Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
Miembro.
Pues eso, que ya soy miembro. Miembro de la banda, claro. Así, por sorpresa me han hecho miembro. Se necesitaban varios requisitos que yo desconocía que cumplía. El primer requisito era haber tocado alguna vez en algún evento en el que se cobrara. Que eso sí sabía que lo había hecho. El segundo era que debía llevar siempre el mismo traje. También lo sabía, pero no sabía que era un requisito. El tercero era haber dormido en el sótano del local de ensayos. Que también sabía que lo había hecho, pero de la misma manera no sabía que era un requisito. Y bueno, después de pasarme una tarde entera de risas, bebiendo sidra light con el clarinetista, pues cogí una cogorcilla. Y de repente aparecen tres miembros de la banda vestidos con túnicas, me vendaron los ojos y fue sometido a la ceremonia de iniciación, que es supersecreta y no os puedo contar nada. Para que lo descartéis, el tuba no me violó.

En el trabajo todo más o menos normal, aunque se avecina una lucha monumental. Una vez que Soraya ha dejado de ser el enemigo número uno del sector femenino, se han dado cuenta de que son tías y que las tías se sacan los ojos entre sí. Se están generando polémicas por asuntos tan simples como "el otro día le pedí un ppt y me dijo que no se acordaba donde lo había guardado; pero yo sé que sí lo sabe". Se han empezado todas a cambiar el color del pelo, lo cual no entiendo a qué viene, pero lo hizo una y lo han hecho las otras. Lo bueno es que el martes es la cena de Navidad y van a competir a ver quién hace la mejor comida. Así que yo me voy a poner las botas. Lo malo es que la cena de Navidad se va a hacer en casa de la Niña de la Secta. Esta chica vive en el templo de su secta, porque está encargada de ponerlo en orden, limpiar y organizar algunas cosas. El problema es que ella lo considera un lugar sagrado y no se puede beber alcohol, así que no habrá sangría ni vino este año. Yo, personalmente, no me imagino una cena de Navidad sin vino. Ya no podremos ver a la Jefa con los mofletes colorados ni a Luisito bailando, como el año pasado. Una pena.

Hablando del alcohol, he decir que no termino de pillarle el punto a la gente de este país. En ocasiones son excesivamente fríos. La gente se emborracha y es superamigable y luego te los cruzas por la calle y a veces ni te saludan. Son raros, pero bueno, es lo que hay.

Y por último, www.lastfm.com da miedo de cómo acierta poniendo las canciones... y mira que yo a mí al principio ni fu ni fa, pero va a ser que sí funciona. Mola escuchar la radio y que todas las canciones te gusten.
:D
 
Comentario:
Yo no he dicho que no hubiera ni juramentos ni fluidos.
:D
 
Comentario:
La escena de tu nombramiento como miembro a lo eyes wide shut me parece total!!! Pero el hecho de que no hubiese ningun ritual de juramento con algún fluido (sangre, escupitajo, vino...) de por medio le resta algo de glamour.

¿Que pasa entre Luisito y la niña de la secta? ¿Por qué esa historia no acaba de cuajar? Cuéntanos todo lo que ocurra en esa cena. Yo me llevaria un poquito de sustancia alcoholica en una petaca y se lo pasaría de extranjis a tu jefa, y a Luisito también para ver si se lanza sobre la chica de la secta y asi esa casa deja de ser territorio sagrado.

Es que estoy contigo, las cenas de empresa sin el factor borrachera pierden mucho (incluso entre la gente del sur, cuanto mucho más por la gente del norte), porque es dificil aguantar a la gente del trabajo en el dia a dia, y esas cenas sirven para desinhibirse y olvidarse de los malo rollos del dia a dia.
 
Comentario:
Dinos tu usuario para agregarte en last.fm!! y sí, los noruegos son muy raros, de toda la vida.
No