Mi churri es así.
Este puente ha venido mi chico a verme. Hemos hecho bastante turisteo, que comentaré más adelante. Hoy sólo decir que me ha hecho pasar mucha vergüenza.
En la tienda de recuerdos de un museo de las afueras:
Churri: Mira qué tazas más chulas.
Niño: Yo creo que puedes encontrar algo mejor y más barato en el centro.
Churri: Pero puede ser que no.
Niño: Hombre no sé, tal vez.
Churri: Yo las compro, que mis padres coleccionan de todo el mundo.
Media hora en autobús después, estábamos en el centro. En la zona de tiendas ve unas tazas...
Churri: Esas tazas son mejores que las mías.
Niño: Bueno, sí... parecen más monas. No sé, depende de...
Churri: Vamos a cambiar estas.
Niño: No sé yo si se pueden cambiar cosas en una tienda de souvenirs.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Ya, pero yo no sé si aquí en el Norte eso va así.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Churri, no me hagas coger un autobús de media hora para cambiar dos tazas que además no sabes si puedes cambiar.
Churri: Tengo el ticket.
Media hora en autobús después, llegamos al museo. Me quedo en la entrada de la tienda y le digo que yo no entro, que me da vergüenza. Se va solo, habla durante un buen rato, empieza a mover los brazos y le oigo gritar un "aidontanderstanguai". Se va a la taquilla. Mueve los brazos otra vez. Se dirige a mí.
Churri: Ven.
Allá que vamos a la tienda de nuevo.
Churri: Dile que tengo el ticket y que quiero cambiar las tazas, que a mí no me hacen caso.
Niño: Pero si tú hablas inglés como yo.
Churri: Pero a mí no me hacen caso.
Niño (en inglés): Hola, él quiere cambiar estas dos tazas que ha comprado.
Chico de la tienda (con cara de mosqueo): Ya le he dicho que puede cambiar las tazas por otra cosa, pero que aquí no se devuelven los artículos. Es la ley norteña.
Niño (en español): Dice que...
Churri: Lo he entendido. Dile que tengo el ticket.
Niño (en inglés): Es que trae el ticket... verá, es que en España se puede devolver el dinero si el objeto no está dañado, se trae el ticket y la compra fue hace 14 días.
Chico: La ley norteña no es así. No se devuelven las cosas.
Niño (en español): Ha dicho que...
Churri: Lo he entendido. Dile que saque el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Por favor, a él le gustaría poner una reclamación.
Chico: Puede intentar mandar un mail a esta dirección.
Niño: Dice que...
Churri: Ya, pero dile que quiero el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Quiere el libro de reclamaciones.
Chico: No sé qué es eso.
Niño (en inglés): Es un cuaderno donde se escriben las incidencias como esta.
Chico: Aquí eso no existe. Le he dicho diez veces que la ley norteña...
Churri: Dile que quiero hablar con su jefe.
Se me pone cara de... tío, por dos tazas cómo te pasas.
Niño (en inglés): Le gustaría hablar con el encargado.
Chico: No hay encargado en este museo, si tiene alguna queja puede escribir a esta dirección...
Churri (coge el papel y lo tira al suelo y grita en inglés): Eso no es nada.
Y coge y se va... y yo detrás claro. Media hora de autobús después volvemos al centro. Discutimos un par de veces sobre sus modales, sobre que se ha saltado a la torera cualquier norma de educación, que el chico no tenía culpa de nada, que no se ha preguntado cual era la normativa vigente, que esto no es España y que se imaginara a un guiri haciendo eso allá por el Sur. Su única respuesta era "Tengo el ticket".
Lo más fuerte de todo, es que volvimos a la tienda donde vio las tazas que le habían gustado, miró el precio, vio que eran más caras y me soltó un "Ah, pues por este precio, me gustan más las del museo. La verdad es que tengo unas tazas cojonudas".
P'A MATARLO!!!
En la tienda de recuerdos de un museo de las afueras:
Churri: Mira qué tazas más chulas.
Niño: Yo creo que puedes encontrar algo mejor y más barato en el centro.
Churri: Pero puede ser que no.
Niño: Hombre no sé, tal vez.
Churri: Yo las compro, que mis padres coleccionan de todo el mundo.
