Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
Vacaciones II.
Que no escribo porque no me acuerde de vosotros, es que estoy de vacaciones y tengo el cerebro en off.

Lo primero es contaros a todos que hace dos semanas me fui a un glaciar. Fue una pasada. De todas las cosas que he hecho es lo que más me ha gustado. Hubo que soltar una pasta, porque hay que contratar a un guía, pero nos dieron un paseo de tres horas por el glaciar. Yo estaba flipando todo el rato, me encantó. El hielo azul, el ruido del goteo, la roca que se cayó a unos metros, la rusa que se cayó a otros pocos metros... etc. Bueno, os pongo un poco en situación. Allí que llegamos el Churri y yo en autobús y nos compramos las entradas al glaciar, que nos pareció un poco raro, pero asíN era. Éramos un grupo compuesto por una rusa y su ruso, una americana, un alemán y su alemana, una holandesa, un checo, un guía sueco, el Churri y yo. Nos pusieron unos pinchos en los zapatos, unos guantes que olían mal en las manos y nos dieron una especie de pico (que tiene su nombre técnico, pero no me quedé con la copla). Después nos llevaron en barca al pie del glaciar y allí nos ataron los unos a los otros con unas cuerdas. Nos dieron unas instrucciones para andar que mi Churri se pasó por el forro, con lo que en ocasiones tenía al Churri tirando de mi cuerpo por un lado y al ruso por el otro. No sé cómo no me caí, pero no lo hice, porque soy muy habilidoso y me pasé gran parte del rato gritándole al Churri "párate, so cabrón". Pero me lo pasé muy bien, que conste. Si queréis saber qué es un glaciar os aconsejo que miréis la wiki, para mí es un montón de hielo azul que se mueve y se derrite y que da un poco de acojone andar por encima de él. Tengo fotos que parece que estoy en la Antártida. El guía nos llevó hasta mitad del glaciar (donde hice una llamada telefónica para demostrar que había señal), nos explicó un montón de cosas y luego nos llevó a una zona muy divertida donde se hacen una especie de pasillos azules que se llamaba el laberinto del amor y por el que discurrían pequeñas cascadas y se veía una especie de río subterráneo bajo los pies. Sí, da miedo ver eso porque piensas que el suelo se va a romper y tal, pero llevar el guía siempre te da confianza.

Después de flipar, sudar y pasar hambre (el Churri y yo éramos los únicos sin bocadillo) llegamos al final de la ruta y mientras esperábamos el bus pues entablamos conversación con la gente. Le pregunté a la americana que de dónde era y me dijo "Olover" y yo le dije "¿Lo qué?" (pero en inglés) y ella me dijo de nuevo "Olover" a lo que yo con cara de tonto dije "¿Lo cualo?" (pero en inglés) y me contestó con gestos "All over". Me reí, hice unos chistes y tal. Al día siguiente el Churri me preguntó que al final no le quedó claro que dónde estaba "Olover". A veces pienso que está un poco sordo, porque él en principio habla inglés bien. Con acento sureño, pero bien.

Y eso fue lo más mejor del viaje este. Hice más cosas, porque fue un viaje de tres días, pero para no aburrir y tal, os hago un pequeño listado:
1. En un albergue nos encontramos un japonés que decía que hablaba español. Creo que sabía conjugar en presente el verbo hablar y ser, porque no entendí nada de lo que decía.
2. En otro albergue nos dieron sábanas de usar y tirar. Con su funda para el nórdico y todo.
3. Como estábamos todo el día de excursiones para arriba y para abajo, comíamos sobre todo bocadillos. El último día acabamos en un pueblo perdido en mitad de las montañas donde sólo encontramos un supermercado donde comprarnos la cena. Afortunadamente, tenían comidas para llevar y es en ese momento donde nos dimos cuenta de que era la primera vez que comíamos algo caliente en tres días. De la alegría se lo conté a la del super, que se descojonaba de la risa.
4. Hay países que se pueden recorrer en tren, bus y barco por cuatro perras. He visto los fiordos más bonitos y he ido de excursión a un glaciar por el módico precio de 400 euros, mientras que amigos míos se han gastado la friolera de 1800. Eso sí, mucho bocadillo y mucho albergue.

Y ya. Supongo que lo próximo que os contaré serán mis vacaciones en España, que están siendo MA-RA-VI-LLO-SAS. Un abrazote para todo el mundo. Sed malos y siento que Chueca no os deje comentar todavía.
 
Vacaciones.
Me encanta estar de vacaciones. No es porque no tenga que trabajar o porque tenga aquí al Churri. Es porque no hay horario. Yo soy un esclavo del reloj, siempre lo he sido. Odio llegar tarde, es más, me agobia llegar tarde. Me siento mal cuando no madrugo, pero me siento genial cuando me levanto tarde sólo porque son vacaciones.

