Vacaciones de verano...
Hola a todos.
Pues he estado casi una semana de descanso en la playa de mi amada tierra sureña. Ha sido todo muy en familia y con el Churri. Casi nada de amigos, que igual he quedado un poco mal, pero tenía más compromisos (y ganas) con mi familia... y también que me cogí un día para ir al médico, óptico, peluquería, zapatería, etc, etc. Y claro, que fueron cinco días lo que pasé allí en realidad.
En el Sur hace más calor en el Norte, pero no mucho más. La diferencia es que cuando voy a la playa no se nubla y puedo tomar mucho el sol y jugar a las palas con el Churri y el Churri me riñe porque hago el tonto.
De mi estancia sureña he de decir que:
1. Ahora mismo hay más norteños en el Sur que en el Norte.
2. Los norteños están mejor que el producto nacional (exceptuando mi Churri, que es guapo a rabiar).
3. Se come mucho mejor en el Sur. Especialmente en casa de la Mama.
Bueno, pues para volverme cogí un vuelo que salía a las ocho de la tarde, con lo que llegué a las doce de la noche. Había un azafato de unos 60 años, con barba y pelo canos. Era un poco raro. Y me tocó una panda de niños, pero se portaron bien. Como llegué tan tarde tuve que correr para coger último tren a la ciudad; y al llegar allí, correr para coger el último metro, que además me dejaba a dos paradas de la mía. Afortunadamente, sabía que algo así pasaría y no llevaba equipaje de mano. Ayer estuve trabajando y por la tarde hice la mudanza ya definitiva, así que... YA ESTOY EN MI NUEVA CASA. Claudia y yo nos pasamos por mi sotano otra vez y birlamos una tele, una termomix, una cafetera y algo más. Quiere volver esta tarde porque vio un sillón que estaba chulo. Me temo que devolveré la llave mañana, que es el último día.
Ya en la nueva casa, nos pegamos un buen tute a limpiar... pero antes... picnic en el jardín. Qué bien que se está. Y el sofá es maravilloso. Sólo me queda deshacer una maleta y hacer unos agujerillos en la pared para colgar cosillas. Incluso prácticamente ya está toda decorada.
Y ya. Que estoy en el curro y no es plan. Aunque... sólo he venido yo hoy. Y se supone que nadie se había cogido vacaciones esta semana, sólo Elena y la Jefa. Anda que la gente no tiene morro ni nada.
Pues he estado casi una semana de descanso en la playa de mi amada tierra sureña. Ha sido todo muy en familia y con el Churri. Casi nada de amigos, que igual he quedado un poco mal, pero tenía más compromisos (y ganas) con mi familia... y también que me cogí un día para ir al médico, óptico, peluquería, zapatería, etc, etc. Y claro, que fueron cinco días lo que pasé allí en realidad.
En el Sur hace más calor en el Norte, pero no mucho más. La diferencia es que cuando voy a la playa no se nubla y puedo tomar mucho el sol y jugar a las palas con el Churri y el Churri me riñe porque hago el tonto.
De mi estancia sureña he de decir que:
1. Ahora mismo hay más norteños en el Sur que en el Norte.
2. Los norteños están mejor que el producto nacional (exceptuando mi Churri, que es guapo a rabiar).
3. Se come mucho mejor en el Sur. Especialmente en casa de la Mama.
Bueno, pues para volverme cogí un vuelo que salía a las ocho de la tarde, con lo que llegué a las doce de la noche. Había un azafato de unos 60 años, con barba y pelo canos. Era un poco raro. Y me tocó una panda de niños, pero se portaron bien. Como llegué tan tarde tuve que correr para coger último tren a la ciudad; y al llegar allí, correr para coger el último metro, que además me dejaba a dos paradas de la mía. Afortunadamente, sabía que algo así pasaría y no llevaba equipaje de mano. Ayer estuve trabajando y por la tarde hice la mudanza ya definitiva, así que... YA ESTOY EN MI NUEVA CASA. Claudia y yo nos pasamos por mi sotano otra vez y birlamos una tele, una termomix, una cafetera y algo más. Quiere volver esta tarde porque vio un sillón que estaba chulo. Me temo que devolveré la llave mañana, que es el último día.