Media hora en autobús después, estábamos en el centro. En la zona de tiendas ve unas tazas...
Churri: Esas tazas son mejores que las mías.
Niño: Bueno, sí... parecen más monas. No sé, depende de...
Churri: Vamos a cambiar estas.
Niño: No sé yo si se pueden cambiar cosas en una tienda de souvenirs.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Ya, pero yo no sé si aquí en el Norte eso va así.
Churri: Tengo el ticket.
Niño: Churri, no me hagas coger un autobús de media hora para cambiar dos tazas que además no sabes si puedes cambiar.
Churri: Tengo el ticket.
Media hora en autobús después, llegamos al museo. Me quedo en la entrada de la tienda y le digo que yo no entro, que me da vergüenza. Se va solo, habla durante un buen rato, empieza a mover los brazos y le oigo gritar un "aidontanderstanguai". Se va a la taquilla. Mueve los brazos otra vez. Se dirige a mí.
Churri: Ven.
Allá que vamos a la tienda de nuevo.
Churri: Dile que tengo el ticket y que quiero cambiar las tazas, que a mí no me hacen caso.
Niño: Pero si tú hablas inglés como yo.
Churri: Pero a mí no me hacen caso.
Niño (en inglés): Hola, él quiere cambiar estas dos tazas que ha comprado.
Chico de la tienda (con cara de mosqueo): Ya le he dicho que puede cambiar las tazas por otra cosa, pero que aquí no se devuelven los artículos. Es la ley norteña.
Niño (en español): Dice que...
Churri: Lo he entendido. Dile que tengo el ticket.
Niño (en inglés): Es que trae el ticket... verá, es que en España se puede devolver el dinero si el objeto no está dañado, se trae el ticket y la compra fue hace 14 días.
Chico: La ley norteña no es así. No se devuelven las cosas.
Niño (en español): Ha dicho que...
Churri: Lo he entendido. Dile que saque el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Por favor, a él le gustaría poner una reclamación.
Chico: Puede intentar mandar un mail a esta dirección.
Niño: Dice que...
Churri: Ya, pero dile que quiero el libro de reclamaciones.
Niño (en inglés): Quiere el libro de reclamaciones.
Chico: No sé qué es eso.
Niño (en inglés): Es un cuaderno donde se escriben las incidencias como esta.
Chico: Aquí eso no existe. Le he dicho diez veces que la ley norteña...
Churri: Dile que quiero hablar con su jefe.
Se me pone cara de... tío, por dos tazas cómo te pasas.
Niño (en inglés): Le gustaría hablar con el encargado.
Chico: No hay encargado en este museo, si tiene alguna queja puede escribir a esta dirección...
Churri (coge el papel y lo tira al suelo y grita en inglés): Eso no es nada.
Y coge y se va... y yo detrás claro. Media hora de autobús después volvemos al centro. Discutimos un par de veces sobre sus modales, sobre que se ha saltado a la torera cualquier norma de educación, que el chico no tenía culpa de nada, que no se ha preguntado cual era la normativa vigente, que esto no es España y que se imaginara a un guiri haciendo eso allá por el Sur. Su única respuesta era "Tengo el ticket".
Lo más fuerte de todo, es que volvimos a la tienda donde vio las tazas que le habían gustado, miró el precio, vio que eran más caras y me soltó un "Ah, pues por este precio, me gustan más las del museo. La verdad es que tengo unas tazas cojonudas".
P'A MATARLO!!!
Comentario:
En realidad el que se coge ese tipo de prontos suelo ser yo. Es lo que tiene la sangre caliente del Sur.
Comentario:
Jajajajaj, joder niño te tienes el cielo ganao. Tu churri es la ostia q gracia. Paciencia q sino te hece reir él, quién lo hará?
Un beso
Un beso
Comentario:
Y esa noche lo castigaste a dormir al sofá??
Vaya churri q tienes!!
Aunq a mi tb me dan esos prontos
Vaya churri q tienes!!
Aunq a mi tb me dan esos prontos
Comentario:
jejejej
que grande!
Tu churri un crack.
Pero sí, pobre mozo el de la tienda, jolines.
que grande!
Tu churri un crack.
Pero sí, pobre mozo el de la tienda, jolines.