Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
Herpes labial
Soraya se fue con un amigo a Letonia y me comentó que conocío a una chica y que hubo besos, que era la primera vez que besaba a alguien y que fue "fantastic". A pesar de tal evento, yo cada vez le veo más pluma. El pobre no sabe que es gay.

Unos días después de su viaje le salió un herpes labial. Le comenté que debería comprarse algo para el herpes y me dijo que no era un herpes. Luisito lo vio y dijo que era un herpes. Marina también cree que es un herpes. Incluso la Niña de la Secta coincide en el diagnóstico. Le acompañé a la farmacia (porque no sabe hacer nada solo) y hablando con la farmacéutica ella le dijo que era un herpes. Le enseñó varias pomadas para el tratamiento del herpes y con qué periocidad debía usarlas. Pues al final se compró una crema hidratante, porque cree que le ha salido porque el clima está muy seco estos últimos días. La farmacéutica y yo le intentamos explicar en varios idiomas que si fuera por eso sería algo generalizado en todo el labio y no en la esquina derecha. Le dio igual. Yo es que no sé para qué gasto saliva con él. La próxima vez que le acompañe Rita.
 
Vacaciones en Europa. III entrega. Billund-Aalborg-Hirstcha-El Norte.
Bueno, pues eso, que cogimos el coche en Billund y la carretera estaba limpia, aún así, Claudia sólo me miraba y me decía cada cinco minutos "Qué bien que estas aquí, Niño, qué bien". Paramos a comer en otro pueblecito pesquero llamado Aalborg. El pueblo era un rollo y el puerto un poco feo, pero bueno, se supone que la costa es bonita. Entramos a un bar muy chungo, donde todos los clientes eran tíos cincuentones y fumadores. Había una única camarera que también fumaba y tenía cara de mala hostia. La estampa era tan deprimente que nos fuimos a una pizzería. El pueblo en general nos dio un gran mal rollo, como muy abandonado, todo muy "America profunda", pero en plan "Dinamarca profunda". No vayáis, o al menos no lo hagáis en Lunes de Pascua.

Llegamos a Hirstcha (o algo así, no recuerdo bien el nombre) que es de donde salía nuestro barquito. Paramos a un café en un sitio muy cuqui con vistas muy cuquis y gente muy cuqui. Aquello era otra cosa, se notaba que era más turístico. El puerto era algo más alegre y la gente sonreía y hablaba inglés. Sobre todo el macizorro del camarero, que pedía que me lo comiera una y otra vez. Nos dimos una vueltecilla y el pueblo este nos gusto. Cogimos el coche y nos montamos en el ferry. Los billetes los compramos por internet y Claudia tuvo la caradura de decir que éramos estudiantes.

Niño: Estamos a punto de llegar a los treinta tacos, no va a colar.
Claudia: Que sí.
Niño: Ni de coña.
Claudia: Pero si llevamos unas pintas horribles, nadie se pensará que tenemos un trabajo con el que ganarnos la vida.

Y así fue, coló. El camarote estaba regular, pero es que el ferry tiene bares y tiendas, por lo que está diseñado para consumir y consumir. Nos tomamos un Martini en un bar con pianista, que no tocaba ni cantaba nada mal. Fue un momento muy chic. Luego nos dimos una vuelta por la tienda "tax free" y me compré cuatro botellas de vino blanco a un precio razonable, que en el Norte el vino es muy caro. La discoteca no nos gustó nada, en el cine sólo ponían pelis infantiles y el restaurante era muy caro, así que cenamos en la cafetería. La comida era horrible... se notaba la influencia norteña. Nos acostamos y a la mañana siguiente, con cinco minutos de retraso nos subimos en el coche. Por supuesto, todos los norteños estaban ya montados y listos, a pesar de que tardamos más de media hora en salir.

Abrieron las compuertas, salimos y tardamos como hora y media más en llegar a casa de Claudia, porque había nevado y no pasábamos de 20km/h. En mi vida me habían pitado tanto. Le ayudé a subir las cosas a su casa, aparcó el coche y juró no volver a cogerlo hasta que se volviera a derretir toda la nieve. Yo fui a casa, dejé las cosas... y al trabajo.

Y este ha sido mi viaje. Mañana os contaré algunas cosas que han pasado en estos días, sobre todo concernientes a Soraya y un herpes labial.

Nota adicionale: contando las peripecias que nos habían pasado, me comunicaron que aquí es ilegal conducir con neumáticos de verano hasta el primero de abril. Llamé a Claudia, se lo dije y casi le da un patatús, porque aquí las multas son la caña y además su coche está ahora mismo en un status ilegal.
 
