Niño del Sur en ciudad del Norte
Pues esta es la simple historia de un chico sureño en una lejana ciudad norteña.
Sindicación
 
Perversiones
Dice la RAE que pervertir es viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres. Estoy de acuerdo con ello. En los últimos tiempos me he pervertido y no sé cómo volver al buen camino. Para poneros en antecedentes, a mí me gusta ser buena persona. No sé si lo soy, pero me gusta serlo. Es decir, yo sé que soy muy buena persona, como todos lo pensamos de cada uno de nosotros, lo que no sé es si todo el mundo piensa que yo soy una buena persona y lo que me gustaría es que todo el mundo pensara que lo soy. Yendo al grano, últimamente me he desviado del recto camino que yo había trazado para mí mismo. Esta última semana mi jefa se ha ido a una conferencia a Irán y lo que yo he hecho es irme a España (a ver al Churri y a la familia) y a Polonia (a ver a mi cuñada). Lo más extraño es que nadie me ha dicho "escaquearse del trabajo está mal", sino que todo el mundo ha dicho "eso está muy bien, que le den la negrera esa". Y eso me ha hecho reflexionar sobre que el mundo ya no es un lugar recto. Me arrepiento de haberme cogido esa semana, no porque no me lo haya pasado bien, que lo he hecho y mucho, sino porque... bueno, es que yo no soy así.

Por otra parte, he disfrutado mucho de estos días en España. Ha hecho buen tiempo, me ha alegrado mucho ver de nuevo a la gente y me he dado cuenta de que todavía tengo mi vida allí, lo que por un lado ha provocado que me costara muchísimo coger el avión de vuelta y por otro me da la tranquilidad de que mi vuelta definitiva a España va a ser poco/nada traumática. Para volver me pasé dos días por Polonia, donde la novia de mi hermano está estudiando ahora mismo. Me he pasado dos días estupendos con ella, aunque la comida y el tiempo dejaran bastante que desear. Mencionar de Polonia que un cero patatero al look de los polacos. Parecen todos vestidos de las ofertas del mercadillo. Me dieron un viaje horrible. Uno se puso tan borracho dentro del avión que cuando fue al baño se tropezó, avanzó a trompicones durante diez metros para estampar su cabeza contra la parte trasera del avión. Luego fue al baño y cuando salió una de las azafatas tuvo que tirar al suelo dos kilos de papel.

Y bueno, hoy ha sido mi primer día de vuelta, totalmente normal. Es un poco deprimente que sean las cuatro de la tarde y esté atardeciendo, pero claro, noviembre ya está aquí. A ver cómo lo paso este año.
No