Let it snow.
Pues ya hemos tenido nuestra primera nevada. Es de mentirijilla, y mañana se va a derretir todo... si es que llega a mañana. El caso es que el martes cuando salí a correr por los bosques norteños en algún tramito había ya nieve y pensé "queda nada para que este menda pase de salir a correr", porque yo lo de salir a correr por la nieve no lo veo... aunque mejor me callo, no me vaya a tener que tragar estas palabras.
Es una primera nevada bastante tardía, normalmente ya cae algo así en octubre, pero este viaje no, lo cual me da la esperanza de que no va a ser un noviembre muy horrible, aunque a veces pienso que estaría bien tener ya una finita capa de nieve que deje todo así como blanquito y de postal navideña. Lo que tengo que hacer es empezar a rescatar el equipo de supervivencia (botas, cepillo para quitar la nieve por las mañanas, etc.) y eso me da un poco de pereza, pero es lo que hay.
Escribiendo esto me acabo de acordar de la emoción de mi primera nevada. Fue a finales de octubre de 2005 y yo estaba por aquí (no vivía aquí, sino que estaba de visita unos meses). Cuando salí a la calle me pegué la leche más divertida de mi vida. Simplemente derrepronto (sic) estaba tirado en el suelo. No me dolía nada, sólo estaba tumbado mirando el cielo. Ni siquiera recordaba cómo me había caído. Me han contado, que en una ocasión un africano se resbaló y llegó a dar la vuelta en el aire, con la mala suerte de que en lugar de caer de espaldas cayó de frente... bueno, cayó de boca y se le saltaron unos cuantos dientes. No sé si es verdad, porque la que me contó eso era mi Jefa y ahora mismo tengo en tela de juicio cualquier cosa que me haya podido decir.
Sin más me despido y espero contaros un poquito más sobre cómo cambia el paisaje. Octubre estuvo muy bien, todo de color rojo y amarillo (en el sur no tenemos árboles de hoja caduca) y ahora está un poco feucho porque todas las hojas se las ha ido llevando el tiempo, pero dentro de nada ya estará todo blanquito.