Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
Está loca, loca, loca.

Estoy un poco monotemático, pero es que mi jefa se ha vuelto totalmente loca. La última que ha hecho es propia de una niña de cinco años. Tiene un proyecto en común con otra científica y con ese dinero quieren contratar a alguien. Hay dos candidatas:

Candidata número 1. De un país donde su presidente reelegido está permitiendo que un grupo juvenil se haya convertido en un ejército paramilitar que asesina a la gente simplemente por manifestarse, o sea, de donde era Soraya. Esta chica hace años que no vive en su país y acaba de terminar su formación en una universidad norteña, en la que mi jefa estudió. Tiene una nota media un poco mediocre.

Candidata número 2. Una norteña que ha realizado todos sus estudios aquí. Tiene un CV impresionante.

A mi jefa se le ha metido entre ceja y ceja que hay que contratar a la Candidata número 1 y como ella está en el comité de contratación se ha peleado con todo el mundo, incluyendo la gente con la que colabora. La pobre no se entera de cómo funciona la burocracia, donde firmar los papeles etc... así que de eso se encarga nuestra amada Elena, que es como la segunda en el escalón de mando. Elena hizo toda la burocracia, preparó todos los papeles, etc, etc... pero la jefa no había firmado nada y era el último día para entregar la documentación. Si no se hace a tiempo, se corre el reisgo de perder parte de la financiación que se debería destinar a contratación. Cuando llaman a Elena diciéndole que, por favor, mandara toda la documentación, ella se quedó un poco flipando porque todo eso estaba listo ya y sólo faltaba que la jefa firmara, así que se acercó a la oficina de la jefa a ver qué pasaba.

Elena: Hola, que si has firmado eso, que hay que mandarlo ya.
Jefa: No, es que no lo entiendo.
Elena: Sí, sólo tienes que firmar aquí.
Jefa: Pero es que el comité ha decidido que la Candidata número 2 es la mejor.
Elena: Bueno, tú estabas en ese comité.
Jefa: Ya, pero yo dije que la mejor era la Candidata número 1.
Elena: A ver... bueno la 2 tiene mejor CV.
Jefa: Sí, pero la 1 estudió en mi universidad.
Elena: Ah.
Jefa: Y ya sabes que un estudiante mediocre de mi universidad es muchísimo mejor que uno brillante de aquí. (Nota: Elena estudió aquí)
Elena: ...
Jefa: ¿Cómo arreglamos esto?
Elena: Puedes escribir un informe a parte explicando tus razones.
Jefa: ¿Y así contratamos a la número 1?
Elena: No, porque son cuatro votos contra el tuyo.
Jefa: Entonces no lo firmó.

Totalmente infantil. Pero la cosa no quedó allí. Por alguna razón, su cerebro hizo un extraño click y relacionó a Elena con la decisión del comité y se pasó cuatro días sin dirigirle la palabra.

Lo dicho, está fatal.
 
Qué dura es la vida del científico.

No sé si mis datos son raros o interesantes.
:S
 
Finde...
... de miedo. Me lo pasé genial este finde. El sábado era de lo más normal, pero acabé yendo a cenar a casa de Chávez con Clauida y la vecina de Chávez y nos lo pasamos pipa. Bebimos cantidad de porto y vino tinto y luego nos fuimos a bailar por ahí. De entrada fuimos a un sitio supercool que estaba vacío y nos fuimos a un sitio supercutre, pero que estaba lleno y había música latina en directo.

Colorario número 1: los cubanos bailan salsa que se te cae el cuajo y lo de abajo. Qué manera de mover el culo que tienen los mulatos.
Colorario número 2: las brasileñas bailan samba que te mueres. No sabía que se podían mover las piernas a esa velocidad inhumana.
Colorario número 3: los nórdicos no deberían intentar bailar samba ni salsa habiendo cubanos y brasileñas en los alrededores.

Y el domingo también hice vida social, más normalita en plan quedar con gente a tomar café, pero bueno, me sacaron de casa. Claro, hoy cuando he vuelto del trabajo, he pensado... "qué mierda que todavía es lunes". Y eso que el lunes no ha estado mal, a pesar de que ha empezado como el culo en plan:
1. Cuando he salido a correr me han fallado las fuerzas a mitad.
2. Se me había olvidado que tenía una cita de trabajo y he llegado cinco minutos tarde porque tenía que preparar las muestras y odio llegar tarde.
3. Las medidas no eran claras después de estar allí cuatro horas.
4. Me he derramado encima la mitad de mi sopa.