Vacaciones en Europa. II entrega. Hamburg-Kolding-Billund.
Pues en Hamburgo nos quedamos a dormir en casa de Juanjo, que vive en una especie de residencia. Es un edificio con una sola ducha que va con unas moneditas que tiene que comprar. Cada monedita te da derecho a 6 minutos de agua caliente. Todo un lujo. Bueno, pues eso, que llegamos a casa de Juanjo, que por cierto, el Juanjo no está nada mal, es supermono con el pelito largo y rizado. Dejamos las cosas y nos fuimos de parranda mientras Claudia dormía un rato.

En el metro nos encontramos con una pandilla de jóvenes y jóvenas alemanes haciendo botelleo (que en sureño quiere decir botellón) y con la música del móvil a todo trapo. Cuando llegamos a la calle aquello era un auténtico caos. Vimos a un chino yendo tras una pareja de policías que llevaban un bate de baseball. Silvia me tradujo lo que el chino decía: "Anda, devuélveme el bate, que te prometo que no te voy a reventar la cabeza". La calle por la que nos dimos un voltio estaba llena de bares chungos y shows con streapers. La gente era muy rara, había góticos, punkies y gente chunga, todo muy mezclado. Y todo esto al lado de una feria con familias. Nos metimos a cenar a un chino, que estaba de puta madre y el precio fue hiperbarato (vivir en el Norte es lo que tiene, que todo lo encuentras tirado de precio).

Después nos fuimos a la zona de garitos, que estaban todos a reventar. A Pere le dio por entrar al único bar que estaba vacío, para tomarnos un "algo tranquilamente". El sitio era la caña. Había un tío tomándose una cerveza y tras la barra una mujer de setenta años con sonotone haciendo crucigramas. Tenía toda la pinta de llamarse Concha, os lo juro, con su pelo cardado y el tinte colorao. Le pedimos unas cervezas y Pere le tuvo que alcanzar un vaso porque no llegaba. Tenemos la teoría de que nunca le habían pedido tantas cervezas en una noche y que nunca había tenido que alcanzar ese vaso. Cada quince minutos entraba un alemán, le pedía cuatro chupitos y por aprovechar, ella se ponía uno. La mujer era un personaje.

Tras flipar un rato y hacerle fotos, nos fuimos a dormirla. Éramos cinco y una cama y yo tuve que dormir en el suelo. Me metí en mi saco y pensé "A tu edad y con tu sueldo, eso no tienes porque pasarlo. No vas a dormir nada en toda la noche". Lo siguiente que recuerdo son los rayos del sol entrando por mi ventana. Hacía mucho tiempo que no dormía tan bien. Nos levantamos, desayunamos cortesía Chez Juanjo y nos fuimos a ver la ciudad. Los alemanes tienen mucho peor humor que los norteños y se ponen como motos como no sepas hablar alemán. Sin embargo, la ciudad es preciosa, el ayuntamiento mola que te cagas y los canales son una pasada. Me gustó mucho más que Colonia. Fuimos a un museo donde relatan cómo fue el bombardeo que destruyó la ciudad en la II Guerra Mundial. Quedó totalmente destruida, pero luego la reconstruyeron a imagen y semejanza de la ciudad antigua. Comimos en la estación de tren, salchicas y patatas, of course. Y luego Silvia se cogió su tren a su ciudad. Por la tarde, Pere,Claudia y yo nos despedimos de Juanjo y nos fuimos rumbo a Dinamarca, que es muy plana y con poca chicha. Nos dijeron que lo bonito de Dinamarca es la costa y debe ser así, porque el interior es sólo una llanura verde (o blanca si nieva).

Paramos en un pueblo llamado Kolding que tiene puerto, pero que no vale mucho la pena. Cenamos allí y cuando íbamos conduciendo empezó a nevar. Claudia no había puesto neumáticos de invierno ni llevaba cadenas, por lo que el coche no le obedecía. Pere le dijo "¿Quieres que conduczca yo?" y antes de acabar la frase ella ya estaba en la puerta del copiloto esperando que Pere se pusiera al volante. Él estaba mucho más tranquilo que ella y condujo con mucha más calma. A 30km/h pero más calmado. A Claudia y a mí nos sorprendió el aplomo que tenía. Cuando llegamos a nuestro destino, Billund, y encontramos el hotel me di cuenta de que Pere estaba tan tranquilo porque se suponía que no iba a conducir y en la cena se había ventilado casi un litro de cerveza. Cuando lo comenté soltó un "Ah, claro, por eso tenía tantas ganas de mear". Vamos, borracho, con neumáticos de verano y conduciendo de noche bajo la nieve en Dinamarca. Aún no sé cómo estoy vivo.