Ya en la nueva casa, nos pegamos un buen tute a limpiar... pero antes... picnic en el jardín. Qué bien que se está. Y el sofá es maravilloso. Sólo me queda deshacer una maleta y hacer unos agujerillos en la pared para colgar cosillas. Incluso prácticamente ya está toda decorada.
Y ya. Que estoy en el curro y no es plan. Aunque... sólo he venido yo hoy. Y se supone que nadie se había cogido vacaciones esta semana, sólo Elena y la Jefa. Anda que la gente no tiene morro ni nada.
Miniresumen (o no tan mini) de lo acontecido en los últimos días.
Madre mía, madre mía. Que llevo sin escribir hace un montón de tiempo y me han pasado mil cosas. Así que aquí va un miniresumen de lo acontecido.
1. Trabajo. Superbien sin la jefa, pero un poco estresado porque quiero terminar cosas antes de irme de vacaciones y de viajes y de tal. Soraya es tont@ perdid@. Ayer se puso a comentar que hay gente que no sabe encajar las críticas y que al mismo tiempo no paraba de criticar a los demás y que ese tipo de personas no son buenas. Nos quedábamos todos con la boca bien abierta porque ESO ES LO QUE HACE ÉL TODO EL DÍA. Al margen de eso, después de un estrés que no podíamos con el porque se empezaron a romper cosas justo el día antes de que Elena se fuera de vacaciones (y ella es la única persona autorizada para firmar partes), el viernes nos hicimos un picnic la mar de cuco en los alrededores del edificio, que hay como un parquecillo. Fue genial, más que nada porque nos escapamos sin Soraya y luego le dijimos "te estuvimos buscando un buen rato y no te vimos".
2a. Vida social gay. Sí, tengo de eso. El viernes por la tarde me fui con Chávez a la playa de Homolulú y esta vez no llovió, sino que hizo sol. Y me bañé y tomé el sol y casi me quemo, pero no me quemé. Huí de un chico que me perseguía por las rocas. Un poco desesperado el pobre. Lo que no me gustó fue que la playa es muy pequeña y no se puede pasear. Bueno, tampoco me gustó que Chávez dijera "vamos a dar una vuelta" y encontrarnos en un camino sin salida, tener que escalar como cabras, etc, etc, etc.... con cholas (aka chanclas). Esa noche quedamos con unos amigos azafatos de Chávez y me presentaba como "el chico gay con novio en España y que le es fiel". Y unos decían "hala, qué bien", pero otro me dijo "y eso???". Me enteré de que en el mundo de los azafatos y pilotos hay una frase "lo que ocurre en la ruta, se queda en la ruta". Vamos, que es un mundo de sexo, lujuria, depravación y un amor en cada aeropuerto. Chávez ligó un poco, pero no con el que él quería, que se lo llevó uno de los azafatos.
2b. Vida social gay (segunda parte). El sábado Chávez organizó una pequeña velada con amigos. Como de costumbre, todos eran parejas y una vez más hice de acompañante para Chávez. Me lo pasé muy bien. Hice sangría y se me subió a la cabeza bastante. La mayoría eran diplomáticos, con lo que las conversaciones eran "países del mundo" y "mira cuántos idiomas hablo". Ver un italiano, un moldavo y un norteño hablando en ruso fue "lo más". Yo me puse excesivamente contento y le hablaba a "tó quisqui". Uno de ellos resultó ser un chico que se había criado en una granja del norte de este país norteño. Me dijo que echaba de menos esos veranos en los que nunca se pone el sol y esos inviernos en los que es siempre de noche (porque le gustaba tomarse un whisky al lado de la chimenea). Yo flipo y tengo la teoría de que hay un mecanismo genético que nos liga al lugar donde nos hemos criado, porque esto no tiene explicación.