Estos dos últimos días ha sido todo lo contrario, porque he estado de viaje por los fiordos y lo he hecho cogiendo transporte público, con lo que había que estar todo el rato corriendo detrás de autobuses y barcos. Aún así, ha sido un pasado. Bueno, creo que parte del encanto del viaje ha sido ir con una mochila, dos bocadillos y un horario de autobús. Lo malo fue cuando un desprendimiento de tierra provocó que un retraso en un autobús de media hora. Estábamos en lo alto de una montaña, viendo más abajo el barco que teníamos que coger. Afortunadamente, con una llamada telefónica, el conductor del autobús se puso en contacto con su terminal, que llamó a la compañía del barco y éstos a los del barco para que esperaran. Sólo provocamos diez minutos de retraso, pero fue un detallazo que nos esperaran (a mí, al Churri y a un francés). Sobre todo porque ese barco me ha llevado a uno de los sitios más bellos que he visto en mi vida. En diciembre de 2005 visité la isla griega de Santorini y me quedé totalmente prendado de ella. Sus playas rojas, su forma de media luna y la forma en que los pueblos de casitas blancas adornaban la isla me fascinaron. Pero ahora, el pequeño pueblecito de 300 habitatantes de Geiranger en Noruega me ha hecho replantearme cuál es el sitio más blello del mundo. Tengo fotos tan bonitas que parecen montajes. Todo es verde, incluso el agua tiene cierto color malaquita. Las cumbres nevadas generan cascadas por todas partes. Yo tenía miedo de que lloviera o que hiciera viento, pero suerte el tiempo estuvo bien, aunque chispeara un poco no hizo nada de frío ni viento. Debo decir que hicimos dos excursiones a lo alto del fiordo en las que acabé sudando como si hubiera estado en una sauna. Lo único que pensaba cuando estaba allí era "menos mal que he venido". Había cantidad de turistas en el pueblo, pero en la oficina de turismo recomiendan hacer rutas de senderismo que son algo duras, con lo que todos los abueletes y las familias que llegan en cruceros no las hacen y te encuentras simplemente con dos o tres personas cada hora. Por desgracia, había un sitio al que se podía llegar en autobús y eso estaba llenito de gente, pero era sólo un trocito del lugar. Estuvo muy bien, yo me caí una vez y el Churri dos y acabamos de barro hasta casi las rodillas. No encontramos alojamiento en ningún camping y tuvismo que ir a un hotel, donde nos trataron de maravilla (Hotel Grande Geiranger) que estaba algo alejado del pueblo, pero vamos, nos dio igual con lo bien que nos trataron en la recepción y en el bar. Y el desayuno fue genial. Bueno, en general que me gustó el sitio.

Y la semana que viene... habrá otro viaje. Ya os contaré.
;)
 
Vacaciones
Pues estoy de vacaciones, aunque un poco raras. De entrada hoy estoy trabajando, porque había una reunión a la que tenía que venir sí o sí. Pero la semana pasada sólo trabajé tres días, porque los otros dos los pasé con mis padres, mi hermano y su novia.

Fue interesante comprobar cómo todas las quejas de mi madre hacia la suya las puedo tener yo hacia ella. A pesar de estar en mi casa, no había manera de que se estuviera quieta, hasta que le dije que me estaba desordenando la casa entera. Era como tener dos niños pequeños (mi padre y mi madre), mientras que mi hermano y su novia flipaban un poco. Tuvimos que montar un camping en mi salón para que todos cupiéramos, pero bueno, fue divertido. Yo dormía con mi hermano y su novia (en camas separadas) y mis padres en la habitación. Parecía un campamento, porque cada vez que apagábamos las luces nos poníamos a hablar y a reir. Me encanta la novia de mi hermano, es supermaja. Hicimos lo típico que se hace aquí, paseo por el bosque, paseo por la ciudad, museos, etc, etc, etc. Nada de salir de copas, que mis padres son anfibios, digo abstemios. Lo único remarcable fue:

1. Que mi cuñá se cayó a un lago delante de todos mis vecinos.
2. Que mi cuñá no come de ná. Fuimos a un restaurante persa y se pidió una hamburguesa (el menú infantil).
3. Que mi cuñá me cae muy bien.
4. Que mis padres no me hacen caso. Por ejemplo, el día que comimos en el persa, fue tal cantidad de comida que nadie tenía hambre a la hora de cenar, pero yo me conozco a mi padre y le pregunté cuatro veces de 10pm a 11pm si tenía hambre. A las once y media, cuando habíamos montado las camas para dormir en el salón-cocina mi padre dijo "Pues ahora me comería yo unas salchichas". Sugerí algo frío, pero mi madre que está más ágil que una gacela ya estaba friendo las salchichas y apestando la cocina-salón donde los jóvenes queríamos dormir.
5. Que mis padres se lo pasaron pipa en IKEA.
6. Que cada vez me doy ms cuenta de que me estoy convirtiendo en el padre de mi padres y no sé qué hacer, porque no me hacen caso.

Y ya.
:D