A la mañana siguiente nos acercamos al aeropuerto, desayunamos allí y despedimos a Pere, que se volvía a España. Claudia casi llora pensando en qué iba a ser de nosotros ahora que no teníamos un conductor borracho. Yo le consolé diciendo que seguro que habían sacado las máquinas quitanieves y que ya no sería tan peligroso conducir, o que bien, podíamos comprar una botella de vodka para el viaje. Pero esa es otra historia que conoceréis mañana.
 
Vacaciones en Europa. I entrega. El Norte-Frankfurt-Köln-Hameln-Hamburg
Pues el Jueves Santo, aquí el que escribe se fue a la cama tan normal, pensando que al día siguiente había que coger un avión. Todo bien, hacía frío, pero ya está. Bueno, en realidad fue uno de los peores días de mi vida, porque estuve trabajando solo todo el día y la única persona que vi en esas 24 horas fue la chica del 7eleven que me vendió una pizza y una cocacola. Y eso fue en norteño. Cuando me levanté el viernes por la mañana estaba todo nevado. Al salir de casa para ir a coger el avión, la nieve (recién caída y bien mullidita) me llegaba hasta el tobillo. Mi barrio estaba precioso, porque está todo lleno de casitas con jardín (yo vivo en uno de los pocos edificios de la zona) y todo eso nevado parece una postal navideña. Muy cuqui.

Mi avión salió tarde porque nos tuvieron que dar un baño con un líquido rosa (supongo que sería anticongelante) y llegué con retraso, por lo que no pude coger el autobús a Colonia a tiempo. El viaje no fue malo, pero encontré a los alemanes muy rudos. Los norteños son mucho más afables, aunque sólo cuando están sobrios. En Frankfurt estaba nevando más o menos como en el Norte. Fue del aeropuerto a la estación de autobuses y cuando me percaté que no había paredes me volví al aeropuerto, bajo techo, a cenar algo. Cogí mi autobús y resulta que era el único pasajero. El conductor me dijo que debía ser porque los aviones llegaban con retraso por la nieve. Este autobús era el último, así que la peña que llegara tarde iba a tener que dormir en el hotelazo de cuatro estrellas que frente al aeropuerto. El conductor era la pera limonera, me dijo que ganaba muy poco y que iba a emigrar a Canadá o Suiza, que aún no lo sabía. Me hizo una guía turística nocturna de dos horas de bus. Estaba chulo ver los pueblecitos con sus castillos todos nevados. En el norte no hay castillos, claro. Durante el trayecto veía contínuamente señales que indicaban cómo ir a Ausfahrt. Yo pensaba que tenía que ser como la ciudad más grande de la zona o algo así, pero justo antes de preguntarle al conductor me dí cuenta de que tenía que ser otra cosa, porque al lado del nombre no ponía la distancia. El hombrecillo me amenizó el viaje con música disco (I will survive incluido) y la historia de su vida y la de su mujer. Es alemán, pero ha vivido en varios sitios del mundo, entre ellos Tailandia, donde dice que ser vivía muy bien. Me comentó que Alemania considera Mallorca como un condado más y que incluso se organizan allí casting para el OT alemán.

Cuando llegué a Colonia era casi la una de la madrugada y allí me encontré con Claudia y varios amigos suyos españoles, Pere (residente en España), Juanjo (residente en Alemania) y Silvia (residente en Alemania). Vi un poquito de la catedral, que es impresionante y luego nos fuimos a dormir. Teníamos reservada una habitación para cinco en un albergue que parecía un parking. Todo bien hasta que descubrimos que Juanjo roncaba... o que respira fuerte, según se mire. AsíN que dormí superpoco, porque encima yo en los aviones me duermo siempre una media horita y claro, luego me desvelo.

A la mañana siguiente vimos un poco más de Colonia y sinceramente lo único que valió la pena fue la catedral y ver un poco el río. Por lo demás una ciudad europea muy normalita. Cogimos el coche y fuimos dando vueltas por Alemania, pero en dirección a Hamburgo. Decidimos desviarnos un poco y comer en Hamelín, donde el flautista. El pueblo es supergracioso, con las casitas monisímas y está todo lleno de ratas. Hay pan con forma de rata, baldosas con forma de rata, figuras de ratas en los puentes, las casas, las calles, etc. Le han sacado partido al cuento. Lo recomiendo encarecidamente. Se come superbien y a un precio inimaginablemente barato (aunque cobran el agua del grifo).