3. Vida social straight. Sí, también tengo de eso. Quedé a comer con Paco y su novia (de visita desde Philadelphia) en un restaurante hindú supercuqui. Nos lo pasamos muy bien y nos reímos cantidad. Me contaron su viaje en coche de dos semanas por todo el país. Se lo han pasado genial... yo quiero!! Ayer llegó Claudia de su vacaciones en España y quedé con ella para cenar. Le di las llaves de la nueva casa y los formularios para contratar el internet, que me llegaron en ese mismo día.
4. Mudanza. Al hilo de lo anterior, todavía no me he mudado de forma definitiva. Aún me queda una maleta por llevar y no me ha dado tiempo a hacerlo hoy, que era lo que quería.
5. Vacaciones. Pues en ello estamos porque... vuelo hoy hacia mi linda tierra sureña. Vuelvo el lunes, no es nada, pero tengo muchas ganas, aunque aquí hace un tiempo perfecto y seguro que por allí abajo voy a pasar calor.
Y ya. Esta noche ceno en casitaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!
1. Trabajo. Superbien sin la jefa, pero un poco estresado porque quiero terminar cosas antes de irme de vacaciones y de viajes y de tal. Soraya es tont@ perdid@. Ayer se puso a comentar que hay gente que no sabe encajar las críticas y que al mismo tiempo no paraba de criticar a los demás y que ese tipo de personas no son buenas. Nos quedábamos todos con la boca bien abierta porque ESO ES LO QUE HACE ÉL TODO EL DÍA. Al margen de eso, después de un estrés que no podíamos con el porque se empezaron a romper cosas justo el día antes de que Elena se fuera de vacaciones (y ella es la única persona autorizada para firmar partes), el viernes nos hicimos un picnic la mar de cuco en los alrededores del edificio, que hay como un parquecillo. Fue genial, más que nada porque nos escapamos sin Soraya y luego le dijimos "te estuvimos buscando un buen rato y no te vimos".
2a. Vida social gay. Sí, tengo de eso. El viernes por la tarde me fui con Chávez a la playa de Homolulú y esta vez no llovió, sino que hizo sol. Y me bañé y tomé el sol y casi me quemo, pero no me quemé. Huí de un chico que me perseguía por las rocas. Un poco desesperado el pobre. Lo que no me gustó fue que la playa es muy pequeña y no se puede pasear. Bueno, tampoco me gustó que Chávez dijera "vamos a dar una vuelta" y encontrarnos en un camino sin salida, tener que escalar como cabras, etc, etc, etc.... con cholas (aka chanclas). Esa noche quedamos con unos amigos azafatos de Chávez y me presentaba como "el chico gay con novio en España y que le es fiel". Y unos decían "hala, qué bien", pero otro me dijo "y eso???". Me enteré de que en el mundo de los azafatos y pilotos hay una frase "lo que ocurre en la ruta, se queda en la ruta". Vamos, que es un mundo de sexo, lujuria, depravación y un amor en cada aeropuerto. Chávez ligó un poco, pero no con el que él quería, que se lo llevó uno de los azafatos.
2b. Vida social gay (segunda parte). El sábado Chávez organizó una pequeña velada con amigos. Como de costumbre, todos eran parejas y una vez más hice de acompañante para Chávez. Me lo pasé muy bien. Hice sangría y se me subió a la cabeza bastante. La mayoría eran diplomáticos, con lo que las conversaciones eran "países del mundo" y "mira cuántos idiomas hablo". Ver un italiano, un moldavo y un norteño hablando en ruso fue "lo más". Yo me puse excesivamente contento y le hablaba a "tó quisqui". Uno de ellos resultó ser un chico que se había criado en una granja del norte de este país norteño. Me dijo que echaba de menos esos veranos en los que nunca se pone el sol y esos inviernos en los que es siempre de noche (porque le gustaba tomarse un whisky al lado de la chimenea). Yo flipo y tengo la teoría de que hay un mecanismo genético que nos liga al lugar donde nos hemos criado, porque esto no tiene explicación.
