y la compra fue hace 14 días.
Chico: La ley norteña no es así. No se devuelven las cosas.
Niño (en español): Ha dicho que...
Churri: Lo he entendido. Dile que saque el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Por favor, a él le gustaría poner una reclamación.
Chico: Puede intentar mandar un mail a esta dirección.
Niño: Dice que...
Churri: Ya, pero dile que quiero el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Quiere el libro de reclamaciones.
Chico: No sé qué es eso.
Niño (en inglés): Es un cuaderno donde se escriben las incidencias como esta.
Chico: Aquí eso no existe. Le he dicho diez veces que la ley norteña...
Churri: Dile que quiero hablar con su jefe.
Se me pone cara de... tío, por dos tazas cómo te pasas.
Niño (en inglés): Le gustaría hablar con el encargado.
Chico: No hay encargado en este museo, si tiene alguna queja puede escribir a esta dirección...
Churri (coge el papel y lo tira al suelo y grita en inglés): Eso no es nada.
Y coge y se va... y yo detrás claro. Media hora de autobús después volvemos al centro. Discutimos un par de veces sobre sus modales, sobre que se ha saltado a la torera cualquier norma de educación, que el chico no tenía culpa de nada, que no se ha preguntado cual era la normativa vigente, que esto no es España y que se imaginara a un guiri haciendo eso allá por el Sur. Su única respuesta era "Tengo el ticket".
Lo más fuerte de todo, es que volvimos a la tienda donde vio las tazas que le habían gustado, miró el precio, vio que eran más caras y me soltó un "Ah, pues por este precio, me gustan más las del museo. La verdad es que tengo unas tazas cojonudas".
P'A MATARLO!!!
La gente de este país...
... es muy rara. Y por eso:
-los adolescentes llevan los calcetines por encima de los pantalones. Esta moda ha sido originada a partir de que se usa mucho la bici y para no mancharse la gente se pone el pantalón por debajo del calcetín. Los niñatos y niñatas lo llevan porque sí.
-hay un tío en mi autobús que se pasa todo el viaje espiando a la gente ocultándose detrás de un horario de autobús.
-me encuentro con el mismo chino todos los días tres o cuatro veces en los lugares más dispares.
-hoy me he encontrado con una persona nueva en la cocina, me ha saludado y se ha metido en una habitación.
-en los ascensores es de mala educación estar frente a frente y de buena educación dar la espalda. Cuando el tío está bueno no pasa nada, jeje.
-también es de mala educación ofrecer tu ayuda a alguien necesitado, hay que esperar a que te la soliciten. Si además es una mujer que necesita ayuda física y tú eres un hombre, te puedes llevar una buena bronca por decir "Can I help you?".
-no importa cuál sea tu salario, ni tu status social. Dentro de los edificios hay que llevar cangrejeras con calcetines o zapatillas de casa. Mi jefa es de cangrejeras y Luisito de zapatillas.
-si no sabes esquiar... mejor aprende. Es como si en España dices que no sabes montar en bicicleta.
-el número de veces que te caes al suelo por culpa del hielo es directamente proporcional a la procedencia del sujeto. Cuanto más al sur, más te caes.
-a los seis años, los niños ya tienen eduación sexual en el cole. Aprenden lo que es ser heterosexual, homosexual, bisexual, asexual y transexual. También aprenden lo que es una ETS y un condón. Y también lo que es una felación, el sexo anal y la masturbación.
-por esa razón, los sexshops exhiben en los escaparates todos sus productos: látigos, vibradores, corsés de látex, etc. Ni siquiera los niños se sorprenden.
-la gente no se toca. Nunca.
Y esta es mi pequeña crónica de hoy. Espero que les haya gustado.
-los adolescentes llevan los calcetines por encima de los pantalones. Esta moda ha sido originada a partir de que se usa mucho la bici y para no mancharse la gente se pone el pantalón por debajo del calcetín. Los niñatos y niñatas lo llevan porque sí.
-hay un tío en mi autobús que se pasa todo el viaje espiando a la gente ocultándose detrás de un horario de autobús.
-me encuentro con el mismo chino todos los días tres o cuatro veces en los lugares más dispares.
-hoy me he encontrado con una persona nueva en la cocina, me ha saludado y se ha metido en una habitación.
-en los ascensores es de mala educación estar frente a frente y de buena educación dar la espalda. Cuando el tío está bueno no pasa nada, jeje.