Después cogimos el coche y, después de conducir bajo aguanieve (a Claudia le dio un mal rollo que te cagas) aterrizamos en Hamburgo, en casa de Juanjo. Pero eso es la historia de mañana.
 
A traición.
Es que aquí las cosas se hacen a traición y sin avisar. Como me voy a ir en abril a mi dulce tierra sureña, no me he cogido vacaciones de Semana Santa propiamente dichas. Sólo me cojo el viernes y el lunes, cuando casi todos los demás se han cogido cuatro días más. Por eso, estoy trabajando y mucho. Ayer el día era soleado, los pajarillos cantaban alegres melodías y yo iba con la chaqueta desabrochada, dejando que el sol calentara mi dulce y tierno cuerpecillo. Pues cuando salí a las diez y media de la noche hacía un frío que pelaba. Me abroche todo lo que pude, pero no llevaba ni guantes, ni bufanda, ni gorro, ni ná de ná. Creía que se me caían las orejas al suelo. Os lo juro.
 
La vida de Luisito.
Luisito es ultracatólico, como todos sabéis. Bueno, es ultracatólico liberal, según él mismo. En su país de origen, el catolicismo estaba prohibido hasta hace pocos años. Además, su padre trabajaba para una empresa yankee. Cuando esta empresa cerró, toda la protección de la que gozaba la familia de Luisito se vino al traste e ingresaron sus padres y él en prisión por ser una amenaza para la seguridad del país. El padre pidió cumplir las tres condenas consecutivas y que dejaran en libertad a su hijo de dos años y a la madre. Cuando el padre salió de la cárcel cinco años después, emigró al Norte, donde consiguió status de refugiado político. Un par de años después la madre consiguió entrar en el país y Luisito quedó al cuidado de sus abuelos mientras sus padres fundaban una nueva y numerosa familia. Varios años más tarde, Luisito (con 15 años)consiguió entrar en el país y vivir con una familia, que a pesar de ser la suya, le era totalmente desconocida. Lo primero que le chocó fue el acceso a una educación, ya que en su país de origen sólo pudo ingresar en un colegio extranjero. El resultado es que no sabe leer ni escribir en su idioma materno y que tuvo que aprender norteño "by the heart" y con la ayuda de sus hermanos pequeños. Aún así, terminó la secundaria con 18 años (es decir, a tiempo) y ya tiene su carrera universitaria.
 
Cómprate el billete.
Hace unas semanas pasó esto.

Martes (en el gimnasio).
Claudia: Pues esta Semana Santa voy a España y me vuelvo en coche con mis padres hasta Alemania y luego ellos se van en avión y yo sigo hasta el norte.
Niño del Sur: Pues qué suerte. Yo me quedo aquí porque no he encontrado vuelos a un precio razonable.
C: Pues nene, el Viernes Santo yo estoy cerca de Frankfurt, que voy a recoger a unos amigos, se montan en el coche, nos damos unas vueltas por Alemania y tal. Vente.
NdS: Mujer, cómo voy a hacer eso.
C: Sí, venga, que va a ser super.
NdS: No sé, ya veré.

Miércoles (tomando sidra).
C: He visto billetes desde aquí a Frankfurt y te cuesta 20 euros. Tío, 20 euros. Es para Viernes Santo, ya te lo estás comprando, que es festivo y el martes por la mañana llegamos aquí y punto. -el lunes aquí es festivo también-
NdS: Tía, no sé, así de pronto... yo qué sé. Ya veré.

Jueves (por teléfono).
NdS: Claudia, que me he comprado el billete que me has dicho. Estaba trabajando y hasta las pelotas y dicho y hecho.
C: Ah, pues... espera... y ... te lo has comprado... vaya... es que...
NdS: Pero si me dijiste que me lo comprara... qué pasa!!!
C: No, que no tengo nada organizado, lo de que el viernes estaría en Frankfurt es orientativo.
NdS: Claudia, cómo quieres que te mate. Rápido o lento.
C: No, no... si mucho mejor, así ya te tengo a ti fijo en un sitio y lo puedo organizar todo.
NdS: Me dijiste que comprara ese billete.
C: Sí, sí, ya... pero ... uy! Yo creo que mejor hubiera sido para jueves.
NdS: Te voy a matar.
C: Es que no pensaba que ibas a estar tan loco como yo y que te lo ibas a comprar así por las buenas.