3. Vida social straight. Sí, también tengo de eso. Quedé a comer con Paco y su novia (de visita desde Philadelphia) en un restaurante hindú supercuqui. Nos lo pasamos muy bien y nos reímos cantidad. Me contaron su viaje en coche de dos semanas por todo el país. Se lo han pasado genial... yo quiero!! Ayer llegó Claudia de su vacaciones en España y quedé con ella para cenar. Le di las llaves de la nueva casa y los formularios para contratar el internet, que me llegaron en ese mismo día.
4. Mudanza. Al hilo de lo anterior, todavía no me he mudado de forma definitiva. Aún me queda una maleta por llevar y no me ha dado tiempo a hacerlo hoy, que era lo que quería.
5. Vacaciones. Pues en ello estamos porque... vuelo hoy hacia mi linda tierra sureña. Vuelvo el lunes, no es nada, pero tengo muchas ganas, aunque aquí hace un tiempo perfecto y seguro que por allí abajo voy a pasar calor.
Y ya. Esta noche ceno en casitaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!
Mamma mia!
Pues este finde ha sido raro muy raro, darlings.
Lo primero es que el viernes me enteré de que la Jefa se iba de vacaciones ese mismo día y que Elena (su mano derecha) se va este viernes que viene. Yo no estoy acostumbrado a que los jefes avisen con tan poco tiempo lo de las vacaciones. A mí siempre me lo habían dicho con bastante antelación para poder reunirnos antes de irse, ver qué hay que hacer en su ausencia, no sé, lo normal. Pero parece ser que es una estrategia de ellas para que la gente no se pueda programar viajes y no desaparezcan de la oficina en su ausencia. Me parece ridículo, porque Luisito se fue el martes de la semana pasada, viene el miércoles de la que viene y se va a encontrar sin jefas y sin saber qué hacer. Bueno, el caso es que el viernes fue un día de mucho estrés, de reuniones por todas partes, a todas horas... bueno, un día frenético. A las nueve quedábamos Tony, la Jefa y yo. Nos pedimos comida hindú take away y al final cerramos el chiringuito a las once de la noche. Muy fuerte.
Luego el sábado fue algo más soso. Fui a casa de Chávez y estuvimos cenando un estupendísimo risotto o rissoto o rissotto con setas (mi favorito) con una pareja gay mixta de norteño acomodado y un latino de baja alcurnia. Se conocieron hace nueve meses por internet, el latino se vino a vivir aquí hace dos meses y... se van a casar. Yo creo que es lo que parece, pero bueno, cada palo que aguante su vela.
Y el domingo fui a ver MAMMA MIA!! Fue genial. Hacía mucho tiempo que no me reía tantísimo. Meryl está di-vi-na y no canta tan mal como yo pensaba. Es un musical sin pretensiones de ningún tipo, lo único que intentan es que la gente se divierta, pase un buen rato y se ría mucho. Por favor, tenéis que verla. Yo no he visto el musical en el teatro, pero ahora tengo muchas ganas de ir a verlo. Es divertidísimo.
Y bueno, ahora mismo estoy trabajando sin Jefa, jeje. Una delicia la verdad. Portáos bien, sed buenos, id a la playa... y... que yo bajaré la semana que viene a mi adorada tierra sureña.
Lo primero es que el viernes me enteré de que la Jefa se iba de vacaciones ese mismo día y que Elena (su mano derecha) se va este viernes que viene. Yo no estoy acostumbrado a que los jefes avisen con tan poco tiempo lo de las vacaciones. A mí siempre me lo habían dicho con bastante antelación para poder reunirnos antes de irse, ver qué hay que hacer en su ausencia, no sé, lo normal. Pero parece ser que es una estrategia de ellas para que la gente no se pueda programar viajes y no desaparezcan de la oficina en su ausencia. Me parece ridículo, porque Luisito se fue el martes de la semana pasada, viene el miércoles de la que viene y se va a encontrar sin jefas y sin saber qué hacer. Bueno, el caso es que el viernes fue un día de mucho estrés, de reuniones por todas partes, a todas horas... bueno, un día frenético. A las nueve quedábamos Tony, la Jefa y yo. Nos pedimos comida hindú take away y al final cerramos el chiringuito a las once de la noche. Muy fuerte.