-también es de mala educación ofrecer tu ayuda a alguien necesitado, hay que esperar a que te la soliciten. Si además es una mujer que necesita ayuda física y tú eres un hombre, te puedes llevar una buena bronca por decir "Can I help you?".
-no importa cuál sea tu salario, ni tu status social. Dentro de los edificios hay que llevar cangrejeras con calcetines o zapatillas de casa. Mi jefa es de cangrejeras y Luisito de zapatillas.
-si no sabes esquiar... mejor aprende. Es como si en España dices que no sabes montar en bicicleta.
-el número de veces que te caes al suelo por culpa del hielo es directamente proporcional a la procedencia del sujeto. Cuanto más al sur, más te caes.
-a los seis años, los niños ya tienen eduación sexual en el cole. Aprenden lo que es ser heterosexual, homosexual, bisexual, asexual y transexual. También aprenden lo que es una ETS y un condón. Y también lo que es una felación, el sexo anal y la masturbación.
-por esa razón, los sexshops exhiben en los escaparates todos sus productos: látigos, vibradores, corsés de látex, etc. Ni siquiera los niños se sorprenden.
-la gente no se toca. Nunca.
Y esta es mi pequeña crónica de hoy. Espero que les haya gustado.
El día de las abuelitas ye-yé.
Hoy he venido a trabajar, de hecho, ahora estoy en el trabajo... pero no estoy trabajando. Bueno, que antes de venir a trabajar me he dado una vuelta por el centro y han instalado un mercadillo de Navidad, con cantidad de cosas (feria, puestos de salchichas, golosinas, abetos etc). Está todo muy bonito, lleno de lueces de colores y tal. Aquí ya est Navidad totalmente.
Entre el viaje y el mercadillo he visto unas cuantas abuelitas que podemos denominar ye-yé.
Abuelita 1. Edad: 80 (o más). La mujer llevaba un pañuelo fucsia a lo "Grace Kelly" con unas gafas de sol (llovía bastante), un abrigo negro con el cuello de imitación de piel de zorro, zapatillas de deporte, bastón y mochila verde pistacho. Sí, la abuelita llevaba mochila.
Abuelita 2. Edad: 70. Estaba enfundada en un chándal naranja, con su melena rubia teñida al viento y zapatillas de deporte. La he encontrado en el metro y cuando se ha sentado, se le ha subido el pantalón del chándal y he podido ver unos calcetines de rayas multicolores.
Abuelita 3. Edad: 70. Muy normalita si no es porque llevaba el pelo de un color indefinido entre verde y violeta. Sí, el color está entre el verde y el violeta, no me he confundido, aunque creo que la peluquera sí lo hizo.
Y por lo demás todavía no ha pasado nada. He comprado vino (he dejado la sugerencia de Yulian aparcado, aunque no la descarto para un futuro) y algunos regalos de Navidad, aunque todavía me falta el de mi churri (se aceptan sugerencias).
Prometo otro post sobre la moda adolescente, que también tiene lo suyo. Tal vez mañana.
Besos y abrazos para tod@s.
Entre el viaje y el mercadillo he visto unas cuantas abuelitas que podemos denominar ye-yé.
Abuelita 1. Edad: 80 (o más). La mujer llevaba un pañuelo fucsia a lo "Grace Kelly" con unas gafas de sol (llovía bastante), un abrigo negro con el cuello de imitación de piel de zorro, zapatillas de deporte, bastón y mochila verde pistacho. Sí, la abuelita llevaba mochila.
Abuelita 2. Edad: 70. Estaba enfundada en un chándal naranja, con su melena rubia teñida al viento y zapatillas de deporte. La he encontrado en el metro y cuando se ha sentado, se le ha subido el pantalón del chándal y he podido ver unos calcetines de rayas multicolores.
Abuelita 3. Edad: 70. Muy normalita si no es porque llevaba el pelo de un color indefinido entre verde y violeta. Sí, el color está entre el verde y el violeta, no me he confundido, aunque creo que la peluquera sí lo hizo.
Y por lo demás todavía no ha pasado nada. He comprado vino (he dejado la sugerencia de Yulian aparcado, aunque no la descarto para un futuro) y algunos regalos de Navidad, aunque todavía me falta el de mi churri (se aceptan sugerencias).
Prometo otro post sobre la moda adolescente, que también tiene lo suyo. Tal vez mañana.
Besos y abrazos para tod@s.