Viernes (por teléfono).
C: Todo arreglado... lo único que... bueno...
NdS: Habla ya.
C: Que no puedo estar en Frankfurt el viernes, así que si no te importa te coges un bus a Colonia.
NdS: Yo es que te mato ahora.


Por fortuna, Frankfurt Hahn está tan bien comunicado con Colonia como con Frankfurt y todo va a salir bien... espero. Si no, yo es que la mato.
 
Unos días en la nieve.
Lo primero es que en cuanto las tenga colgaré fotos de la nieve debidamente censuradas, por supuesto.

Pues estos días me han venido bastante bien. Muy bonito y todo lleno de nieve. Hemos hecho muchas cosas y ha habido muchas reuniones de trabajo muy fructíferas, pero también nos hemos divertido. El hotel estaba muy bien, aunque la comida era regular, menos el desayuno, que era una pasada. Toda clase de yogur, zumos, pan, mermeladas, etc. Nos lo hemos pasado pipa y he esquiado... y me he caído mucho, muchísmo. Aún así, lo de esquiar fue muy cuqui.

Mi técnica de esquí es la conocida "dos minutos esquiando y dos minutos levantándote del suelo". La de Soraya fue "dos segundos esquiando y uno en el suelo". Se caía más que nadie, pero se levantaba como si tuviera un consolador en el culo, digo un resorte. Todo el mundo me decía que iba a tener muchas agujetas, pero no fue así, sólo un moratón en la nalga izquierda, porque según los expertos, no me pusieron la cera en los esquíes correctamente, se me acumulaba hielo en el esquí izquierdo y por eso me caía siempre por el lado izquierdo. Yo creo que me lo decían para que no llorara. Soraya y yo estuvimos hablando de las distintas formas de caerse en la nieve y flipé en colores de las maneras que me contó. Que si te caes de cabeza, que si te caes de lado, que si te caes de culo, que si te caes cuando subes una cuesta, que si te caes cuando bajas la cuesta, etc. Yo es que me caía siempre de culo y cuando bajaba y cogía velocidad. Soy más simple.

Luisito se ha pasado todo el viaje como si se hubiera tomado un tripi cada cinco minutos. Estaba más hiperactivo que de costumbre. En una reunión le empezó a lanzar cuchillos a Marina y claro, yo flipaba, porque Luisito lleva trabajando unos dos meses y Marina es una profesional con dilata experiencia. Nos hemos dado cuenta de que Carolina es la favorita de la Jefa. Y eso que ni se hablan, pero es que lo hace todo bien.

Y poco más. Yo pensaba que la cosa de la nieve iba a dar más de sí, pero fue todo muy repetitivo (me caigo y esquío, me caigo y esquío). Ah, decir que caerse en la nieve no duele, aunque luego te salgan moratones.

 
Yo no sé cómo me pasan estas cosas.
Pues Chávez me dijo ayer de ir al cine a ver una película-documental española llamada "Campillo, sí quiero", que si sois de pueblo y/o gays hay que verla. La peli-docu me gustó, me pareció cuqui y chachi. Habla de Campillo, que es un pueblo de 200 habitantes de Guadalajara en el que el alcalde es gay y se ha hecho famoso por celebrar bodas entre contrayentes del mismo sexo. Está muy bien y no es nada pretenciosa. Tras la peli hubo un pequeño debate en el que participaron tanto el director como el alcalde, que están de gira mundial.

Pues acaba todo y me dice Chávez de ir a felicitarlos y vamos. Y no sé muy bien cómo pasó todo que acabé en una pizzería cenando con Chávez, el director, el alcalde, un mejicano, el vice-embajador de España y el cónsul italiano. También conocí al cónsul español, pero no se quedó a cenar. La pareja nativa que teníamos sentada al lado estaba un poco borracha y se puso simpática y nos preguntaron de dónde éramos. Al decir todo países cálidos, pues preguntaron que qué coño hacíamos allí. Cuando se lo expliqué fliparon en colores, claro que yo también estaba con cara muy de circunstancia. Chávez está más acostumbrado, porque trabaja para un ministerio y en más de una ocasión ha compartido mesa con dirigentes políticos y jefes de estado, pero a mí, pues chica, me corta. Aunque deciros que los vice-embajadores y los cónsules son gente normal, como tú y como yo y también tienen derecho a comer pizza, casarse y adoptar.