Luego el sábado fue algo más soso. Fui a casa de Chávez y estuvimos cenando un estupendísimo risotto o rissoto o rissotto con setas (mi favorito) con una pareja gay mixta de norteño acomodado y un latino de baja alcurnia. Se conocieron hace nueve meses por internet, el latino se vino a vivir aquí hace dos meses y... se van a casar. Yo creo que es lo que parece, pero bueno, cada palo que aguante su vela.
Y el domingo fui a ver MAMMA MIA!! Fue genial. Hacía mucho tiempo que no me reía tantísimo. Meryl está di-vi-na y no canta tan mal como yo pensaba. Es un musical sin pretensiones de ningún tipo, lo único que intentan es que la gente se divierta, pase un buen rato y se ría mucho. Por favor, tenéis que verla. Yo no he visto el musical en el teatro, pero ahora tengo muchas ganas de ir a verlo. Es divertidísimo.
Y bueno, ahora mismo estoy trabajando sin Jefa, jeje. Una delicia la verdad. Portáos bien, sed buenos, id a la playa... y... que yo bajaré la semana que viene a mi adorada tierra sureña.
Vaya finde.
Pues sí, vaya finde. El sábado cogí y bien tempranito hice mis cosas de la casa. Me fui al super y luego al gimnasio. En el gym hubo una clase aburridísima de hiphop y se confirma que ODIO que me hagan tirarme al suelo. Luego en la sala de pesas la cosa cambió un poco, porque estaba ahí rodeado de mis rubiaken favoritos, musculoso con pantalón corto. Y descubrí que uno que trabaja en mi edificio está mucho más bueno de lo que yo pensaba.
Tras esto, me fui a mi nuevo piso a llevar más cosas. Monté un escritorio sin destornillador y me pasó lo típico de "he acabado y me sobra una pieza" y sí, por supuesto que te sobra porque es la primera que tenías que haber puesto. Menos mal que al no tener destornillador, estaba todo como con tembleque y moviento de un sitio y de otro la encajé. Ahora, no sé si el escritorio seguirá montado cuando vuelva. Aquello ya casi parece un hogar. He llevado una maleta con la ropa de invierno y he colgado los abrigos en el ropero de la entrada y eso le ha dado un airecillo de casa habitada, pero vamos, hasta que no se ponga allí la primera lavadora, eso ni es casa ni es ná. Ah bueno, y tengo que aprender a cortar el césped... ¡qué ilu!
Después me fui con Chávez a la playa. Ahí íbamos los dos en bermudas y flipflops, con unos sandwiches para comer y todo. Y llegamos a una playa conocida popularmente como Homolulú (me hizo mucha gracia) llena de mariquitas tomando el sol. Se nubló un poquito y la gente empezó a irse y Chávez y yo pensamos que era mejor esperar a que despejara... gran error. Se movió un viento increíble, empezó a caer agua como nunca y se veían unos truenos que daban miedo. Nos metimos bajo un saliente de piedra y allí esperamos hasta que dejó de diluviar. Fuimos corriendo a la parada del bus y en mitad del camino empezó a caer más agua todavía. Y yo en chanclas. Odio andar en chanclas por los charcos. Nos subimos en el bus y me fui a su casa. Amablemente me cedió algo de ropa seca y después vinieron a tomar algo una pareja graciosísima con la que me reí cantidad y nos contaron que en plena ciudad ha habido dos incendios por culpa de los rayos de la tormenta. Me han invitado, de hecho, a una fiesta de disfraces en agosto. Incluso me puedo llevar al Churri, que lo tendré de visita.
