Una metáfora.
Sicilia, años 20. Un joven emigrante que trabaja duramente un viernes a las seis de la tarde de un día soleado recibe una llamada para irse a una barbacoa (sí, qué pasa... en los años 20 había barbacoas). Y el joven emigrante allá que va, con su bocata de pavo ahumado (bueno, vale, igual pavo ahumado no había en los años 20, pero es que esto va así) y se encuentra lo que se encuentra. Un rubiaken de libro y sin camiseta. Era rubio como la cerveza que se bebía, la naricita graciosa, barbita de tres días y pelo corto. Ojos azules casi grises. Los hombros bien formados, la espalda bastante ancha, el pectoral marcado pero sin pasarse y con un poquito de pelo rubillo-pelirrojo. Y unos abdominales de escándalo, pero de escándalo. Llevaba unos pantalones de lino transparentes y ajustados y descalzo. La amiga del joven emigrante le llamó la atención varias veces por no dejar de mirarlo. ¡¡Pero qué cosa!! Válgame el Señor.
Comentario:
Dejanos soñar q es gratis!!
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Lo que podáis pensar no llega ni al 50% de la realidad, os lo juro.
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Ains, si yo es que me he puesto mala sólo de leerte... ¡¡yo quiero uno!!
Comentario:
Y donde llevabas la cámara de fotos??
PD: En los años 20 se llamaban por teléfono? Pq habría uno en el Ayuntamiento y otro en casa del rico del pueblo...
PD: En los años 20 se llamaban por teléfono? Pq habría uno en el Ayuntamiento y otro en casa del rico del pueblo...
Comentario:
Querido Niño, tu SPAM nos ha conquistado. Yo a los morenacos con barba de tres días y ojos de "te vas a enterar de lo que vale un pene" prefiero no mirarlos estos días. La primavera ha llegado también a mis hormonas.
Para todo lo demás, la MasqueunCard.
Para todo lo demás, la MasqueunCard.
Comentario:
si es que hay rubiakens que quitan el sentido!