Y claro, hoy he quedado a comer con Paco y Claudia que no son del cuerpo diplómatico ni estrellas de cine, asíN que no sé si ir, porque me bajan el caché.
 
La próxima vez que ...
... Soraya y Marina se hablen a gritos, me lío a cortar cuellos. Llevo una tarde que la cabeza me va a estallar. Y mira que les he dicho que si quieren hablar se pueden quitar los cascos y no hace falta que griten, pero nada, a lo suyo: música y gritos. Creo que a Soraya la voy a llamar Sorayina, para que ya tod@s acaben en -ina.

Me han mandado un correo desde administración diciendo que necesitan mi CV para una evaluación interna, que no sé para qué. Paco me ha dicho que van a reformar su oficina y que los van a mandar a todos a nuestra sala de reuniones, que la usamos poco. La Jefa no sabe nada, pero se va a armar porque se lleva fatal con los jefes de Paco. Espero que todo esto pase después de los días en la nieve que vamos a pasar la semana que viene... en habitaciones individuales, repito... IN-DI-VI-DU-A-LES.

Ayer me dio así como un pronto y me he comprado un billete sólo de ida a Alemania para Semana Santa. Ya os daré más detalles de ese viaje.

Ya tengo número de la Seguridad Social, con el que he podido pedir por internet una SIM-card hiperbarata. Y sí, para poder pedirla necesitaba mi número de la Seguirdad Social, que por cierto, las 6 primeras cifras son mi fecha de nacimiento. Aquí se estresan pensando. Bueno, lo del móvil, que me lo mandan a casa en unos días.

Ayer nevó y nos quedamos todos helados porque no nos lo esperábamos. Pero ha sido sólo un susto, a las dos horas toda la nieve había desaparecido, el sol iluminaba nuestras cabezas y los pajaritos cantaban alegremente en los árboles (los supervivientes, claro).

Y poquito más que contar. Esto es una actualización de urgencia desde el trabajo, que no quiero que se me acumulen cositas que contaros. Mañana, si se puede, más.

P.D. Estoy con lo de las fotos, lo prometo.

 
Y mi compi de habitación es...
NADIE. Las habitaciones son individuales. A veces se me olvida que esta empresa está FORRADA.

Por otra parte, que tengo cámara, pero soy un poco nuevo en esto de los blogs y no tengo ni pajolera idea de cómo colgar fotos.

Y además, que hace mejor tiempo y la gente sale a correr. Especialmente chicos. Especialmente con mallas de estas que lo marcan TODO. Y los de la obra siguen con sus cosas tan bien puestas. Con sus cascos y sus andamios. Ah, y en el gimnasio a una cafetería cuyas vistas son... LA PISCINA.

Dios mío, estoy fatal, pero es que los norteños no colaboran para nada en bajar mi apetito chechual.
 
Ayer mucho trabajo y hoy...
...he ido a trabajar un rato, pero muy poquito, por la mañana. Allí me he encontrado a Heidi (nombre real), que no trabaja conmigo directamente, pero conoce a Paco y me ha invitado alguna vez a alguna fiesta. Me ha dicho que si quería ayudarla a pintar su oficina, que ha conseguido permiso de su jefa (que es una tía que está loca) si lo hacía en fin de semana. Pues lo de dar brochazos me ha desestresado un rato. Eso y haber estado comentando el quinto capítulo de la cuarta temporada de Lost... ¡¡qué fuerte lo de Desmond!!

Después me he ido a comer a casa de Chávez, donde estaba un familiar suyo veintañero guapísimo e inteligentísimo y str8. También he conocido a un españolito hijo de diplomáticos que ha vivido en España un año. Se ha criado en Beijin, Teherán, Beirut, Missouri, Akra y Nairobi, entre otras... al margen de los internados (Suiza, UK, USA) a los que le mandaban sus padres cuando en un año les iban a trasladar más de dos veces. Un personaje. El chaval va a solicitar la nacionalidad norteña; porque, total, ha pasado más tiempo aquí que en España y se va a casar con una rubita con la que convive varios años.

Después he vuelto al trabajo y he visto a Luisito, que estaba un poco triste y constipado, que no constipated. Nos hemos reído un rato y nos estamos empezando a hacer amigos, porque a los dos nos está cayendo regularmente Soraya.

Y por hoy ya está. Nada más. Ah, bueno sí, que ya os vale con desearme que comparta habitación con el personaje este. Ya sé que sería mucho más divertido para contar en el blog, pero vamos, no me queréis nada.