Pues el domingo fue muy raro. Me fui a trabajar, porque llovía y total, para no hacer nada pues trabajo. Pues no, ese razonamiento fue erróneo; hubiera sido mejor no hacer nada. Al ratito de estar allí empiezo a notar un ligero olor a plástico quemado y entonces sonó la alarma de incendios. Salí por patas, porque es superpeligroso estar en cualquier situación de mínimo peligro sin que haya nadie cerca. Es un edificio dividido en dos bloques con cuatro pisos cada uno... y sólo había cuatro pringados dentro. Llegaron los bomberos, la policía y el servicio de seguridad (con cada maromo que lo flipas... creo que estoy salidísimo). Tardaron una hora y media en dejarnos entrar de nuevo y nos dijeron que había sido un cortocircuito en la oficina que hay al lado de la mía, que está casi vacía y que sólo la utilizamos para guardar archivos. Entré a ver si se había quemado algo y fue que no, que sólo había sido un cable. Por supuesto, llego el jefe de mantenimiento, llamó a la Jefa y a Soraya (que es la persona que teóricamente debería estar en esa oficina, pero por no ponerlo solo está en la mía). La Jefa dijo que por un cable quemado ella no iba un domingo a la oficina, pero Soraya se presentó allí en un "tres y no res". Me costó otra hora más convencer al jefe de mantenimiento que no cerrara la planta entera por un cable quemado y parte de la culpa era de Soraya, que el muy imbécil decía que lo mejor era cerrar y chequear toda la instalación eléctrica. Este chico es que es tonto y además es un paranoico. El olor a plástico quemado le daba mareo y tuvimos que salir al pasillo porque se iba a intoxicar. Hoy hemos tenido que trabajar con las ventanas abiertas para evitar que le diera una insuficiencia respiratoria... y ya ha pasado un día desde que un cable se prendió fuego. Es demasiado melodramático.
Y para acabar hoy he ido otra vez al gym (yipi) a hacer una clase llamada "superfuerza". Ha sido muy ridículo. Los descansos eran más largos que el tiempo en que hacíamos ejercicios. A mí me ha parecido muy cutre, la verdad.
Y ya, que menudo rollo he soltado hoy. A ver si escribo más a menudo y en menos dosis.
Actualizado: que me ha llamado Chávez que ha perdido la cartera en la playa. Gensanta.
Reactualizado: que me ha llamado otra vez, que estaba en su casa... y ya ha anulado todas las tarjetas. Este chico está fatal.
Tras esto, me fui a mi nuevo piso a llevar más cosas. Monté un escritorio sin destornillador y me pasó lo típico de "he acabado y me sobra una pieza" y sí, por supuesto que te sobra porque es la primera que tenías que haber puesto. Menos mal que al no tener destornillador, estaba todo como con tembleque y moviento de un sitio y de otro la encajé. Ahora, no sé si el escritorio seguirá montado cuando vuelva. Aquello ya casi parece un hogar. He llevado una maleta con la ropa de invierno y he colgado los abrigos en el ropero de la entrada y eso le ha dado un airecillo de casa habitada, pero vamos, hasta que no se ponga allí la primera lavadora, eso ni es casa ni es ná. Ah bueno, y tengo que aprender a cortar el césped... ¡qué ilu!
Después me fui con Chávez a la playa. Ahí íbamos los dos en bermudas y flipflops, con unos sandwiches para comer y todo. Y llegamos a una playa conocida popularmente como Homolulú (me hizo mucha gracia) llena de mariquitas tomando el sol. Se nubló un poquito y la gente empezó a irse y Chávez y yo pensamos que era mejor esperar a que despejara... gran error. Se movió un viento increíble, empezó a caer agua como nunca y se veían unos truenos que daban miedo. Nos metimos bajo un saliente de piedra y allí esperamos hasta que dejó de diluviar. Fuimos corriendo a la parada del bus y en mitad del camino empezó a caer más agua todavía. Y yo en chanclas. Odio andar en chanclas por los charcos. Nos subimos en el bus y me fui a su casa. Amablemente me cedió algo de ropa seca y después vinieron a tomar algo una pareja graciosísima con la que me reí cantidad y nos contaron que en plena ciudad ha habido dos incendios por culpa de los rayos de la tormenta. Me han invitado, de hecho, a una fiesta de disfraces en agosto. Incluso me puedo llevar al Churri, que lo tendré de visita.
