Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
Por fin se nubla un poco.
Desde que mi Churri se fue, el tiempo ha empeorado por aquí. Ya no hace sol y llueve día sí, día no. Las temperaturas han bajado y hemos vuelto a los diez grados. Sin embargo, los sureños hemos recibido este tiempo como un periodo de descanso. Porque claro, resulta que amanece a las 3:50 a.m. y anochece a las 22:45 p.m. Eso son cinco horas de noche, que no son totalmente oscuras, porque se queda todo el rato como anocheciendo/amaneciendo. Pero claro... si está nublado... SE DUERME DE PUTA MADRE. Ahora, echo de menos poder llevar manga corta a todas partes y no me gusta llevar arrastrando el chubasquero a cada sitio que voy. Ha hecho tan buen tiempo en los últimos dos meses que ya se nos había olvidado que en esta ciudad nieva y las calles se transforman en pistas de patinaje antiartístico. Supongo que ya os he comentado que este invierno se batió el récord de caderas rotas en la ciudad. Que claro, me parece un poco fuerte que hagan estadísticas de eso, pero me lo creo porque en este país les encantan las estadísticas, el chocolate con caramelo y hacer cola.

Y bueno, en otro orden de cosas, que la Jefa está de viaje y que se trabaja genial sin tenerla dando vueltas por la oficina. La pobre mujer está un poco loca y nos amarga la vida a todos de vez en cuando. Hay gente que lo lleva mejor, pero es que yo nunca he tenido a ningún jefe encima de mi nuca todos los días.

Ah, y a lo mejor voy a ver un piso con Clauida hoy. A ver si encontramos ya algo, que queremos tener un salón para hacer cenas y fiestas. Ella me ha dicho que no es un piso, que es una casita. Yo no me lo termino de creer, porque está bastante bien situado y el precio es muy bueno. Deseadnos suerte.
No