Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
I've been missing.
Sí, he estado un poco desaparecido, pero ha sido sobre todo porque el trabajo me ha tenido muy absorbido. Tengo que daros una buena noticia. La ciudad está en proceso de descongelación. Ya se ha caído toda la nieve del tejado y no queda en el porche. Lo único que el jardín lo tengo hecho unos zorros, pero espero que en un par de semanas esté la cosa un poco mejor. Lo que tiene el proceso de descongelación es que a veces se hace un poco de hielo y te la pegas. No está siendo tan dramático como el año pasado, que las temperaturas estuvieron bailando en torno a cero durante tres meses y el hielo se hacía y se deshacía, pero sigue siendo un poco molesto.

Como ya he dicho, he estado bastante liado en la oficina. Luisito y otra chica han recibido una especie ascenso. Básicamente van a seguir haciendo lo mismo, pero cobrando el doble. No entiendo muy bien el sistema de aquí, la verdad, pero es lo que hay. Nos fuimos a celebrarlo a un restaurante japonés-coreano, que estuvo bastante mal y encima nos clavaron un pastón. Pero esto es lo que hay.

Hace unos días me fui con Chávez y un embajador (de esos amigos suyos que tiene) a dar un paseo por el campo en el coche oficial, que de coche oficial tiene poco, porque no lleva banderitas ni chófer, sólo una matrícula azul. Estuvo bien y vi un cervatillo, lo que me recordó al famoso vídeo del argentino en Toronto y sus percances con la "mierda blanca" (ver aquí http://www.youtube.com/watch?v=EAXNjuzfYUI ).

Por lo demás todo como siempre. Lo cierto es que tengo muchas ganas de volverme ya para el Sur. El otro día estuve viendo por FaceBook fotos de cuando mi hermano y yo éramos pequeños (las ha puesto mi cuñada) y me dio mucha nostalgia. Me hizo gracia ver fotos en las que estábamos jugando en nuestra calle que no estaba asfaltada en aquellos entonces. Cómo ha cambiado todo, yo aquí y él en Alemania viviendo en casas con calefacción y lavavajillas. Recuerdo que vivíamos los cuatro en una casita de unos 60 o tal vez 70 metros cuadrados. Para separar el salón del comedor mi madre puso un biombo (que era supermegahortera), aunque no sé para qué porque comíamos en la cocina y estaba terminantemente prohibido cruzar el biombo. Lo cierto es que echo de menos el pueblo... y por qué no, irme de tapas.
;)