Pues el domingo fue muy raro. Me fui a trabajar, porque llovía y total, para no hacer nada pues trabajo. Pues no, ese razonamiento fue erróneo; hubiera sido mejor no hacer nada. Al ratito de estar allí empiezo a notar un ligero olor a plástico quemado y entonces sonó la alarma de incendios. Salí por patas, porque es superpeligroso estar en cualquier situación de mínimo peligro sin que haya nadie cerca. Es un edificio dividido en dos bloques con cuatro pisos cada uno... y sólo había cuatro pringados dentro. Llegaron los bomberos, la policía y el servicio de seguridad (con cada maromo que lo flipas... creo que estoy salidísimo). Tardaron una hora y media en dejarnos entrar de nuevo y nos dijeron que había sido un cortocircuito en la oficina que hay al lado de la mía, que está casi vacía y que sólo la utilizamos para guardar archivos. Entré a ver si se había quemado algo y fue que no, que sólo había sido un cable. Por supuesto, llego el jefe de mantenimiento, llamó a la Jefa y a Soraya (que es la persona que teóricamente debería estar en esa oficina, pero por no ponerlo solo está en la mía). La Jefa dijo que por un cable quemado ella no iba un domingo a la oficina, pero Soraya se presentó allí en un "tres y no res". Me costó otra hora más convencer al jefe de mantenimiento que no cerrara la planta entera por un cable quemado y parte de la culpa era de Soraya, que el muy imbécil decía que lo mejor era cerrar y chequear toda la instalación eléctrica. Este chico es que es tonto y además es un paranoico. El olor a plástico quemado le daba mareo y tuvimos que salir al pasillo porque se iba a intoxicar. Hoy hemos tenido que trabajar con las ventanas abiertas para evitar que le diera una insuficiencia respiratoria... y ya ha pasado un día desde que un cable se prendió fuego. Es demasiado melodramático.
Y para acabar hoy he ido otra vez al gym (yipi) a hacer una clase llamada "superfuerza". Ha sido muy ridículo. Los descansos eran más largos que el tiempo en que hacíamos ejercicios. A mí me ha parecido muy cutre, la verdad.
Y ya, que menudo rollo he soltado hoy. A ver si escribo más a menudo y en menos dosis.
Actualizado: que me ha llamado Chávez que ha perdido la cartera en la playa. Gensanta.
Reactualizado: que me ha llamado otra vez, que estaba en su casa... y ya ha anulado todas las tarjetas. Este chico está fatal.
Una ciudad con vistas.
¡¡Llevo la vida sin escribir en el blog!! Tampoco es que hayan pasado muchas cosas, la verdad. Lo más recalcable es:
Día del Orgullo Gay. Hubo desfile y todo, pero fue un poco soso. Una carroza, tres travestis y un par de pantalones de cuero con el culo al aire. Vino un amigo de Chávez de visita, un londinense al que no le entendía ni papa. Luego ya dijo que vivía en Londres, pero era escocés y claro, yo es que a los escoceses no les pillo el acento ni de coña. Bueno, pues después de ver el desfile del Orgullo, nos metimos en unas carpas que habían montado para la ocasión, con algún barecillo y mucho stand de "apútante a mi gimnasio". Claro, que con los macizorros que pusieron repartiendo las inscripciones casi me apunto a todos los gimnasios de la ciudad. Qué cosas, qué pectorales, qué brazos y qué todo. Después quedé con Paco y su novia (de visita) y nos fuimos todos a comer a un restaurante que conozco yo, que es barato y que a todo el mundo le gusta.