Pero luego ha resultado que con un reanálisis de las medidas la cosa no está tan mal, que el caldo no me ha dejado mancha (es lo que tiene hacerse sopa de verduras libre de grasa) y esta tarde en el gimnasio me he hecho una clase de step (con un monitor que está bien jugosito) que ha estado muy bien.

Así que ya veremos qué me depara el mañana...
 
There is always a bitch at work.
Y si la zorra es tu jefa, pues aún peor. Es una tacaña de mierda. Me ha jodido una colaboración porque no me quiere pagar una estancia de una semana en un país donde todo es mucho más barato que aquí. Pero lo más gordo es que se fue con Luisito a Roma de congreso y le ha denegado el pago de la comida, sólo le paga el hotel (que estaba lleno de cucarachas) y el billete de avión. Cuando Luisito ha intentado que le paguen las dietas, la muy loca no lo ha permitido, ha estado vociferando que cómo iba a pagar ella esa barbaridad (tenemos un montón de dinero para viajes en los proyectos) y que de todas maneras, no cenaron. A eso Luisito respondió que no es que no quisiera cenar, es que no le dejó cenar. De una manera o de otra siempre se las apañaba para liarlo con reuniones hasta las mil de la noche y los restaurantes estaban todos cerrados al acabar.

Como cosa un poco más alegre, ayer estuve ayudando a Chávez en su mudanza desde un piso en el centro que es un quinto sin ascensor a su casita en las afueras con jardín. Bajar la cama, el sofá, las sillas, los sillones, etc por la escalera fue un show. Antes de bajar la cama, nos tomamos unas sidras con lo que nos pusimos algo piripis y el colchón bajó un poco a su aire. Vamos, que lo íbamos lanzando por las escaleras más que bajarlo. Al menos me reí un rato y me alegró un poco el día, aunque acabé destrozado (había salido a correr por la mañana y al gimnasio por la tarde) y se me recompensó con media pizza de la mejor pizzería de la ciudad.

En otro orden de cosas, ayer vi la persona más hortera del mundo: un hombre en bicicleta que llevaba con una camiseta (OK), con unas mallas demasiado ajustadas (no tan OK), con unos calcetines de ejecutivo que le llegaban por debajo de las rodillas (muy mal) sobre los que se había puesto unos calcetines normales de color azul cielo (fatal) y unas chanclas de playa (p'a matarlo). Entiendo que cuando va en bicicleta tampoco mira mucho por ir con estilo, pero todo tiene un límite.
 
There is always a low-fat option.
Hola amigüit@s.

Este finde ha sido de lo más animado. El sábado me fui a anaeróbic mientras Claudia se quedaba follando en casa con un pulpo. Me hubiera quedado a cotillear, pero era im-por-tan-ti-si-mo que fuera al gimnasio, porque a las dos había barbacoa. Cuando volví a casa a preparar las cosas, Claudia estaba totalmente missing, con lo que pensé que me tocaría prepararlo todo a mí. Finalmente apareció justo a tiempo de ayudarme, pero en lugar de eso me estuvo contando su supermegapolvazo mientras yo arreglaba el jardín y todas esas cosas que se hacen cuando uno tiene barbacoa en casa. El evento era multicultural a tope. Como yo esperaba, los alemanes, checos y finlandeses llegaron antes de tiempo, con lo que les tocó recoger las manzanas que se habían caído del manzano (que tengo un manzano la mar de bonico en mi jardín). Se nos hizo un poco tarde porque nos pusimos a jugar al baloncesto con cubos y manzanas. Estuvieron encendiendo la barbacoa mientras yo sacaba las patatas fritas, berberechos, mejillones y ensaldas que preparé mientras Claudia me contaba sus cosas sexuales. Cuando ya estaban las cosas fueras, llegaron las lesbianas y mi amigo Chávez (por separado) y al poco cuatro españoles que no conocía nadie de nada, pero que una italiana les había dicho que había fiesta. Eran majos, pero estuvieron un poco aislados. Bueno, pues entonces nos ponemos que a hacer la comida. La mayoría se trajo salchichas, que luego las envuelves en una especie de panqueque de tortilla, le echas ketchup y te lo comes así. I find it quite disgusting, pero aquí es tremendamente popular. Yo tenía mi low-fat option: hamburguesas de salmón. Bueno, en singular, que me hice dos y a los españoles les hizo gracia y se repartieron la segunda. Como había patatas y las patatas son malas, crueles, perversas y engordan, yo tenía mis tortitas de arroz. Bueno, que la barbacoa fue un sufrimiento por la comida, pero lo que es la gente estuvo muy bien. Cuando acabamos de comer, llegaron la única nativa y los polacos, que se hicieron lo que llevaran, supongo que serían más salchichas. De cosas raras que aparecieron por allí (a parte de una lesbiana finlandesa que miraba a todo el mundo con cara de psicópata) cabe destacar las ciruelas envueltas en bacon y rellenas de crema de cacao y el pastel de chocolate y melocotón en almíbar. Menos mal que tenía la excusa de la dieta, porque tenían un aspecto deplorable. La gente se quedó hasta las mil y media, lo que me encantó, porque odio cuando la gente se va pronto. Bueno, los españoles se fueron pronto, pero es que eran un poco raros. Hubo una sesión de chatting muy agradable, donde el tema principal fue la gonorrea, por lo que se decidió que la fiesta debería llamarse "fiesta de la gonorrea".