Día en que España ganó la Eurocopa. Lo vi con Chávez, una amiga de él, el marido de ella y un amigo de éste. Todo el mundo decía que no tenía sangre en las venas, que no pegaba botes de alegría y tal... pero es que no me lo creía. Bueno, también el que por la mañana me dio un arrebato y me pasé cuatro horas andando por el bosque, que estaba con las piernas que no podía con ellas. Pero bueno, uno se alegró la vista con esos senderistas, con esos cuerpos... o cuando llegué al lago y había muchachuelos tomando el sol y bañándose. Ah, una cosa, la amiga de Chávez es colombiana y tuvimos un diálogo surrealista. Para que lo sepáis, "amañarse" significa acostumbrarse a un lugar no "a bañarse".
Y poquirritín más. Que el país está paralizado por las vacaciones. No funciona nada, están todos en los parques tomando el sol. El metro está al 50%, el tranvía al 40% y los buses no lo sé porque no me monto en ellos (no tienen glamour ninguno). A ver si este finde me acerco a mi nueva casita y termino de mudarme. Yo creo que la mudanza no será definitiva hasta que tenga internet... y hasta que sepa cómo funciona la máquina cortadora de césped. Ya me imagino a mis vecinos saliendo a cortar el césped sin camiseta, en estos calurosos días de verano. Ains, si lo mejor de esta ciudad son las vistas. ¡¡Y no me digáis que cuelgue fotos que todavía no sé!!
Día del Orgullo Gay. Hubo desfile y todo, pero fue un poco soso. Una carroza, tres travestis y un par de pantalones de cuero con el culo al aire. Vino un amigo de Chávez de visita, un londinense al que no le entendía ni papa. Luego ya dijo que vivía en Londres, pero era escocés y claro, yo es que a los escoceses no les pillo el acento ni de coña. Bueno, pues después de ver el desfile del Orgullo, nos metimos en unas carpas que habían montado para la ocasión, con algún barecillo y mucho stand de "apútante a mi gimnasio". Claro, que con los macizorros que pusieron repartiendo las inscripciones casi me apunto a todos los gimnasios de la ciudad. Qué cosas, qué pectorales, qué brazos y qué todo. Después quedé con Paco y su novia (de visita) y nos fuimos todos a comer a un restaurante que conozco yo, que es barato y que a todo el mundo le gusta.
Día en que España ganó la Eurocopa. Lo vi con Chávez, una amiga de él, el marido de ella y un amigo de éste. Todo el mundo decía que no tenía sangre en las venas, que no pegaba botes de alegría y tal... pero es que no me lo creía. Bueno, también el que por la mañana me dio un arrebato y me pasé cuatro horas andando por el bosque, que estaba con las piernas que no podía con ellas. Pero bueno, uno se alegró la vista con esos senderistas, con esos cuerpos... o cuando llegué al lago y había muchachuelos tomando el sol y bañándose. Ah, una cosa, la amiga de Chávez es colombiana y tuvimos un diálogo surrealista. Para que lo sepáis, "amañarse" significa acostumbrarse a un lugar no "a bañarse".
Y poquirritín más. Que el país está paralizado por las vacaciones. No funciona nada, están todos en los parques tomando el sol. El metro está al 50%, el tranvía al 40% y los buses no lo sé porque no me monto en ellos (no tienen glamour ninguno). A ver si este finde me acerco a mi nueva casita y termino de mudarme. Yo creo que la mudanza no será definitiva hasta que tenga internet... y hasta que sepa cómo funciona la máquina cortadora de césped. Ya me imagino a mis vecinos saliendo a cortar el césped sin camiseta, en estos calurosos días de verano. Ains, si lo mejor de esta ciudad son las vistas. ¡¡Y no me digáis que cuelgue fotos que todavía no sé!!