Al día siguiente, es decir, el domingo, Chávez se vino a mi casa a mediodía. Entonces Claudia le contó lo de sus polvazos (que esa noche echó otro -con el mismo-). Tras ello, nosotros nos fuimos a correr al monte y ella se quedó regodeándose de sus logros sexuales en el sofá. Por la tarde tuve que ir a trabajar un poquito y luego quedé con estos dos a tomar algo en un bar muy cuco que hay en el centro. Ella no vino y aunque dijo que es que se le había olvidado, yo creo que fue que se dio cuenta de que a esa hora daban la telenovela que le gusta. El bar está muy bien, es tipo alternativo a la orilla del río y tiene música en directo. El grupo toca cosas un poco raras y mezcladas de jazz, blues, country y antiguos éxitos nórdicos de Eurovisión. Pensándolo bien, es un resumen cultural estupendo de este país.

Y chimpón.

 
Muerto en la bañera (y con las zapatillas puestas)
Pues eso, que estoy muerto en la bañera, como decía Alaska en "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón". Después de pasar unos días en mi amada tierra sureña, donde básicamente he estado en la playa, quedado con gente, peleado con mi madre, comido y echado a perder el régimen que hice en julio, pues he vuelto a las gélidas tierras del norte y me he puesto en plan operación Navidad. La operación Navidad se basa en perder todos los kilos que puedas antes de ir a casa por Navidades, donde vas a comer turrón, mantecaos, cordiales y comida de la madre (entre peleas, claro). El plan tiene los siguientes pilares:
1. Levantarse antes de las siete de la mañana para poder ir a correr, antes de que se ponga a nevar y no pueda salir a correr.
2. Ir todas al gimnasio a hacer anaeróbic.
3. No comer grasas, lo que implica hacerme la comida y la cena todos los días y buscar una "low fat option" a cada plato que me apetece.

Es básicamente un plan de choque, tan de choque que lo llevo haciendo diez días y ayer una chica del trabajo me dijo que me veía mucho más delgado, que qué estaba haciendo. Lo peor es que creo que tiene razón, porque yo me siento "diferente" y como que la ropa me está más suelta. El problema básicamente es que a las once de la noche, los ojitos se me cierran, se me cierran, se me cierran y me quedo torrado en las esquinas.

Pero además, no estoy agotado sólo físicamente, sino que tengo cierto agotamiento psicológico/mental por culpa de mi jefa, que creo que está empezando a chochear... y aún no está en edad. Se ha vuelto una rata de cuidado que no quiere pagar NADA. Ha decidido no pagar dietas cuando viajemos al extranjero, porque de todas maneras, si estuvieras trabajando aquí tendrías que comer. Cuando me enteré de eso pensé que era una Z O R R A, con todas las letras y leído lentito. A algunos nos da un poco igual, la verdad, pero hay gente que está cobrando cuatro perras y mandarla una semana fuera a un congreso o a hacer una colaboración le puede suponer un esfuerzo económico bastante importante, por lo que de nuevo, dejadme que le diga que es una Z O R R A, ya sabéis cómo hay que leerlo. A mí me lleva loco con el último trabajo que estoy haciendo, que hay que cooperar con alguien... pues ya me ha cambiado los grupos dos o tres veces. El caso es que el mes que viene tengo que hacer unas medidas, tengo que buscar hotel... y todavía no sé en qué país va a ser.

Pero bueno, lo mejor de todo es que hay gente nueva. SÍ, SÍ, SÍ, SÍ. Tenemos tres nuevas integrantes de mis historias. Ya las he bautizado y son La Choni, La Mujer Invisible y La Pito. La Pito y La Choni son de la misma religión rara que La Niña de la Secta (la que me estuvo haciendo la vida imposible) y La Mujer Invisible me da a mí que va convertirse en La Mujer Despedida en un plisplas.

Así que con este adelanto, nos vemos pronto, a ver si este finde encuentro un ratico entre carrera y carrera y barbacoa y barbacoa para actualizar.